Entrevista| Diputado Claudio Cingolani: «Horacio Rodríguez Larreta encarna el futuro distinto y nuevo que queremos para la Argentina»

Hace tiempo la política dejó, o al menos va en camino, de ser acartonada. Los viejos moldes de estructura y solemnidad fueron mutando a versiones más “coloquiales” en cuanto a los modelos. Podemos decir que, con la llegada de una camada de jóvenes políticos, que no superan los 50 años, se descontracturó aquello de ser funcionario público. Son hombres y mujeres nacidos con la “democracia”. Basta mirar la composición de las diferentes legislaturas, como así también el Congreso mismo, para notar la existencia de un grupo de funcionarios diferentes.

Si bien, pese al slogan furor en 2001 del que se “vayan todos”, muchas de las “caras” siguen siendo las mismas y aun no se perciben en los “altos comandos”, ellos existen. Trabajan alejados del púlpito, forman parte de una imaginaria “tercera línea” en el escalafón de la toma de poder, pero sientan las bases de un cambio que se está gestando. Un cambio de paradigma y estilo, que más tempano que tarde, acabaran transformando la esfera gubernamental toda.

Como características generales, estos nuevos actores, entienden que la violencia política es cosa del pasado y se inquietan por la calidad institucional o ante las violaciones de la independencia de los poderes republicanos.

Incorporan, independiente del partido político al que pertenecen, la idea clara de que el Estado es para, y de, todos. Pero acaso subyace algo más que los distingue de la vieja “estirpe política”: se reconocen, ellos mismos, como ciudadanos de a pie, que viven en la comunidad y  gestan sus acciones políticas en función de ella. Intentan inyectar en la “agenda del poder” los problemas cotidianos que atañen a los vecinos y sus Proyectos se unifican en ese sentido.

Entre los diferentes representantes de esta nueva generación de funcionarios, aparece el Legislador Porteño por la Colación Cívica, Claudio Cingolani (2017-2021). En su despacho compartió con NCN (Noticias Congreso Nacional) una charla en la que reflexiona sobre la actualidad, el futuro de Cambiemos, la nueva forma de hacer política y el tratamiento a nivel Nacional de la Pandemia, reafirmando de manera natural e inconsciente, de que es parte de un nuevo y joven espectro político.

Acaso él también, como tantos de sus colegas, tuvo un pasado de crítica feroz al sistema, pero confiesa que, con el tiempo,  “aprendí que esa crítica se podía revertir comprometiéndose, embarrándose, tomando desafíos. Creo que se trata de involucrarse, porque de la queja no se construye. Comencé a militar en la Juventud Radical en el año 1989 seducido por las ideas del Doctor Alfonsín y sus valores democráticos. Luego formé parte en la construcción del Frepaso y e en el año 2001 en plena crisis del país y de la política me acerqué a Elisa Carrió, la cual destaco por su liderazgo, el contrato moral y la fuerte participación que les dio a los jóvenes».

«Siempre hago una invitación a los jóvenes, a los ciudadanos de que participe de la cuestión pública. Porque no es algo que le atañe sólo a los políticos como si fueran una raza aparte, lo público la pertenece también al ciudadano comprometido y que toma responsabilidades. Si no nos involucramos todos, en los sectores de poder, en la política misma o en los sindicatos, terminan tomando las decisiones tres o cuatro vivos” resalta.

En este sentido afirma que “la política tiene grandes satisfacciones y también tiene sinsabores. Lo que no hay que dejarse es vencer. Hay que entusiasmarse en el buen sentido y nunca perdiendo la vocación de servicio. Si no tenés esa motivación publica, esa vocación o no sos un apasionado, puede ser que te quiebres en el camino. O esos sinsabores te hagan flaquear. Vale mucho la fuerza que vos pongas en cambiar las cosas, de lo más chiquito a lo grande. Si uno se queda cruzado de brazos nunca va a cambiar nada, ni en lo personal ni en lo político”.

Quien alguna vez compartió una cortado en cualquier bar porteño, o tuvo sobremesa con algún familiar que guste de hablar de lo político, ha escuchado sobre un viejo mito que refiere a las pocas chances que tiene alguien honesto o con buenas intenciones de avanzar en el camino de la conducción de un país. Siempre habrá algún factor que lo conduzca, irremediablemente, al camino de la corrupción desdibujando aquel deseo de ser diferente.

Acompañado de realidades que parecen actuar como fiel reflejo de aquel urbano suponer, se avecina complejo el poder desengañar al hombre común de que se trate de un simple mito. Pero Cingolani hace el intento, convencido de entender que esto no condice con lo que pasa “puertas adentro” del poder: “Voy a desterrar ese preconcepto rotundamente” confiesa seguro y entusiasmado al tiempo que argumenta “soy un partido de la Colación Cívica que hicimos escuela en eso: nos decían no hablen, nosotros hablamos y fuimos la voz más fuerte. Nos dijeron que no se podía, redoblamos la apuesta y se pudo. Otras nos dijeron no denuncien, no alcanzan las pruebas, la Justicia no va a investigar. Las investigaciones de corrupción más grande en la Argentina las hizo las Coalición Cívica. Fuimos la voz de los que no tenían voz en el momento indicado. Con el tiempo se logran cambios, las sociedades cambian si se forja conciencia y hay valientes que se animen”.

Consultado de porque es tan complejo que, quienes están en la cima de la toma de decisiones y guían los destinos de la patria, tengan una mirada más terrenal de la política. De porqué parece que los funcionarios con más presencia en los medios y que son más trascendentales no acompañan esa forma de ejercer el poder que, como él, tantos nuevos funcionarios sí parecen hacerlo, reflexiona que, para logarlo, es menester que “la política tiene que volver a hablar nuevamente de manera lisa y llana».

«No hay que ser tan sofisticado – agrega- los argentinos queremos, necesitamos y podemos vivir mejor. Y las políticas públicas deben estar orientadas a lograr eso. Nosotros sostenemos lo que entendemos que es una política de cercanía, mediante la descentralización política y la desconcentración de servicios. Lo que el ciudadano quiere son herramientas que le feliciten la vida en forma cotidiana. Hay una nueva política y hay muchos actores que están encarnando este cambio que necesita la sociedad. Si no se trabaja en cercanía la distancia entre gobernados y gobernantes se agranda, y esa no es la idea en ninguna democracia”.

Con la misma fuerza y seguridad, el Diputado de la Ciudad de Buenos Aires, explica y profundiza sobre la actualidad de Cambiemos, y como trabajan para ofrecer al pueblo una alternativa de poder en las próximas elecciones.

“Queremos que Juntos por el Cambio crezca y durante este tiempo tuvimos, y continuamos teniendo, esa fortaleza de mantenernos unidos. Quisieron debilitarnos, fragmentarnos, apelaron a nuestra división y no lo lograron. De cara al futuro va a sumar, porque tiene vocación de mayor, y queremos elegirnos como alternativa a este avasallo de la política que representa el Gobierno Nacional” sostiene.

En ese tiempo de turbulencia donde parecía resquebrajarse la alianza opositora, aparecieron inclusos los “Halcones y Palomas” (NR: Fue el radical Sanz quien utilizó ese término para describir supuestas internas dentro la Alianza opositora),  Cingolani refiere a este concepto y sostiene que “el secreto más grande en este tipo de coaliciones es la unión en la diversidad. No hace falta que pensemos todos iguales, pero sí que aportemos todo lo necesarios para construir denominadores comunes. Siempre en toda coyuntura hay algunos más decididos y otros que miran para el costado. Lo importante es estar de acuerdo en cinco, seis o siete cosas, que las sostengamos hasta el final y eso es Juntos por el Cambio”.

El legislador comprende que el objetivo no es criticar hacia dentro, sino unirse en post de derrotar a, lo que entiende, es “el cuarto gobierno kirchnerista”.

“Queremos alternancia y no hegemonías políticas. Nosotros vimos que venían camuflados, pero dentro del barco estaban las mismas caras de siempre. Por eso denunciamos el “vicepresidencialismo” que es la nueva modalidad de Gobierno que tenemos en la Argentina. Donde la vicepresidenta tiene mucho más importancia en la conducción política que el mismo Presidente, y esto no puede pasar inadvertido, es una alarma institucional. Supimos desde un principio que “los Fernández” estaban con los roles cambiados, y hoy se evidencia mucho más, porque el kirchnerismo tiene a sus hombres en lugares claves del Poder Ejecutivo, mientras que, lamentablemente, Alberto tienen que lidiar con esta interna todo el tiempo. Nos hubiera gustado que este cuarto Gobierno tenga institucionalidad, pero son lo mismo de siempre. Volvieron pero peores” manifiesta.

En esa construcción de una alternancia plausible de derrocar al Frente de Todos aparece un nuevo sector, el movimiento evangélico, a través de  “Una Nueva Oportunidad (UNO)”, quien tiene como referente al pastor y diputado provincial de Santa Fe, Walter Ghione, uno de los seis nombres desconocidos que ingresaron a la Legislatura local de la mano de la periodista y modelo Amalia Granata, cuando consiguió en 2019 más de 280 mil votos y la posicionó como la tercera lista más votada.

Cingolani reconoce que se trata de “un armado importante, interesante” y que “estamos obligados,  en Democracia, el juntarnos, el chalar, para ver cuáles son los pequeños y grandes temas que nos tienen que tener a nosotros, como protagonistas y trabajando”.

Además destaca que en el incipiente espacio “tenemos viejos conocidos y hay un dialogo entre Juntos por el Cambio y esta nueva composición política. Hay un denominador común que es la defensa de la institucionalidad y coincidimos en miradas similares como comprender como flaquean los DDHH en Formosa, o el avance del Gobierno sobre la Justicia”.

Así como admite que el sector evangélico puede eventualmente ser un brazo más de Cambiemos, descarta rotundamente que eso suceda con el Movimiento Libertario que encabeza el economista Javier  Milei: “Me parece que algunos actores, esta semana, definieron otro sistema de alianza distinta a Juntos por el Cambio, y en ellas no hay un solo integrante de nuestro partido que tienda lazos. De todas maneras nunca, ni a mí ni muchos, se nos pasó por la cabeza de que Milei fuera parte de nuestra alianza” sentencia.

En torno a que Cambiemos pueda convertirse, nuevamente, en una propuesta que logre derrocar al peronismo, sostiene que “desde hace tiempo continuamos dialogando con varias de las otras fuerzas, desde la UCR hasta el Socialismo. Estamos obligados y convencidos de que tenemos que ver cuáles son las mejores propuestas y los mejores hombres para poder encarar el futuro de la Argentina”.

En ese análisis no deja de hacer referencia a los “liderazgos, que existen y son imprescindibles, como el caso de Elisa Carrió, el propio ex presidente o mismo el Radicalismo desde la banda en Diputados con Mario Negri”.

Pero si actualmente hay que poner un nombre para que lidere ese “nuevo cambio” el apellido de Rodríguez Larreta aparece de manera inevitable: “Es un modelo de gestión, es una nueva cultura política que es superadora. Porque entendemos que hay que terminar la grieta pero en serio. Cada vez que se profundiza la grieta hay menos salud, menos salud y menos seguridad”.

“Hoy creemos que Horacio encarna ese futuro distinto y nuevo que queremos para la Argentina” sentencia.

Cingolani entiende que no se puede ver la realidad de un país desde un solo punto. Es necesario incluso reconocer lo que el “adversario” hace bien, mantenerlo en el futuro y destacarlo. En este sentido analiza el actuar de Alberto Fernández respecto al COVID-19: “La gestión de la Pandemia fue algo que empezó bien, pero luego el Gobierno Nacional la empezó a usar como una forma de gobierno, lo que implicó un retroceso en las libertades y también excesos en lo sanitario, tal como estamos viendo en estos días”.

En esta línea, el Diputado, rescata como positivo “lo que fue el diálogo fluido, permanente e inter jurisdiccional” que se dio entre el Ejecutivo y los referentes del AMBA, “la famosa foto: Horacio Rodríguez Larreta, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y el Presidente de la República en el medio de una pandemia, dialogando y trabajando para poder combatir mas efectivamente se virus. Eso fue rescatable, pero después lamentablemente se desvirtuó».

A la hora de explicar porque se “rompió” el diálogo en el “tridente” menciona el “ensañamiento” del Gobierno hacia la Ciudad de Buenos Aires, que se originó tras el conflicto de la Policía Bonaerense y como, en “medio del dialogo, en medio de esa mensa de conceso, al Presidente se le ocurrió sacarle coparticipación a CABA para dársela a la provincia y que pudiera solucionar ese conflicto salarial. Ahí comenzaron los problemas, o al menos se evidenciaron muchos más”.

No obstante este quiebre, sostiene que es necesario “retomar ese dialogo que no supieron cuidar. Eso si en algunas cuestiones seremos intransigentes. Si el Gobierno quiere manipular, por caso, la distribución e vacunas diremos con voz fuerte que no se ensañen ni con la Ciudad ni con el ciudadano común”.

Sobre el cierre de la nota, Cingolani, se permite unas palabras para los argentinos: “No podemos ser indiferentes, ni ante la injusticia, ni la pobreza ni el dolor. Estamos pasando por los peores momentos, con mucha gente en situaciones vulnerables. No podemos hacer oído sordo o mirar para el costado ante todo ello. Como político, como cuida dado comprometidos en la cosa pública no podemos ser indiferentes y comprometernos. Trabajar muchísimo para poder solucionar, de una vez para siempre, los grandes problemas que tiene la Argentina. Esos problemas no se solucionan de un día para el otro. Se solucionan trabajando, cambiando la cabeza, re direccionando los presupuestos a donde tienen que llegar, con transparencia. Se solucionan con el Estado trabajando al servicio de la gente».

 

Para NCN por Juan José Postararo

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