Diputados conmemoró los 30 años la sansión de «Ley de Cupo Femenino» (video)

La Cámara de Diputados de la Nación celebró un acto de conmemoración por los 30 años de la sanción de la Ley de Cupo Femenino en el Salón de los Pasos Perdidos con un homenaje a sus protagonistas.

En la sesión del 6 y 7 de noviembre de 1991 fue sancionada la Ley 24.012 de Cupo Femenino, convirtiéndose así en la primera Ley en establecer un piso mínimo del 30% de representación de mujeres en las listas partidarias para cargos electivos, para acceder a las bancas del Congreso de la Nación.

«Argentina fue el primer país del mundo en lograr esta ley y también el primero en cumplirla. No hubiera habido mucha de la legislación que logramos sin la ley de cupo», sostuvo Virginia Franganillo, creadora del Consejo Nacional de la Mujer, organismo central para la implementación de la norma.

En ese sentido, las autoridades encargadas de la celebración destacaron: «Esta Ley, como todas las que conquistan los derechos de las mujeres y personas LGBTIQ, requería de un armado multipartidario estratégico, de alianzas solidarias y de mucha convicción política. Luego de pasar por las comisiones fue tratado por el pleno del Senado en septiembre de 1990 en un escenario en el que las mujeres representaban solo el 8,89% de las bancas, mientras que los varones constituían un abrumador 91,11 %. En la versión taquigráfica se ve la emoción del momento con los aplausos prolongados en las bancas y en las galerías, donde varios señores senadores rodean y felicitan a la señora senadora Malharro de Torres».

«En Diputados el proyecto se trató en dos oportunidades. En la primera, en septiembre de 1990 fracasó por falta de quórum, mientras que en noviembre de 1991 se obtuvo sanción por mayoría», precisaron.

Además, desde las áreas de género que están en el armado de la celebración detallaron: «Ese seis de noviembre, desde las nueve de la mañana ya había mujeres rondando el palacio. Las galerías del recinto estaban repletas de mujeres –activistas de partidos políticos y organizaciones de distintos rincones del país. Según los relatos de las protagonistas no fue fácil el ingreso. Y no faltaron gritos, empujones, insultos y arengas. El Congreso estaba tomado por mujeres, y las calles también. La desobediencia fue el camino y una estrategia valerosa».