Peronistas sin peronismo. Por Miguel Ángel de Renzis

PERÓN fundó un movimiento, no un partido político. De hecho, nunca estuvo afiliado al Partido Justicialista, que es una creación de 1972, cuando la dictadura de Lanusse prohibió el uso de: nacional, argentino, o apellidos de personas, como nombre de los partidos políticos. Obviamente, la intención era proscribir al partido Peronista.
Y así nace el P.J.
Se deduce que para el peronismo el partido político es una herramienta electoral. Para la izquierda, en cambio, el partido es el centro de la generación política.
El PJ es de la mayor afiliación en la Argentina, y como partido político el de mayor cantidad de afiliados en toda América Latina: 3.237.605 ciudadanos componen su padrón.
El centenario partido de la Unión Cívica Radical tiene 1.879.253, y en la alianza con los liberales es conducido por la minoría del PRO, que apenas registran en todo el país 192.937 afiliados.
Va de suyo que hay muchos peronistas pero poco peronismo en el quehacer político.
Así un día se afilio Mauricio Macri en Misiones para ver si podía ser senador, llevado de la mano de su socio, Ramón Puerta, que a su vez había llegado del MID y también era afiliado del PJ.
También en sus registros aparece Luis Juez, cuando era jefe de la Juventud Peronista de Córdoba y reportaba a José Manuel De la Sota.
Ni que hablar de la actual presidenta del PRO, Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, afiliada en una unidad básica del Abasto. O Cristian Ritondo, presidente de bloque, afiliado en Mataderos. Para no nombrar a Pichetto, con afiliación en Lomas de Zamora y en Rio Negro.
O Joaquín de la Torre que fue intendente de San Miguel y luego ministro de Vidal. Es cierto, todos ellos ya no figuran en el registro pero a título de ilustración, la afiliación al PJ no garantiza peronismo.
Sin contar los nuevos afiliados que llegan de otros sectores políticos y que en algunos casos hasta son presidentes de partido de distritos.
Por lo tanto, en este momento de crisis se trata de ordenar el Movimiento, que es donde está la masa que garantiza lealtad a las defensas irrenunciables de la ideas de Perón.
Los peronistas usamos Unión Popular, Laborista, Tres Banderas, Partido Blanco, e integramos FRECILINA, FREJUPO, PREJUDEPA, FREJULI, FREVOPO, y tantas otras expresiones durante las proscripciones y durante la democracia.
Y así llegamos a tener presidentes pos Perón que se dijeron peronistas pero que no hicieron peronismo.
Para el peronista la verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés, el del pueblo.
Es esencialmente popular y todo círculo político es antipopular y por lo tanto no es peronismo.
Es sabido que para el peronismo no existe nada más que una clase de hombres, lo que trabajan. Pero también afirma que es un derecho y un deber.
Además se debe saber que la política no es un fin sino un medio para el bien de la Patria que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional.
También debemos recordar que un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma.
Por eso el peronismo tiene su propia doctrina económica y social, que es el justicialismo, que es profundamente cristiano y profundamente humanista, defendiendo la economía social para lograr la justicia social.
Esta parte neurálgica se nota cuando los peronistas están en el gobierno, para saber si hacen peronismo.
Y aunque parezca un contrasentido, hay muchos peronistas y poco peronismo.
Si el Frente de Todos, que pasó a ser el frente de algunos quiere resolver la crisis, debe nombrar peronistas en el gabinete, que hagan peronismo. Lo otro es más de lo mismo y ya conocemos los resultados.

 

Miguel Ángel de Renzis es periodista