Ahora que la coalición en la que se incorpora el exsenador Miguel Ángel Pichetto tiene aditivos peronistas, «Juntos por el Cambio» vuelve a dar la posibilidad que el propio ejecutivo nacional había desestimado el pasado enero de que haya PASO y listas múltiples para las candidaturas a diputados y senadores en todo el territorio nacional.

En estas elecciones, a diferencia de los últimos comicios legislativos, ya no regirá el criterio único de las listas de unidad. Los socios políticos intentarán llegar a acuerdos. Pero si no lo logran, o si la competencia tiene algún atractivo, con la habilitación de las PASO en la instancia legisltativa el gobierno nacional se asegura un margen más amplio a la hora de apuntalar desde allí al binomio Macri-Pichetto.

«Hoy es lógico que aparezcan más internas y hay que ordenar. Si hay dos buenas listas de candidatos, no hay problema que haya PASO en algunas provincias», señaló un funcionario de Casa Rosada al diario La Nación. La amenaza de las internas es también una forma de ejercer presión sobre los socios, en momentos en los que nadie quiera ceder espacio en la boleta.

La decisión de habilitar nuevamente las PASO que el propio ejecutivo nacional había eliminado en enero se debió, principalmente, a la incorporación de Pichetto y a su opinión acerca de la existencia de ese veto cuando ahora se encuentran en una instancia de ser «más competitivos» a nivel nacional. Pero además se hizo para permitir que el cordobés Mario Negri, el pampeano Daniel Kroneberger y el entrerriano Atilio Benedetti (todos excandidatos a gobernadores que perdieron frente a los oficialismos provinciales) puedan ser en agosto candidatos a legisladores nacionales.

Desde la UCR, en tanto, señalaron que primero intentarán llegar a listas acordadas con PRO. Su principal premisa es intentar renovar las 19 bancas que el partido pone en juego en Diputados. «Vamos a tratar de que haya acuerdos. Tenemos que poner al candidato que más mida. Si conviene una PASO, porque la competencia interna moviliza a votar, se hará», señaló un alto dirigente del radicalismo que está en el armado.

En Córdoba, la gran preocupación del oficialismo, ayer se dio lo que parecía imposible. Negri y el intendente de la capital, Ramón Mestre, se mostraron juntos. La unidad que no se logró para pelear la gobernación tendrá su chance en las elecciones nacionales. El problema persiste por la cantidad de nombres anotados, que superan los lugares «entrables» en las listas. No se descarta que Macri intervenga para terminar de zanjar el asunto cordobés.

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