Era una tarde muy calurosa aquel miércoles 17 de octubre de 1945, la gente se descalzaba y ponía los pies en las fuentes, muchos por haber caminado tanto, del sur, de allí de Beriso, Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora, los obreros y los sindicatos se movilizaron para ver a Perón. Quedaría marcada para siempre esa fecha, que los peronistas llamarían, el Día de la Lealtad. Pasaron las horas, los días, los meses, los años, las décadas y los argentinos, no sólo los peronistas, saben que no es un día más.

Este 17 de octubre tampoco pasará desapercibido, en el Poder no está el peronismo, como no lo estuvo en los últimos 12 años; la diferencia es notable y no menor, el que está, no es ni se dice peronista. Mauricio Macri no es ni será peronista y él lo tiene claro, hará alianzas con los peronistas para gobernar, pero no se hace llamar Compañero. Fueron 12 años en que los Kirchner se decían peronistas y nunca lo fueron, con Juan Domingo Perón vivo Néstor y Cristina no hubieran ocupado una banca ni de Congresales provinciales, con sólo leerlo al General, nos daríamos cuenta inmediatamente que estaban fuera del proyecto que nació el 17 de octubre de 1945. El amateurismo de los Kirchner en el arte de la conducción política es, lisa y llanamente, de Traición al Peronismo. Decía Perón, que a “la gente se la persuade, no se la manda”. Y ellos, con la gavilla de delincuentes que tomaron el Poder por 12 años hicieron exactamente todo lo contrario, atropellaron contra la divergencia de los que pensaban distintos, a culatazos en el mejor de los casos. Recordemos que hay un Fiscal muerto en dudosas circunstancias que había denunciado por Traición a la Patria a la mismísima Cristina Fernández. Se llevaron puesto un país en el nombre del Peronismo, destruyeron la esperanza de millones de argentinos, nos robaron los valores, los principios, los sueños, le quitaron el aliento a los desclasados y llevaron a la clase media al peldaño más bajo de la escala social. Dejaron, sin piedad, que el niño, aquel del que hablara Perón, muera desnutrido en cualquier rincón de la Patria. No se merecía este pueblo maravilloso que inadaptados en nombre del Peronismo nos hicieran tanto, pero tanto daño. Ese mismo pueblo se pregunta hoy, cómo es posible que estos canallas aún estén libres, aún tengan la cara de piedra para presentarse sobre un escenario y hablarles a millones de argentinos que cayeron en la desesperación, cómo se debe gobernar un país, que gobernaron hasta el 10 de diciembre del año pasado. Un chico con hambre es suficiente para sabernos mal, los ojitos de ese niño nos debiera replantearnos a todos los argentinos, aquellos que estamos aún en el bote, que no podemos permitirnos que el gobierno que se fue se nos pasee por nuestras narices después de la implosión que causaron a la Nación. Un pueblo indignado y con bronca es mucho más que el 7° Regimiento de Caballería del General Lavalle; un pueblo que fue sometido con la virulencia y las consecuencias del kirchnerismo, como mínimo, debe velar por el actual gobierno y cuidar a su Presidente. Debe apoyar en la provincia de Buenos Aires a la gobernadora María Eugenia Vidal, ella no es Peronista, pero se parece mucho a los valores con los cuales dio a luz el Peronismo; está en el barro todo los días y se enfrento al aparato mafioso más grande de la Argentina de los últimos 33 años… la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Es por todo ello, que este 17 de octubre no será un día más, hay millones de argentinos en la extrema pobreza, gracias a un gobierno que nunca fue Peronista… tal vez algún día, después de Eduardo Duhalde, vuelva un Peronista a gobernar con madurez el país. Perón siempre decía… “Yo tenía un perro que se llamaba león, y yo lo llamaba… león, león y león venía, pero yo sabía que no era un león, era un perro, lo mismo pasa con algunos que se llaman peronistas  y yo los llamo y vienen, pero yo sé que no son peronistas”. Un niño se está muriendo, mírenle los ojitos…

*Periodista-Escritor
@naranjo_claudio

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