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Manual de zonceras de los cultores del aborto por Catalina Fernandez

ZONCERA 1: estar en contra de la legalización es el discurso hegemónico. Afirman que es hegemónico fundándose en el hecho de que lo sostuvo durante todo este tiempo el estado argentino y la Iglesia. Refuto que esto constituya un discurso hegemónico. Estados Unidos y la Comunidad Europea  lo tienen legalizado desde hace mucho tiempo.  Que los países centrales lo tengan legislado, es mucho más importante en términos de hegemonía cultural, política y de opinión en el orden mundial, a que un país como Argentina, inscripto en la periferia, haya planteado otra filosofía lo que, claramente, no genera discurso a nivel mundial. No por ahora.
Los sistemas confesionales (porque no es solo la Iglesia Católica), casi todos en contra del aborto, están en retroceso en el mundo. La mayoría de los seres humanos no suscriben ya a una matriz de ideas ligadas a la religiosidad ni a un sistema moral derivado de esta.
No es el hegemónico, puesto que si así fuera no me encontraría con las miradas de sorpresa y condena de todos y todas. Esto nos muestra una construcción sobre el imaginario de los argentinos/as,  impuesta por los medios como discurso único, políticamente correcto y progresista: no hay otra forma de abordar lo que sucede más que legalizar lo que sucede.
Los generales mediáticos, la mayoría han puesto este debate como central y, en casi todos los casos, con una posición inclinada a favorecer la legalización y a insinuar que cualquier otra postura es autoritaria. Como bien sabemos,  la opinión pública en todas las grandes urbes las forman estos medios, lo que vendría a explicar las miradas asombradas cuando se intenta esbozar otra mirada y a explicar el porqué de la condena. A mí, en cambio, lo que me sorprende es la falta de criticismo con el discurso unívoco mediático.
Entiendo que los medios son parte del poder económico mundial y actúan según sus directrices. Algunos, en el debate caliente de redes, mencionaron ya sea argumentando a favor o en contra, a la ONU, el Banco Mundial y la OMS, organismos internacionales que intentan uniformar las normas en todos los países, por lo menos de los denominados occidentales, pasando por encima de las culturas y la autodeterminación de los pueblos, como promotores de la legalización del aborto. Hay más: ya mencionamos a los países centrales y tenemos que agregar a la Fundación Soros, la Fundación Ford y la Fundación Rockefeller, todos lobbistas en pro del aborto. El Informe Kissinger de 1974, memorando de seguridad nacional 200, y el informe de la Comisión Rockefeller de 1972, conocidos por todos los que se precien de peronistas, sobre el tema del control de la población en el tercer mundo, son herramientas que se ocultan en el debate. Al entender Estados Unidos que el desarrollo poblacional era una amenaza para su seguridad nacional, trazaban distintas estrategias para su control. Entre otras, el memorando secreto decía: “Ningún país ha reducido su población sin el recurso del aborto”. Esto forma parte del pasado?. De ninguna manera, las fundaciones antes mencionadas siguen siendo generosas inversoras de todo lo que sea control poblacional. No es un secreto que los países imperiales demostraron siempre una preocupación “digna de encomio” por las tasas de natalidad en los países periféricos, por cuestiones que tienen que ver, obviamente, con el control de los recursos naturales y su distribución. Para ellos sobra una parte del planeta, y somos nosotros, y de nosotros, los más pobres. Por eso, las firmes posiciones políticas de Perón al respecto. En 1973, Perón decía que Argentina estaba “siendo sometida a un sutil plan exterior de LARGO ALCANCE para despoblarla de hombres y mujeres en edad útil” apoyado en una campaña psicológica y material.  De este pensamiento, nacen las posiciones argentinas en las Conferencias de Población, en las que se opone a la visión demográfica de los países centrales. Esas voces se repiten geopolíticamente en la actualidad. En el caso de Latinoamérica, tanto Ortega en Nicaragua, como Correa en Ecuador, Chávez en su momento,  se pronunciaron en contra de la legislación pro aborto.  A estas voces se agregan la de algunos países no occidentales y no liberales en términos culturales. Y si nuestro pensamiento tiene que ser pensamiento situado, lo primero que me interrogo es por qué todos estos presidentes se han opuesto. Es triste que esa eugenesia social sea bandera ahora de algunos sectores del movimiento popular como si se tratara de enarbolarla en aras de la libertad, cuando en realidad replican y reproducen la agenda de los grupos trasnacionales para América Latina. Dato de color: Recordemos que el hijo de Bush le trajo a NK el libro de Malthus como regalo.

ZONCERA 2: Queremos la legalización por las mujeres humildes que mueren en abortos clandestinos.
Esto me suena a que esa cosa espantosa repetida por un  sector de la sociedad argentina, de que las madres en las villas se embarazan para cobrar la AUH, lo que no resiste el menor análisis, es secundada desde el progresismo liberal de la PEQUEÑA burguesía, por “matemos pobres legalmente porque sino se nos mueren las madres en abortos clandestinos”. Sería interesante conocer la opinión de esas mujeres, por demás luchadoras, sobre el tema, porque las voces que más se escuchan son las del sector que se arroga su representación. Por lo general, cuando he hablado con ellas, existe una sola razón para que se planteen abortar: no poder dar de comer al niño por venir.
Vemos que para el imperio la solución es simple: que no se reproduzcan los pobres. Para nosotros, inscriptos en OTRA línea de pensamiento, debería ser más complejo, debería ser pensando en términos de justicia social, para que nadie aborte por razones tan terribles como la indignidad en la que viven. Además me pregunto, qué decisión está tomando la mujer que aborta porque no tiene las condiciones para llevar adelante un embarazo y un hijo. Es la falsa libertad del sistema capitalista: la libertad de morirse de hambre, al decir de Perón. En este caso, la libertad de abortar el hijo que en realidad querría tener. Me parece terrible que muchas se dediquen más a hablar de las que quieren abortar por razones personales (no lo quería, mi cuerpo es mío) que a la realidad trágica de las mujeres que quieren ejercer la maternidad y se les dificulta hacerlo.

ZONCERA 3: Es de raíz popular la lucha por la legalización del aborto.
La exaltación de los derechos individuales es impuesta desde la agenda filosófica liberal global.  Los movimientos populares siempre se dedicaron a la lucha por las mayorías; y de ninguna forma han alcanzado sus objetivos frente al sistema capitalista mundial, que hoy es más cruento y anticivilizatorio que nunca. En cambio, la defensa de los derechos de las minorías, por sobre los de una comunidad situada, fue parte siempre de la agenda que se propugna desde las usinas de pensamiento dominante. Y yo me pregunto por qué. Y, perdón, me respondo: por un lado, para que dejemos de lado los ejes principales de la lucha, para fragmentar y dividir, pero también porque esta agenda forma parte de la sociedad global que intentan crear, pasando por encima de la cultura más profunda de los pueblos. No estaría mal recordar (porque evidentemente en el camino a muchos se les olvidó) que el individualismo a ultranza es liberal, filosofía que es la base del sistema capitalista, y NO forma parte doctrinaria del peronismo, nuestro movimiento nacional. Por el contrario, este se plantea el equilibrio entre las necesidades del individuo y los de la comunidad en la que habita. Esto es, por ejemplo, la propiedad en función social. Los que reducen la discusión sobre el aborto a una cuestión personal, cometen una equivocación de carácter liberal. Ninguna demanda está escindida de qué tipo de Estado queremos construir, que nos conviene en términos políticos como Estado, y que filosofía sustenta ese Estado. De hecho el Estado peronista intentó cambiar la matriz filosófica del estado liberal en la Argentina. Este punto, que se toca con el anterior, es parte de la discusión. Porque entiendo que la presión por instaurar este individualismo o sectorialismo a ultranza y la preocupación por la sobrepoblación de los países periféricos, forman parte de la agenda imperialista, y están íntimamente ligadas entre sí. Como parte de un movimiento antiimperialista tengo la obligación de preguntarme qué es lo que pretenden. Y por qué este debate es parte del sistema de ideas de los lobbistas internacionales del capitalismo mundial. Baste como ejemplo, que en realidad la legalización en Estados Unidos fue propugnada por los sostenedores de la eugenesia social, y no una conquista de los movimientos feministas. Leánse sino las declaraciones de Osborn y el caso de Mary Doe
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ZONCERA 4: Como existe, hay que legislarlo.
Nos encontramos frente a reaccionarios y sostenedores del statu quo. Eso es creer que la ley es unidireccional, que la ley solo interpreta realidades y no es capaz de crear y transformar. Entonces no hay posibilidad de un estado político que cambie el statu quo de la sociedad injusta. La ley transforma realidades. Por eso es más importante pensar un sistema de leyes justas que protejan a todos los seres humanos y no acotarnos a lo que el sistema mundial nos impone. Que en síntesis es matemos pobres en forma legal. ¿No es mejor tener un estado que proteja a los vulnerables, que proteja la natalidad, que, en el caso que sea no deseada (insisto, este punto es más atribuible a un sector de la clase media que a los humildes) genere un sistema de adopción justo para que esos seres puedan vivir y vivir con amor?.

ZONCERA 5: si el niño es no deseado mejor que no exista.
Sobran las palabras.

ZONCERA 6: Sostener la vida desde la concepción es de derecha.
Como peronista detesto esa malformación que nos hace discutir como si estuviéramos parados en París, en 1789, mirando la asamblea nacional francesa. Macri es liberal. Por eso abrió esta discusión. Porque es liberal y también porque quiere desviar la Argentina hacia esta dicotomía que no es menor. Ese es el estilo Rockefeller y el estilo Kissinger, no solucionemos el problema con creación superadora donde todos puedan ser felices; eliminemos a los pobres, la sociedad del descarte. La legalización del aborto es de liberales; la realidad es incontrastable. De liberales de izquierda y de liberales de derecha, como bien lo señalan hoy los rusos. Y también todos los que se oponen al manejo actual del mundo.
Me parece que darle una mirada más política al tema en cuestión es necesario para todos los que se consideren cuadros políticos. No me resigno a que no inventemos, a que no pensemos, a que no busquemos un marco de justicia para todas las vidas existentes y por existir en este país maravilloso.

CATALINA FERNANDEZ RIVERO

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