La gestión de la pandemia ahonda el cuestionamiento sobre algunos sectores de la burocracia. No se pueden desperdiciar recursos y personal en áreas disfuncionales, verdaderas «capas geológicas» de programas muertos. Los que luchan contra el Covid 19 lo hacen con poco personal y recursos. Hoy se requiere toda la capacidad estatal encolumnada tras esta guerra. Nadie puede alegar «a nosotros no nos compete» desde el sillón de su casa.

Existe una notable transformación en áreas como salud, educación, seguridad social, transporte, políticas alimentarias, etc. Por otra parte se observa la conducta solidaria de algunos que realizan tareas lejanas a sus roles y competencias pero no a sus valores generando una inusitada colaboración multisectorial público y privada e intergubernamental. Sin embargo, eso no es suficiente. Se requiere la generación de competencias para aprovechar las experiencias transitadas -con sus aciertos y errores- y sistematizar «lecciones aprendidas».

Por encima de ciertas dificultades debido a la exposición de políticas y acciones en redes sociales, cabe reconocer que el Estado responde rápidamente, con acierto o no. Además, frente al error, corrige en error en forma inmediata, como fue el caso de las colas bancarias de jubilados del 28 de marzo y su inmediata corrección. Lo ocurrido demuestra que en este campo experimental existe poco margen de error por la gravedad de la situación y por transcurrir entre enfrentamientos partidarios.

En cuanto a la gestión estatal de esta crisis, son tantas las nuevas políticas a a implementar que no es posible mantener la cómoda hipertrofia de algunos sectores y las sobrecargas y escaseces de otros. Debe darse paso a formas flexibles y multifuncionales donde pueda compensarse la escasez de los recursos y personal competente de las áreas que están al frente de esta «guerra». Las estructuras formales anacrónicas deberán reconvertirse por encima de convenios colectivos y resistencias, con apoyo del sindicalismo. Por caso, muchas universidades están abocadas a producir instrumental médico y utensilios de protección como los barbijos. No son para nada sus funciones habituales pero lo hacen. Y eso es solo un ejemplo.

Por ahora existen pocas excepciones a la cuarentena, pero comienzan a ampliarse en un contexto de múltiples asistencias estatales. Si las colas de jubilados fueron vistas como una catástrofe, estas innumerables nuevas situaciones auguran un tsunami si no existe una gestión del conocimiento colectiva con registros aprovechables y transferibles a la dotación pública a incorporar.

En este escenario nadie perdona los errores bajo la excusa de falta de conocimiento previo. No se dispone de tiempo para recurrir a la formación tradicional que, de hecho, ha sido poco efectiva. Deben generarse competencias -en tiempos record- para responder a estos nuevos requerimientos multifuncionales. Las fuentes de aprendizaje se encuentran en las experiencias vividas en el presente donde pueden recolectarse los éxitos y fracasos. Sería muy grave si los aciertos, y los errores corregidos rápidamente, sólo quedaran en la memoria de sus hacedores. Esto nos enfrenta a problemas metodológicos de cómo el conocimiento recién adquirido puede circular con impacto inmediato en los nuevos involucrados. Por ello los organismos dedicados a la formación deberían adoptar metodologías de transferencia inmediata de conocimiento y de generación de competencias al igual que las áreas a cargo de acciones concretas.

El éxito de una propuesta de identificación y recolección de conocimiento y de transferencia depende de la cercanía con quienes gestionan la crisis y de la construcción de un registro claro y de impacto pedagógico de estas experiencias; con la retroalimentación necesaria para que las prácticas singulares puedan ser utilizadas para otro tipo de casos y así encontrar salidas a la crisis desde un Estado funcionando a pleno y enriqueciéndose sistémicamente.

Ester Kaufman coordinadora de la Red Académica de Gobierno Abierto- Centro de Estudios de Estado y Sociedad, Área Política y Gestión Pública.                     

 

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