Según el documento firmado por el Ministerio de Ambiente y Espacio Público, ya no se podrá ofrecer o colocar sorbetes plásticos de un solo uso a la vista del cliente.

En tanto, a partir de los seis meses se prohíbe directamente la utilización, entrega y expendio de estos elementos, que generan dos toneladas por mes de basura en la Ciudad.

De esta manera, hoteles de 4 y 5 estrellas, shoppings, galerías comerciales y centros comerciales a cielo abierto, locales que posean una concurrencia de más de trescientas personas por evento, establecimientos pertenecientes cadenas comerciales, boliches y comercios donde se sirven y expenden comidas y bebidas de la Ciudad no podrán ofrecer sorbetes plásticos a sus clientes desde este jueves, a fin de reducir la contaminación.

“Este es un paso más hacia la reducción de plásticos de un solo uso que le hacen un daño enorme al ambiente. Desde la Ciudad nos sumamos para impulsar y garantizar la reducción del consumo de sorbetes, así como lo hicimos con las bolsas”, aseguró el ministro de Ambiente y Espacio Público, Eduardo Macchiavelli.

Al menos 2 millones de sorbetes al mes son consumidos solo en patios de comidas de shoppings de la Ciudad según estimaciones de la Agencia de Protección Ambiental. El sorbete es el cuarto residuo plástico más común en las costas y los océanos, y si bien se usan unos minutos pueden tardar entre 150 y 400 años en descomponerse.

En Argentina ciudades como Pinamar, Villa Gesell, Mar del Plata, Mar Chiquita, Mendoza, Ushuaia ya prohibieron el uso de sorbetes, mientras que a nivel mundial California, Nueva York, Río de Janeiro, Galápagos y Vancouver son algunos de los lugares que hicieron lo mismo.

Según se informó este año en la cuarta Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en Nairobi, Kenya, cada minuto se compran un millón de botellas de plástico y, al año, se usan 500.000 millones de bolsas.

“Confiamos en que suceda algo similar a lo que ocurrió con el cese de entrega de bolsas, que los vecinos lo tomaron como algo natural. Este cambio es muy sencillo y va a ser progresivo. Es un paso más hacia una ciudad más verde y sustentable”, afirmó Macchiavelli.
Por su parte, el legislador porteño y vicepresidente del Bloque Vamos Juntos, Maximiliano Ferraro, celebró el anuncio del Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño.

“Esta resolución es un avance, pero necesitamos una Ley que garantice la prohibición de sorbetes y otros utensilios”, dijo Ferraro, quien en junio del 2018 presentó un proyecto de ley 1660-d-2018 en la Legislatura porteña para que a partir del 1° de enero de 2022, los vasos, platos, copas, tazas, cubiertos, bandejas alimentarias y sorbetes descartables sean fabricados en al menos un 50% con sustancias biodegradables de origen orgánico para poder ser utilizados, distribuidos, comercializados o entregados gratuitamente en la Ciudad.

Asimismo, Ferraro viene trabajando también en medidas para mejorar la calidad de vida y medio ambiente en sintonía con el Gobierno de la Ciudad y su la política de Basura Cero opinó:

“Hoy la contaminación por plástico representa uno de los mayores peligros que enfrenta nuestra sociedad. Por eso reducir el consumo de plástico es responsabilidad de la sociedad entera, no solamente de los productores, distribuidores y comercializadores sino también de los consumidores y de las administraciones públicas. En este sentido, distintos países han adoptado medidas para la gestión de envases y bolsas plásticas, y más recientemente para la disminución y/o prohibición total de los utensilios plásticos de un solo uso”.

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