Trescientos referentes sociales convocan un Pacto Ecosocial y Económico. Por Mauro Fernandez

 

 

Fotografía : Crédito Javier Corvalan El Tribuno- Salta

La pandemia ha expuesto nuestra vulnerabilidad social y nuestra condición humana, a la par de desnudar y agudizar las desigualdades sociales y económicas haciéndolas más insoportables que nunca. Esto nos impulsa a mirar el Estado, los mercados, la familia, la comunidad y la naturaleza desde otra perspectiva. Mientras tanto, recuperamos aquellas alternativas que hace solo unos meses parecían inviables, para encontrar una salida diferente a esta crisis, a partir de una reconfiguración integral que sea social, sanitaria, económica y ecológica.

Está probado que el COVID-19 es una enfermedad zoonótica (transmitida de los animales a las personas) que se gestó y proliferó por la insana relación de dominación que tiene el ser humano con la naturaleza. Por eso, con el objetivo de visibilizar y discutir el modelo de desarrollo que provocó la actual pandemia, un grupo de trescientos académicos, comunicadores, organizaciones y referentes sociales convocamos un Pacto Ecosocial y Económico.

La propuesta inicial, desarrollada por la socióloga y escritora Maristella Svampa, y el abogado ambientalista Enrique Viale, fue publicada primero por la revista Anfibia y luego en el libro El futuro después del COVID-19 —editado por A. Grimson, titular de Argentina Futura, dependiente de la Jefatura de Gabinete de la Nación—.

Entre los trescientos firmantes iniciales se cuentan Beatriz Sarlo, Fernando “Pino” Solanas, las actrices Leonor Manso y Mirta Busnelli, el escritor y periodista Cristian Alarcón, el dramaturgo Rafael Spregelburd, las escritoras Gabriela Cabezón Cámara, Soledad Barruti y Gabriela Massuh, el referente mapuche Jorge Nahuel, la Asamblea Popular por el Agua, de Mendoza, el Observatorio Petrolero Sur, Bruno Rodríguez, de Jóvenes por el Clima, los médicos Damián Verzeñassi y Medardo Avila Vásquez y el constitucionalista Roberto Gargarella.

Los cinco puntos basales del Pacto son:

  1. Ingreso ciudadano universal. La actual catástrofe pone en evidencia que todo ser humano debe tener garantizado un ingreso básico que abra la posibilidad de una vida digna. Lejos de ser algo irrealizable, el ingreso universal está hoy en el centro de debate de la agenda global.
  2. Reforma tributaria progresiva. Debe reconfigurarse el actual sistema fiscal en un sentido equitativo que incluya el impuesto a la herencia y a las grandes fortunas, además de nuevos impuestos y exención de subvenciones a las actividades contaminantes.
  3. Suspensión del pago de la deuda externa. Ningún país puede pagar colosales montos de divisas sin antes garantizar a sus habitantes una vida digna, mucho menos en un contexto de inédita recesión económica global y nacional. Además, mantiene al país en un espiral extractivista para generar divisas con las exportaciones al extranjero.
  4. Sistema público de cuidados. En pugna con el paradigma de la individualidad y la hipervigilancia, se hace necesario contraponer una cosmovisión de la solidaridad y la interdependencia, reconociendo que la supervivencia nos incumbe como seres sociales. Es necesaria la implantación de un Sistema Nacional Público de Cuidados destinado a atender las necesidades de personas mayores en situación de dependencia, niños y niñas, personas con discapacidad severa y demás individuos que no puedan atender sus necesidades básicas.
  5. Transición socio-ecológica radical. La coronacrisis evidenció los efectos de un modelo depredador, que pone al sistema capitalista por sobre la naturaleza y la degrada sin reparos, sólo para aumentar el capital. Detrás de la pandemia llega una crisis aún mayor: la climática. Es hora de Argentina comience una transición socio-ecológica radical entendida como una salida del modelo productivo fósil y extractivista, garantizando una transición justa hacia las energías limpias y la agroecología.

La actual encrucijada civilizatoria puso en agenda grandes debates sociales; entre ellos, cómo reducir las desigualdades, qué Estado es necesario para la construcción de lo común, en clave social y ambiental, y cómo pensar lo local y lo global de aquí en más. Esto se agudiza en un país como la Argentina, sumergido en una profunda crisis económica prepandemia y al borde de un virtual default.

Damos a conocer este manifiesto, firmado por centenares personas del quehacer social y cultural, conscientes de que la fuerza del mismo estará en las posibilidades de que éste se constituya en la base de una agenda común entre organizaciones sociales y políticas, sectores culturales, académicos y el Estado.

Las adhesiones pueden enviarse al correo granpactoecosocialyeconomico@gmail.com

Mauro Fernández

comunicador y activista. Durante doce años fue representante de Greenpeace como coordinador de campañas, asesor en política climática y delegado de la organización ante el G20 y la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. 

Fotografía : Crédito Javier Corvalan El Tribuno- Salta

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