Tres claves para entender la preocupación de occidente ante el avance chino

1) Pelosi en Taiwán.

Las recientes tensiones por una posible visita de la presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a la isla de Taiwan, encendieron las alarmas en todo el mundo.

China desconoce la soberanía de Taiwan como país soberano, y lo considera parte de su territorio. Estados Unidos no reconoce formalmente a Taiwan como país, pero lo apoya militarmente. La visita de Nancy Pelosi sería interpretada por las autoridades chinas como una provocación a la autoridad de Beijing.

Más concretamente, el día sábado 30 de julio el gobierno chino anunció ejercicios militares en el estrecho que separa Taiwan de la China continental, y advirtió que si el avión que transportara a Pelosi era escoltado por cazas de combate estadounidenses, entonces sería interpretado como una violación a la soberanía y dicho avión podría ser forzado a regresar o, en última instancia, podría ser derribado.

Perteneciente al partido demócrata de Joe Biden, Pelosi ha sido una crítica del régimen comunista chino desde hace años, aunque fue una feroz opositora al gobierno de Donald Trump, quien fuera artífice de una política económica agresiva contra el gigante asiático que desató la llamada “guerra de los aranceles” en el 2018 y que culminó con la crisis mundial del Covid-19, que se originó en la provincia china de Wuhan en condiciones todavía dudosas, y que puso en jaque la economía planetaria, llevándose cientos de miles de vidas.

Durante su gobierno, Donald Trump la llamaba despectivamente “Crazy Nancy Pelosi”. Una elocuente postal de la enemistad entre el mediático republicando y la demócrata ocurrió el 5 de febrero de 2020, cuando Pelosi rompe el discurso de Trump mientras éste hablaba ante el Congreso

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2.-¿Qué dicen los expertos en geopolítica?

Un informe de la DW alemana sobre China considera que el presidente del gigante asiático, Xi Jipping, salió definitivamente victorioso luego de la llamada “guerra de los aranceles” contra Donald Trump y la posterior crisis de Covid 19.

Algunos expertos consideran que la estrategia geopolítica de Trump constaba de dos movimientos, que pudieron verse claramente durante su mandato. El primero fue su acercamiento a la Rusia de Vladimir Putin, a quien Trump declaró admirar públicamente. La campaña de Donald Trump incluso estuvo salpicada por escándalos concernientes a grupos de hackers rusos que habrían perjudicado la imagen de su contendiente, Hilary Clinton, para beneficiar al republicano.
Con un enemigo convertido en amigo, el segundo movimiento de Trump fue identificar a China como la principal amenaza norteamericana, que luego se vio en su agresiva política arancelaria. La guerra de los aranceles no fue propiamente una guerra, si no una puja de poder económico entre EEUU y China, que se inicia en el 2018 cuando Donald Trump manifiesta su intención de poner aranceles a los productos chinos, acusándolos de plagio y transferencia forzada de tecnología norteamericana hacia el gigante asiático. En medio de esa tensión aparece el Covid 19 en Wuhan, una provincia China, y se desata una peste planetaria que puso de rodillas a todas las economías de occidente.
El relevamiento de Donald Trump por el demócrata Joe Biden sellaría la victoria de Xi Jipping sobre Estados Unidos, o al menos sobre la estrategia republicana de Donald Trump.

3.-La estrategia china

Muchas proyecciones económicas y geopolíticas ubican a China por encima de EEUU en pocos menos de una década. 1400 millones de chinos empujan una economía cuyo Producto Interno Bruto roza los 15 billones (millones de millones de dólares) en 2021. Todavía no alcanzan la paridad con EEUU en poderío militar, pero sí en poderío tecnológico. La puja por la expansión de las redes 5 G, o el sistema de crédito social, que recolecta datos de los ciudadanos chinos y los premia o castiga de acuerdo a su comportamiento y su opinión sobre el “glorioso” partido comunista, son muestras de ello.
Además, la China de Xi Jipping tiene un proyecto a futuro, un proyecto de magnitudes imperiales que pretende revigorizar la ruta de la seda. Financiando rutas de trenes y marítimas, poniendo dinero dónde EEUU o los organismos internacionales de crédito no ponen, China viene ampliando su poder e influencia en todo el mundo. Allí dónde EEUU castiga o sanciona, aparece China y extiende una mano.
China financia proyectos en Argentina, por ejemplo. El más importante, que se construye ahora mismo, es la central nuclear Atucha III. El contrato se firmó el 1 de febrero de este año, para la construcción de  un reactor de 1200 MW que se instalará en el Complejo Nuclear Atucha de la localidad de Lima, provincia de Buenos Aires. Un aproximado de 8 mil millones de dólares financian los chinos para la construcción de ese reactor.
Más recientemente, la última reunión del Mercosur en Paraguay a mediados de julio de 2022 estuvo salpicada con los colores del partido comunista, ya que Uruguay avanza en un tratado de libre comercio con el gigante asiático, avance que le ganó las críticas de los demás países del bloque, incluyendo Argentina. Algunos expertos advierten que el tratado de libre comercio de Uruguay con China podría romper el bloque, o en todo caso excluir a Uruguay.
Los informes que emite la cadena alemana DW para América Latina vienen advirtiendo desde hace unos años sobre el avance chino, e incluso llaman a la organización de una coalición occidental para evitar dicho avance, pero lo cierto es que hay muchos miles de millones en juego, intereses económicos particulares y una guerra que todavía no ha terminado en Ucrania.