InformeEspecial| Argentina-Chile, se redita un viejo conflicto por los limites continentales

A poco de dejar el Gobierno el presidente de Chile, Sebastián Piñera, reavivó un viejo debate continental, al anunciar que su país de “actualizó” por DNU y de manera unilateral, los límites con Argentina, desconociendo todo tipo de tratados y resoluciones internacionales, como el emitido por la Organización de las Naciones Unidas.

Pero claro que no se trata de una controversia actual, sino que es un conflicto con vieja data y en NCN vamos a repasar los vaivenes entre los países limítrofes del sur de América.

Lo cierto es que el debate, que casi los lleva a la guerra a finales de la década de los 70, se centra en lo que ocurre en los accesos marítimos que dan vía al estrecho de Magallanes y el paso de Drake, y que dan control sobre el acceso a los océanos Pacífico y Atlántico.

En 1977, Argentina propuso que las islas australes que Chile reclama como propias fueran de dominio de los dos países y que, a partir de ellas, se marcara el límite conjunto. Chile rechazó la proposición y poco a poco la situación escaló hasta que, un año después, la relación entre ambos países estaba tan deterioradas que casi culmina en un conflicto bélico.

Fue tanta la rispidez entre ambos países que ameritó la participación del por entonces Juan Pablo II, quien intervino enviando una comisión para intentar el dialogo.

 

Esto desembocó en la firma de un Tratado de Paz y Amistad (en 1984). Allí no solo se comprometieron a solucionar sus diferencias de manera pacífica sino que, además, pactaron sus delimitaciones marítimas trazando seis puntos concretos. A cada uno lo nombraron con una letra del abecedario.

El último de ellos era el Punto F que, a pesar de tener coordenadas específicas, es el que se han disputado desde entonces.

En este sentido debajo del Canal de Beagle hay una línea punteada en los espacios marítimos y una “pancita” hacia el este que incluye las tres islas, objeto del conflicto entre 1970 y 1980, de Nueva, Picton y Lennox. Esa pancita es producto de los acuerdos de 1984.

El principio que regía desde la posición argentina en ese acuerdo, era el principio Bioceánico: Chile en el Pacífico, Argentina en el Atlántico. Este principio siempre fue resistido del lado de Chile que siempre tuvo aspiraciones territoriales al este del límite entre el Atlántico y el Pacífico, establecido por la Organización Oceanográfica Internacional en torno a la línea del meridiano 67°16’ 0, que es la línea vertical debajo de Tierra del Fuego.

Lo cierto es que en el Tratado no incluye las palabras ni “Atlántico” ni “Pacífico”, entonces ¿Qué dice sobre cómo se delimitan los espacios en el famoso punto F?: Pues hacia occidente y el sur, Chile podrá extender sus espacios jurisdiccionales hasta donde se lo permita el derechos internacional, (en esos años en la milla 200), y hacia el oriente/ este, se deslinda su área hasta encontrar el altamar.

Altamar en el lenguaje jurídico del derecho internacional se refiere a aquellos espacios marítimos fuera de la jurisdicción de los estados, es decir, más allá de la plataforma continental.

Entre 2009 y 2020, Argentina dio varias peleas para que su apuesta por la línea recta fuera la ganadora. En abril de 2009, el entonces Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner formuló una petición a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU para que le otorgara una parte de lo que Chile conoce como su Antártica. Todo esto basado en lo que dicta el principio bioceánico de diferentes tratados internacionales.

Aunque la Comisión no especificó áreas geográficas, en marzo de 2016, la Cancillería argentina publicó un comunicado diciendo que con base en ese concepto internacional definía cuál era su plataforma continental e incluyó como propia la zona que históricamente ha peleado Chile.

Cuatro años después, la petición fue reforzada en el Congreso, cuando ambas cámaras aprobaron la ley para trazar el límite exterior de dicha plataforma y blindaron su decisión indicando que tomaron «como base las Recomendaciones de la Comisión de Límites de la Plataforma Continental».

Ésta última es un organismo creado por la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar (CNUDM), se encarga de revisar los datos presentados por los estados sobre la determinación de los límites exteriores de la plataforma continental cuando esta se extiende más allá de las 200 millas marinas.

¿Qué dice Chile?

La decisión de Piñera implica cuestionar esa aprobación doce años después en la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU. El gobierno chileno alega que ese principio bioceánico no existe y por ello actualizó su Carta Náutica sumando 200 millas más hacia el este del límite continental.

En un reciente comunicado, el Canciller Chileno Andrés Allamand, sostuvo que “nadie se apropia de lo que le pertenece. La zona señalada, la llamada plataforma continental jurídica, que llega hasta las 200 millas, le pertenece a Chile de pleno derecho desde el principio. Simplemente, porque tenemos la calidad de Estado ribereño”.

Sostuvo incluso que “Chile quiere dejar establecido que no concuerda con la Cancillería argentina en que la actualización de la Carta N°8 pretenda apropiarse de una parte de la plataforma continental extendida argentina y de un área de fondos marinos y oceánicos que son patrimonio común de la humanidad”.

Finalmente, el Ministro comentó que “a la Cancillería chilena le parece inconducente escalar la controversia entre ambos países en esta materia. Si ya hemos coincidido que la diferencia la vamos a tratar a través del diálogo, a través de un proceso de conversación, lo razonable es crear todas las condiciones para que ese diálogo diplomático se efectúe con la mayor armonía posible y, en consecuencia, nos vamos a abstener de cualquier acción o declaración que pueda perjudicar el desarrollo de este diálogo que ya hemos concordado”.

La Antártida el “objetivo” del mundo

Existe un detalle no menor, y es que en el año 2040 se vuelve a discutir (a nivel Mundial) el Tratado Antártico, que actualmente es una zona de paz porque cuando se dieron las guerras mundiales, e incluso en la Guerra Fría, no existía la tecnología para combatir en esas zonas.  Pero claramente, la mirada hacia la Antártida actualmente es diferente. Lo que implica geopolíticamente y económicamente, el “Continente Blanco” no sólo es importante para nuestro País sino para muchos otros, incluido Chile o el Reino Unido.

Al respecto, el docente universitario y miembro del Observatorio Malvinas-UNLa, Ernesto Dufour, explica que este punto es interesante para analizar: “Hay una idea romántica instalada de que el Tratado Antártico es una especie de sumun del pacifismo y el entendimiento internacional. Desde el punto de vista retorico esa mirada es muy efectiva, pero si uno va al fondo de la historia y de la realidad geopolítica y territorial, el Tratado sólo fue posible en el marco de la Guerra Fría a partir de la decisión estratégica de EEUU y la URSS de no llevar su disputa por el poder mundial a ese ambiente inhóspito, por el fenomenal despliegue logístico que implicaba aun para las superpotencias tener presencia allí. No había tecnología suficiente para atravesar los 2 km de hielo para la explotación de los recursos minerales”.

Por caso, detalle en una reciente entrevista, “El Museo en Puerto Argentino de los británicos hay una leyenda clara “Next step Antártida”. Y de hecho hay una inversión fenomenal de ampliación del Puerto Argentino (Stanley para ellos), para prepararse para ese salto. Es tan inhóspito ese ambiente que no hay forma de tener presencia efectiva allí y la presencia efectiva es un fundamento jurídico para fortalecer el derecho soberano de las naciones. No hay posibilidad de hacer pie allí, si no es a través de las puertas antárticas de las cuales las tres principales son: Punta Arenas, Ushuaia y Puerto Argentino. El continente antártico tiene una forma esférica con excepción de una península que apunta al continente americano. Eso implica que la distancia con el continente americano sea de apenas 900 km frente a los 2400 km que hay entre Nueva Zelanda y la Antártida,  o los 3600 km entre Ciudad del Cabo y la Antártida. Esto indica el valor estratégico de la península antártica y el Atlántico Sur”.

¿Una jugada política de Piñera?

Consultado sobre el conflicto, el vicepresidente del Parlamento del Mercosur (Parlasur), Oscar Laborde, sostuvo que el presidente de Chile, Sebastián Piñera, «juega con fuego» y que  “como le va mal políticamente, esta acción hay que explicarla desde ahí, porque no tiene otro fundamento, porque geográficamente nada se modificó, y no hubo nada que ameritara corregir el acuerdo».

La respuesta del Ministerio de Relaciones Exteriores

En un reciente comunicado, el Gobierno argentino, que Chile  “pretende apropiarse de una parte de la plataforma continental argentina” y que “la citada pretensión no es aceptable para la República Argentina y plantea una situación que corresponderá resolver a través del diálogo en defensa de los derechos argentinos; de acuerdo a la histórica hermandad de nuestros pueblos y el derecho internacional”.

Vale recordar que el domingo 21 de noviembre hay elecciones presidenciales en Chile: se presentarán 9 candidatos y Piñera respalda al del bloque oficialista conservador, Sebastián Sichel, un abogado de 43 años que pertenecía a la Democracia Cristiana y que luego fue ministro de Desarrollo Social durante su gobierno en 2017.

Lo cierto es que el oficialismo padece bajos niveles de aprobación y, si bien Sichel lidera las encuestas, el panorama electoral está abierto.

Hace un año ocurría algo similar

Si bien el conflicto lleva décadas, hace casi un año, en plena pandemia, sucedió algo similar cuando, el Diario el Mercurio de Chile, exponía que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile emitió una nota diplomática a Argentina en la cual indica que la extensión de la plataforma continental pretendida por nuestro territorio no son oponibles a la República de Chile.

Según el medio del vecino país, el documento implicaba que Chile no reconocía el deslinde del trazado en la zona del Mar Austral debido a que se trata de una declaración unilateral (no oponible) por parte de Argentina, por lo que Chile se reserva el derecho para determinar su posición en ese sector. La nota también fue enviada el 23 de mayo al secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres.

Sin hacer declaraciones oficiales, por Agosto de 2020, en los pasillos de Cancillería se rumoreaba que el reclamo (similar a lo que sucede actualmente) se trataba de un artilugio para distraer la atención pública de las dramáticas consecuencias del COVID-19 en el país vecino. En ese contexto, debe recordarse que incluso hubo cruces de declaraciones por las cifras que el presidente Alberto Fernández brindó al comparar el avance del coronavirus en la Argentina con el resto de los países de la región.

El Dato

Documento: El tratado de Paz Argentina-Chile

 

 

Para NCN por Juan José Postararo