Informe Especial| ¿Qué ocurrió en la negociación entre Argentina y el Laboratorio Pfeizer?

Sin dudas desde que se oficializó la noticia, a mediados de 2020, de que la ciencia había encontrado la vacuna contra el Coronavirus, el tema se ha convertido en uno de los más importantes en la agenda de cualquier país del mundo.

Con sus controversias, la intervención de la ONU, la disputa entre los Estados y los Laboratorios, para estas alturas la comercialización del suero ha comenzado a rodar. Mucho más lento que lo deseado en cualquier latitud del orbe, es cierto, pero avanzando al fin de cuentas.

En la Argentina el “tema vacunas” no solo traspaso las directivas a nivel sanitario sino que escaló a la política.  En la pasada semana el Ministerio de Salud anunció que ya fueron recibidas 10 millones de dosis.  Aunque los contratos firmados establecían que para este periodo deberíamos contar con muchas más cantidades, la demanda a nivel mundial y el incumplimiento en los plazos de entrega por parte de los Laboratorios, hacen imposible que se concrete lo pactado.

Pero más allá de esto, existe un punto de debate en torno a las negociaciones del Ejecutivo y apuntan directamente a lo que sucedió con el Laboratorio Pfizer.

En las últimas semanas referentes de la oposición y medios no afines al Gobierno, han dejado establecer que fue la Argentina quien “dejó pasar la oportunidad” de tener vacunas con el sello norteamericano.  Incluso fue resonante (y repudiada) la frase de la líder del Pro, Patricia Bullrich, quien sostuvo que “habría que haber entregado las Islas Malvinas a cambio de unas vacunas”.  Comparaciones con países de la región y otras yerbas, completan el reclamo ante el no cierre (por ahora) de un contrato con el mencionado laboratorio.

Ahora bien, la pregunta es ¿Por qué la Argentina todavía no compró vacunas Pfizer? O más aun ¿Qué fue lo que originó que no se firmara el contrato cuando todo parecía ser que serían las primeras en llegar?

Para comenzar vale recordar que fue al cierre del 2020, cuando ésta vacuna se convirtió en la primera en obtener el visto bueno por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), quien aprobó la misma bajo la modalidad de «registro de emergencia”.

La noticia llegaba de la mano de la novedad de que el Estado Nacional cedía el Hospital Militar Central Cirujano Mayor Dr. Cosme Argerich (HMC) para que se realizara la tercera fase de pruebas de la vacuna desarrollada por los laboratorios Pfizer y BioNTech.

El convenio firmado permitía dar el apoyo logístico necesario para la investigación a los efectos de que los especialistas puedan desarrollar las pruebas. Además de abrir la inscripción para ciudadanos locales que quisieran ofrecerse como voluntarios.

El no cierre del Contrato

Mientras el Laboratorio avanzaba en sus investigaciones y miles de compatriotas ponían el hombro para que se pueda ejecutar el desarrollo del suero, los meses fueron pasando y el cierre definitivo del contrato no llegaba a producirse.

Fue así que a principios de este año, el por entonces Ministro de Salud, Ginés González García, confirmaba a los medios que «no hemos podido firmar el contrato pese a la enorme voluntad del Gobierno argentino. No se olviden que Pfizer fue la primera que recibió el propio presidente, cuando Pfizer hizo el ensayo clínico, que ya terminó en la Argentina, con 6 mil voluntarios».

“Tengo la sospecha de que hay un problema de disponibilidad con lo cual no se animan a firmar el contrato» argumentaba Ginés.

Si bien era cierto que la farmacéutica estadounidense está desbordada de pedidos y ni siquiera está pudiendo garantizar nuevas entregas a EEUU, existía además un trasfondo que implicaría la exigencia, por parte de la compañía, de una indemnidad adicional contra cualquier reclamo civil que los ciudadanos pudieran presentar si experimentaban efectos adversos, después de ser vacunados.

Ese era acaso, entre otros puntos, la parte del «trato» que la Argentino no estaba dispuesta a aceptar.

Las Exigencias de Pfizer

Pese a que los funcionarios firmaron un acuerdo de confidencialidad con Pfizer, tanto en la región como en el resto del mundo, poc se sabe de lo quendice realmente cada contrato.

Aún así, algunas investigaciones periodísticas han logrado exponer de que va esa «letra chica». Esas filtraciones de lo pactado, han evidenciado una serie de pedidos cuasi “extorsivos” por parte del Laboratorio.

Uno de los más impactantes es el que obliga a los países a entregar sus activos soberanos -que incluyen edificios de embajadas y bases militares- como garantía contra el costo de futuros casos legales.

En Perú, por caso, se filtró a la prensa, que Pfizer solicitó incluir cláusulas que eximen de responsabilidad a la farmacéutica por los eventuales efectos adversos de la vacuna, la demora en la entrega de los lotes, implementar todas las normas legales necesarias para cumplir con las obligaciones al proveedor frente a demandas futuras e indemnizaciones.

Las cláusulas fueron consideradas extremas por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú, según confirmaron fuentes cercanas a las negociaciones. Las mismas fuentes señalaron que las condiciones de este laboratorio eran diferentes a las de otros desarrolladores de vacuna.

Actualmente Pfizer ha negociado con más de 100 países y organizaciones supranacionales, y tiene acuerdos de suministro con nueve países de América Latina y el Caribe: Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, México, Panamá, Perú y Uruguay.

A muchos de ellos les solicitó una indemnidad adicional de los procesos civiles, lo que significa que la empresa no sería responsable de los efectos adversos raros que ocasione su vacuna, o de sus propios actos de negligencia, fraude o malicia. Esto incluye aquellos relacionados con las prácticas de la empresa como, por ejemplo, si Pfizer envió la vacuna incorrecta o cometió errores durante la fabricación.

Como conclusión, vale mencionar la mirada del Dr. Mark Eccleston-Turner, profesor de derecho sanitario mundial en la Universidad de Keele, quien analiza que da la sensación que Pfizer “está tratando de obtener el máximo beneficio y minimizar su riesgo en cada situación crítica con el desarrollo de esta vacuna, y luego con su lanzamiento”. Ahora bien, el desarrollo de la vacuna ya ha sido subvencionado generosamente; es así que el riesgo para el fabricante es mínimo”.

La mirada del New York Time

Semanas atrás, el importante diario norteamericano, se refirió en un editorial a las demandas excesivas hechas por el laboratorio Pfizer a algunos países para venderles su vacuna contra el coronavirus y consideró «comprensible» que estos se hayan resistido a aceptarlas.

«Según los informes, Pfizer no solo ha buscado protección de responsabilidad contra todos los reclamos civiles, incluso aquellos que podrían resultar de la propia negligencia de la compañía, sino que ha pedido a los gobiernos que aporten activos soberanos, incluidas sus reservas bancarias, edificios de embajadas y bases militares, como garantía contra juicios», señaló el periódico estadounidense en un artículo de opinión.

En este sentido, el artículo titulado “The world needs many more Coronavirus vaccines” (El mundo necesita muchas más vacunas contra el coronavirus) señala: «Según los informes, Pfizer no solo ha buscado protección de responsabilidad contra todos los reclamos civiles, incluso aquellos que podrían resultar de la propia negligencia de la compañía, sino que ha pedido a los gobiernos que aporten activos soberanos, incluidas sus reservas bancarias, edificios de embajadas y bases militares, como garantía contra juicios».

  •  “Es comprensible que algunos países se hayan resistido a tales demandas», y que, como resultado,  “el ritmo de los acuerdos de compra se ha desacelerado” sentenciaron.

Europa no es la excepción

Un informe del diario español “La Vanguardia” dejó en manifiesto que lo que acontece en Sudamérica no escapa al viejo continente.

En el marco del cierre del segundo contrato de la Comisión Europea con la farmacéutica Pfizer/BioNTech por 300 millones de dosis de vacunas, la investigación de la prensa desvela el documento firmado donde se detalla los costos y las condiciones.

De esta forma se supo las posibles responsabilidades de la compañía en el caso de que el suero produjera algún daño a terceros, incluidas empresas.

El texto deja claro que «toda la responsabilidad queda en manos de la Comisión Europea y de los países miembros. La farmacéutica se responsabiliza de algún fallo que pudiera registrarse en la fabricación del suero, pero a partir de la en­trega del mismo a los países miembros, la multinacional no se ­responsabiliza, ni afrontará ninguna indemnización. Ni ella, ni ninguno de sus directivos ni tra­bajadores ni tampoco los de cualquiera de sus socios. No se hace referencia en el texto a posibles indemnizaciones por efectos adversos no descritos en la ficha técnica del medicamento».

La mirada de Juntos por el Cambio

Pese a que Argentina tuvo la posibilidad de cerrar acuerdos más convenientes con otros laboratorios, desde la oposición hay cierta obstinación con la idea de concretar vínculos con la empresa norteamericanas. Incluso rozan la sensación de que existe cierto “Lobby”.

En marzo de 2021, durante una reunión por Zoom de Juntos por el Cambio, que incluyó al ex presidente Macri, desde su habitación y medio dormido, varios sectores del PRO pusieron sobre la mesa el tema de la compra de vacunas por parte de privados y exigieron saber por qué el Gobierno Nacional no había comprado otras vacunas.

Entonces emitieron un comunicado donde exhortaban al Ejecutivo a dar «la respuesta correcta sobre porque hay vacunas, que aún no han llegado a nuestro país». Aun sin nombrarlo era evidente que se trataba de una cruzada en favor de Pfizer.

Incluso Patricia Bullrich, líder del Pro, no tuvo pudor en ponerle nombre a “esas vacunas” y desde su red social reclamó para que el Gobierno “se avenga las condiciones que puso la empresa que fabrica Pfizer”. «Presidente: no tiene excusas». Le espetó a Alberto Fernández junto con el comunicado.

Por su parte la diputada nacional Graciela Ocaña instó que se convoquen a las autoridades de Pfizer y otras vacunas estadounidenses para que den detalles de cómo fueron las negociaciones con el Gobierno argentino.

Acompañado por varios informes de medios dominantes donde se recalca la “necesidad” de cerrar con Pfizer, el combo se completó días atrás cuando la presidenta del PRO, enfatizó que «Pfizer no pidió cambio a la ley, lo único que pidió fue un seguro de caución, como se lo pidió a todos los países del mundo, que es algo razonable. No pidió los hielos continentales… Las Islas Malvinas se la podríamos haber dado».

La pregunta entonces surge inexorablemente ¿Es casualidad o es Lobby lo que hace Juntos por el Cambio?

Si bien nadie asegurará que hay intereses económicos detrás de la “cruzada por Pfizer”, resulta curioso el nombre de Miguel de Godoy, ex jefe de comunicación de Macri y ex titular del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) desde diciembre de 2015 hasta 2018.

Sucede que Godoy es el CEO y creador de la agencia MDG, que cuenta con clientes como The Rockefeller Fundation, Mc Donalds, Zucamor, Carrefour, Gol líneas aéreas, Farmacity, Musimundo, Freddo, Contado Sí, Efectivo Sí y, también, al laboratorio Pfizer.

En la página oficial de MDG, entre sus clientes, Pfizer aparece como uno de los destacados. Una aparición muy llamativa en medio de toda la campaña que Juntos por el Cambio realiza en favor del laboratorio de Estados Unidos. Durante sus años como funcionario, De Godoy había abandonado su empresa. Pero volvió en 2018.

Si bien el propio Godoy explicó a la prensa que, actualmente, «Pfizer ya no forma parte de su cartera de cliente» no deja de ser una curiosa casualidad que el espacio opositor exija públicamente que el Gobierno Nacional llegue a un acuerdo con Pfizer cuando uno de sus ex miembros tiene (o tenía) nexos comerciales. Estaría a milímetros de cruzar la frontera hacia un posible caso de conflicto de intereses.

La actualidad en la negociación

Pese a todo este desarrollo, Argentina, nunca dejó de negociar con el Laboratorio. Así lo confirmaba semanas atrás la asesora presidencial Cecilia Nicolini.

“Se han retomado las negociaciones con Pfizer para también entender cuál es el estado de situación o como se puede generar algunos cambios para avanzar en un contrato” aseveró mientras agregaba que “las negociaciones a veces sufren algunos impases, se frenan, luego se retoman, en ningún caso están cerradas o imposible de poder firmar o avanzar. Ahora, tiene que haber acuerdos entre las partes, y eso significa (no solo) ponerse de acuerdo en las cláusulas que en su momento no estábamos de acuerdo, sino también tener una propuesta interesante para la Argentina de entrega de esas vacunas en tiempo y forma”.

 

Para NCN por Juan José Postararo

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