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Archivaron la causa por el supuesto hackeo al celular de Santilli

La jueza federal María Romilda Servini dispuso el archivo de la causa por el supuesto hackeo del teléfono celular del diputado nacional de Juntos por el Cambio Diego Santilli, tras reconstruir la maniobra que se trató de la compra de un chip en Misiones por parte de alguien que luego se contactó con la compañía de telefonía celular y se hizo pasar por el legislador para robarle la línea.

La magistrada dispuso archivar «la causa CFP 3957/2022, caratulada ‘N.N. s/ violación de correspondencia… querellante: Santilli, Diego’ por imposibilidad de proceder (artículo 195, segundo párrafo, del CPPN)», tras sostener que no era posible individualizar al comprador que ejecutó la maniobra, según surge del fallo al que accedió Télam.

La resolución emitida por la magistrada en la última semana hábil del 2022, que trascendió recién en estos días, determina que para acceder a las comunicaciones de Whatsapp o Telegram del diputado Santilli los responsables de la maniobra no recurrieron a herramientas tecnológicas sofisticadas que permiten interceptar comunicaciones ni tampoco se valieron de una gran estructura de inteligencia.

«Nos encontramos que la investigación que tenía su norte seguir la ruta de distribución de la Simcard (tarjeta SIM del celular) para poder conocer la identidad de quien fue el último tenedor de la misma, y de ese modo quizás encontrar a la persona que efectuó la maniobra delictiva denunciada en autos, no resultó satisfactoria toda vez que cuando se llegó a la ciudad de El Dorado, provincia de Misiones, quien se encargó de distribuir las Simcard, entre las cuales estaba la número 8954071144726168578, no registró las ventas debido a que lo realizaba de manera informal, con lo cual en coincidencia con la postura del Ministerio Público Fiscal no restan medidas por realizar al respecto», sostuvo la jueza al coincidir con el fiscal Federico Delgado.

Para realizar la maniobra delictiva, una persona compró una Simcard en un puesto de venta minorista (como puede ser un kiosco) en El Dorado, Misiones, y una vez que lo colocó en un teléfono celular se contactó por vía remota con la empresa telefónica que le provee el servicio (Movistar) a Santilli y se hizo pasar por él.

El trámite que siguió fue simple: la persona denunció que había perdido o roto su Simcard (el teléfono o solo el chip), reclamó que le reactiven la línea con un nuevo chip y debió responder cinco preguntas para poder probar su (falsa) identidad.

Las preguntas fueron: ¿En cuál de las siguientes empresas trabajaste? ¿Conocés a alguna de estas personas? ¿En cuál de estas entidades tenés o tuviste tarjeta de crédito? ¿En qué localidad vivís o viviste? ¿Cuál es tu categoría de monotributo?

De acuerdo a la reconstrucción de los hechos, el robo de la línea se produjo el 14 de octubre después de las 14 y el legislador hizo el reclamo de inmediato, pero la recuperó recién unas 4 horas más tarde.

Tras constatar la facilidad con la que se puede robar una línea de otra persona, la jueza Servini decidió, además, librar oficio al presidente del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) para ponerlo en conocimiento de los hechos y, para prevenir situaciones de este tipo en el futuro, «arbitre los medios necesarios para evitar que las circunstancias descriptas se repitan».

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