Entre el «teta-gate», la «sarasa» de Guzmán, el supercepo y los índices de desocupación. Por Eduardo Salas

Entre el «teta-gate», la «sarasa» de Guzmán, el supercepo y los índices de desocupación: el análisis de lo que dejó esta semana.

Seguramente lo que quede en el recuerdo sobre esta semana sea el episodio del renunciante diputado Ameri, lo cierto es que este hecho oculta más de lo que muestra. Aunque debemos reconocer que puso en evidencia lo que los «escandalizados» diputados habían ocultado: que el sancionado tenía denuncias de abuso y así y todo lo recibieron con los brazos abiertos en las listas y luego en la Cámara. Lo que no se ha prestado atención suficiente es que en ese momento se discutía una nuevo ataque al Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses, o sea, los fondos de los trabajadores y jubilados, que solo el bloque del Frente de Izquierda rechazó.

El Congreso también fue noticia porque el ministro de Economía, Martín Guzmán, se ofreció para «sarasear» en la presentación del presupuesto 2021. El «sarasa-gate» sirvió para que el centro no se colocara en que el ministro presentó un dibujo (como lo son todos los presupuestos) en el cual lo que se destaca es que el gobierno va a un ajuste en regla. Lo que no es menor cuando en unos pocos días viene el FMI a supervisar y el «supercepo» decretado para impedir una quiebra formal del Banco Central, además de ser una confirmación del fracaso de la política oficial, ha acelerado la devaluación mientras sigue perdiendo dólares. En el editorial de esta semana, escrito por el compañero Néstor Pitrola, damos cuenta de las derivaciones políticas de los problemas que tiene el gobierno de AF en su pretensión de arbitrar en la crisis.

También el Congreso volvió a ocupar, mediáticamente, la atención porque se está debatiendo el llamado impuesto a la riqueza, el cual a medida (y las reuniones) que pasan los días se va deshilachando, como lo señala Pablo Heller en su artículo, todavía no está la versión final que pinta cada vez como más «inocua» desde el punto de vista tributario, quedando al desnudo que el propósito real no es recaudatorio sino político: aparecer como un equilibrista entre los que «más tienen» y los que menos. Difícil propósito para quien les garantizó prácticamente el 100% de la deuda a los fondos buitre, les paga intereses usurarios y se apresta a actuar con igual orientación en la negociaciones con el FMI; para quien les quitó la movilidad a los jubilados; para quien dejó pasar decenas de miles de despidos a pesar de que un decreto propio los prohibía. El gran dato de la semana fue sin dudas que las cifras del Indec, bien analizadas, establecen la desocupación en el país en cercana al 30%.

La orientación general del gobierno la ha sintetizado Sergio Berni, el intocable ministro de Seguridad bonaerense, en un homenaje a José Rucci a 47 años de su asesinato. Berni reivindicó, para el momento actual, la esencia del gobierno de Perón: el pacto social, y obviamente el papel de la burocracia, en un gobierno que parió nada menos que a la Triple A con sus crímenes, lo cual ha sido motivo de un artículo de nuestro compañero Nelson Marinelli. Y en esa orientación está el conjunto de la burocracia sindical que negocia con el gobierno poniendo como eje los fondos de las obras sociales, mientras entrega las paritarias como lo revelamos en crónicas de diversos gremios.

La semana pasada informamos sobre la conquista del Sutna, al calor de la lucha, esta semana debemos destacar las luchas en diversos gremios. Hubo paro de les trabajadores de la Anses, judiciales, así como preparativos de los Sutebas multicolores, en la UTA, etc.

Pero la disposición a la lucha empuja en todos los terrenos. Los jubilados autoconvocados han hecho una gran jornada nacional este miércoles 23. Las ocupaciones de tierra, ante el agravamiento de los cuestión de la vivienda (recomiendo leer el artículo de Cintia Frencia), continúan y los vecinos del predio ocupado en Guernica con su movilización (el lunes 21 marcharon hasta Plaza de Mayo) obligaron a postergar el desalojo. El gobierno de Kicillof está tratando de ganar tiempo para dividir a los ocupantes, que le están haciendo frente a esas maniobras fortaleciendo la ocupación.

Un punto aparte merecen los trabajadores de la salud que, a medida que la pandemia se agrava, con su lucha y reclamos salen a defender sus vidas y la del conjunto de la población. El lunes en el día de la sanidad hubo una jornada nacional de lucha, que en Buenos Aires Larreta no se privó de reprimir.

Al momento de cerrar estas líneas está finalizando el Congreso Nacional de la Unión de Juventudes por el Socialismo, que tuvo este viernes 25 su sesión inaugural. Es un hecho auspicioso de la juventud que lucha y lo hace con un programa y una organización políticamente independiente del nacionalismo-burgués y de la oposición patronal. Es la juventud que está en la lucha contra la precarización laboral, por el trabajo, la educación, el derecho a la vivienda, a la ESI, al aborto legal seguro y gratuito (que este 28 tendrá una jornada internacional). Son los que están a la cabeza de la lucha por justicia para Facundo Castro y les víctimes del gatillo fácil, que reclaman el ¡Fuera Berni!

Eduardo Salas es editor de Prensa Obrera

Deja una respuesta