Finalmente tuvo lugar el esperado día en que se puso en marcha el organismo que representa al pueblo argentino. Nuestro Congreso de la Nación, por donde pasa la vida política democrática del país, y donde están representados los ciudadanos todos; a través de la Cámara de Diputados, y las provincias de la República Argentina, a través de la Cámara de Senadores.

El Presidente Mauricio Macri dio apertura al 136° Período de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación. Sin duda algo para celebrar “per se”, y que viene siendo una constante desde el retorno democrático en 1983 hacia aquí. Pero de aquel entonces a nuestros días, algunas cosas han cambiado.

El Primer Mandatario recorrió; como es tradicional, la distancia que separa la Casa de Gobierno del Congreso Nacional a través de Avenida de Mayo escoltado por la Fanfarria Alto Perú de Granaderos a Caballo. Una primera observación llamó la atención por el doble vallado a lo largo del recorrido y una virtual militarización de la zona, con más de 2000 efectivos de las fuerzas de seguridad desplegados. Llamativa movilización para un gobierno democrático. Al llegar a la explanada del Palacio Legislativo el Presidente fue recibido por una Comisión Externa integrado por los siguientes legisladores: Los senadores Juan Carlos Marino, Laura Rodríguez Machado, Guillermo Snopek y Adolfo Rodríguez Saá, junto a los diputados Elisa Carrió, Mario Negri, Alejandro Snopek y Carlos Castagnetto.

Ellos fueron los encargados de dar la bienvenida de rigor, haciendo ingreso al edificio propiamente dicho donde esperaban en el Salón de los Pasos Perdidos la Comisión Interna conformada por los senadores Silvia Elías de Pérez, Claudio Poggi, Cristina del Carmen López Valverde y Omar Perotti, junto a los diputados Silvia Lospennato, Ana Luz Carol, Graciela Navarro y Mayda Cresto.

A sus costados una marcial formación de Cadetes de la PFA con sus trajes de gala, se extendía a lo largo del pasillo. Resultó llamativo ver a la Diputada oficialista Elisa Carrió saludar a Macri “haciendo la venia” para luego estrecharlo en un abrazo. La pompa del protocolo contrastó con lo informal del atuendo presidencial que lució un traje azul con corbata y camisa al tono, pero eso sí, con el último botón desabrochado y la corbata floja. ¿Cambios de época? ¿Las formas hacen -también- al fondo de la cuestión? Preguntas que surgen.

Dicho de otro modo, si no dudamos en criticar actitudes de legisladores, que, a pesar de tener la facultad de expresarse en nombre del pueblo, y tener fueros para ello, convierten el Parlamento -en particular sus bancadas- en carteles de propaganda, portando los mismos con consignas, no deja de ser menos criticable la informalidad presidencial.

Las gradas del Congreso, en las que el período kirchnerista nos había acostumbrado a verlas repletas de militantes se encontraban en cambio atiborradas de Personal de Seguridad Aeroportuaria.

En cuanto al tono del discurso de Mauricio Macri, podemos afirmar que sus primeros 15 minutos fueron muy artificiales, producto quizás de la lectura monocorde del mismo, y también forzadamente “poético”.Como si se hubiera buscado adrede generar empatía con propios y extraños. ¿La mano de Duran Barba? Probablemente. Pero en última instancia perdió la política. Los memoriosos recordaran grandes piezas oratorias que primeros mandatarios y legisladores han dejado en los anales de nuestra historia. Y en ese sentido, la “duranbarberización” del discurso marca una decadencia. Repasar audios de Perón anunciando planes quinquenales, o verdaderas políticas de estado como cuando en 1973 anunció su Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, no hace más que evidenciar lo antedicho. Y aquí otra reflexión. ¿Las aperturas de sesiones deben contener en las alocuciones un sesgo “revisionista” que enumere los logros de la gestión, como viene sucediendo en los últimos 15 años o más bien deberían anunciar las actividades parlamentarias a llevarse a cabo? ¿Y si fuere esto último, “los paquetes legislativos” que se envían al Congreso conforman tácticas o estrategias de la política nacional? ¿Cuál de ellas debe discutirse?

En un gesto que pareció tan atinado como demorado, el Presidente comenzó sus palabras rindiendo homenaje a los 44 Héroes que perecieron en el submarino ARA San Juan. Situación que encontró el consenso de todos los presentes que aplaudieron de pie. Sin embargo, y no hemos visto a ningún medio decirlo, esta acertada mención apareció en franca contradicción con la total ausencia en los 43 minutos que duró el discurso del Presidente, sobre la reivindicación de la soberanía argentina en Malvinas. Si se habló de Héroes y de soberanía, no haber mencionado a nuestras islas irredentas constituye una verdadera afrenta; además de ignorarse por completo a la propia Constitución Nacional que establece este reclamo como política irrenunciable de la Nación Argentina.

Mencionábamos un tono “poético” inicial donde se sucedieron frases como:“Agradezco desde lo profundo de mi corazón a todos los que aquí se encuentran y también a los que están afuera” (creemos redundante decir que el Presidente al recorrer el camino que lo trasladó hasta el Palacio Legislativo pudo apreciar con sus propios ojos la total ausencia del pueblo en la calle); a lo que siguió la dudosa aseveración de que “lo peor ya pasó y que ahora vamos a crecer”. Pero de “la poesía” se pasó a ciertas pinceladas de confrontación. Esta vez, los elegidos fueron los maestros que se encuentran en plena discusión salarial y los sindicatos. “No podemos acordarnos de la educación solo en momento de paritarias”, fustigó a los primeros. Mientras que para los gremios reservó el eufemismo de “debemos dialogar sin patoterismo ni extorsiones”. Y luego el Presidente colocó sobre la agenda parlamentaria el tan polémico como criminal tema del aborto. Manifestándose a favor de la vida, se expresó conforme con que dicho tema sea tratado en el Congreso.

A partir de allí nuevamente un cambio de estilo en la oratoria, marcada sobre el final de un claro sesgo economicista en sus palabras. Indudablemente la economía no podía estar ausente dado que junto a la inseguridad constituyen los dos temas que más preocupan a los argentinos. Respecto de la seguridad el Presidente agradeció “a las mujeres y hombres de las Fuerzas de Seguridad que se juegan la vida por nosotros y merecen toda nuestra admiración”.

En lo atinente a lo económico, su visión quedó absolutamente clara con una rotunda reafirmación de la política de gradualismo que el gobierno viene ejecutando. “Estamos combatiendo la pobreza para que nadie más quede atrás”, marcó el mandatario con un cambio de tono que intentaba transmitir firmeza y seguridad. Sin embargo una frase que tampoco fue lo suficientemente señalada ponía la antedicho en tela de juicio. “Vamos a dejar de endeudarnos”, dijo, admitiendo implícitamente el desmedido nivel de endeudamiento que tiene la Argentina en la actual gestión. Aunque sin duda su frase más polémica fue “los salarios le están ganando a la inflación”, para rematar con que “la inflación está bajando y la desocupación está bajando”. Datos que contrastan con los propios informes del INDEC y del Ministerio de Economía. Envalentonado con su propia retórica las afirmaciones tomaron un dudoso tono triunfalista. “Los argentinos tiene todo para crecer y la inversión aumenta”; “Estamos en la dirección correcta”; fueron sentencias que marcharon en el rumbo descrito para terminar con una invitación “Al entusiasmo de hacer y del orgullo de pertenecer a la generación que esta cambiando Argentina para siempre”. Un tímido y breve “sí se puede, sí se puede”, devuelto por la bancada oficialista fue el corolario al discurso presidencial.

El presidente de la República Argentina, Mauricio Macri, inaugura en el Congreso de la Nación el 136º Período de Sesiones Ordinarias, en Buenos Aires, Argentina el 1 de Marzo de 2018. (Foto: Charly Diaz Azcue/Comunicacion Senado)

Pero lo más importante de la alocución había quedado sembrado como semillas perdidas entremedio de la dialéctica y tenía que ver con los proyectos de ley que el Ejecutivo consideró que deberían ser parte fundamental de la agenda legislativa. Así a lo largo de los 43 minutos se mencionó:

  • Ley de integridad pública.
  • Ley de financiamiento productivo (actualmente con media sanción).
  • Ley de inclusión laboral.
  • Ley sobre extensión de las licencias por paternidad.
  • Ley de conectividad (comunicaciones y tecnología).
  • Ley de Parques Nacionales.
  • Ley de extinción de dominio (cuenta con media sanción).
  • Reforma del Código Penal.
  • Reforma del Código Procesal Penal.
  • Ley que permita publicación de datos y estadísticas de educación.
  • Ley de Salud Reproductiva
  • Ley de Despenalización del Aborto

Los proyectos normativos mencionados constituyen a nuestro criterio, lo más saliente del discurso de apertura del Presidente de la Nación, a la vez que traza el rumbo del funcionamiento del Congreso. La discusión acerca de si las leyes son instrumentos tácticos o estratégicos de una política de estado quedará para mejor momento. Pero reflexionamos sobre el valor de la propuesta y de la política planificada, más allá de lo meramente discursivo que por lo demás dejó muchas dudas acerca de la realidad que el Sr. Presidente ve respecto de nuestro país.

Quizás la metáfora más ilustrativa de esta dualidad tuvo lugar al salir Mauricio Macri del Congreso y detenerse en la explanada, frente a un amplio paneo de la televisión oficial que lo retrató sonriente saludando… a la plaza vacía.

FEDERICO GASTON ADDISI

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