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«Gobierna la agenda globalista» por Gonzalo Real

El oficialismo mimetizado de peronista ya no oculta que su política de gobierno es que no tengas trabajo y que este país sea peor que una Colonia. Te lo dicen en la cara y vos lo militas.

Lo peor de todo es la naturalización del salario básico universal como un beneficio colectivo y un objetivo altruista mediante la instalación de verdades a medias y omisiones de todo tipo.

Nuestra dirigencia parece neoliberal y perversa queriendo vender la desindustrialización y el subdesarrollo… ya nos queda grande la casaca de «colonia».

Antes deciamos: «cada Argentino debe producir al menos lo que consume», y haciamos ferrocarriles y aviones.

Ahora, desde el desguace del Estado en los noventa, apendimos a decir: «tirales un plan para que no jodan».

Antes era justicia social y despues fueron planes del Banco Mundial para desempleados de una Argentina que vive de la soja y no genera laburo.

Ahí empezó el segundo genocidio: el de los conurbanos pobres sin trabajo y con falopa, donde la dignidad fue reemplazada por planes sociales y los intermediarios (organizaciones politicas) que simulan ser organizaciones sociales.

Todos sabemos como es la trampa pero seguimos fingiendo que esa vergüenza que ya lleva tres décadas… es justicia y ser solidario.

El despoblamiento de los pueblos y zonas rurales del interior es la contracara del hacinamiento, miseria y droga de los conurbanos.

Así como el tráfico de indignidades de los planes sociales del Banco Mundial es la contracara del modelo sojero que no genera puestos de trabajo para todos y debe contener el ejército regular de desempleados estructurales para que no se rebelen y saqueen los privilegios de la clase media que vive casi exclusivamente del sector «servicios y administración», ya que la estructura económica del pais ha quedado reducida desde hace décadas al complejo agroexportador. Si los conurbanos miserables saquean a la clase media, los dueños de la soja no pueden hacer negocios tranquilos. Así funciona la cosa.

La droga, la delincuencia y la violencia urbana son daños colaterales del modelo sojero.

El progresismo viene aplicando de modo sistemático las políticas asistenciales del Banco Mundial. Han logrado destruir la autoestima y la organización social de lo que alguna vez fuera el orgulloso y organizado movimiento obrero peronista.

En una Argentina con un sesenta por ciento de pobreza, con millones y millones de pobres estructurales hacinados en los conurbanos de miseria y dependiente de planes, subsidios y merenderos, ya no quedan dudas de que esta bochornosa realidad nada tiene que ver con el pasado al que pretenden todavía representar.

Esta es una casta parasitaria que por estulticia y por feroz avaricia está matando a la presa que parasita.

Lamentablemente cuando hoy rebrota la rebeldía y el hartazgo, vuelven a escucharse las voces del que se vayan todos. Esa consigna que se impuso en el 2001 y 2002, en medio de una catástrofe colosal no dio los resultados esperados, ya que todos volvieron y la situación se hizo peor que la que habíamos dejado atrás, pagando un precio altísimo en vidas y en sufrimiento humano.

¿Qué diferencia hay con la política de los 90?

Acordate que después de los 90, vino la «Alianza» y el 2001. La antipolitica existe por ustedes, no por nosotros.

Reza la 5ta Verdad peronista: «En la Nueva Argentina el trabajo es un derecho, que crea la dignidad del hombre, y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume»

Sin embargo; en el último «San cayetano» se marchó con esta consigna del Banco Mundial….«Salario Básico universal».

 

Para NCN por Gonzalo Real

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