El diputado Alberto Asseff propone recibir a 20 mil refugiados

El diputado nacional por el Frente Renovador, Alberto Asseff, presentó un proyecto para que se permita el ingreso a nuestro país, o como lo dice el proyecto «aceptación inmediata», de refugiados de los países en conflicto. A continuación, su transcripción:

La Cámara de Diputados de la Nación
RESUELVE:
Dirigirse al Poder Ejecutivo Nacional, para que por intermedio del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto se coordine con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR); el Presidente de la Comisión de la Unión Europea y/o los gobiernos de las Repúblicas de: Turquía, Serbia, Macedonia, Hungría, Grecia, Italia, Alemania y Austria, la aceptación inmediata de nuestro país de una primer grupo de 20 mil refugiados sirios, kurdos, iraquíes, afganos y eritreos, que demandan asilo en dichos países.

FUNDAMENTOS
Señor Presidente:
La imagen del cadáver diminuto de un niño sirio llamado Aylan Kurdi al que las olas depositaron en las costas turcas se clavó el 3 de septiembre de 2015 en la retina de los europeos y de todo el mundo como símbolo del drama migratorio. Esa huella gráfica de un naufragio que costó la vida al menos a otro niño —también fotografiado— y a una decena de adultos condensa la gravedad de un fenómeno que está sacudiendo al continente. Más de 23.000 inmigrantes que lograron cruzar el Mediterráneo han arribado a las costas griegas en la última semana. Se trata de un 50% más que en los siete días anteriores. La UE busca medidas de emergencia ante una crisis que desborda a sus dirigentes.
La desesperación que conduce a lanzarse al mar huyendo de la guerra queda plasmada en esa foto del pequeño sirio al que las autoridades turcas encontraron sin vida en la playa de Bodrum. La barca en que viajaba naufragó cuando trataba de cruzar la estrecha franja que separa Turquía de la isla griega de Lesbos.
El destino de los dos niños hallados muertos en la playa ilustra un drama extendido: dos millones de menores sirios viven como refugiados en otros países, según datos de UNICEF. Aunque la mayoría está en territorios vecinos, cada vez son más las familias que deciden llevarlos consigo hacia Europa. Un tercio de los migrantes que desembarcan en Grecia, principal punto de entrada de los sirios, son mujeres y niños, apunta la organización de la ONU.
“Ninguna persona decente, y más si es padre, puede dejar de sentirse conmovida ante esas imágenes”, afirma el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo. “En lo que no podemos caer”, añade, parafraseando al Papa, “es en la globalización de la indiferencia”. Pero Margallo no es un espectador, sino un responsable político y, como tal, reconoce que la crudeza del drama le obliga a “buscar soluciones lo más inmediatas y contundentes posibles”. Y ello pasa porque “Europa tenga de una vez por todas una política común en materia de asilo e inmigración”.
“Ninguna persona decente, y más si es padre, puede dejar de sentirse conmovida ante esas imágenes”, afirma el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo. “En lo que no podemos caer”, añade, parafraseando al Papa, “es en la globalización de la indiferencia”. Pero Margallo no es un espectador, sino un responsable político y, como tal, reconoce que la crudeza del drama le obliga a “buscar soluciones lo más inmediatas y contundentes posibles”. Y ello pasa porque “Europa tenga de una vez por todas una política común en materia de asilo e inmigración”.
Los migrantes han organizado en la estación un improvisado campo de refugiados, con familias enteras durmiendo sobre el suelo. Pese a las trabas, muchos llegan a Alemania. Las autoridades germanas han registrado 104.460 solicitudes de asilo solo en agosto, que se suman a las 300.000 recibidas desde principios de año.
Las dimensiones del fenómeno impulsan a instituciones y Gobiernos a ampliar las respuestas, hasta ahora insuficientes. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, presentará la próxima semana un paquete de medidas para implicar más a los Estados en lo que constituye un problema común. Una de las iniciativas sobre la mesa es la creación de un mecanismo permanente para distribuir a los refugiados por todo el club comunitario en situaciones de emergencia como la actual. Los Estados discutirán las propuestas en la reunión de ministros de Interior del próximo 14 de septiembre (Fuente: diario El País).
Guerra, detenciones arbitrarias, torturas, abusos sexuales, represión informativa… Al menos seis de cada diez personas de las que han llegado a Europa por el Mediterráneo en lo que va de 2015 vienen de países en los que las violaciones de derechos humanos son constantes. En Siria, miles de personas están detenidas, secuestradas o desaparecidas y unos 250.000 civiles viven en estado de sitio. El conflicto de Afganistán se cobró 4.853 víctimas mortales en el primer semestre de 2014. En Eritrea, no se respetan las libertades de expresión, asociación y religión.
El 43% de las personas que han llegado a los países europeos a través del Mediterráneo en lo que va de año vienen de Siria, la mayoría a través de Grecia. El 12% proceden de Afganistán, también por Grecia. El 10% vienen de Eritrea, quienes escapan principalmente a Italia. Las siguientes nacionalidades mayoritarias son Nigeria (5%) y Somalia (3%), que también llegan sobre todo a las costas italianas.
Siria lleva cuatro años sumida en un conflicto en el que han muerto al menos 190.000 personas, según datos de Amnistía Internacional (AI). 11,6 millones han tenido que huir de sus hogares, de las cuales 4 millones han huido a otros países y el resto se han desplazado dentro de Siria. Esos 4 millones de refugiados están acogidos mayoritariamente en algunos de los países vecinos: Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto.
Además, miles de personas están detenidas, secuestradas o desaparecidas y reciben torturas y malos tratos, y unos 250.000 civiles viven en estado de sitio y carecen de alimentos, medicinas y combustibles. Esta situación afecta gravemente a la infancia: 5,6 millones de niños sufren en Siria situaciones extremas de pobreza, desplazamiento y estado de sitio, de acuerdo con datos de Unicef.
En Afganistán, los talibanes controlan parte del país. Aunque la OTAN puso fin a su misión de combate en Afganistán a finales de 2014, la situación en el país está lejos de ser estable. En los primeros seis meses de 2014, hubo 4.853 víctimas civiles del conflicto bélico, una cifra que se había duplicado desde 2009, según un informe de Amnistía Internacional. Los talibanes siguen controlando buena parte del país y se producen detenciones arbitrarias en las que se niega a los sospechosos el debido proceso. Amnistía también denuncia violaciones de la libertad de expresión y aplicaciones de la pena de muerte en juicios sin garantías. Según la ONU, ocho de cada diez mujeres afganas han sido acosadas psicológica, física o sexualmente.
En Eritrea, los jóvenes huyen a raíz de la implantación de un servicio militar obligatorio por tiempo indefinido. El Informe Mundial 2015 de la organización Human Rights Watch (HRW) califica la situación de derechos humanos de Eritrea de “deplorable”. Denuncia que las detenciones arbitrarias son “la norma”: los prisioneros no siempre conocen las razones de su arresto, se les mantiene detenidos por tiempo indefinido y pocos o ninguno de ellos son sometidos a juicio. Tampoco se respetan otros derechos humanos básicos como las libertades de expresión, asociación y religión: “Desde 2001, el Gobierno controla con firmeza el acceso a la información y no permite el trabajo de medios independientes, sindicatos y ONG”, dice el informe. También afirma que el Gobierno “acosa” a los ciudadanos de religiones distintas a las cuatro reconocidas (el islam suní y las ramas cristianas ortodoxa, católica y luterana).
El servicio militar obligatorio, aunque oficialmente dura 18 meses, en la práctica tiene una duración indefinida que a menudo se alarga durante una década. “El servicio militar no tiene un final, es para toda la vida”, afirma un refugiado eritreo de 14 años de edad en un testimonio recogido en el informe de HRW. Además, el servicio militar obligatorio se emplea como fuente de trabajos forzados para el Estado.
La justicia es administrada en gran medida por la jurisdicción militar, con procedimientos que no se ajustan a los estándares internacionales de juicio justo. El grupo terrorista Al Shabab recluta niños y ataca escuelas, pero la ONU también ha documentado casos de reclutamiento infantil por parte de las fuerzas del Gobierno (Fuente: El Diario y ACNUR).
En el mismo sentido con que lo hemos ya propuesto respecto a los cristianos víctimas de persecuciones en Siria, Irak y Asia Central, en esta oportunidad y con el mismo fundamento que surge de nuestra Constitución Nacional cuadra ofrecer refugio humanitario, asilo político y posibilidad de radicación a los residentes ucranianos que aspiren a un medio de paz y con posibilidades de efectuar un plan de vida de promisión y libertades (Víd. Expedientes de mi autoría: 4599-D-2015; 2022-D-2015; 367-D-2015; 7324-D-2014 y 5900-D-2014).
No debe omitirse que en el siglo pasado miles de ucranianos, sirios, libaneses, rusos, turcos, etcétera. se han arraigado en nuestro país en una experiencia más que fructífera para ellos y para toda la Argentina.
Nos debe motivar el ejemplo de la República de Islandia, en la que con apenas una población de 330 mil habitantes y luego de una crisis económica y bancaria sin precedentes miles de islandeses ofrece sus hogares para recibir migrantes.
Así, mientras los gobiernos europeos hablan de “cargas” y discuten el “reparto justo” de los migrantes que llegan a Grecia e Italia. Pero hay ciudadanos que ya les tomaron la delantera. En Islandia, 14.000 personas se han ofrecido a abrirles las puertas de sus casas a los inmigrantes. Y hay otros países con iniciativas similares. Lo de Islandia, sin embargo, es particularmente notable, pues el gobierno de ese país de 331.000 habitantes originalmente anunció que daría refugio a unos 50.
Ante esto, la profesora Bryndis Bjorgvinsdottir creó un grupo en la red social Facebook con una carta abierta en la que pedía a la ministra de Asuntos Sociales y de Vivienda, Eygló Harðardóttir, acoger a más refugiados. En el texto explicaba que había creado la comunidad para demostrar el apoyo popular a la acogida de migrantes, a quienes llama “recursos humanos” con experiencia y habilidades que podrían ayudar a todos los islandeses.
“Son nuestras futuras esposas, mejores amigos, la siguiente alma gemela, el baterista para la banda de nuestros hijos, el próximo colega, Miss Islandia 2022, el carpintero que finalmente terminará el baño, el cocinero de la cafetería, el bombero o el presentador de televisión”, escribió (Fuente: BBC mundo y diario ABC).
¿Por qué millones de personas desde principios del siglo XIX emigraron masivamente, dejando sus países de origen para establecerse en tierras lejanas?
¿Cómo se combinaron los factores estructurales es decir, las condiciones de los países de origen y de destino con las estrategias de los propios migrantes, es decir cómo decidían emigrar en función de sus proyectos, de la información de la cual disponían y de sus relaciones sociales primarias: amigos, parientes, paisanos?
En primer término, las circunstancias internacionales durante ese período hicieron posible la emigración de europeos hacia América. Los rasgos particulares que tuvo la “gran emigración” fueron en cierta medida la continuación de una movilidad geográfica anterior, dentro de Europa, pero que presentó características que la convirtieron en un fenómeno diferente, por la masividad del fenómeno, y por la preeminencia de destinos más allá de los océanos.
A continuación, las condiciones en la Argentina a partir de 1880: la pacificación política, el crecimiento de la economía, y las transformaciones de la estructura institucional del país impulsadas por el gobierno de Roca. Por último, si bien existió, desde mediados del siglo XIX, un contexto internacional y nacional que favoreció el proceso migratorio de masas, los inmigrantes no respondieron mecánicamente a los estímulos externos; tomaron la decisión de expatriarse después de evaluar la información de que disponían, eligiendo determinados destinos en vez de otros, y resolviendo cuáles miembros del grupo familiar emigrarían y cuáles permanecerían en el país de origen.
Desde esta perspectiva, fueron diversas las vías por las cuales los emigrantes potenciales obtenían noticias de las posibilidades que ofrecían los eventuales países de destino, y opciones concretas a partir de las cuales tomar sus decisiones. Por un lado, la información proporcionada por agentes del gobierno, de las compañías de colonización o de las compañías de navegación, y de aquella que los emigrantes obtenían a través de sus relaciones con parientes, amigos y vecinos. Por otro, de las propias redes utilizadas por los migrantes en función de objetivos prácticos como la obtención de trabajo y alojamiento.
Asimismo, las motivaciones que empujaron a abandonar la patria, incluso en el cuadro predominante de la pobreza y de la ausencia de ofertas satisfactorias, podían ser varias: el deseo de mejorar las propias experiencias profesionales; la búsqueda de ahorros para impedir la proletarización del grupo familiar en el pueblo de origen; o el malestar por una marginalidad social o política sin perspectiva de adecuadas salidas locales, en comparación con ocasiones más apetecibles en otros lugares y demasiado a menudo largamente ensalzadas.
¿Cuáles fueron los países desde los cuales partieron más emigrantes?
Ello fue variando con el tiempo. Durante la mayor parte del siglo XIX, los mayores contingentes de emigrantes salieron de Europa Nord-occidental, con las Islas Británicas -incluyendo a Irlanda- a la cabeza, seguida por Alemania (más correctamente los estados que constituirán en futuro imperio alemán) y en tercer lugar por los países escandinavos.
Durante los primeros decenios del siglo XIX, la emigración del noroeste europeo se dirigió a América del Norte, lo que ayudó a consolidar el origen anglosajón ya instalado en aquellas tierras del nuevo mundo. Los flujos menos intensos, procedentes de España, Italia, Portugal y, en menor medida, de Polonia y Rusia (que tomó importancia luego de que Estados Unidos cerrara la inmigración a estos grupos en 1921) se concentraron en América Latina, manteniéndose una característica diferenciación en la población de las dos áreas americanas.
Desde la segunda mitad del siglo XIX los principales países de emigración fueron los de Europa del Sud – Italia y España- y de Europa centro-oriental, zonas que adquirieron una neta predominancia en los movimientos transoceánicos, incluidos aquellos hacia Norteamérica.
Los países que, como los Estados Unidos, recibieron inmigrantes desde comienzos del siglo XIX, fueron el destino privilegiado de la “vieja emigración” de Europa del Norte; aquellos que, como la Argentina, abrieron más tardíamente las puertas a la inmigración, recibieron en cambio mayoritariamente a europeos del Sud y del Este. Durante la primera fase, de la “old inmigration” , la que se dirigió a Norteamérica y Australia, los factores de expulsión parecen predominar sobre los factores de atracción, aún en su estrecha interdependencia recíproca. Los componentes cualitativos, el papel de guía de los primeros inmigrantes, y las políticas gubernativas, ejercieron una función determinante en la orientación de los flujos migratorios.
En la segunda mitad del siglo XIX maduran las condiciones para la entrada de otros países europeos que hasta el momento habían permanecido al margen del fenómeno migratorio. La consolidación de las economías americanas, en particular de la estadounidense, tras la guerra de secesión (1861-1865), y la revolución en los transportes marítimos, favorecen un éxodo desde Europa de proporciones gigantescas. La producción industrial del mundo aumenta siete veces en este período, permitiendo una fuerte acumulación de capital y la progresiva conformación de un mercado mundial.
Los economistas del siglo XIX, a diferencia de los del siglo precedente, que consideraban negativamente los procesos migratorios, los ven ahora de modo positivo, como instrumento para descargar las poblaciones excedentes y las tensiones sociales en otros territorios, así como para crear nuevos mercados. Se suelen considerar predominantes en esta fase los factores de atracción para la formación de un verdadero mercado internacional del trabajo.
También la Argentina y el Brasil adoptarán, a partir de los años ochenta, políticas gubernativas e incentivos dirigidos a atraer trabajadores europeos para el desarrollo de sectores enteros de su economía. Durante los últimos veinte años del siglo, los dos países latinoamericanos, logran absorber más de un quinto de toda la corriente migratoria europea.
Parte del excedente de población emigró dentro de Europa: en algunos casos se trataba de movimientos migratorios entre regiones de un mismo estado nacional, en otros de emigración hacia otros países europeos. Francia, por ejemplo, fue un país desde el cual se emigró muy poco, ya que el crecimiento de su población a lo largo del siglo XIX fue el más bajo de Europa. Fue en cambio un país de inmigración (Fuente: D.N. de Migraciones).
Fieles a la trayectoria nacional de recepción de hombres y mujeres de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino, nuestra Patria debe abrir sus puertas sin demora y darles asilo, comida, techo, atención sanitaria y perspectivas de futuro a los miles de seres humanos que hoy luchan, a riesgo de perder la vida, por un futuro con ilusiones, trabajo y dignidad.
Cabe consignar que en las conferencias, mesas redondas, seminarios y otros foros de análisis geopolítico y estratégico, quien suscribe desde hace más de veinte años venía señalando como un factor conmocionante y desestabilizador a las migraciones masivas que habrían de producirse. En esos análisis se las previó, pero lastimosamente las autoridades mundiales nada hicieron para prevenirlas.
Pido por ello el acompañamiento de mis pares a fin de aprobar esta iniciativa.
Dr. Alberto Asseff
Diputado de la Nación

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