Vera en el Vaticano, cerró el coloquio para debatir sobre refugiados

CERRÓ EL COLOQUIO SOBRE REFUGIADOS ORGANIZADO POR LA SANTA SEDE
El Gobierno argentino no envió comitiva. Asistieron Rodríguez Saá y el legislador porteño Gustavo Vera. Según fuentes vaticanas, hubo presión de obispos para “vaciar” el encuentro.

problema mundial. Gustavo Vera fue el orador final del coloquio organizado por el Vaticano para debatir sobre refugiados. En la foto, junto al gobernador puntano Rodríguez Saá, quien ofreció su provincia para asilar familias y hasta pagar el pasaje.

Problema mundial. Gustavo Vera cerró el coloquio organizado por el Vaticano para debatir sobre refugiados. En la foto, junto al gobernador puntano Rodríguez Saá, que ofreció su provincia para asilar familias y hasta pagar el pasaje.

Con coloquios y talleres que organiza para debatir temáticas de trascendencia mundial, el Vaticano incomoda a gobiernos que no concuerdan con sus postulados discursivos y miran para otro lado al atender recomendaciones que la sede papal efectúa tras cada encuentro. Así como cuando organizó debates sobre Trata y Narcotráfico, la semana pasada repitió con una actividad centrada en la problemática que origina a nivel mundial la crisis de refugiados. Más de 80 alcaldes de todo el mundo estuvieron el 9 y el 10 de diciembre en la Casina Pío IV, convocados por la Pontificia Academia de Ciencias del Vaticano que dirige el argentino monseñor Marcelo Sánchez Sorondo para «atraer la atención inmediata de gobernantes a la amenaza que representa para la estabilidad mundial la presencia creciente en nuestro planeta de más de 125 millones de refugiados».

Aunque el Gobierno de Mauricio Macri rechazó la invitación del Vaticano para enviar una comitiva oficial, no faltaron representantes argentinos. Entre los más destacados, estuvieron el gobernador puntano Alberto Rodríguez Saá y el legislador porteño y titular de la organización no gubernamental La Alameda, Gustavo Vera, que cerró el Coloquio y leyó el documento final firmado por asistentes. «No es un encuentro para la foto sino es el ladrillo fundador de una red de redes de alcaldes, religiones y sociedad civil para ayuda humanitaria a 65 millones de desplazados que hoy llegan a Europa», afirmó Vera. No fue casualidad. Es habitué de este tipo de reuniones que tienen la impronta de Francisco y su presencia provoca escozor en esferas oficiales argentinas. Fue el propio canciller de la Pontifica Academia, Sánchez Sorondo, que lo presentó como «impulsor muy importante de este encuentro, viejo amigo del Papa y colaborador en tantas batallas del entonces cardenal de Buenos Aires sobre todo ante nuevas formas de esclavitud, como narcotráfico, trata, trabajo forzoso e infantil».

Declaración final

En la declaración firmada por ochenta alcaldes se recuerda que ciudades europeas, algunas más antiguas que el cristianismo como Atenas, Roma o Lesbos, fueron ejemplos de acogida de inmigrantes. «Así, hacemos memoria para enfrentar hoy la mayor crisis de desplazados desde la segunda Guerra Mundial y estrechamos brazos de solidaridad y creamos una red de ciudades acogedoras, y corredores de refugiados seguros».

Según el documento que Vera leyó al final del coloquio, «la nueva red estará centrada en el encuentro humano y basada en una visión animada de la interculturalidad, con participación activa de la sociedad civil y tradiciones religiosas; además promoverá amnistía u otra solución para víctimas de formas modernas de esclavitud y trata de personas, en términos de trabajo forzado, prostitución, y trafico de órganos».

El punto más polémico tiene que ver con la propuesta formulada por alcaldes para financiar la crisis que provoca la situación de descontento social generalizado: «La red restaurará un sentido de justicia y oportunidad para la condición trabajadora desencantada, jóvenes desempleados y a quienes la persistente crisis financiera y subcontratación laboral perjudicaron económicamente. Esto implica por parte de estados implementar un amplio programa de gasto social en salud, educación, capacitación, cesantías y apoyo familiar, financiados mediante el cierre de paraísos fiscales».

En el cierre del documento, alcaldes aseguraron: «ciudades construirán puentes de amor, caridad, solidaridad, buena fe, confianza y esperanza para sanar a nuestros hermanos refugiados, hermanas refugiadas, niños refugiados y así también humanidad común».

Asimismo, fue muy bien recibida la propuesta del gobernador de San Luis Alberto Rodríguez Saá, que no sólo se recibirá a 300 refugiados en su provincia, sino también ofreció pagarles pasajes para su traslado hasta Argentina.

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