Un día después que un grupo de intelectuales y políticos macristas instalaran un documento bajo el nombre de “Infectadura” se juntaron en la Plaza de la República unas cien personas, algunas frente al Municipio de Tigre, provenientes de los barrios privados, otras en Mendoza, algunas en Tucumán, y las más numerosas, en Córdoba.
Para los que vivimos gran parte de nuestra historia, nos hicieron acordar a la “libertadura”, aquel golpe pro británico, gorila, que estalló después del criminal bombardeo del 16 de junio del 55.

No llama la atención que Córdoba fuera la de mayor concurrencia, habida cuenta que allí Macri hizo una muy buena elección.
Los cordobeses peronistas que peinan canas se acordarán de “Córdoba la heroica”, con Videla Balaguer al frente, sublevándose contra Perón. Y los más jóvenes tendrán el recuerdo de Menendez, también contra el gobierno de Isabel Perón.
Por aquella época el actual gobernador Schiaretti suscribía a la “tendencia revolucionaria” y estaba en contra de todo. Y el “gallego” De la Sota, que militaba en Guardia de Hierro y era funcionario municipal, terminó con sus huesos en la cárcel.
Después la Fundación Mediterránea financió a Cavallo, los cordobeses lo hicieron diputado nacional en la lista del “gallego”, y la alianza De la Sota – Schiaretti unificó al peronismo cordobés.
Pero el exilio en Brasil de Schiaretti y el conchabo de los Macri le creó a ambos una relación de simpatía hasta nuestros días.

Así como en el 73 fue “Córdoba la arrepentida”, hoy volvemos a escuchar que en Córdoba hablan de “pedir libertad”.
En el Obelisco un centenar de personas mostraban los variopintos de la convocatoria. Un anarquista hablaba en contra del Estado y de todos los gobiernos. Un hombre mayor con un cartel “quédate en casa” se quería pelear con todo el mundo en lugar de quedarse, como decía el cartel, en su casa. Además, sin saco y sin barbijo. Una señora le comentaba que médicos italianos que habían dicho que el Covid 19 no era un virus. Otros, más incrédulos, decían que eran un invento las cifras que se daban.
Otros hablaban del ejemplo de Estados Unidos y Brasil trabajando, mientras varios autos daban vuelta a la redonda, supuestamente con personal médico que pedía mejores condiciones de trabajo.

Otros, con un cartel en una bandera argentina, ponían “Soros o Perón”. Y otro grupo mayoritariamente de comerciantes, pedían trabajar. Todo era muy confuso. Los antivacunas hablaban del envenenamiento en masa. Y se juntaban seudo nacionalistas con liberales, anarquistas, radicales y del PRO.

Y sí. Era la “libertadura”.
También llegaron con el cuento de Eduardo Lonardi que era nacionalista y los masones y liberales no tardaron en hacer un golpe dentro de aquel golpe y lo cambiaron por Aramburu.
Pero no es la primera vez que se pide libertad. También lo hicieron los liberales disfrazados de federales en Caseros, cuando tropas al mando de Urquiza de Entre Ríos, Corrientes y de Brasil, el 3 de febrero de 1852 derrotaban al heredero del sable corvo de San Martin, el Brigadier General Juan Manuel de Rosas.

Aquella vez las tropas brasileñas marcharon por la calle Florida para vengarse de la aplastante derrota que habían sufrido el 20 de febrero de 1827 en Ituzaingó, en el centro-oeste de lo que hoy es el estado de Rio Grande Do Sur.
Los brasileños conocen el lugar como Paso del Rosario y donde el ejército imperial que triplicaba a los argentinos, al mando de Bento Manuel Ribeiros fue derrotado y humillado por los patriotas que también componían argentinos de la Banda Oriental.
Entre los vencidos había 2000 mercenarios austriacos y prusianos contratados por los brasileños.

También, en nombre de la libertad, se destruyeron los pulmotores que la Fundación Eva Perón había comprado preventivamente por el brote de poliomielitis que había en el mundo.
Cuando llegó la pandemia a la Argentina los niños se morían porque los pulmotores, que decían Fundación Eva Perón, habían sido destruidos. Promediaba el año 1956, donde también en nombre de la libertad, fusilaron.
También se abandonó lo que iba a ser el hospital de niños más grande de Sudamérica y se transformó en el Albergue Warnes, la obra no se continuó porque la había hecho Perón.

 

En nombre de la libertad intervinieron los gremios, hubo 12.000 presos políticos, se bombardeó, se fusiló, y fueron los padres putativos de otro golpe de estado que se hizo en nombre de la libertad.
También recitan la libertad de prensa, que no existe, lo que hay es libertad de empresa, porque el periodismo existe porque es un negocio, y el que esto dice tiene más de 50 años de profesión.
Hay un sector bien intencionado del pensamiento nacional que inconscientemente se está mezclando con los que sirven a la reina de Inglaterra. Los que apuestan al culto de la muerte y que están muy lejos del pensamiento de Perón que creó una doctrina esencialmente espiritual, donde primero se privilegia al hombre, porque al decir del insigne pensador, somos profundamente humanistas y cristianos. Para Perón, el hombre vale por lo que es, y no por lo que tiene.
Y por eso, revalorizando al hombre, no existían las villas de emergencia de las que hoy, en la Argentina, hay más de 4000.
En 1871 cuando las tropas regresaban de la guerra del Paraguay, trajeron la fiebre amarilla. Monserrat, San Telmo y Barracas fueron los focos de la infección. El éxodo de las familias fue hacia Recoleta y Palermo, y las casas quedaron abandonadas, convirtiéndose en conventillos.

52.000 personas vivían en ellas. Diez años después, 95.000 personas vivían en 2.300 conventillos.
En 1929, en la crisis internacional y durante el gobierno de Yrigoyen, aparecen las primeras villas de emergencia. Una estaba en los corrales viejos de Mataderos, otra en el barrio Las Ranas, la Quema, vaciadero de basura, la Villa del Bajo Belgrano, Villa Desocupación de los Polacos, Villa Esperanzas de Puerto Nuevo, y la Villa de Saldías, donde hoy está la 31.
Tuvo que llegar Perón para terminar con las villas y los conventillos.

Cuando Franco Macri terminó de hacer la ruta Panamericana los ciudadanos bolivianos y paraguayos que había contratado para tener mano de obra más barata, se quedaron sin trabajo y volvieron a la villa 31.
Ojo. No nos confundamos. Los países llenos de muertos tampoco reactivan la economía.
En Estados Unidos despiden tres millones de personas por semana. Bolsanaro vive la peor crisis económica de los últimos años con la devaluación del real, y es uno de los países con mayor contagio de COVID 19.
Chile termina de pedir un crédito de 24.000 millones de dólares porque su economía no da más.
Inglaterra está lleno de muertos. Para referenciar simplemente a los que rompieron la cuarentena y privilegiaron la economía.
Eso sí. Hace falta con urgencia un consejo post pandemia para programar la Argentina, porque toda crisis es una oportunidad. Y a los sectores nacionales, ojo, no se enganchen con la “infectadura”, que son los hijos de la “libertadura”, porque la Patria vive, la Patria existe y la Patria triunfará.
La seguimos mañana a las 6 por AM 650 Radio Belgrano.

MIGUEL ANGEL DE RENZIS 

periodista, escritor, conductor televisivo y locutor argentino

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