Columnas de Opinion

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A 2 años del último contacto; Por Diego Pappalardo

El hundimiento del submarino ARA San Juan y la decapitación del poder militar argentino
 
Desde el alto el fuego sucedido en Puerto Argentino, Islas Malvinas, el 14 de junio de 1982, la República Argentina vio demoler vertiginosa y sustancialmente su capacidad de Geoestrategia de Defensa Nacional.
En la guerra por la Reconquista de Malvinas, Argentina se enfrentó en términos militares, nada más ni nada menos, que a los poderes atlantistas, los cuales revitalizaron su dominancia  con la finalización de la II Guerra Mundial. Gran Bretaña y los Estados Unidos convergieron una vez más en la Historia para lograr la rendición de la dirigencia militar en Malvinas y el inicio del proceso de desmalvinización. En ambos puntos, el alto mando militar argentino contó con el apoyo de facciones de la dirigencia política civil, vinculadas a Gran Bretaña y EE.UU.
Las élites empresariales-políticos-culturales dominantes en Argentina, aceptaron redefinir su papel de inserción en el mundo postmalvinas, en condición de profunda subordinación a los poderes fácticos atlantistas, obteniendo con esa situación, beneficios propios y sectoriales en detrimento de la Nación Argentina.
La desmalvinización consistía, entre otros aspectos, en la decapitación de un proyecto de Estado-nación que mantuviese en la escala histórica de la Humanidad la idea factible de la Argentina Potencia. Es necesario resaltar que la posibilidad de una Argentina Potencia va directamente en contra del esquema hegemónico del Atlantismo y rompería determinados niveles de los poderes internacionales realmente existentes.
A partir de entonces, el conocimiento técnico-operativo y la tecnología militar argentina decrecieron significativamente hasta niveles ínfimos y, por lo tanto, de máxima gravedad para la salvaguarda de los intereses nacionales. En febrero de 1990, el presidente Carlos Menem, y el por entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Domingo Cavallo, suscriben con el Poder Británico un documento con consecuencias perjudiciales para la Argentina.
Al respecto, el Dr. Julio C. González, ex Secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación Argentina, escribe “Como hemos de ver los artículos doce (12), dieciséis (16) y el encabezamiento del Anexo 1 http://www.argentinaoculta.com/tratado_anglo.htm crean obligaciones recíprocas que abarcan todo el territorio de la República Argentina y comprometen su soberanía en estos aspectos:
a) Inversiones Económicas Privadas (artículo 12).
b) Política Exterior de la República Argentina en América Latina y en la Comunidad Económica Europea la cual a partir de 1992 se integrará en un solo país denominado “Estados Unidos de Europa” (artículo 16).
c) Control sobre las FUERZAS ARMADAS ARGENTINAS (El hundimiento del submarino ARA San Juan y la decapitación del poder militar argentino).
En el artículo cuarto (4°), la delegación británica anuncia la decisión de su gobierno de ‘dejar sin efecto la Zona de Protección establecida alrededor de las islas Malvinas (Falkland Islands)’. Este artículo que fue publicitado como un logro del gobierno argentino, exhibe, en cambio, una supremacía total de Gran Bretaña sobre el territorio de nuestro país y una hegemonía no disimulada sobre la conducción política e institucional de la Argentina. En efecto desde el momento en que Inglaterra adquiere el derecho de Controlar todos los actos de las Fuerzas Armadas de la República Argentina (conforme lo establece el artículo 52 A — B y C del Tratado) es innecesario que se mantengan efectivos militares, navales y aéreos de Gran Bretaña para defender a las Islas Malvinas de un eventual ataque de las Fuerzas Armadas Argentinas.”
Los términos y alcances de este Tratado fueron observados y cumplidos por todas las administraciones nacionales posteriores de la Argentina y contó con la aquiescencia todos los grandes bloques  del Parlamento Argentino.
De modo que la anulación de una clase dirigente pensante y defensora de la Argentina, la desmilitarización efectiva, la desinversión estratégica y el relato cultural de una autoinculpación por crímenes injustos que nunca cometimos nos siguen golpeando en el 2017 y el reciente hundimiento del buque argentino ARA San Juan (S-42)  no escapa a dicha triple causalidad.
A fines de la década de 1960, la Armada argentina, a diferencia de sus homónimas  de Brasil y Chile, que se inclinaron por submarinos de fabricación británica, se interesó por los submarinos alemanes. Contrató a la fusión corporativa germana Howaldtswerke-Deutsche Werft AG para la fabricación de dos submarinos del nuevo Type 209, con la condición de que estas piezas debían ser ensambladas totalmente en territorio argentino. En efecto, en los Astilleros Tandanor, y bajo guía alemana, se produjo el ensamblaje de los submarinos y entraron en funcionamiento en el año 1974, durante el gobierno justicialista.
Esos dos buques recibieron el nombre de ARA Salta (S-31) y el ARA San Luis (S-32). Posteriormente, la Armada argentina con la aprobación de los gobiernos de Perón (1974) y del mando militar (1978), encomendó a la empresa germana, Thyssen Nordseewerke de Emden, la fabricación de seis submarinos TR-1700, cuatro de los cuales debían ser producidos totalmente en Argentina. Para tal fin, incluso se construyó en Buenos Aires el Astillero Ministro Domecq García. La fábrica contratada elaboró la clase TR-1700, de la cual se diseñaron originalmente seis barcos, quedando al final el ARA Santa Cruz (S-41) y su similar barco  ARA San Juan (S-42). El ARA San Juan fue completado el 28 de junio de 1983 y entró en funcionamiento, bajo pabellón nacional argentino, el 18 de noviembre de 1985.
El ARA San Juan, de propulsión diesel-eléctrica convencional, fue sometido a reparación de media vida entre 2008 y 2011.
En noviembre de 2017, el ARA San Juan fue desaparecido y hundido en el Atlántico Sur. En esa zona del Atlántico, en Islas Malvinas, Gran Bretaña posee su base militar cada vez más sofisticada y se realiza una monumental pesca ilegal.
 
En el complejo militar de Mont Pleasant, ubicado a 700 kilómetros de las costas de Santa Cruz, Argentina, Gran Bretaña cuenta con más de 1.500 efectivos militares, 500 civiles y una base de inteligencia que permite monitorear el tráfico aéreo y naval de la región. La fortaleza militar británica que consume un presupuesto anual superior a los 145 millones de dólares, fue el lugar escogido por el próximo rey, el príncipe Guillermo, para realizar su entrenamiento militar. En foros de activismo ciudadano, de análisis geopolítico y en organismos internacionales, se vino denunciando la presencia en la zona de submarinos ingleses con capacidad de carga de armamento nuclear.
Bajo el pretexto engañoso de un inexistente programa argentino de reequipamiento militar por la compra a Francia de cinco aviones de combate Super Étendard, el Reino Unido anunció que implanta en Las Malvinas un sistema de escudo antimisiles que se basa en tecnología israelí.
Las aguas argentinas tienen una importancia relevante desde lo geopolítico y geoeconómico y, por ello, en marzo de 2016, un barco guardacosta argentino hundió a otro barco pesquero de bandera china en zona económica exclusiva de Argentina. En ese incidente, el barco infractor demostró estar coordinado con otras embarcaciones de bandera china.
 
En 2010, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura –FAO- realizó un minucioso estudio en la zona  sur del Océano Atlántico de dominio argentino. Allí, se informó que se pescaron 1.800.000 toneladas de diversas especies, capturando Argentina solamente 784.000 toneladas.
El fenómeno no presentó cambios importantes hasta el presente ya que centenares de barcos extranjeros siguen saqueando la riqueza argentina.
En el presente año, 2017, se trabó en la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputado de Argentina un pedido para la realización, en aguas argentinas, de los ejercicios aeronavales “Cormorán”, a ejecutarse entre la Armada Argentina y su par de Estados Unidos. Pero, cabe agregar,  que el mismo Ministerio de Defensa de la administración Macri envío tarde el proyecto para obtener la autorización pertinente. Resaltamos que desde 1990, se realiza el entrenamiento combinado Gringo-Gaucho 200 entre las fuerzas navales de Argentina y los Estados Unidos. Durante  las administraciones de los Kirchner (2003-2015), éste entrenamiento se efectuó en tres oportunidades porque los Kirchner, al igual que todos los gobernantes desde 1983, no se apartaron de los poderes atlantistas.
A principios del pasado mes de octubre, en Chile, se materializó Chilemar VII, consistente en ejercicios de rescate para submarinos entre la US Navy y la Armada de Chile.
Desde el viernes 17, dos días después de la desaparición y hundimiento del  ARA San Juan,  hasta la mañana del jueves 23, las autoridades argentinas comunicaron una serie de mensajes con indicios que terminaban siendo infructuosos respecto de la localización  real del submarino y  las causas de su incomunicación. Carentes de tecnología apropiada y transmitiendo mensajes, inconsistentes, la Armada y el gobierno argentinos buscaron rápidamente  la colaboración militar de Gran Bretaña, Estados Unidos, Brasil y Chile, entre otros países. Los respectivos gobiernos de esos países, enviaron de manera presurosa equipamiento y hombres sin pedir cobertura monetaria al estado argentino.
En la jornada del miércoles 22, el presidente ruso, Vladimir Putin, le ofreció su ayuda al mandatario argentino, Mauricio Macri, ordenando el envío del buque Yantar, el cual entró en funcionamiento en 2015 y que exhibe la  posesión de una alta tecnología de detección y porta vehículos pequeños de inmersión profunda de hasta 6 mil metros de profundidad. Precisamente ése es tipo de auxilio que se necesitaba desde el inicio de la búsqueda y no el show que se montó en torno al infortunio de los 44 submarinistas y al dolor de sus familias. Los anglo-norteamericanos no estarán tranquilos con la posible presencia del Yantar, ni se quedarán de brazos cruzados ante el accionar  del buque oceonográfico ruso. Desde un principio, Gran Bretaña quiso presentarse como “solidaria” con el pueblo argentino y  en caso de que los rusos lograsen hallar el submarino se desmontará el show británico. El teatro de operaciones exhibirá la presencia de varias potencias marítimas abocadas a la ubicación y al  rescate del ARA San Juan, mientras que el sedicente poder estatal argentino se encontrará en la periferia de la labor.
Llamativamente, en ese mismo día de  la comunicación entre Putin y Macri, desde Estados Unidos se envía un informe al gobierno argentino con la novedad de haber encontrado un registro de una anomalía hidroacústica a 30 millas del lugar donde se habría producido la última comunicación del ARA San Juan. Por su parte, la Organización del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares (CTBTO, por sus siglas en inglés), con sede en Viena,  emitió un informe confirmando la veracidad del hallazgo estadounidense. Aquí, conviene hacer una aclaración. La detección de una anomalía hidroacústica en la zona donde se perdió el submarino argentino no significa que la señal sea del ARA San Juan ya puede tratarse de una señal de otro navío que yace en el fondo del mar.
Por estas horas, se divulgan diferentes versiones que pretenden explicar lo que realmente generó la desaparición y el hundimiento del ARA San Juan. Por una parte, ciertos criterios hacen referencia a  una explosión que pudo haber sucedido en los bancos de baterías del sumergible; más exactamente, se trataría de una implosión por deficiencias estructurales del submarino. En cambio, otras opiniones,  le atribuyen a un actor externo una participación principal ya que no se puede descartar una posible agresión de actores militares estadounidenses-británicos o chinos.
La jueza federal, interviniente en la causa por la desaparición del submarino, dijo que la misión del ARA San Juan es un secreto de estado, por lo que se nos torna difícil conocer con exactitud la tarea que llevaba a cabo. (¿ Un patrullaje de rutina?, ¿Una observación y caza de pesqueros ilegales?, ¿ Observación de movimientos de fuerzas de Estados Unidos, Gran Bretaña o China?). Tampoco se puede saber con certeza, si se encontró con algún activo de otras banderas y, en ese caso, si se produjo un incidente entre ellos o si el ARA San Juan. Al momento de hundirse, el ARA San Juan contaba con todas las certificaciones internacionales.
Los interrogantes y conjeturas se irán ampliando a medida que pasen los días.
Cualesquiera sean las razones objetivas de la desaparición y el  hundimiento del ARA San Juan, es innegable la responsabilidad que en ello tienen las administraciones Kirchner,  Macri,  el Alto Mando de la Armada y todos aquellos que cumpliendo el rol institucional de observador y garante del Bien Común y de la Soberanía Nacional no hicieron esfuerzo alguno  en prevenir y evitar este desgraciado hecho y la pérdida del poder geoestratégico de la Argentina.
De la flota de submarinos de guerra de la Argentina que describimos en éste artículo, el ARA San Luis (S-32) -peleó en Malvinas- fue dado de baja en 1997 y hoy está en condición de reserva. El ARA Salta (S-31), está activo pero no en condiciones óptimas y al ARA Santa Cruz (S-41) se le realizan la reparación de media vía, mientras que el ARA San Juan permanece desaparecido y hundido En consecuencia, la flota de submarinos de Argentina se encuentra reducida o eliminada como entidad real de combate y el país está totalmente vulnerable para disfrute de ciertos actores geopolíticos mundiales, quienes ven a la Argentina como objetivo de manipulación, control y expoliación permanentes.
Diego Papalardo
Profesor en Historia. Promotor Cultural y periodista. Colabora con sitios de política y geopolítica de España y México entre otros países; entre ellos el prestigioso Katehón: http://katehon.com/es
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15 noviembre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Diabetes: la epidemia que afectará a 642 millones de personas en 2040. Por la Dra. Virginia Busnelli

La diabetes mellitus (DM) tipo 2 se presenta como una epidemia mundial relacionada con el rápido aumento del sobrepeso y la obesidad, favorecidos por la alimentación inadecuada, el sedentarismo y la actividad física insuficiente, sumado al crecimiento y envejecimiento de la población a nivel global.

La importancia sobre el impacto de ésta enfermedad en el mundo se observa en los datos publicados por la International Diabetes Federation que informa que en el año 2015 existían 415 millones de personas afectadas por ésta enfermedad, con una proyección de crecimiento a 642 millones para el 2040.

Según la OMS, en los últimos veinte años el número de personas con diabetes se cuadruplicó, con mayor rapidez en los países de ingresos medianos y bajos. La Argentina no escapa a este aumento mundial de la prevalencia de ésta enfermedad, lo que conlleva a representar un problema sanitario y socioeconómico de gran magnitud. De acuerdo al reciente informe definitivo de la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada durante el último trimestre del año 2018 la prevalencia de diabetes en la población total (18 años y más) fue de 12,7%, registrando un aumento significativo con respecto a la anterior (9,8%). Esto constituye una amenaza sanitaria que merece la intervención correspondiente de todos los agentes involucrados.

La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica, SILENCIOSA y degenerativa que es subdiagnosticada, subtratada y muy costosa. Genera graves complicaciones asociadas al deterioro en la calidad de vida y a una elevada mortalidad. La diabetes genera una disminución de 5 a 10 años en la expectativa de vida.

Esta enfermedad aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la que produce. La insulina es una hormona que regula el azúcar en la sangre. El efecto de la diabetes no controlada es la hiperglucemia (aumento del azúcar en la sangre), que con el tiempo daña gravemente muchos órganos y sistemas, especialmente los nervios y los vasos sanguíneos. Existen algunas situaciones que aumentan el riesgo a desarrollar la enfermedad: tener más de 45 años, tener padres o hermanos con diabetes, padecer exceso de peso, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, colesterol elevado, diabetes durante el embarazo, mujeres con hijos nacidos con peso mayor a 4,5Kg.

El 50 % de los pacientes que tienen esta enfermedad ya tienen complicaciones establecida en el momento del diagnóstico sin saberlo, por eso es tan importante informar a la población acerca de la importancia de controlar y chequear nuestra salud. La diabetes es la responsable del 50 % de las amputaciones de miembros inferiores que no son causadas por accidentes, es la primera causa de ceguera y una de las principales enfermedades que generan infarto, así como complicaciones renales y cerebrovasculares. Los cambios en el estilo de vida, que incluyen un plan de alimentación y la incorporación de actividad física para el control del peso, junto con el acompañamiento médico son útiles para evitar las complicaciones de ésta enfermedad y generan grandes beneficios para la salud de estos pacientes.

En este sentido, la OMS recomienda que los adultos entre 18 y 64 años dediquen como mínimo 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación de actividades moderadas y vigorosas, con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares, la salud ósea; disminuir la depresión; reducir el riesgo de contraer enfermedades crónicas, como la diabetes o enfermedades cardiovasculares; y a su vez, mejorar su evolución evitando o reduciendo sus complicaciones y mejorando la calidad de vida de los que las padecen.

El plan de alimentación adecuado será aquel que tenga en cuenta los hábitos de alimentación, horarios de la persona y ayude a controlar el nivel de glucosa en la sangre, la presión arterial y el colesterol, además de mantener o controlar el peso. Las personas con diabetes deben planificar sus comidas para asegurarse que exista un equilibrio entre sus alimentos, insulina, medicación oral y ejercicio, para ayudar a controlar su nivel de glucosa.

Es muy importante dar a conocer, sin la necesidad de alarmar a la población, la existencia de ésta enfermedad, con la finalidad de prevenirla o realizar una detección precoz, además de recomendar consultar a su médico de cabecera como así también al especialista en nutrición para mejorar sus hábitos alimentarios y su calidad de vida.

(*) Médica especialista en nutrición y directora del Centro de endocrinología y nutrición CRENYF.

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14 noviembre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Impuesto sobre los bienes personales: serias objeciones para escasa recaudación. Por César Roberto Litvin

El Impuesto sobre el Patrimonio Neto se aplica sobre el conjunto de bienes, menos las deudas, de una persona humana. En Argentina se denomina Bienes Personales, bautizado como «impuesto a la riqueza» en la década del ́90, nacido con un «pecado original«; solo considera los activos y no permite deducir pasivos (con excepción de deudas por casa habitación), con lo cual queda desvirtuada la capacidad contributiva. En este sentido, imaginemos dos sujetos con igual dinero en bienes, con la diferencia que uno de ellos tiene deudas equivalentes al activo; ambos contribuyentes pagarán igual impuesto, aunque la situación económica difiere sustancialmente.

Sólo el 15% de los países en el mundo lo aplican, la mayoría lo ha dejado de lado por sus efectos económicos no deseados. Lo han suprimido Japón, Italia, Austria, Irlanda, Dinamarca, Alemania, Luxemburgo, Finlandia, Hungría, Suecia, Grecia, El Salvador, Chile, entre otros países.

Estados Unidos no lo aplica y apenas muy pocos países OCDE lo tienen. Mantienen la vigencia de este impuesto España, con un mínimo no imponible a partir de 700.000 euros (bonificado el 100% en la comunidad de Madrid); Francia a partir de 1.300.000 euros (último año de vigencia 2019), Noruega, Liechtenstein, Suiza (solo algunos cantones), Italia (en forma parcial), Países Bajos, Rusia, Argentina, India (solo sobre bienes no productivos de renta vehículos, joyas, inmuebles no alquilados).

Las principales objeciones a este tributo son las distorsiones que provoca sobre el ahorro y la inversión su carácter potencialmente confiscatorio debido a los gravámenes repetidos sobre un mismo bien.

Por ejemplo, los inmuebles que pagan además impuesto inmobiliario; los automotores que también pagan patentes. Además este impuesto puede distorsionar las pautas de consumo, alejándolas de bienes no perecederos que generan obligación de contribuir con el gravamen a la riqueza, favoreciendo la adquisición de productos perecederos y no alcanzados por el gravamen. Gran parte de la doctrina considera que al encontrarse ya gravada la obtención de la renta, el impuesto sobre los bienes personales, podría dar lugar a una doble imposición. Un aspecto no menor a evaluar es el efecto «deslocalización» de las fortunas, teniendo en cuenta la experiencia en Francia donde rige el impuesto: más de mil familias cambiaron su lugar de residencia por motivos fiscales (Gerard Depardieu, Alain Delon, etc.).

Otros argumentos a evaluar antes de aumentar la carga de este «mal impuesto» es que en escenarios inflacionarios, y con abruptas devaluaciones, el impuesto aumenta exponencialmente; entonces, contribuyentes con ingresos menores a sus activos que no generan rentas se enfrentan con la imposibilidad de pagarlo, con lo cual deben enajenar bienes para satisfacer la obligación fiscal.

En síntesis, el impuesto sobre los bienes personales en Argentina no mide adecuadamente la capacidad contributiva: el mínimo no imponible es de escaso monto ($ 2.000.000), afecta a quienes no detentan riqueza, incentiva a las grandes fortunas a trasladarse a países que mejor lo tratan fiscalmente, produce escasa recaudación (0,14% del PBI), los países modernos no lo utilizan, desmotiva el ahorro y la inversión. Sin lugar a dudas, no es este el adecuado medicamento para potenciar la actividad económica y lograr eficiencia en un sistema tributario.

(*) Profesor Titular de Teoría y Técnica Impositiva I de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.

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14 noviembre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Argentina necesita de una transición realmente democrática para superar la crisis. Por Leandro Santoro

El triunfo electoral en primera vuelta de Alberto Fernández pone a la democracia argentina ante una nueva transición. Muestra de la madurez institucional de nuestro país, ya no es noticia que un Presidente culmine su mandato entregando los atributos a su sucesor, quien representa a otra fuerza política, haciéndolo además en tiempo y forma. Pero ocurre en el marco de una grave crisis económica, y necesita de gestos y acciones concretas para seguir dando pasos hacia adelante en esta consolidación democrática.

En esta etapa de transición es importante que los roles y responsabilidades estén bien definidas. No es tarea de Alberto cogobernar, Mauricio Macri seguirá siendo Presidente hasta el 10 de diciembre de 2019. Y en esa función, deberá velar por los intereses de todas las argentinas y argentinos. Durante la campaña buscó disciplinar a su tropa para colocarse en el lugar de líder de la futura coalición opositora, pero para actuar como un verdadero dirigente democrático, que sea capaz de tomar nota del resultado electoral y no tire del mantel como hizo tras las PASO, deberá abandonar la bolsonarización de su discurso con el cual buscó, y logró, atraer al conjunto de los votos de la derecha. Profundizar la xenofobia, comparar con Venezuela, y definir a la elección como la forma de salvar a la democracia de un enemigo autoritario fueron las herramientas de las cual se valió para aumentar su apoyo electoral entre agosto y octubre.

Argentina necesita de una transición realmente democrática para superar la crisis, y no puede haber diálogo si se impugna la legitimidad del interlocutor. Nuestra sociedad se encuentra fracturada socialmente por los efectos del modelo económico, pero también polarizada en términos políticos. Macri agrandó la grieta para consolidarse como referente de uno de sus polos. Ubicar al amplio espacio nacional y popular como una amenaza para la democracia, tal y como se hizo durante los meses previos a la elección, es negar la otredad, impugnar la legitimidad del adversario. No sólo desconoce que el Frente de Todos fue votado por más de 12 millones de argentinos y argentinas, casi la mitad de quienes se acercaron a votar el 27 de octubre, sino que atenta contra la pluralidad política, pilar de la democracia representativa. Cambiemos en el poder no sólo debe garantizar la mayor estabilidad financiera posible hasta el 10 de diciembre, sino que también debe encontrar en Macri a un líder realmente democrático, alejado de estos gestos que distancian a las fuerzas mayoritarias en el seno de nuestro pueblo.

Estamos ante la oportunidad histórica de consolidar definitivamente nuestra democracia, alcanzando una transición alejada de la grieta, y sentando las bases para saldar las deudas que aún tiene nuestro sistema democrático. Hay que alcanzar acuerdos sobre cuestiones transversales a todas las fuerzas políticas y construir un Pacto Social que defina un nuevo régimen social de acumulación donde el modelo económico esté al servicio del país y no al revés, donde la política sea quien conduzca a la economía. Donde la Ética de la Solidaridad articule nuestro modelo de desarrollo y conquistemos los 100 años de democracia que nos prometió Raúl Alfonsín.

(*) Legislador porteño por Unidad Ciudadana.

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11 noviembre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

La ilusión y la realidad: a 30 años de la caída del muro de Berlín. Por Víctor Dante Aloé

Los hechos internacionales admiten diferentes interpretaciones y las lecturas lineales, en muchas ocasiones, dejan de lado las dimensiones simbólicas y el impacto que ellos proyectan sobre el imaginario colectivo y los sistemas de convivencia. Y en esto es apreciable reconocer un principio: la principal obsesión de la realidad es derogar la fantasía.

La denominada «caída del muro de Berlín» fue más un derrumbe que un derribo en términos políticos, y esa metáfora es la que conviene aplicar según los deseos y aspiraciones, no solo de los alemanes, que esa muralla distribuía a uno y otro lado de la geografía germana, sino de los europeos que se encontraban divididos entre los dos bloques organizados por las superpotencias dominantes de la época.

La reunificación alemana fue el síntoma temprano de la implosión de la Unión Soviética, proyecto de una alteridad que nunca pudo compaginar los ideales de la utopía comunista con una realidad siempre esquiva a renunciar a su lógica agonal y conflictiva. Pero también se interpretó como la señal para una nueva era en la existencia de Europa y de Occidente.

El aspecto más relevante de ese hecho fue un cambio sustantivo en la existencia del coloso soviético que se proyectaría sobre los europeos «orientales«, encarnando las aspiraciones por una nueva Europea, tanto como por un mundo renovado en su sistema perdurable de convivencia y progreso.

Porque la «caída del muro» constituyó la síntesis del agotamiento de una forma de producción de poder y de existencia política, que comenzó a autodestruirse durante el stalinismo, cuando la utopía debía aplicarse con la violencia de una parición nunca concluida virtuosamente.

El georgiano fue el mandante del bloqueo de Berlín en 1948, adelanto de lo que sería el drástico cierre de la frontera organizado trece años más tarde. Con el muro, el régimen soviético había demostrado una incapacidad trágica por contener a las poblaciones del sistema sin apelar a la violencia y el control estricto, y con ello confesaba la esterilidad de las premisas «revolucionarias» para asegurar la representación del pueblo y la construcción de una dinámica de convivencia fundada en la convicción y el consenso colectivo.

Y en eso la caída encarnaba el correlato simbólico de la denuncia postmoderna de los sistemas y las generalizaciones supresoras del hombre europeo concreto y despreocupado, del ciudadano sencillo con aspiraciones limitadas y conciencia «fluida«.

Esa percepción del agotamiento de una forma cerrada y totalitaria de producir poder político, generó el deseo de imaginar un proceso de globalización civilizadora anunciado en términos de democracia liberal, tecnologías intensivas y mercado mundial integrado.

El orden estratégico, que había enfrentado a las dos superpotencias dominantes durante décadas, parecía mutar hacia un sistema más horizontal de participación ciudadana, donde el «fin de la historia» sugería la derogación de los conflictos relevantes y el abandono de los enfrentamientos irreductibles.

Pero a pesar de tamaña ilusión, el siglo XXI sorprendería con la emergencia de nuevos conflictos, encarnados tanto en la alteridad islámica fundamentalista, como en las subjetividades corporativas transnacionales y los agentes particulares prefigurados por redes sociales virtuales, que expresaban su vigencia al margen o «por fuera» de los Estados nacionales.

Tales realidades adelantaban un cambio sustantivo en la forma de producir poder, cuya lógica se definía más en términos privados de interés y voluntad que de racionalidad y consenso público.

Hoy, treinta años más tarde, otra vez la ilusión de la convivencia no traumática sólo parece habitar el futuro, como lo hizo aquel 9 de noviembre de 1989, en las postrimerías de un muro tan contradictorio como estéril.

(*) Doctor en Estudios Europeos y catedrático de Política Internacional en la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador (USAL).

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10 noviembre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Por una transición republicana. Por Paula Oliveto Lago

En el marco de la transición entre el gobierno saliente de Mauricio Macri y el gobierno recientemente elegido de Alberto Fernández, presentamos un proyecto de ley que viene a saldar con una deuda histórica de nuestra democracia: la de establecer una transición ordenada, con reglas claras y republicana.

El proyecto tiene como objetivo que el nuevo gobernante electo conozca y reciba del gobernante saliente toda la información necesaria para la implementación, previsión y elaboración del nuevo programa de gestión.

En este sentido, los funcionarios del gobierno saliente deben tener la responsabilidad de cooperar con el proceso de transición y suministrar toda la información necesaria sobre el estado de la Administración central, organismos centralizados y/o descentralizados dependientes del Poder Ejecutivo Nacional.

Este proyecto se basa en una Administración moderna y en la transparencia de la información pública, la cual no pertenece a ningún grupo político, sino que es propiedad de los ciudadanos. Los funcionarios que dejan un gobierno tienen la responsabilidad de asegurar la continuidad jurídica del Estado. Por eso buscamos que se regule la creación de un equipo de transición republicana integrado por: el Jefe de Gabinete de Ministros; el Síndico General de la Nación; el Grupo de representantes del gobierno saliente y el Grupo de representantes del gobierno entrante. Se le otorgan responsabilidades al Jefe de Gabinete de Ministros y el Síndico General de la Nación.

A la vez, los informes de gestión tienen carácter de declaración jurada y deben contener, como mínimo, la siguiente información: Los planes, proyectos o programas correspondientes al área durante la última gestión; La situación presupuestaria y financiera, detalle de los préstamos financieros en gestión, otorgados y solicitados, nivel de endeudamiento total, especificando las obligaciones de corto plazo y el estado de deuda con los proveedores; Un inventario de bienes, depósitos, disponibilidades monetarias y obligaciones exigibles; Los recursos humanos distribuidos por organismos descentralizados, ministerios, secretarias y direcciones, personal de la planta permanente y transitoria u otra modalidad de contratación, detallando sus respectivas funciones. La situación de todos los procesos judiciales y arbitrales en los que organismos descentralizados, ministerios, secretarias y/o direcciones sean parte; Un listado de todas las contrataciones públicas, licitaciones, concursos, obras públicas, adquisiciones de bienes y servicios que se encuentren en curso o pendientes, especificando características, montos y proveedores; El estado en que se encuentran los permisos, autorizaciones y/o concesiones de servicios y obras otorgadas por el área; Las cuestiones de gestión que revistan carácter urgente, entendiéndose como tales aquellos asuntos que requieran toma de decisiones, tratamiento o atención prioritaria dentro de los treinta días de finalizado el período de transición.

A lo largo de la historia, muchos períodos de transición han generado inconvenientes, parálisis, perjuicios y gastos innecesarios que afectan a los gobiernos entrantes, pero, fundamentalmente, al Estado, es decir a todos los argentinos. Por eso consideramos fundamental para el buen funcionamiento de la democracia una ley que regule este proceso con eficacia, y sobre todo transparencia.

(*) Diputada nacional por la Coalición Cívica. Presidente de la Coalición Cívica-ARI de la Ciudad de Buenos Aires.

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7 noviembre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Volver a Parque Norte desde la diversidad. Por María José Lubertino

La situación social y económica del pueblo argentino es alarmante. Hay datos de creciente desocupación, subocupación y cierre de pymes y escalofriantes datos de pobreza, indigencia e incesante inflación.

Pobreza del 35,4% (primer semestre 2019, INDEC). Indigencia 7,7 %. 15,9 millones de argentinos/as son pobres y 3,4 millones son indigentes. Para fines del 2019 la pobreza alcanzará al 40% de la población. Ya más de la mitad de los/as niños/as son pobres.

La malnutrición en todo el país está por encima del 40% en el sector más bajo de la población (Isepci, 2019). Más de 22 millones de personas que no tienen cobertura de salud.

El desempleo en el segundo trimestre fue del 10,6% y será mayor en el tercero. Un 18,3% de las personas ocupadas está buscando un segundo empleo. La situación de las mujeres y de los/as jóvenes es la más grave, llegando la desocupación en el caso de las mujeres jóvenes a superar el 20%.

La mitad de la población en la Argentina tiene ingresos mensuales inferiores a los 10.000 pesos (según Indec) y el 66% de la población gana menos que la Canasta Básica.

Entre junio de 2015 y junio de 2019 cerraron 19.131 firmas ( AFIP).

La inflación tuvo una suba interanual del 54,5% (de agosto 2018 a agosto 2019) aunque la de los alimentos supera el 58%. La Argentina pasó a ser el primer deudor a nivel mundial en 2019. Entre 2022 y 2023, el Estado enfrentará vencimientos cercanos a un décimo del PBI, entre la deuda privada y la deuda al FMI.

Sin embargo, el principal problema del país es la política. No se resuelven los problemas sociales y económicos sin reconstruir los lazos de confianza social y de diálogo político. En los últimos 36 años nuestra democracia ha evidenciado sus fallas.

Sin embargo, las deficiencias de la democracia se combaten, como solía decir Willi Brandt, con más democracia.

Por eso, en esta transición, son tan importantes los gestos y el discurso del Presidente electo Alberto Fernandez: un peronista admirador de Alfonsín que al mismo tiempo es producto de aquella etapa de la recuperación de la democracia.

Todos/as recordamos a Raúl recitando el Preámbulo de la Constitución y su convocatoria a que flameara la celeste y blanca por encima de cualquier división.

Ahora, si aprendimos de nuestros errores, es tiempo de que lo hagamos realidad.

Para buena parte del espectro político nacional el discurso de Raúl Alfonsín del 1 de diciembre de 1985 fue de gran importancia. A 34 años de ese acontecimiento, es necesario volver a poner en valor y actualizar lo que se conoce habitualmente como “discurso de Parque Norte”.

La propuesta de Alfonsín tenía tres líneas centrales: El primer eje promovía una participación más directa de la ciudadania en la vida política. El segundo postulaba 1 Presidenta de la Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos. Integrante de Argentina Conversa. Impulsora de la Multisectorial de Mujeres. una ética de la solidaridad en beneficio de les más desprotegidos.

El costado económico apuntaba a la modernidad, dejando de lado el tercer eje que merecería un debate aparte porque tuvo diferentes interpretaciones y consecuencias en las políticas económicas de entonces, los dos primeros aspectos nos dejaron un verdadero mapa de la democracia futura aún incumplida.

Alfonsín dejó bien en claro que por democracia debe entenderse no la dictadura de las mayorías, sino un sistema caracterizado por el pluralismo, el reconocimiento del otro/a, la capacidad para aceptar las diversidades y discrepancias.

Hoy Alberto Fernandez nos convoca a la unión nacional, a dejar atrás la grieta en pos de una sociedad sin prejuicios y discriminación, a un diálogo trasversal y plural, a un pacto social intersectorial y, en la emergencia, a una “mesa contra el hambre”.

Insertos/as en esta crisis gravísima, se trata de una oportunidad histórica de aceptar el desafío y protagonizarlo como sociedad mediante la diversa articulación de diferentes organizaciones, agrupaciones y movimientos poniendo en juego toda nuestra creatividad, buenas prácticas, saberes y experiencias populares.

La verdadera democracia participativa y la ética de la solidaridad se tejen desde abajo. Sirven como antecedentes la Multisectorial de Mujeres de los 80s y las que existen a niveles provinciales, las asambleas que surgieron en el 2001 muchas de las cuales siguen vigentes, el Frente Nacional contra la pobreza y las más recientes experiencias de Multisectorial contra el tarifazo y Argentina Conversa, de las cuales somos parte.

No hay que esperar al 10 de diciembre. Hay que avanzar ya autoconvocándonos en cada pueblo, en cada provincia y cada sector. Hagamos nuestro aporte como sociedad en esta transición. El verdadero poder del nuevo gobierno al que la mayoría votamos residirá en nuestra capacidad de organización y apoyo para la etapa que se inicia.

Las mujeres con nuestra experiencia de transversalidad y sororidad de 37 años de trabajo y construcción plural podemos hacer un gran aporte a la agenda y a la acción concreta. Muchas ya estamos propiciando refundar la Multisectorial de mujeres y contribuir a conformar una Multisectorial por el Buen Vivir donde podamos converger desde diferentes sectores articulaciones y redes de participación ciudadana, colectivas sociales, académicas, asambleas, partidos políticos, pueblos originarios, diversidades, personas con discapacidad, organizaciones sindicales y empresarias de manera plural, paritaria e intergeneracional, con el objetivo de lograr la satisfacción de las necesidades de todes, una calidad de vida digna en armonía con la Naturaleza y que las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de las personas se amplíen y florezcan de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la sociedad, las diversas identidades colectivas y cada une valora como objetivo de vida deseable (tanto material como subjetivamente y sin producir ningún tipo de dominación a un otre).

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5 noviembre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Crisis económica y fortalecimiento institucional. Por Julio Cobos

Argentina cumplió el noveno proceso electoral de recambio presidencial desde el retorno de la Democracia y esto en sí es una buena noticia. Cuando el Presidente electo recientemente Alberto Fernández cumpla su mandato, nuestro país tendrá cuatro décadas de Democracia ininterrumpida, algo absolutamente inédito en la historia reciente. La contracara de este proceso de institucionalidad política sólida es la economía, con crisis recurrentes que aquejan a nuestro país; que han encontrado respuestas institucionales y en el marco de la Constitución Nacional, pero no soluciones concretas y duraderas que garanticen el bienestar y la estabilidad.

La transición y traspaso del poder es fundamental y requiere de templanza, madurez y compromiso de todos los sectores. Algo natural sería ver qué sucede en otros países, en Chile por ejemplo, algo que también adoptamos en Mendoza. La reunión realizada en Casa Rosada el día después de las elecciones fue un gran paso. Además, el presidente ya solicitó a sus ministros realizar una transición transparente y eficiente. Estos parecen actos sencillos y naturales pero recordemos que en la historia reciente de nuestro país hemos carecido de ellos y que muchas veces un gesto tiene más impacto en la economía que una medida determinada.

Otra característica particular de este proceso es que por primera vez en la región un oficialismo fue por la reelección y no lo logró. En este punto es fundamental hacer un análisis de los errores políticos y económicos cometidos para que esto sucediera. No se cumplieron los objetivos prometidos a la ciudadanía y el resultado final fue la derrota. Aún así, es loable destacar que el ingeniero Macri es el primer presidente no peronista que cumplirá su mandato constitucional desde el retorno de la democracia y esto -en términos simbólicos- es muy importante.

Ahora, ya en la oposición, se abre una nueva etapa con nuevas reglas y una nueva dinámica en la toma de decisiones. Hay otro sector político en el gobierno del país y será importante el rol que cumplamos desde la oposición. Por un lado, proponer herramientas, analizar, mejorar y acompañar las políticas del oficialismo que sean criteriosas y hagan a la gobernabilidad, y por otro, ser representantes de los más de diez millones de argentinos que eligieron opciones diferentes a la que resultó finalmente ganadora. No hay margen para gobiernos de mayorías absolutas y ese equilibrio es una buena señal.

Desde Juntos por el Cambio debemos mantenernos unidos como coalición de partidos, cada uno con su propia identidad y particularidades. Debemos seguir funcionando como una coalición parlamentaria con fuerte presencia territorial en provincias e intendencias. Tenemos el gran desafío de representar a más de 40% de los argentinos que, más allá de la situación económica, nos acompañaron el 27 de octubre con su voto, manifestando su voluntad de mantener un conjunto de valores que son indispensables para una idea de país republicano, federal y plural. En concreto y desde el Congreso de la Nación, debemos ejercer el rol de oposición con suma responsabilidad.

El país -una vez más- está en crisis y en el marco del diálogo y el consenso tenemos que lograr encausar el rumbo para recuperar el crecimiento y el desarrollo. La paridad en la conformación de ambas cámaras legislativas -lo cual es una buena noticia- permite anticipar que debemos seguir trabajando en un sistema parlamentario de diálogo entre los diferentes espacios. Las leyes que se quieran tratar deberán ser consensuadas y fruto del acuerdo. Urge poner en marcha el sistema productivo y recuperar variables positivas que dinamicen la economía y alivien la difícil situación social.

(*) Senado nacional por Mendoza (Juntos por el Cambio). Ex vicepresidente de la Nación.

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5 noviembre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

La Argentina y Brasil; Por Alberto Asseff

 

Desde los tiempos coloniales, la Argentina –entonces los Virreinatos del Perú y luego del Río de la Plata – y Brasil –a la sazón las gobernaciones organizadas por Portugal – fuimos rivales. No es materia de estas líneas abordar antecedentes, hechos y consecuencias de esa puja histórica. Pugna que prosiguió en la era independiente prácticamente hasta los acuerdos de los presidentes Alfonsín y Sarney en los ochenta. Sin remontarnos más atrás, en los setenta tuvimos un fuerte conflicto por Itaipú, magna represa que nuestro vecino erigió a 17 km de nuestra frontera sin consulta previa sobre el uso de un cauce fluvial compartido, el río Paraná.

Quizás, lo más trascendente de los logros de los presidentes democráticos mencionados fue la confianza mutua en materia de desarrollo nuclear, conviniendo visitas – inspecciones – recíprocas en sus establecimientos atómicos. Por supuesto que ambos mandatarios sentaron las bases para el nacimiento, ya a principios de los noventa, del Mercosur.

Con esta cooperación creció el intercambio y la relación devino en estratégica. En 2013 el comercio mutuo ascendió a us$35 mil millones. Es el destino principal de nuestras exportaciones con una participación del 20%.  Cierto es que producto de nuestras recesiones – la argentina más pronunciada y más larga, pues data de 2011- en 2018 el comercio entre los dos países cayó más de 25%. Empero sigue siendo relevante.

Nuestras empresas exportadoras – agroindustriales, automotrices, autopartes – y las brasileñas – especialmente industriales – están seria e inequívocamente interesadas en recomponer y robustecer ese intercambio. Sin llegar a ser crucial, es importante para las dos economías.

Por otro lado, es sumamente relevante el entendimiento – jugar en equipo – geopolítico, no sólo en el ámbito regional sudamericano sino en el global. Acá, por ejemplo para solucionar la dramática situación venezolana, restaurando su libertad conculcada por una ominosa dictadura. En el mundo, porque nuestras dos voces unificadas gravitan para contribuir a la paz en un planeta plagado de convulsiones, algunas añejas y otras flamantes y hasta inopinadas como el Brexit y la crisis de la Unión Europea tensionada por los soberanismos extremos y hasta los secesionismos como el catalán. Sin dejar de mencionar al neorracismo que irrumpe en la vieja Europa bajo la forma de rechazo a los migrantes.

La Argentina y Brasil son dos países emergentes, potencialmente próximos a arribar a la primacía. Obviamente, sus corrupciones corrosivas y sus malas gestiones políticas vulneraron sus capacidades y abrieron las compuertas para las respectivas grietas internas que debilitan el poder nacional de ambos países.

Existía un proceso de recuperación. Por caso, informalmente se acordó eliminar aranceles para 150 productos. El acuerdo Mercosur-Unión Europea prometía un horizonte amplio para desplegar nuestra relación con el vecino.

Pero el cuadro se ha agravado en estos días, sobre todo desde el 11 de agosto pasado, ocasión de nuestras inútiles y costosas primarias. A un comentario crudo del presidente Jair Bolsonaro, el entonces precandidato Alberro Fernández le respondió llamándolo ‘misógino’ entre otras ‘lindezas verbales’. La riña inconcebible siguió escalando con Fernández felicitando a Lula por su cumpleaños y con Bolsonaro anunciando que no asistirá a su asunción como presidente el 10 de diciembre. En rigor, mientras estos penosos intercambios suben de volumen, sectores más racionales de ambos países examinan cómo recomponer las relaciones, sobre todo cómo darle empuje al comercio.

Lo que acaece con nuestros vínculos con Brasil ratifica una vieja y sabia enseñanza de la política internacional: las relaciones exteriores no pueden manejarse a partir de las simpatías personales sino que deben construirse sobre los intereses comunes. Si hay empatía mejor, pero no es lo decisivo.

La cofradía ideológica, tipo el Grupo de Puebla –  convocado para estos días en Buenos Aires – o el Foro de San Pablo, es propia de los jóvenes universitarios u otros sectores, pero es incompatible con los dirigentes de Estados – estadistas. Da la impresión que de un lado y del otro hay más ideología que pragmatismo.

Los pueblos requieren soluciones y no verbalizaciones, más o menos vehementes, sobre las injusticias y la pobreza. Está probado que a más teorización ideológica, más pobreza y – lo peor – más estratificada o cristalizada. Estructural y por ende complejísimo de superar.

Brasil y la Argentina exigen al unísono racionalidad y concertación. Sería el acabóse que a la grieta intestina le agreguemos una más que peligrosa en la vecindad.

 

*Diputado nacional electo (Juntos por el Cambio)

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5 noviembre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Con el ideario de Elisa Carrió; por Maximiliano Ferraro

Por Maximiliano Ferraro (*)

La decisión de Elisa «Lilita» Carrió de renunciar a su banca como diputada de la Nación y de retirarse de la política partidaria nos pone ante el desafío de hacer un análisis más profundo. Salir de la mirada inmediata de la coyuntura política es reconocer que desde los orígenes de la Coalición Cívica ARI defendimos un proyecto y una idea: que la Argentina sea una República de iguales. Hemos hecho aportes significativos al respecto, que sintetizamos en los conceptos de contrato moral, contrato republicano y contrato de distribución del ingreso, así como la defensa de una pluralidad de voces.

Hoy asistimos al cumplimiento de uno de nuestros objetivos fundantes como partido político: el fortalecimiento de la República. Por primera vez en 90 años un presidente, cumpliendo su mandato constitucional – que no pertenece al Partido Justicialista – le entregará el mando a otro presidente elegido por el pueblo, en el marco de un traspaso ordenado y en paz.

Por eso acompañamos y vivimos con tranquilidad la decisión de Lilita de despegarse de la vida política cotidiana. Seguirá comprometida en un sentido mucho más amplio que tiene que ver con el humanismo. Trabajará fuertemente en problemáticas que le preocupan y afectan a nuestro país y al mundo: el avance de populismos de izquierdas y derechas, las problemáticas de los migrantes y el cumplimiento de los derechos humanos. Tenemos la seguridad que desde allí hará un gran aporte. Y nos toca a nosotros, las nuevas generaciones, la responsabilidad y desafío de representar a la CCARI y a ese ideario que nos marcó Lilita en estos últimos 25 años.

La CCARI no sólo es usina de nuevas ideas, somos fuente de dirigentes formados, trayectorias intachables, legitimidad, conducta y autoridad moral. Desde nuestros lugares vamos a mantener y representar los principios que han guiado la vida y la actividad política de Lilita: la honestidad, la transparencia, la integridad y el compromiso de no mentir, no robar y no usar a los pobres.

Asimismo, sostenemos la unidad de Juntos por el Cambio, espacio que fundamos, y que va a representar a más de 10 millones de habitantes que nos votaron.

Personalmente asumiré como jefe de la bancada de diputados nacionales de la CCARI con el objetivo de continuar la coherencia ética de Lilita y nuestro partido. Trabajaremos con amplitud, pluralidad y responsabilidad los temas con los que nos comprometimos durante la campaña: baja de impuestos a las Pymes, fomento de industrias culturales y emprendedores, la educación como política del porvenir, una reforma judicial y el cuidado del ambiente, entre otros.

La sociedad con su voto ha decidido el peso y el contrapeso en el parlamento nacional ya que ninguna fuerza tendrá los dos tercios para cometer excesos desde el punto de vista institucional y constitucional. Juntos por el Cambio representará la primera minoría en un interbloque formado por la CCARI, la Unión Cívica Nacional, el PRO y Confianza Pública.

Consideramos que esos votos no pertenecen a ningún candidato o personalidad sino que expresan acompañamiento de valores ligados a los principios republicanos, a no garantizar la impunidad y a defender la libertad de expresión y la democracia.

Este alejamiento de Lilita de la política coyuntural nos encuentra con fuerzas renovadas, atentos a la voluntad de una ciudadanía activa y con el objetivo de avanzar hacia la salida de las recurrentes crisis económicas e institucionales que vivimos en Argentina.

(*) Presidente de la Coalición Cívica ARI y diputado nacional electo por Juntos por el Cambio.

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4 noviembre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Acerca del origen de la propiedad; por Alberto Benegas Lynch (h)

Con total desconocimiento de la realidad social, se dice que todos los humanos tienen derecho sobre la Tierra por el solo hecho de haber nacido. Si ese fuera el caso, si todos tuvieran derecho sobre la Tierra aparecería de inmediato “la tragedia de los comunes” primero expuesta conceptualmente por Aristóteles, un fenómeno así bautizado por Garret Hardin. Es decir, si fuera de todos en verdad no sería de nadie y necesariamente mal utilizada puesto que los incentivos de administrar lo propio es completamente distinto a lo que teóricamente pertenece a todos, tal como revela reiteradamente la experiencia cotidiana.

Dado que los recursos son escasos en relación a las necesidades se hace imperioso asignar derechos de propiedad a los efectos de darle el mejor uso posible a criterio de quienes compran o se abstienen  de comprar en el supermercado y equivalentes. En ese contexto el que mejor uso le da a su propiedad está sirviendo mejor los deseos y preferencias del prójimo. En otros términos, cada propietario para mejorar o mantener su propiedad debe ofrecer bienes y servicios que agraden a los demás. Si deja inexplorados sus recursos o los explota mal a criterio de otros, incurrirá en quebrantos y se consumirá el capital. Es decir, las posiciones patrimoniales no son irrevocables, cambian de manos según sea su uso y los que dan en la tecla en el gusto de los demás preservarán o incrementarán su patrimonio, por el contrario los que yerran incurrirán en pérdidas.

Como queda dicho, las diferencias de ingresos y patrimonios son,  en el mercado abierto, el resultado de las votaciones en el plebiscito que tiene lugar con las transacciones cotidianas. Ahora bien, debe destacarse muy especialmente que nada de lo dicho tiene lugar si en vez de operar en el mercado los operadores reciben privilegios gubernamentales de cualquier naturaleza que sean. En  este caso las diferencias de ingresos y patrimonios son el resultado de una tremenda injusticia debido a que proceden de la vil explotación de así llamados empresarios puesto que nada tiene que ver con la competencia y el favor de la gente sino que surgen de la prebenda de los aparatos estatales que otorgan favores a los amigos del poder.

En cambio, la asignación de derechos de propiedad hace que los más meritorios administren los escasos recursos para bien de los demás, lo cual, simultáneamente aprovecha al máximo el capital y maximiza las inversiones que es el único factor que hace que los salarios e ingresos en términos reales aumenten. Y esto último es el fin y el propósito de la sociedad abierta desde la perspectiva crematística y que permite el respeto recíproco y que cada uno siga su camino sin lesionar derechos de terceros.

Los fundamentos del derecho de propiedad se han ido solidificando a través del tiempo con innumerables contribuciones, básicamente con los trabajos notables de John Locke, Robert Nozick e Israel Kirzner (en ese orden). Paso ahora a resumir muy telegráficamente esta triada sobre esa institución clave. En ausencia de propiedad privada, por ejemplo, nadie sembrará para que otros cosechen y así sucesivamente, lo cual, entre otros muchos casos, precisamente produjo las hambrunas horribles en tierras norteamericanas a raíz del experimento comunista de los primeros 102 colonos instalados en Plymouth en lo que luego sería Estados Unidos que desembarcaron del Mayflower en 1620. Hambrunas detalladas en el célebre informe del Gobernador William Bradford (Of Plymouth Plantation) donde resultan claras las razones por las que se abandonó la idea de la propiedad colectiva, cambio también señalado por no pocos economistas y cientistas políticos.

En The Second Treatise on Government Locke fundamenta el orígen de la propiedad del siguiente modo: “cada hombre tiene la propiedad de su propia persona, a esto nadie tiene derecho más que él mismo. El trabajo de su cuerpo y el trabajo de sus manos podemos decir que son propiamente suyos. Entonces, cualquier cosa que remueva el estado de naturaleza significa que ha mezclado su trabajo y lo ha juntado con algo que es suyo, y, por tanto, lo hace de su propiedad. Lo ha removido del estado común y le ha agregado trabajo lo cual excluye eso del derecho común de otros hombres”.

Es decir, el derecho en la concepción lockeana parte de cada cual sobre sí mismo y se extiende a lo que obtiene lícitamente, el derecho a la vida supone el de mantenerlo sin lesionar derechos de terceros. Pero aparece una complicación cuando Locke agrega lo que se conoce como el lockean proviso y es que “este trabajo es incuestionablemente la propiedad del trabajador, ningún hombre sino él tiene el derecho sobre aquello que ha sido de este modo anexado, por lo menos allí donde hay suficiente que queda  para otros” (la cursiva es nuestra).

Y aquí es donde viene la crítica de Nozick que debe prestarse cuidadosa atención, formulada en su Anarchy, State and Utopia donde sostiene que este lockean proviso constituye un absurdo puesto que aquella limitación hace imposible el derecho de propiedad ya que al invertir la secuencia en regresión partiendo de la persona que “no dispone de lo suficiente” no se debería permitir que la persona anterior en la cadena pueda apropiarse de lo que le falta, por tanto, esa otra persona no podría ejercer su derecho. A su vez, la situación de esa otra persona “fue afectada” por una tercera al apropiarse de cierta propiedad por lo que ésta tercera persona tampoco tendría derecho a la propiedad y así sucesivamente hasta llegar al ocupante original. En base a esta secuencia argumental el propietario original es el causante de todo lo demás, lo cual conduce a que no podría existir el derecho de propiedad mientras hayan indigentes. Esta argumentación de Nozick limitó las formidables contribuciones de Locke.

Este análisis fue retomado por Kirzner, en Discovery, Capitalism an Distributive Justice quien con una mirada distinta introduce un nuevo elemento que es el descubrimiento de un valor por parte del propietario original expresado por medio de signos por el que le resulte claro a terceros quien descubrió ese valor del cual se apropia sin que haya tenido propietarios anteriores. Se elimina así el problema del lockean proviso y las objeciones de Nozick, mostrando como el proceso de mercado optimiza la productividad, especialmente para los más necesitados. Los usos y costumbres harán que varíen los aludidos signos exteriores, los cuales deben ser renovados periódicamente al efecto de que resulte claro a quien pertenece esa propiedad.

Es del caso señalar que en la obra mencionada de Nozick también descarta la noción lockeana  de “mezclar el trabajo” puesto que sostiene que no resulta claro, por ejemplo, hasta donde se extiende la propiedad de un astronauta que decide limpiar una parcela en Marte: no es claro si es dueño de la parcela o de todo ese planeta. También escribe que no resulta claro que con la construcción de un cerco se es solo dueño de la tierra bajo el cerco hasta el centro de la Tierra (o hasta el otro lado) o si es dueño solo de la tierra cercada. Asimismo, se pregunta cual es la razón de que el mezclar trabajo lo hace propietario en lugar de perder ese esfuerzo, lo cual ilustra cuando se arroja una lata de jugo de tomate al mar y se pregunta si se adueña del océano al mezclarse con sus moléculas o si solo se trata de perder una lata de jugo de tomate. Por último, se cuestiona la razón de sostener que al agregar trabajo necesariamente incrementa el valor del bien, lo cual no sucede, por ejemplo, con un cuadro al que se le tira un frasco de pintura encima, lo cual más bien arruinará el cuadro en cuestión.

Estas reflexiones de Nozick han contribuido a mostrar falencias de Locke y a ponderar las elaboraciones de Kirzner en esta materia.

Antes de cerrar esta nota periodística aludo a tres temas adicionales. En primer lugar planteamientos en torno a la denominada sobrepoblación y el supuesto deterioro del derecho de propiedad como institución que no serviría para alimentar a muchos que serían excluidos del mercado. A contracorriente de esta conclusión, Thomas Sowell apunta que la sobrepoblación malthusiana no es tal e ilustra su contrafáctico al señalar que en los setenta (cuando publicó su estudio) toda la población del planeta cabría solo en el estado de Texas con 670 metros cuadrados por familia tipo de cuatro personas y que Manhattan tiene la misma densidad poblacional que Calcuta y lo mismo va para Somalia respecto a Estados Unidos. Estas conclusiones son al efecto de destacar que el problema no es la población sino la calidad de los marcos institucionales, precisamente y en primer lugar debido a la insuficiencia de asignación de derechos de propiedad.

En segundo lugar y por último, al margen señalo que hay quienes siguen a Henry George sosteniendo que las cargas fiscales deben concentrarse en la propiedad de la tierra ya que argumentan que el valor de ésta crece con el tiempo cuando se incrementa la población “sin que tenga mérito alguno el propietario”, lo cual -la tesis de la “renta inmerecida”- desconoce que esto, puesto de esta manera, se aplica a todos nuestros ingresos que son fruto de las tasas de capitalización que generan otros, con el lenguaje que de hecho existía antes de nuestro nacimiento, lo mismo con las diversas instituciones y demás externalidades positivas. La renta de la tierra y nuestros ingresos son consecuencia principal del modo en que asignemos recursos y la productividad en línea con las preferencias de terceros y, como queda dicho, según las acciones de otros en el mercado que derivan en el valor de los activos que si el titular no le da el uso adecuado, no podrá retener el bien.

En tercer término, es pertinente volver a insistir en que hay un correlato entre precios y propiedad puesto que en las transacciones las condiciones pactadas surgen del uso y la disposición de lo propio. En la medida en que se afecta la propiedad a través de intromisiones de los gobiernos se desdibujan los precios que hubieran sido distintos de no existir la intervención de marras, por lo que la contabilidad, la evaluación de proyectos y el cálculo económico en general se distorsionan lo que, a su turno,  provoca consumo de capital y consecuentemente se contraen salarios.

Por último, invito a mis lectores a que observen los abultadísimos patrimonios -casi siempre malhabidos- de quienes atacan la propiedad desde la cima del poder político, es “la nueva clase” de que nos habla Milovan Djilas.

Presidente del Consejo Académico de Fundación Libertad y Progreso @ABENEGASLYNCH_h
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1 noviembre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

¿Por qué la seguridad informática debe ser un asunto de Estado? Por Maximiliano Galante

Nos encontramos atravesando lo que se llama la era de la información, que se caracteriza por la soberanía de los datos como el activo más valioso. Pero, a pesar de la disponibilidad, no estamos haciendo un uso racional de esta información.

La necesidad de publicar cosas compulsivamente, la sobreexposición en línea y la visibilidad completa de nuestras actividades y rutinas son prácticas que están arraigadas en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, cuando éste tipo de prácticas las transportamos a las empresas y compañías, se torna complejo el lugar que ocupa el empleado como custodio de la información.

Existen empresas que resultan un blanco relevante para los hackers, aquellas cuya razón de ser tiene que ver con el procesamiento de información, análisis de datos, manejos de grandes volúmenes de contactos, compañías basadas en la propiedad intelectual, aquellas que manejan información confidencial de pacientes, financiera y datos bancarios. Su posición jerárquica en el manejo de este tipo de datos, la vuelve un objetivo primordial para los ciberdelincuentes. Y cuando algo de esa información sale por fuera de la compañía, se convierte en una valiosísima mercancía.

Asimismo, existen objetivos que, aunque se encuentran en una escala inferior del target objetivo, son cada vez más susceptibles de ser atacados porque los sistemas utilizados para controlarlos no se encuentran lo suficientemente custodiados para evitar hackeos. Hace poco más de una década se comenzó a debatir sobre seguridad informática a nivel industrial, su notoriedad es mucho más reciente que la seguridad informática en general. Y, si bien las compañías están entendiendo la problemática y la delicadeza que implica el manejo de datos y la exposición de estos equipos al exterior, aún no asumen la rigurosidad que demanda su manipulación.

Recientemente, se ha revelado que han atacado una central termoeléctrica en Ucrania, una modalidad que podría generar daños irreversibles en la vida de las personas y el medioambiente. Con pequeñas variaciones en la secuencia de giro de la turbina, variaciones casi imperceptibles para los sensores que permitían restar revoluciones. Las consecuencias fueron más severas de lo que inicialmente se suponía, a raíz de ese complicado desempeño, de las vueltas por minuto que daba la máquina, se dañó el eje que generaba la potencia necesaria para producir energía. El cambio de eje demandó alrededor de 3 meses para que la máquina vuelva a estar operativa, primero, se debió esperar a que se enfríe, se desarmó y reparó, luego se volvió a armar y se puso nuevamente en funcionamiento. Mientras, dejó una parte de la ciudad sin energía eléctrica. Este tipo de hackeos está cada vez más presente en personas malintencionados, que no hacen más daño no porque no pueden, sino porque no quieren.

Si bien existen muchas empresas con tecnología que permite un reconocimiento de la red, saber qué activos se están trabajando y mediante qué protocolos, para detectar cualquier activo que está por fuera del inventario o realizando variaciones a los dispositivos de control. El caso de la central termoeléctrica nos lleva a reflexionar sobre el alcance que debería tener la ciberseguridad, particularmente aplicada a establecimientos capaces de generar daños irreversibles o terminar con la vida, y en este sentido, aún hay mucho camino por recorrer.

La seguridad informática en la industria no debe ser tomada a la ligera, con dispositivos que se conectan cada vez más y requieren actualizaciones. Es que la conexión con el mundo exterior se vuelve fundamental para tomar estadísticas de producción, mediciones de estado de salud de la plataforma, reportes hacia una unidad central. Esas conexiones empiezan a estar cada vez más vinculadas. Y aquí viene toda una nueva cuestión a tener en cuenta, cómo vamos a hacer para tener actualizados estos sistemas sin quedar expuestos a ataques cibernéticos, a sabiendas que los sistemas de control todavía, en muchos casos, hacen uso de sistemas operativos o aplicativos de gran vulnerabilidad y están obsoletos. Esto es realmente preocupante, es algo que nos está haciendo trabajar mucho. Una empresa a la cual se le descifra la información y le piden un rescate, en el peor de los casos, busca un back up y podría llegar a perder como mucho los últimos días de trabajo; ahora, una red industrial en la que alguien toma el control y altera los valores de medición de una válvula de presión, eventualmente podría hacer que esa válvula no corte, no compute o no tome acciones en el momento adecuado, puede provocar no sólo un grave daño en la producción de la planta, podría poner en riesgo muchas vidas humanas.

(*) Gerente de operaciones de Neo Secure.

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31 octubre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Los desafíos socio económicos y ambientales que enfrentará el próximo gobierno Por Manuel Jaramillo

 

Argentina posee una gran diversidad de recursos naturales que son la base para los sistemas de provisión de alimentos y energía y, por ende, son fundamentales para nuestra vida y desarrollo socioeconómico. Sin embargo, la degradación de los recursos naturales está entre los temas más serios que enfrenta el mundo y del cual nuestro país no se encuentra exento.

Nuestra forma de producir y consumir hace que estemos agotando el capital natural de nuestro planeta, comprometiendo su capacidad regenerativa y gastando los recursos que pertenecen a las futuras generaciones. A nivel global, demandamos un 70% más de lo que el planeta puede generar cada año y la fuerte presión que ejercemos sobre nuestros recursos naturales ya tiene consecuencias tangibles: inundaciones, sequías, olas de calor, desplazamiento de poblaciones, extinción de especies, degradación del suelo y contaminación del aire y el agua son algunas de ellas.

Teniendo en cuenta la coyuntura del contexto electoral y los desafíos socioeconómicos y ambientales en el corto y largo plazo, creemos que es necesario abrir el debate e impulsar la toma de decisiones sobre asuntos cruciales para el presente y futuro del país. Los cambios de uso de suelo -conversión y degradación de los ecosistemas naturales- y la forma en la que generamos, transmitimos y consumimos energía son las principales causas del cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Por lo tanto, si la Argentina quiere crecer de manera sostenida y sustentable, debe reordenar estos sistemas de forma tal que pueda garantizar la seguridad de alimentos, agua y energía para las generaciones actuales y futuras y alcanzar así los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

Para esto necesitamos compromisos de alto nivel político, metas ambiciosas y un conjunto de acciones que permitan un desarrollo sustentable e inclusivo, logrando achicar las brechas entre producción y conservación y entre desarrollo industrial y generación de productos primarios.

Para ello consideramos necesario:

– Frenar la deforestación ilegal y alcanzar al menos la restauración de 1 millón de hectáreas de bosques nativos hacia 2025, acompañado de una actividad agropecuaria sustentable. Para ello creemos necesaria la correcta aplicación de la Ley de Bosques Nativos, haciendo foco en los puntos cruciales como fondeo, definición de actividades económicas permitidas en zonas amarillas y control y monitoreo. Si seguimos al paso de los últimos años, durante el próximo mandato presidencial nuestro país va a perder más de 800.000 hectáreas de bosques nativos, lo que traerá aparejadas consecuencias ambientales y sociales irreversibles.

– Promover el uso racional y eficiente de la energía en todas las fuentes y sectores de consumo, reduciendo de esta forma la intensidad energética del país. Proponemos que hacia 2040 el 66% de la generación eléctrica provenga de fuentes renovables, el 15% de grandes hidroeléctricas, 3% nuclear y 16% de fuentes térmicas, estableciendo con claridad un camino hacia la reducción de emisiones de GEI.

Los desafíos de la emergencia ambiental que atraviesa el mundo y en particular la Argentina no se agotan en estos temas clave, sino que existen otros puntos calientes que la agenda política debe tener en cuenta para abordar con urgencia, entre ellos: sancionar e implementar en 2020 una Ley de presupuestos mínimos de Ordenamiento Ambiental del Territorio (OAT); impulsar antes del 2022 una planificación espacial marina en al menos un sitio piloto del Mar Argentino; sancionar e implementar la Ley de presupuestos mínimos de Áreas Protegidas en 2020; alcanzar al 2025 el cumplimiento efectivo de las metas de los planes de conservación y uso sustentable vigentes de especies nativas; minimizar el descarte en la industria pesquera; sancionar Leyes de presupuestos mínimos de gestión ambiental de envases, eliminación de la entrega de bolsas plásticas en comercios y Ley para la prohibición microplásticos; poner en marcha un plan de ganadería sustentable y sancionar una Ley Nacional de Educación Ambiental que pueda organizar y sistematizar una propuesta pedagógica y didáctica nacional.

Sabemos que no es una tarea fácil, pero aun estamos a tiempo de revertir esta tendencia que pone en riesgo los recursos naturales de nuestro país, al planeta tal como lo conocemos y, por ende, a la permanencia de la humanidad en él.

(*) Director General de Fundación Vida Silvestre Argentina.

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31 octubre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Nuevo gobierno del PJ, pero ¿qué es el peronismo? Por Rosendo Fraga

La elección que ha tenido lugar puede ser analizada como una contienda entre dos coaliciones: una de centro-izquierda con la fórmula Fernández-Fernández y otra de centro-derecha, con Macri-Pichetto.

La integración de las fórmulas, ya muestra una particularidad: tres de los cuatro integrantes son peronistas (Pichetto también lo es) y también lo son los dos integrantes de la tercera (Lavagna-Urtubey).

Pero ¿que es el peronismo que gobernará la Argentina por lo menos los próximos cuatro años, cuando se acaban de cumplir 74 años de que esta fuerza política irrumpió un 17 de octubre con una multitud movilizada por la figura de Juan D. Perón?.

Hay diversas interpretaciones. Para algunos es un partido político y lo es, pero cada vez menos relevante como su expresión dominante. Para otros es un movimiento, que reúne a sindicatos, movimientos sociales, sectores empresarios y hasta sacerdotes villeros. También lo es, pero su conducción centralizada es mucho más débil que en el pasado. Históricamente se autodefinió como una doctrina, que lo fue. Pero hoy son pocos los militantes que han leído los libros y escritos de Perón. Por lo general sólo recuerdan las tres banderas: Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social. Incluso ha sido asimilada a una ideología, como sistema de valores derivado de una interpretación de su identidad populista. Pero también es una cultura política. Hemos visto a los dirigentes del PRO que venían del peronismo cantando la marcha peronista al recibir al senador Pichetto y eran integrantes de la primera línea de este partido. También llamó la atención ver a los manteros en La Plata resistir el desalojo policial cantando la misma marcha. Fue cantada a pleno, en la celebración del triunfo de la fórmula Fernández-Fernández.

El peronismo contiene las cinco expresiones al mismo tiempo: partido, movimiento, doctrina, ideología y cultura. Pero la nota dominante en este momento histórico es la última: es una cultura política, que se ha extendido más allá de esta fuerza política.

Hemos visto a Alberto Fernández elogiando a Alfonsín durante la campaña. Algunas versiones, sostienen que tendría un lugar en su gabinete.

Es posible que alguna figura independiente de prestigio como Facundo Manes también lo integre.

En otros niveles, no hay que descartar ver alguna figura de Cambiemos.

Perón sigue siendo clave para entender al peronismo. Pero hay un Perón del «cinco por uno no va a quedar ninguno» y otro del abrazo con Balbín, buscando la unidad nacional.

Son dos caminos muy diferentes y los dos se dieron dentro del peronismo.

Pero la actitud que adopte el oficialismo, no sólo dependerá de él mismo, sino también de la disposición que muestre la oposición,- que ha perdido con un porcentaje razonable dada la crítica situación económica,- para superar la llamada «grieta» que en la campaña se profundizó.

Los primeros gestos de Fernández y Macri muestran predisposición al diálogo en momentos que el país lo necesita.

Rosendo Fraga es Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.

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28 octubre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Hacía una transición lógica, sana, ordenada y responsable. Por Carlos Germano

Analizo una elección totalmente diferente a la que vivimos 70 días atrás cuando fueron las primarias PASO. Una elección que todos los indicadores daban ganador a Alberto Fernández, pero indudablemente hubo un trabajo muy positivo de campaña de Juntos por el Cambio que permitió achicar la diferencia.

Tenemos que tener en cuenta que hoy quedó una elección donde en todo el norte argentino, la Patagonia y el conurbano bonaerense fue un triunfo importante del Frente de Todos y en la Capital Federal y el centro del país (Santa Fe, Córdoba, San Luis, Entre Ríos y Mendoza) fue una excelente elección para Juntos por el Cambio.

Si vemos algunos números de las Pasos del 11 de agosto, se ve un crecimiento importante en la zona centro donde Juntos por el Cambio logró cambiar el resultado electoral en Santa Fe y en Entre Ríos y amplió la diferencia en Córdoba. Juntos por el Cambio ganó cuatro de las cinco grandes. Hay que aclarar que en el conurbano bonaerense, donde hizo una gran diferencia el Frente de Todos ahí tiene un arrastre y liderazgo muy importante Cristina Fernández de Kirchner. Este es uno de los primeros temas a resaltar la presencia importante dentro de esta coalición electoral que es el Frente de Todos, el indudable liderzago de Cristina.

Segundo dato a tener en cuenta: a La Cámpora le está costando seguir creciendo.

Con muchas expectativas, pero no pudieron lograr triunfos en La Plata, Mar del Plata ni Tres de Febrero, solamente lo logró Mayra Mendoza en Quilmes, que será la próxima intendenta. A La Cámpora le está costando mucho hacer pie a pesar del apoyo incondicional Cristina Fernández de Kirchner.

El tercer dato, es que hubo mayor participación dela ciudadanía y la posibilidad de dar un mensaje a los argentinos y al exterior de iniciar una transición relativamente lógica y sana. Este es uno de los temas importantes por la situación difícil y complicada que está viviendo la República Argentina.

Otro dato muy importante que da esta elección es la existencia de un bloque opositor que tiene un volumen muy importante que no solamente se verá en el Congreso sino también en toda la sociedad. Una sociedad que se movilizó y que generó un hecho político importante y que abre necesariamente un camino a una transición responsable. En el desayuno de hoy entre el presidente actual y el presidente electo se pueden ir encontrando algunos mecanismos para poder tener una mayor previsibilidad de lo que viene.

Son momentos difíciles, donde la gran mayoría de la sociedad argentina desmejoró su calidad de vida y es por eso que es muy importante tener una dirigencia política lo más adulta posible, donde el consenso y el diálogo sean el eje central en estos 44 días que faltan para que Alberto Fernández asuma como nuevo presidente de la República.

Es digno de destacar que en la Argentina, hemos tenido unas elecciones ejemplares, con resultados que a partir de las 21 horas se dieron sin inconvenientes, algo muy importante por todo lo que se está viviendo en Latinoamérica y fundamentalmente por el tema Bolivia. Esto abre algunas perspectivas para que tengamos una transición lo más ordenada posible.

Después de muchísimos años, desde 1998, un presidente no peronista, Mauricio Macri, termina su mandato y se lo entrega a otro presidente.

Como último dato, para mirar con atención, es el tercer poder: el Poder Judicial. Un Poder Judicial que históricamente se caracterizó, fundamentalmente la justicia federal, por analizar siempre a los gobiernos que se fueron. Le cuesta mucho juzgar, trabajar o visualizar a los gobiernos en curso. Se trabajó mucho con el gobierno que se fue, el de Crisitina, y hoy un gobierno kirchnerista vuelve nuevamente al poder después de 4 años. Habría que seguir con detenimiento que va a hacer el Poder Judicial, fundamentalmente la justicia federal de la Capital Federal.

Carlos Germano es consultor y analista político, director de Germano y Asociados.

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28 octubre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

¿Dar la vuelta? ¿O darla vuelta?; Por Silvia Giacoppo

 

En la recta final hacia la elección del 27 de octubre y luego del segundo debate presidencial -obligatorio y por ley- tal vez sea un momento propicio para reflexionar sobre el sentido del voto que emitiremos y el rumbo que queremos que tome nuestro país a partir del 10 de diciembre.

Por estos días, lo que se puede observar es la diferencia de tenor de las campañas. Así, Mauricio Macri recorre de manera federal haciendo una propuesta por día y profundizando las ideas sobre lo que se ha hecho bien hasta ahora. Y, fundamentalmente, haciendo la necesaria autocrítica sobre los errores cometidos en estos años de gobierno. Autocrítica que llega luego de escuchar a todos esos argentinos que expresaron su disconformidad con su voto en las PASO.

Escuchar y corregir, cualidades que este gobierno presentó desde el inicio. Y que no es habitual en la política nacional.

Del otro lado, lo que vemos es -imagino que como producto del resultado de la elección primaria- una falsa moderación. Y digo falsa porque en diferentes declaraciones de los representantes del Frente de Todos, asoma y se trasluce la verdadera cara y las intenciones que traen.

En las declaraciones del candidato aparece la vuelta al populismo que tanto daño nos hizo. Cuando él dice que «En Venezuela no hay una dictadura, hay un gobierno autoritario» muestra una mirada sobre el tema que va a contramano del mundo que, de manera generalizada, ha condenado las violaciones a los derechos humanos que lleva adelante Maduro y que ha provocado una de las migraciones más impactantes de los últimos tiempos en el continente. Eso, para los Fernández parece que no es tan grave. Increíble.

«No me preocupa tanto el gasto público», declaró durante el debate. Así, nos anticipa que otra vez van a hacer los desaguisados económicos que ya hicieron que hoy, todavía, seguimos tratando de corregir y que tanto afectaron a miles y miles de argentinos.

Pero no está solo en este intento de llevarnos al pasado. Axel Kicillof, candidato a Gobernador de la provincia de Buenos Aires nos preocupó cuando dijo que «La gente se dedica a vender droga porque se quedó sin laburo». Una mirada condescendiente y naif en el mejor de los casos. O una justificación para alimentar el narcotráfico, en el peor. ¿Será que quieren echar por tierra todos los avances que ha llevado adelante este gobierno en esa materia, con récord de decomisos de droga y detenciones, para volver a fomentarlo? Peligroso. Muy peligroso.

Cómo olvidarnos de la compañera de fórmula, la expresidenta, que cada vez que puede muestra su constante intención de perseguir a periodistas y medios. Y a la justicia, otro de sus supuestos enemigos.

Debemos recordar la muerte, aún no esclarecida, del fiscal Nisman, los cuadernos y todas las causas que siguen sin resolución. Son éstos algunos ejemplos de lo que puede venir, de lo que puede volver. Tengamos memoria para no cometer los mismos errores. Y esperanza de que hemos aprendido.

Creo, entonces, que es éste el momento de preguntarnos y reflexionar que futuro queremos.

¿Queremos «dar la vuelta» y regresar a ese pasado de tinte autoritario que hoy se refleja en el dedo acusador del candidato? ¿O elegimos «darla vuelta» y seguir avanzando en este camino de transformaciones necesarias para progresar?

Estamos preparados para avanzar, para crecer, para defender la república que tanto nos costó construir. En la caravana del #SíSePuede se comprueba de manera palpable. Allí suena bien fuerte la canción que dice «Mauricio la da vuelta». Yo estoy convencida de que es así. Estoy convencida de que, juntos, la damos vuelta. Por el bien de todos. Por el bien de nuestro país.

(*) Senadora nacional por Jujuy (UCR/Juntos por el Cambio).

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24 octubre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

El desafío es cambiar un gobierno para pocos que tienen mucho; Por Cecilia Moreau

 

El gobierno de Mauricio Macri va a terminar su mandato dentro de poco, son menos de dos meses los que faltan para que tenga que entregar la banda presidencial al próximo presidente. Lo va a hacer habiendo generado la crisis social más aguda que nuestro país haya vivido desde el año 2001. Macri empeoró todo lo que tocó. Quizás el indicador más claro y terrible de sus políticas sea el fuerte aumento de la pobreza y la indigencia. Hoy hay 4 millones de nuevos pobres e indigentes en la Argentina, donde más de la mitad son niños y niñas menores de 14 años están sumergidos en ella. Con Macri muchos más chicos menores de 14 años pasaron a la pobreza como pocas veces ocurrió en nuestro país. Macri no sólo no resolvió este problema: lo aumentó significativamente. Él había pedido que la sociedad lo juzgue por si había podido o no reducir la pobreza. A esta altura está más que claro que la mayoría de la sociedad argentina lo juzgó en las últimas PASO reprobándolo. El domingo próximo necesitamos que todavía seamos muchos que los que fuimos en agosto los que nos expresemos queramos superar el fracaso de Macri. La mentira y la mezquindad con la que Macri gobernó durante estos años no podía terminar en algo muy diferente a lo que ha sido su campaña: prometiendo lo que durante la gestión habían hecho exactamente al revés, agraviando y estigmatizando a los opositores, improvisando medidas que definen como un «alivio» para la gente mientras la inflación y el dólar se disparan, defaulteando la propia deuda que ellos tomaron e ignorando a todos aquellos que pensamos diferente ,como están haciendo en este momento con la ley de emergencia alimentaria que votamos en conjunto en el congreso y todavía el gobierno no tienen ningún apuro en aplicar.

Estoy segura que Argentina va a dar vuelta la página de este fracaso estrepitoso, pero también somos conscientes de que no va a ser fácil. El 10 de diciembre nos vamos a encontrar con una Argentina desvastada.

Por eso ha sido tan importante la construcción de esta coalición amplia que es el Frente de Todos, que representa a la enorme mayoría de los argentinos. Porque como dice Alberto, no vamos a ser sólo los dirigentes políticos los que saquemos al país de este laberinto, vamos a necesitar de cada uno y cada una para levantarnos nuevamente y desarrollarnos con inclusión, multiplicando los puestos de trabajo, devolviendo calidad de vida a nuestros jubilados, logrando la igualdad de género y la lucha contra la violencia machista, cuidando el medioambiente, y recreando una argentina federal en serio.

Nuestra campaña se desarrolló con enorme responsabilidad institucional. Tanto Alberto como Cristina, Axel y Sergio,demostraron prudencia y responsabilidad como pocas veces ocurre en instancias electorales, sin prometer espejos de colores como el Presidente hizo hace 4 años.

El desafío entonces es cambiar un gobierno para pocos que tienen mucho, que mira la economía desde la timba financiera por uno que retome el rumbo del desarrollo con igualdad y distribución del ingreso, que priorice la producción, el consumo, el trabajo y la defensa de lo nacional. Y eso nos pone en este 27 de octubre ante la que quizás es una de las elecciones más importantes en años por todo lo que está en juego.

Sé que no va a ser fácil, pero también sé que el futuro va a ser nuestro, porque hay una llama de esperanza en el corazón de millones que viene creciendo y no se apaga. Los argentinos entendieron que esto lo sacamos adelante entre todos o no lo saca nadie.

* Actual diputada nacional del Frente Renovador. Candidata para renovar su banca por el Frente de Todos.

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24 octubre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

A horas del 27, mucho más que una elección; Por Claudia Najul

Estamos a apenas unos días de una elección trascendental. Millones de argentinos y argentinas vamos a elegir al presidente que conducirá al país los próximos años, pero lo que nos jugamos va mucho más allá de los nombres y los rostros de la boleta que vamos a poner en el sobre el próximo domingo.

Tal vez como nunca en nuestra historia reciente, vamos a optar entre dos modelos que se diferencian sustancialmente en áreas clave, como la interpretación de la Argentina actual, qué debemos hacer en los próximos años, cómo debe vincularse el gobierno nacional con las provincias, cómo relacionarnos con el mundo.

Las PASO del 11 de agosto fueron un golpe duro para Cambiemos. Referirnos a los resultados como un mero llamado de atención por parte de la ciudadanía sería un error grosero. El descontento generalizado por la situación económica se reflejó en las urnas y el Gobierno tomó nota de ello. Se tomaron medidas extraordinarias para que los más perjudicados por las crisis puedan transitar con mayor tranquilidad la última parte del año.

Así como nuestra coalición reaccionó a las primarias volviendo a la calle, recuperando la forma de hacer política que nos puso donde estamos, el Frente de Todos de los Fernández también se aferró a algunas de las formas que caracterizaron al kirchnerismo en el poder, como la soberbia y el tono amenazante, todo sustentado en la lógica amigo / enemigo que tanto daño nos hizo como sociedad.

Aun con errores y diagnósticos errados en la gestión económica, en estos cuatro años marcamos un rumbo claro de la Argentina que queremos y cómo llegar a ella. Porque estamos convencidos que debemos ir hacia el desarrollo genuino del país y no a un crecimiento ficticio, de cartón, corregimos los desequilibrios fiscales que arrastramos demasiado tiempo para que un Estado viable, moderno y previsor sea el principal garante del modelo.

Privilegiamos el futuro de todos antes que el rédito electoral propio. Y estamos orgullosos de haberlo hecho. Como también estamos orgullosos de estar combatiendo al narcotráfico como nunca antes (en las fronteras, en los barrios, en los tribunales) y de condenar enfáticamente -con hechos concretos- el régimen venezolano que oprime y fuerza al exilio a su pueblo.

Allí donde Alberto Fernández apela al “yo no fui” para despegarse sin éxito de los desquicios kirchneristas, nosotros decimos con toda la fuerza que la libertad de prensa es un pilar fundamental de nuestra democracia; que la lucha contra la corrupción es una bandera inclaudicable que no distingue partidos ni personas; que queremos una Justicia independiente, ágil e implacable contra quienes rompen la ley; que todas las instituciones públicas deben ser paladines de la transparencia.

Los resultados del domingo serán sagrados. Inobjetables. Quienes pertenecemos a un partido como el radicalismo, cuya historia está íntimamente ligada a todos los avances democráticos de la Argentina, respetamos a rajatabla la voz de las urnas y convocamos con toda la fuerza a jóvenes y adultos para que concurran a votar.

Desde mi lugar de militante política, de mujer, les pido humildemente que reflexionemos concienzudamente sobre la Argentina que queremos para nuestros hijos, pero para nosotros también. Iniciamos un proceso de cambio estructural de un país tristemente acostumbrado a las crisis recurrentes, y estamos listos para defenderlo desde donde nos corresponda.

(*) Diputada nacional por Mendoza (UCR-Juntos por el Cambio).

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24 octubre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

La larga marcha hacia la libertad y la igualdad ; Por Jesús Rodríguez

El día antes de la marcha en el obelisco estuve conversando con Laura Di Marco en La Trama del Poder. Lo que el sábado finalmente terminó siendo una multitudinaria manifestación pacífica de cientos del miles de personas tiene un espejo en el ’83. Como recordó Laura al inicio del programa, «La marcha del millón» fue nombrada de esa manera «rememorando aquella marcha donde Alfonsín metió un millón de personas en el obelisco, recitó el preámbulo de la Constitución -una especie de rezo laico-, y en donde la opción era autoritarismo o democracia».Estuve en ambas marchas -la del ’83 y la del 2019- y, efectivamente, hay varias coincidencias, empezando porque los valores que defendíamos entonces son los mismos que defendemos hoy en día, y porque también ahora se presenta una dicotomía, no tan drástica, pero sí decisiva: la regresión al populismo o la continuidad del camino del republicanismo.

La primera alternativa mostró su cabeza en las PASO y es muy peligrosa si se impone el 27 de octubre. Es el populismo, justamente, el gran responsable de las frustraciones de los argentinos y de su retroceso relativo con respecto a casi todos los otros países de la región.

Pensemos que, durante casi todo el siglo 20, América Latina estuvo marcada por dos situaciones: dictaduras e inflación. Las dictaduras quedaron atrás, gracias al inicio del dominó democrático que significó Alfonsín en el ’83. Ahora bien, nuestros vecinos pudieron superar también la inflación y problemas severos, como el estancamiento económico y altos niveles de pobreza. ¿Por qué nosotros no? Por la existencia y la persistencia de esa práctica populista, movimentista, que además vino acompañada de una lógica económica facilista.

El capitalismo requiere certidumbres: para que alguien decida invertir, debe tener un horizonte previsible. En democracia, eso se logra mediante acuerdos políticos y engranajes institucionales aceitados.

Episodios como el del 2015, cuando la presidenta saliente se niega a entregar el mando al presidente electo, atentan contra la previsibilidad. Detrás de esa irreverencia institucional por parte de la doctora Kirchner hay una falta de aceptación de las reglas democráticas. Bajo su concepción, Macri no ganó una elección sino que «usurpó» el poder. Esa negación volvió a aparecer en 2017, cuando Cambiemos volvió a ganar en la elección de medio término y alcanzó un acuerdo con los gobernadores. ¿Qué pasó? Una batalla campal en el Congreso.

Si el gobierno de Alfonsín -ya dentro del paradigma democrático que él logró imponer- hubiera contado con una voluntad de acuerdo por parte de la oposición, el plan Austral hubiera funcionado tan bien como el plan -de similar diseño e ideado por funcionarios igualmente competentes- que implementó Israel. ¿Por qué allá prosperó? Porque hubo un acuerdo entre los dos partidos mayoritarios, formularon un programa de reducción del gasto público, lo respetaron a rajatabla e idearon una forma de implementarlo conjuntamente. En Argentina no funcionó porque, sin acuerdo, no pudimos reducir el gasto.

El pasado gobernado por el peronismo no es un lugar atractivo al que volver. En primer lugar, en términos históricos, el conflicto interno cuando el peronismo está en el gobierno, es riesgoso. Eso tenemos por delante si triunfa la fórmula Fernández-Fernández: ¿qué se impone, la Comisión de la Memoria o el «nuevo orden institucional»?

Del ’83 a esta parte hemos visto presidentes peronistas de dos tipos: los que gozaban de «rating social», como Menem y Cristina Fernández de Kirchner; y los que surgieron del aparato, como Duhalde o Néstor Kirchner. Fernández no es ninguna de las dos cosas y la centralidad de la decisión política está en la candidata a vicepresidente. Cómo procesará el peronismo esa asimetría en términos de legitimidad política es un interrogante.

Por otra parte: ¿el gobierno de Macri fue creador de los problemas o no pudo resolver los problemas que crearon los otros? Recordemos que el kirchnerismo dejó el poder luego del período más extenso de gobierno del año ’30 a la fecha, habiendo gozado de mayorías en todos los ámbitos políticos y de un contexto económico global excepcionalmente favorable; sin embargo, dejó a una de cada tres personas bajo la línea de pobreza, 8% de déficit fiscal, presión tributaria récord y cuatro años de estancamiento económico.

Por eso -y a pesar de la comprensible angustia y frustración que traen los problemas económicos- la marcha del sábado pasado, con alrededor de 500.000 personas en el centro de Buenos Aires y el acompañamiento en otras ciudades, demostró que hay muchas personas en la Argentina con voluntad de mirar hacia adelante y dejar atrás las soluciones populistas, que terminan no siendo soluciones.

El radicalismo ha recorrido ya tres siglos de historia, en contextos muy distintos y con diversidad de formatos, pero tiene un rasgo de identidad que lo caracteriza y lo moviliza: la búsqueda de una sociedad con libertad e igualdad. Desde ese mandato constitutivo es que estamos comprometidos con la elección del 27 de octubre y con ese objetivo agitamos nuestras banderas radicales y argentinas el sábado pasado.

El 26 de octubre de 1983 hablé en el acto de la Avenida 9 de Julio. Tenía 27 años y me temblaban las piernas. Había un océano de gente. Otros jóvenes de aquella época se reían de nosotros, nos tildaban de blandos, ellos eran «revolucionarios», pintaban paredes con «somos la rabia» y nosotros contestábamos con «somos la vida». El tiempo nos dio la razón. La nuestra era la forma de la democracia, de lo cosmopolita, de la diversidad y la tolerancia. Marchábamos hacia la construcción de una sociedad con libertad e igualdad, una larga marcha de la UCR y de los argentinos.

*Ex ministro de Economía de Raúl Alfonsín y auditor general de la Nación.

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22 octubre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Polarización y discursos extremos: el debate en Twitter; Por Pablo Elián Carrasco

La  conversación  en  Twitter  sobre  el  Debate: Macri y Espert las figuras, Fernández perdió la capacidad de instalar temas, Del Caño con mejor performance y Lavagna y Centurión sin un impacto considerable.

El formato del debate ha favorecido la utilización de discursos organizados por la lógica de las redes. Lejos de la discusión política seria, la limitación temporal y la imposibilidad de intercambios favoreció la utilización de un lenguaje pensado para ser convertido en memes y temas de conversación en las redes. En ese juego ​Macri y Espert fueron las figuras​.

En Twitter se produjo una profunda polarización respecto del primer debate que parece terminar de delinear un escenario electoral en el que los dos candidatos principales aumenten su caudal de votos. En Twitter ​Macri ​fue el candidato más mencionado con un 52% del total de tweets y ​Alberto Fernández fue el eje del 36,8% de las publicaciones. Esto supone una profundización de la polarización, entre los dos candidatos aumentaron un 24% del volumen de las menciones respecto del primer debate, quitándole importancia a la participación de todos los demás.

Las reglas del debate televisivo distribuían el tiempo en parte iguales entre los candidatos. En Twitter, donde esas reglas no corren, lo que generó más conversación puede explicarse a través de tres factores: la fuerte polarización entre Mauricio Macri y Alberto Fernández, la coordinación de acciones por parte de militantes de ambos bandos para instalar temas y encuadres a los temas, y la importancia de la lógica del meme y las declaraciones que construyen imágenes fuertes de manera concisa durante el debate, y que tienen un impacto instantáneo en las redes.

Espert, quien obtuvo un 2% de votos en las PASO, extremó su discurso duro en disputa directa con Gómez Centurión y generó algunos momentos de alto impacto (apelación directa a Grabois, propuesta de eliminación de la coparticipación, llamado a que Macri y Fernández se abracen, apelación a Zaffaroni) que se articulan muy bien con la lógica de funcionamiento de Twitter y que le generaron un gran volumen de conversación y menciones.

A pesar del peso de Espert en la conversación en Twitter los puntos centrales de su discurso no lograron salir de la plataforma digital ni incidir de manera considerable en la agenda pública. Por lo que el efectismo de su intervención solo puede leerse como exitosa en los términos propios de la plataforma y contrastado con la gran diferencia entre los votos obtenidos y el volumen de la conversación generado.

Gómez Centurión sin la posibilidad de hacer eje en contra del aborto legal no logró un gran impacto en la conversación y se mantuvo por debajo del 6% de las menciones. Donde estos dos candidatos sí lograron influenciar fue en los temas y ejes de campaña de Mauricio Macri.

Nicolás Del Caño mejoró notablemente su participación en el debate respecto del domingo pasado, pero cayó en la participación de la conversación en Twitter, también ​víctima de la profundización de la polarización​. En este segundo debate Del Caño focalizó sus críticas con mayor énfasis en Macri y esto generó que los usuarios vinculados a la burbuja del Frente de Todos no lo mencionan con tanta frecuencia como en el primer debate, donde un eje de la discusión fue la poca crítica de Del Caño a Macri. Además, los usuarios dentro de la burbuja de Juntos por el Cambio no reaccionaron masivamente a las expresiones de Del Caño por estar principalmente focalizados en polarizar con Alberto Fernández y en promocionar sus propios hashtags.

Alberto Fernandez durante este segundo debate perdió en Twitter la capacidad de definir la agenda vinculada a su figura. ​Entre las primeras 20 palabras asociadas a su nombre la única línea positiva se organizó en torno a #albertopresidente, mientras que en el resto se vió la repercusión de los ataques que vinieron de Macri y Espert principalmente. Allí podemos ver que las principales palabras son: Espert, Indec, Gabinete, Efedrina, Procesamientos. Si bien Alberto Fernández generó un gran volumen de conversación, los tweets que lo mencionaron positiva o negativamente giraron en torno a temas no propuestos por el candidato sino por expresiones de Macri y Espert principalmente.

 

En el siguiente gráfico vemos los emojis más utilizados en vinculación con las menciones a cada candidato. Destacan los emojis celebratorios de las expresiones de cada candidato, mostrando también que los emojis son más utilizados por aquellos que están a favor que los que quieren decir algo negativo del candidato. La presencia de la bandera y el brazo en el caso de Macri se articula con su campaña del #SíSePuede y la iconografía que viene utilizando en redes, y muestra también el grado de cohesión interna en la utilización de estos recursos que muestra el oficialismo. En el caso de Fernández los emojis aparecen más desideologizados que las expresiones del candidato, los dedos en V aparecen recién el puesto número 9. Las manitos hacia abajo y a la derecha presentes en varios habla de usuarios que eligen replicar videos o tweets en los que los candidatos de expresan directamente, sin comentar en tweets originales sino a través de retweets citados o retweets simples.


Vemos aquí las comunidades formadas en Twitter a partir de más de 700mil tweets analizados que utilizaron los nombres de los candidatos o el hashtag #DebateAr2019 y otros vinculados al debate. Podemos apreciar dos burbujas principales, una del Frente de Todos (verde) y otra de Juntos por el Cambio (Celeste), y dos burbujas secundarias con mucha mayor dispersión.

A una semana de la elección general el debate generó conversaciones que sostuvieron y profundizaron la polarización entre las principales fuerzas. La burbuja oficialista se ve más consolidada y compacta, mostrando la capacidad organizativa del oficialismo en redes y llama la atención que Espert está dentro de la burbuja de Juntos por el Cambio. Esto da cuenta de una afinidad cognitiva construida por retweets de usuarios ligados a Juntos por el Cambio hacia Espert, pero también una afinidad ideológica (por cercanía en el eje horizontal). Espert fue en este caso un tema que se potenció desde Juntos por el Cambio allí donde el candidato liberal apuntaba a Alberto Fernández. En el centro podemos ver las comunidades de seguidores de Gómez Centurión, Espert y Del Caño, de menor cantidad, menor peso y menor nivel de organización que los polos centrales.

Los dos primeros debates obligatorios en Argentina han mostrado que lejos de plantear un espacio de debate político real en el que se contrasten posiciones, de lo que se trata es de exposición televisiva de compartimentos estancos en los que cada candidato expone sin necesidad de diálogo con los demás. Esto plantea una dificultad para generar encuadres dentro de cada tema que puedan trazar un eje sobre el que se discutan políticas públicas. En cambio, cada candidato dice lo que quiere para que luego le toque el turno al siguiente y cambie radicalmente el encuadre del tema, dificultando la construcción de un relato lógico y favoreciendo el efectismo de algunas frases y la búsqueda de construir imágenes concisas y rápidas que prendan en el debate sobre el debate en Redes Sociales. En este sentido, la participación de Macri generó una serie de momentos bajo la misma lógica utilizada la semana pasada al hablar de “narcocapacitación” en referencia a los dichos de Kicillof sobre el narcomenudeo. El discurso político bajo el formato del debate televisivo tiende a formatos que buscan incidir en la agenda mediática y de las redes a partir de frases de impacto, imágenes fuertes y de rápida comprensión y gestos que puedan ser convertidos en memes. En esta lógica quienes terminaron ganando fueron Macri y Espert, y el gran perdedor ha sido Lavagna, que no supo o no quiso adaptarse a esta dinámica. Se perdió también la posibilidad de real discusión sobre las políticas públicas que van a afectar nuestra vida cotidiana.

 

Pablo Elián Carrasco es Consultor en Comunicación Política, Lic. en Comunicación, Director Pez Comunicación.

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22 octubre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Apuntes sobre el escenario electoral. Por Lic. Jorge Daniel Giacobbe

Jorge Daniel Giacobbe

Respecto de las elecciones PASO la intención de voto no ha cambiado demasiado. Apenas han crecido un punto los primeros candidatos obtenidos del casi 6% de ciudadanos que no asistió a votar o de las terceras fuerzas. Alberto Fernández y Cristina Kirchner están cerca del 49%, mientras que Mauricio Macri y Miguel Angel Pichetto rondan el 34%. Existe al momento de la medición   (antes    del    segundo    debate   presidencial) todavía 6.5% de indecisos, voto en blanco y Ns/Nc.

Proyectando estos últimos,. Alberto Fernández asciende a 51% y Mauricio Macri a 36%. Los datos mencionados están sujetos a una variación de 2% de margen de error, y a las modificaciones que pueda sufrir el comportamiento del electorado las dos semanas previas a los comicios.

DÓNDE SE DEPOSITA LA ESPERANZA

Los cambios más significativos registrados tienen que ver con la resignificación de la figura de Alberto Fernández en los mapas mentales de una parte de la población. Desde agosto, creció casi diez puntos su imagen positiva y, más importante aún, cambió mucho la nube de palabras con que los votantes lo definen.

Antes de las primarias, la palabra más utilizada era “panqueque”, y luego del triunfo apareció “esperanza”. Creemos que se está solidificando el proceso de idealización positiva en torno a su figura. Los ciudadanos necesitan construir esperanza y depositarla en alguien, aunque pueda parecer forzado para casi la mitad de la población.

Cabe señalar que, en un proceso de idealización psicológico, lo que sucede no necesariamente está objetivamente en la persona, sino que se construye y proyecta desde la mente de quien la mira. Se dispara desde sus necesidades vitales. Cada persona ve, entonces, aquello que necesita ver. Más allá del nivel de coincidencia que pueda existir con la realidad.

Probablemente una parte de los argentinos están dando inicio a aquello que luego llamaremos “la luna de miel”. Un proceso de protección de aquel objeto donde se depositan las expectativas, al que luego le depositarán todo su desencanto, enojo y castigo en caso de no cumplir con las promesas

SOBRE PISOS Y TECHOS DEL FRENTE PARA TODOS

La experiencia de las encuestas previas a las PASO nos indica que el instrumento de medición directa de intención de voto pudo registrar menos acertadamente la angustia y el castigo latente que las preguntas indirectas debido a cierto porcentaje de vergüenza oculta (deseo de castigar a Macri con Alberto Fernández, pero con reticencias a votar a Cristina Kirchner).

La pregunta ahora es: ¿La intención de voto está verdaderamente mostrando todo el caudal de Alberto Fernández para octubre? ¿Existe otra tanda de voto vergüenza que se va a sumar sobre el filo de las elecciones? ¿Existen arrepentidos de votar a Alberto Fernández? Vamos a analizarlo mediante las preguntas indirectas.

Una de las formas de ver cuál es el aporte real de Alberto y Cristina al caudal electoral y bosquejar cuál es el piso y el techo de la fórmula, es cruzando sus imágenes personales. Existe un 35.7% de argentinos que cumple dos condiciones: tiene imagen positiva de ambos.

Luego, Cristina aporta 4.6% de gente que opina bien solo de ella, y Alberto aporta 6% que solo opina bien de él. Estos tres públicos suman 46.3%, y son el piso de la fórmula. El resto de los votos obtenidos pertenecen a ciudadanos más disgustados con Macri que entusiasmados con cualquiera de los dos. Los públicos contrarios a los Fernández (que poseen imagen negativa de ambos o negativa de uno y regular del otro), suman 45.2%, dato que por contraposición podemos suponer para establecer el 54.8% restante como techo aproximado de la alianza Frente para Todos.

Otra forma de analizarlo es por la confianza en la gestión de Macri. El 50.3% la califica con notas reprobatorias (1, 2 y 3 sobre 10), que podríamos tomar como buen indicador. Sumando a quienes califican con nota 4, entonces el llega a 54.7%.

En otras preguntas, “Que venga otro gobierno” es el deseo del 52.4% de los argentinos.

Respecto de vivir en la argentina, se siente “Muy contento y confiado” el 12.1% de los ciudadanos que, sumados a “Con alguna expectativa de mejora” (39.8%), resultan 51.9%.

FICHA TÉCNICA

Área: ARGENTINA.

Fecha de realización: 5 AL 14 DE OCTUBRE DE 2019.

Tipo de muestreo: Ajustado por cuotas de género, edad, regiones, secciones electorales de la provincia de Buenos Aires, comunas de la Ciudad de Buenos Aires.

Tamaño de la muestra: 2500 CASOS.

Margen de error: +/- 2%.

Modalidad: Cuestionario estructurado con preguntas abiertas y cerradas.

Sistema de consulta: Encuestas a dispositivos móviles y encuestas en sobre cerrado.

 

Por Lic. Jorge Daniel Giacobbe Director de Giacobbe & Asociados. @JorgeGiacobbe

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21 octubre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Aversión a la riqueza: ¿Amor a la pobreza? Por Alberto Asseff

El camino de la prosperidad tiene una traza clara aunque nosotros recurrentemente la desconfiguremos. Sus hitos son la preeminencia de los valores intangibles, pero decisivos, el orden, el apego a la ley y las reglas, la estabilidad jurídica, la justicia independiente, la democracia como sistema de vida y no sólo régimen electoral, la vigencia del modo republicano de gobierno, las instituciones predominando sobre partidos y personas, el mérito e idoneidad relegando al acomodo, el gobierno para todos y, por supuesto y no por último, secundario, la probidad. También hay que adunar la necesidad de acuerdos de Estado acerca de un puñado de estrategias principalísimas, desde la política internacional hasta la educación pasando por cómo promover el desarrollo – mandato constitucional – y modernizar al país, removiendo modalidades e ideas que atrasan y estancan.

Referido a ese postrer asunto- el pensamiento anquilosado, setentista o, a lo sumo ochentista -, es menester un empeño nacional contracultural. Debemos ir contra la corriente inexorablemente si es que en el terreno aspiracional pretendemos eliminar esta persistentey cincuentenaria crisis. Por caso, la inflación jamás será reducida a un dígito si continuamos frívolamente indexando la economía. El gasto y todas las variables deben desindexarse. Los incrementos deben correr detrás de la inflación único modo para que esta comience a ralentizar su carrera. De lo contrario siempre nos ganará, con la perspectiva sombría que al espiralizarse nos saque una peligrosa y colapsante ventaja. Como ha acaecido varias veces.

La prosperidad es incompatible con los prejuicios antirriqueza. En la Argentina los únicos ricos que gozan del indulto de una buena parte de la sociedad son los corruptos, sobre todo los de origen político o dirigencial en general. Sobrevuela un tufillo, una aversión a la riqueza. Una suerte de odio al triunfo legítimo, el trabajado, el esforzado. En la jerga futbolística, algo así como que nos gusta ganar en tiempo suplementario, con un penal que no existió. En el imaginario de muchos argentinos esa es la victoria ‘soñada’. La otra, la laborada, la preparada, la sacrificada es como si no fuera tan deleitosa. Casi indeseable.

El rico no es visto como inversor, creador de empleo, movilizador de actividad y productor de bienes. Quizás, la imagen del rico rentista relega al genuino y próspero empresario. En cualquier encuesta, los competidores en la tabla de abajo – en el fútbol se diría la del descenso – están los empresarios a la par de los políticos, sindicalistas y jueces. Convengamos que es una (des) categorización más que preocupante, ya que pilares de cualquier sociedad exhiben una fragilidad e irrepresentatividad peligrosa.

Es irrefutable que el odio a la riqueza tiene su correlato en la bendición – al menos en teoría – de la pobreza. Si así no fuera, estaríamos ante una psicopatía colectiva: rechazamos a la riqueza y a la pobreza a la vez.

El repudio a la riqueza, ¿qué nos propone? ¿Acaso un país de pobreza generalizada? Ya estamos en un 50% de niños pobres. La perspectiva es dramática pues en una generación la pobreza podría llegar a los dos tercios de los habitantes. La psicología imperante contraria a la riqueza se frotará las manos: habrá alcanzado su finalidad.

Paradojalmente, crecen las quejas por la situación. Los movimientos piqueteros – ‘elegantemente’ llamados sociales – han anunciado una ‘luna de miel’ de cien días para con el nuevo gobierno – ¿si ganare Macri también? – y han proclamado que su lugar es la calle. Reparemos en la enormidad de esto: el lugar de los necesitados no son los futuros talleres u oficinas de servicios, sino que de antemano apuestan a proseguir desordenando la calle, uno de los modos de ahuyentar los negocios e inversiones legítimos.

Hacemos cosas, producimos hechos negativos y luego nos enojamos por sus consecuencias. Un dislate.

Una sociedad debe aspirar al triunfo, precondición para conseguirlo. Entre nosotros, el triunfo suscita recelos, inocultable envidia. Ortega y Gasset escribió – porque antes lo pensó – sobre esta maléfica peculiaridad. Somos anti triunfo – del otro, obviamente -, aunque anhelamos en fondo de nuestro ser obtenerlo. Sería un procedimiento terapéutico sincerar nuestros deseos, en lugar de ocultarlos como si nos diesen vergüenza.

Hay actitudes que son contrasentidos flagrantes. Que dejan perplejo. Queremos seguridad, pero cuando un agente del orden cumple con su deber, sistemáticamente ponemos la mira objetora sobre su proceder, olvidándonos del victimario y también de la víctima.

No viviremos mejor si nos comportamos para subsistir peor.

Repiquetea en mi mente que si no cambiamos algunas de nuestras proverbiales conductas, promoviendo un movimiento contracultural, difícilmente – aún con el más depurado programa y las más polutas intenciones – obtengamos el ansiado reencaminamiento hacia la prosperidad general.

 

*Diputado del Parlasur; candidato a legislador nacional por Juntos por el Cambio de la Provincia de Bs.As.

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21 octubre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

`Nos declaramos niñistas´; Por la Dra. Silvia Roxana Piceda

Como fundadora y en representación de la Asociación civil Adultxs por los derechos de la infancia, colectivo de lucha contra el abuso sexual en la infancia, conformado por sobrevivientes adultos del delito de abuso y adultos protectores de niñes victimas en el presente: me declaro niñista!!!.

Ante la experiencia que acabamos de vivir en la provincia de Chubut, acompañando a un niño víctima del delito de abuso sexual en la ciudad de Puerto Pirámides y participando de la lucha colectiva de sus adultos protectores y de organizaciones de defensa de la infancia y que el pasado miércoles 2 de octubre tuviera el formidable logro de la ratificación de manera unánime del fallo condenatorio de la progenitora y padrastro abusadores (Bárbara de Cristófaro y Julián Morón, a 16 y 14 años de cárcel, por el delito de «abuso sexual agravado») quiero hacer notar el inaceptable y gravísimo papel de abierta complicidad y apoyo con los agresores juzgados y condenados que han sostenido significativos actores sociales de la provincia de Chubut como ATE Prov. del Chubut, CTA Autónoma Prov. del Chubut, la Secretaría de Igualdad de Oportunidades y Géneros de CTA A Regional Pto. Madryn, el Deto de Géneros e Igualdad de Oportunidades de la Seccional ATE Pto. Madryn, la Cátedra Libre de Sexualidad, Género y Derechos Humanos de la Un Nac de la Patagonia sede Pto Madryn y la organización Magdalenas de Pto. Madryn , junto con una no menos grave ausencia de pronunciamiento crítico alguno al respecto por parte de referentes y organizaciones gremiales y feministas a nivel regional o nacional.

Estos grupos no dudaron en apoyar activa y públicamente a dos adultos juzgados y condenados por el delito de abuso sexual, publicando comunicados donde se plantearon nefastos conceptos cargados de negación y ninguneo al sufrimiento de la víctima. Accionar que a nuestro juicio demuestra el profundo y transversal arraigo de posturas y concepciones absolutamente adultocéntricas.

Por eso, queremos volver a compartir algunos puntos básicos: las mujeres también pueden abusar sexualmente de niños, niñas y adolescentes. En nuestra experiencia de 7 años, podemos aseverar que a nuestro espacio han concurrido, concurren y consultan múltiples compañeros y compañeras sobrevivientes de abuso sexual a manos de mujeres (desde su rol de madres, madrastras, primas, abuelas, docentes, religiosas, cuidadoras).

Por lo tanto, y aún en el contexto de sociedades patriarcales y machistas, afirmar que sólo los varones son abusadores, como lo han hecho estas organizaciones, es faltar a la verdad, negando, una vez más, la real suerte de la infancia que es la de poder ser dañada por cualquier adulte sin importar el género.

Y referir que el discurso del niño víctima es un relato ficticio, es utilizar las herramientas y el marco teórico del inexistente síndrome de alienación parental, cuyo fin es invisibilizar el delito de abuso sexual contra la infancia.

Que este invento, que es una herramienta que utilizan les abusadores y que no resiste ningún análisis científico, sea utilizado por organizaciones que dicen defender los derechos humanos nos hace pensar en qué difícil y cuánto nos cuesta a les adultes reconocer los más elementales derechos humanos de infancia.

Por eso, y desde nuestras largas experiencias de dolor y de lucha nos proclamamos «niñistas». Y desde este posicionamiento ético y político es que invitamos y convocamos a un urgente diálogo y debate para repensar prácticas, ideas y discursos desde y por la infancia.

Sabemos que obligarnos a que prevalezcan los derechos humanos de infancia es un desafío absolutamente incómodo y que rompe con un paradigma central que ha sostenido y sostiene nuestros violentos y opresivos modos de relación y vinculación hasta la actualidad, pero considerar a la cría humana como el todo más importante a proteger es, a nuestro entender, la base imprescindible para lograr la construcción de un mundo mejor.

Dra. Silvia Roxana Piceda – Fundadora de la Asociación Civil Adultxs por los derechos de la infancia.

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17 octubre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

#QueNoSeCaiganLasCausas; por el Diputado Juan Manuel López

En los procesos penales, la acusación, en principio, está a cargo de los fiscales. En ocasiones, también está presente la víctima, que es conocida en términos procesales como querella.

El fiscal, si bien tiene la obligación de investigar y, si así lo considera, acusar, muchas veces no lo hace. Esto puede obedecer a razones legítimas –considera que con los elementos de prueba colectados no puede afirmar que esa persona cometió el delito, por ejemplo-, o por razones un tanto más opacas, de las que el lector tendrá sobrados ejemplos en su memoria o en su imaginación.

En muchas de las causas donde se investigan hechos de corrupción cometidos por funcionarios públicos, el estado actúa como querellante en los procesos. La Oficina Anticorrupción, la Unidad de Información Financiera y la AFIP, por ejemplo, impulsan muchas de las causas más resonantes de los últimos tiempos.

Ahora bien, qué pasa cuando el fiscal, por una razón legítima u opaca -la que usted prefiera- no acusa. Si no hay querellante, la causa se cae. Pero si hay una víctima como querellante que considera que la causa debe seguir, acusa, y la causa sigue.

Volvamos a las causas de corrupción. El fiscal no acusa. Digamos que se hace el distraído. La Oficina Anticorrupción, que está interviniendo en el proceso, puede hacer lo mismo, y entonces la causa se cae. O puede acusar, y entonces la causa sigue.

Con los Códigos Procesales Penales actuales – federal y nacional-, el Estado puede hacerse el distraído, y sin decir nada, sólo guardando silencio, hacer caer una causa donde se investigan hechos de corrupción.

El gobierno nacional anterior brindó sobradas muestras de que no sólo tenía, y mantenía, como funcionarios, a personas investigadas por graves hechos de corrupción, sino de que además operaba sobre los fiscales para que no impulsaran las causas de corrupción o no apelaran las decisiones que ponían fin a las mismas.

Creo firmemente que en casos como los de corrupción o narcotráfico, donde el Estado ya se encuentra impulsando investigaciones penales, no puede dejar de hacerlo por una mera motivación política.

Es por ello que he presentado un proyecto de ley para que el Estado deba seguir impulsando las investigaciones, con independencia de lo que decida el fiscal. Y en tal caso, si considera que hay legítimas razones para no continuarlas, las ponga por escrito en el expediente con la firma del Ministro del área. De esta forma, garantizamos que las causas no se caigan y que, en todo caso, si hay razones para no seguir, las mismas sean públicas.

En el mismo sentido, pretendemos que el Estado tenga la obligación de apelar las decisiones que ponen fin a una causa, cuando acusó en la instrucción o en el juicio. No queremos que se repitan situaciones como la que sucedió en la investigación por enriquecimiento ilícito de los Kirchner, donde la causa se cayó porque el fiscal no apeló la decisión.

No hay ninguna duda de que este tipo de iniciativas no son del agrado de quienes pretenden, llegando al gobierno, dejar atrás todas las causas de corrupción en las que amigos, familiares, empresarios amigos, y amigos de amigos, están involucrados.

En pocos días se enfrentan un modelo republicano y un modelo autoritario. El primero, encarnado por Mauricio Macri, Elisa Carrió, y muchos ciudadanos que quieren justicia, que las causas no se caigan y convivir en paz. El segundo, el de Alberto Fernández, Cristina Kirchner y tantos otros que quieren llegar al poder para ejecutar un plan de impunidad y persecución. La sociedad tiene en su voto en qué país quiere vivir.

Diputado nacional por la Coalición Cívica-ARI (Ciudad de Buenos Aires).

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17 octubre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

De «prender la economía» a detener la obra pública; por Pamela Verasay

El senador mendocino del Partido Justicialista, Adolfo Bermejo, anunció la decisión partidaria de no votar ningún tipo de           endeudamiento hasta que el gobernador electo asuma sus funciones impidiendo de esta forma que Mendoza acceda a los creditos del BID para obras de infraestructura.

Adolfo Bermejo

La más emblemática de estas obras es la planta de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU), la provincia tiene disponibilidad para acceder a un crédito por 25 millones de dólares para ejecutarla.

Así presentada la postura de la principal fuerza opositora, surge la necesidad de encontrar la motivación de tal decisión pensando que si comprendemos sus puntos de vista tal vez podamos alcanzar algún tipo de acuerdo que beneficie a los mendocinos.

No pasa desapercibido que los argumentos expresados públicamente intentan esconder u obviar una realidad, el dinero para financiar los emprendimientos que alcanza una cifra de 48 millones de dólares está disponible hasta el día 9 de diciembre, entonces esto nos pone en una situación irreversible. Hablar de “esperar al otro gobernador” en el discurso público es como decir “vamos a dejar a Mendoza sin las obras” en privado.

Es difícil entender a una fuerza política que en campaña dice “que va prender la economía” y su primera decisión post electoral es detener la obra pública, esgrimiendo argumentos que van desde la responsabilidad para endeudarse, hasta las formas en las que se les hace llegar el pedido de endeudamiento.

Y aquí es donde la contradicción derrumba el discurso opositor, si el problema es el nivel de deuda, ese es un dato de la realidad que no se altera por el cambio institucional de gobernador; si el temor es por la naturaleza del crédito en moneda extranjera, tampoco va a cambiar, pues todas las obras de infraestructura que se solventan con créditos internacionales tienen esta característica. Si el problema es de forma, si queremos una mesa de diálogo sobre los proyectos, eso sí es salvable porque depende de nosotros, de la gobernanza de Mendoza. Recordemos que el peronismo asumió el compromiso de apoyar estos proyectos y hoy no lo está respetando.

Finalmente, si como dejan entrever, no les cae a algunos políticos pejotistas el resultado de las elecciones, eso tampoco se puede cambiar, porque el pueblo es soberano y ya se expresó en las urnas.

El disfraz de la responsabilidad para tomar esta decisión se termina cayendo cuando la oposición de espalda a la ciudadanía desconoce deliberadamente la motivación del voto. Mientras ellos propusieron “prender la economía”, desde el oficialismo le propusimos a los mendocinos la continuidad de una sucesión de buenos gobiernos para poner un punto de inflexión en el proceso de decadencia que Mendoza padeció antes que el liderazgo de Cornejo marcara, en un contexto adverso, un cambio de rumbo categórico.

La decisión opositora se hace de espaldas al resultado electoral, de espaldas a las buenas prácticas políticas que mostramos mientras se lleva adelante una transición ejemplar y ordenada conforme a la voluntad política de continuidad expresada en las urnas.

Concluyo deseando que prime la cordura y la ética de la responsabilidad para abrir el diálogo y permitir que Mendoza y que nosotros, los que acá vivimos, no nos perjudiquemos por el freno a las obras de infraestructura pública, que además están vinculadas a la mejor gestión ambiental. Les cuesta comprender, entre otras cosas, que cada gobierno no funda un nuevo Estado, que se construye paso a paso, con coherencia y consistencia, pero esto es difícil de entender cuando permanentemente le proponen a la ciudadanía soluciones mágicas.

 

Pamela Verasay
Senadora Nacional por Mendoza (UCR- Cambiemos)

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16 octubre, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments
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