Pero no lo soy. Aunque los conceptos que he de verter así le parezcan a la progresía dominante.
He de decir que si la Argentina quiere romper sus cadenas que impiden su desarrollo y defender sus recursos naturales; sólo puede lograrse a través de la Defensa Nacional.
Aumentar exponencialmente el presupuesto para la Defensa.
Con dicho aumento deben construirse nuevos cuarteles en las zonas despobladas de nuestro país. Esto genera empleo. Y es sabido que alrededor de las guarniciones se crean pueblos. Lo cual dinamiza la economía de la región. Con fuerzas militares en donde hoy no hay nada alejamos cualquier peligro de secesión u ocupación. No es nada novedoso. De esto modo fue nuestro país ampliando fronteras. A fuerza del gauchaje y la milicada con la línea de fortines.
Para contar con el personal idóneo debe volver a darle sentido a la carrera militar. Manejar las hipótesis de conflicto tanto con Inglaterra que ocupa nuestro territorio, como con lo atinente a la defensa de los recursos naturales. Y por supuesto aumentar los sueldos y el armamento.
También urge reimplantar el servicio militar obligatorio, para que haya soldados que aprendan  a amar y defender a su Patria.  Para lograr una mayor integración social. Y para inculcar valores y disciplina.

Fomentar de una buena vez, y ese salto hacia lo industrial y tecnológico ha de repercutir en todas las áreas, la fabricación de aviones propios (reapertura de la fábrica de Córdoba, donde supo existir el Pulqui); Fabricaciones Militares; y desarrollo de la industria pesada. Por supuesto que se ha de incluir la reactivación del Proyecto Cóndor y todo lo atinente a energía atómica.

Para integrar aún más las regiones y abaratar los costos de traslado de mercaderías, construir de una buena vez la red ferroviaria troncal y salir del sistema radial colonial que nos somete hacia el puerto de Buenos Aires.

Por supuesto que todo esto no sólo genera empleo, industrializa al país, integra regiones, implica poblamiento de zonas hasta hoy desérticas,  sino que se dota a nuestra Nación de un poder militar necesario para la situación geopolítica que se avecina. Para realizarlo es necesario y urgente denunciar los llamados “Acuerdos de Madrid”, con Inglaterra.

Y repito. Lo mío no es fascismo. Es peronismo. Así se expresaba el General: “Las dos palabras “Defensa Nacional” pueden hacer pensar a algunos espíritus que se trata de un problema cuyo planteo y solución interesan e incumben únicamente a las fuerzas armadas de una Nación. La realidad es bien distinta. En su solución entran en juego todos sus habitantes, todas las energías, todas las riquezas, todas las industrias y producciones más diversas, todos los medios de transporte y vías de comunicación, etcétera, siendo las Fuerzas Armadas únicamente, como luego lo veremos en el curso de mi exposición, el instrumento de lucha de ese gran conjunto que constituye “la Nación en armas”.

(*) Historiador revisionista. Estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad del  Salvador. Además es Diplomado en Antropología Cristiana (FASTA) y en Relaciones  Internacionales (UAI). Publicó “San Martín, Rosas, Perón. Un homenaje a Fermín  Chávez” (2008); “Estévez. Vida de un Cruzado” (2009); “Raúl Scalabrini Ortíz. Sus libros  y sus enseñanzas” (2009); “Aportes al Bicentenario” (2011); “Historia de la Revista del  Instituto Juan Manuel de Rosas” (2013). Es columnista en “Noticias del Congreso  Nacional”. Como historiador, pensador y periodista siempre se manifestó estrechamente vinculado al Pensamiento Nacional y a la Doctrina Nacional del Justicialismo. Actualmente es el Director de Cultura de la Fundación Rucci de la Confederación General del Trabajo.

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