Cuatro años atrás y una semana antes de la asunción del presidente Mauricio Macri comenzaron los rumores que anunciaban un final escandaloso de la presidencia de Cristina Kirchner. El diario La Nación mencionaba respecto de los acontecimientos: «El fiscal Di Lello llamado a dictaminar sobre el momento en que concluía el mandato de la presidenta rechazó hoy que su resolución implique un ‘golpe de Estado’, se reivindicó peronista y reconoció que le resultó ‘insólito’ tener que manifestar matemáticamente cuándo termina la gestión de un jefe de Estado».

Los diarios del mundo reflejaron el escándalo cuando la presidenta saliente y sus colaboradores insistieron que su mandato concluía el 10 de diciembre a las 24 y la negativa a participar en la asunción del nuevo mandatario. El diario El País de España, por ejemplo, resaltó que «la Presidenta rompió las negociaciones con Macri y señaló que los funcionarios kirchneristas compararon con un golpe de Estado la presentación judicial del macrismo para definir el fin del mandato». En tanto, La Tercera, de Chile indicó que «la polémica por la ceremonia de traspaso se ha convertido en un escándalo que ha puesto en evidencia la debilidad de las instituciones en Argentina».

Finalmente la justicia tuvo que intervenir y la jueza María Romilda Servini de Cubría, puso fin a las discusiones resolviendo: «I-Declarar que el mandato de la señora presidente saliente Dra. Cristina Fernández de Kirchner culmina a la medianoche del 9 de diciembre de 2015 y el mandato del señor presidente entrante Ing. Mauricio Macri, se inicia a las 0.00 horas del 10 de diciembre de 2015. II-Declarar que si bien el mandato de Mauricio Macri y de Gabriela Michetti como presidente y vicepresidente de la Nación, respectivamente, comienza a las 0.00 horas del 10 de diciembre de 2015, es sólo a partir de que presten juramento ante la Asamblea Legislativa que tomarán posesión de sus cargos. III- Declarar que desde el inicio del mandato presidencial (a la medianoche del día 10 de diciembre de 2015) y hasta tanto Mauricio Macri y Marta Gabriela Michetti juren como presidente y vicepresidente de la Nación respectivamente, quien estará a cargo de la presidencia de la Nación, será el presidente provisional del Senado».

Finalmente, el juramento fue tomado por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, una situación que cambió la tradición argentina de asunción pacífica de presidencias democráticas.

La crónica es necesaria para entender la diferencia de lo que ocurrirá este martes 10 de diciembre. Mauricio Macri no sólo logró ser el primer presidente no peronista que termina su mandato desde 1928 sino que también concreta una transición en paz, ordenada y conforme a Derecho.

Las transiciones de Gobierno en América han sido de todo tipo, pero lamentablemente son más los casos que han obedecido a cambios drásticos en los procesos institucionales. América es un reflejo de ello a partir de la década del ’80, con la culminación de gobiernos militares en la región. Esos fueron verdaderos procesos de transición, que se forjaron muchas veces sobre acuerdos de pacificación como en Uruguay (Acuerdo del Club Naval). En estos casos la existencia de gobiernos salientes, de facto, con centralización absoluta de poder, hacía necesario regular la entrega de información vital para el nuevo Gobierno.

En este sentido, el de brindar información a las nuevas autoridades, afirmo que el gobierno del presidente Macri también da garantías de brindar datos ciertos. Ha puesto en funcionamiento el INDEC, garantizando la transparencia y certeza de las estadísticas, y ha implementado políticas y directivas de modernización de los procesos dentro del Poder Ejecutivo. También el Jefe de Gabinete ha acudido al Congreso a cumplir con su obligación de informar, con la periodicidad establecida. La ley de Acceso a la Información Pública se encuentra vigente y no se han registrado casos de negativa a ponerla a disposición. Lo mismo sucede respecto al funcionamiento de instituciones de control, como la Auditoría General de la Nación.

Esta modalidad de traspaso nos produce alivio frente al próximo cambio de Gobierno y también nos genera un deseo. Esperamos que, en un futuro muy cercano, nadie recuerde el conflicto de las transiciones sino más bien sea moneda corriente la cooperación entre gobiernos salientes y entrantes, sin importar sus posturas políticas. Anhelamos transiciones transparentes para siempre en Argentina como la que ocurrirá este 10 de diciembre y que las mismas sean una demostración de convivencia y de comportamiento democrático y generoso.

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