Perón: apenas un invitado en el aniversario de su muerte|Por Ariel Magirena

En el día que debió homenajearlo mencionó a Perón apenas un puñado de veces en un largo discurso. Lo acusó de militar golpista y antisindical. Incluso confesó no haberlo leído y que para este acto revisó los subrayados que Néstor Kirchner había hecho sobre Manual de conducción política que oportunamente le regalara Julián Domínguez.

Su discurso autoreferencial ofende a la doctrina justicialista y ratifica la inexplicable sujeción a la agenda globalista donde no caben los proyectos nacionales.

Pero además en su argumentación sobre la tercera posición justicialista relata dos categorías del capitalismo que ya no existen (marxismo y liberalismo) y confunde el capitalismo de estado de la ex Unión Soviética con el estado justicialista, que oponiéndose a los dos capitalismos (de mercado y de estado) toma el capital como instrumento y no como fin ya que su horizonte es el bien común: justicia en lo social, soberanía en lo político e independencia en lo económico.

Mejor se entiende si lo leemos a Perón:

«2 de mayo de 1950 inauguración del periodo de sesiones parlamentarias.

Para el capitalismo la renta nacional es producto del capital y pertenece ineludiblemente a los capitalistas. El colectivismo cree que la renta nacional es producto del trabajo común y pertenece al Estado, porque el Estado es propietario total y absoluto del capital y del trabajo. La doctrina peronista sostiene que la renta del país es producto del trabajo y pertenece por lo tanto a los trabajadores que la producen.»