Legislativas| La UCR se abre camino entre los «Halcones y las Palomas» de Juntos por el Cambio

A pocas semanas del vencimiento del plazo para las inscripciones de las listas de precandidatos de cara a las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), el PRO no logra encontrar un salida a la dura interna que lo divide entre «halcones» y «palomas». Y mientras Mauricio Macri y Patricia Bullrich por un lado y Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal por el otro se tiran con munición gruesa, la UCR, el históricamente ninguneado socio en Juntos por el Cambio busca capitalizar la disputa en el PRO y conseguir el lugar que el macrismo jamás le otorgó dentro de esa alianza.

«Hay un debate sobre el liderazgo en el PRO y lo veo enfrascado en la discusión de la propia puja del liderazgo y olvidándose de las otras fuerzas que forman parte de Juntos por el Cambio» advirtió días atrás el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales.

El radicalismo encontró en la interna del PRO esa demorada oportunidad de salir del ostracismo político al que quedó marginado tras el estrepitoso final del gobierno de Fernando de la Rúa en medio de la peor crisis económica y social del siglo XX y en medio de la feroz masacre que desató para intentar sofocar la protesta social.

Y tras haber participado del gobierno de Macri como un socio menor al que poco se lo tuvo en cuenta a la hora del reparto de cargos y casi nada a la hora de definir políticas, la UCR encontró ahora una oportunidad en la crisis del PRO.

«Quiero un candidato a presidente del radicalismo» se anima a soñar en voz alta una vez más Morales y se autopostula a la vez que destaca las figuras de Facundo Manes y Martín Lousteau como alternativas dentro del centenario para disputar la presidencia en la boleta de Juntos por el Cambio.

Y hasta se animó a desmarcar al radicalismo del fracaso de la gestión de Cambiemos al frente de la Casa Rosada como si no hubieran formado parte del gobierno que en cuatro años logró incrementar la pobreza, el desempleo, duplicó la inflación, destruyó gran parte del aparato productivo del país y endeudó a los argentinos a un ritmo nunca antes visto: «Lo más importante es que el pueblo sepa lo que vamos a hacer y que no cometamos los errores de la gestión que pasó».

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