Y vos, ¿de qué lado estás? De ninguno. Por Diana Deglauy

Voy a arrancar esta columna con lo que más me gusta hacer: preguntar. ¿Está usted a favor o en contra de la cuarentena? Qué elige: ¿la vida o la economía?

Como una especie de designio divino, en cada reto del destino que se nos da a los argentinos, aparece la polarización.

¿Y si no es todo blanco o negro?
La pandemia de coronavirus se desparramó rápidamente por el mundo sin demasiado permiso ni protocolos establecidos. Todo sobre la marcha. El desafío con la covid 19 es el mismo con el que llegamos a la vida: la incertidumbre, el desconocimiento, lo imponderable, el efecto sorpresa. Uno de los caminos para contrarrestar la falta de certezas es la implementación de planes lo más calculados posibles. Aún así, el tiro puede salir por la culata.

Vamos a elegir al azar un ejemplo en el mundo para evaluar si el coronavirus se trata de una elección entre vida, muerte o economía.

El Reino Unido llevó a cabo, en una primera etapa, la teoría del “contagio rebaño”. Rápidamente tuvo que recalcular su estrategia, no hubo manera de contener la velocidad del virus. Al día de hoy, es la nación con mayor cantidad de fallecidos en Europa: mas de 46mil muertes por coronavirus. ¿Pudieron salvar el desplome económico al intentar inmunizar a la mayoría de la población? Las estimaciones oficiales marcan una caída anual del 10% del PBI, lo que indicaría que el Reino Unido tendría la peor recesión de los últimos 300 años. Resultado: muertes y consecuencias económicas.

Con este ejemplo no pretendo sacar conclusiones sobre qué esta bien o mal. Desde mi perspectiva, la actualidad nos enfrenta a una dinámica en la que se desconoce cuál camino es el correcto y, por ende, cual el incorrecto. ¿Será que ningún camino conduce a Roma con el coronavirus? Me da la sensación que es muy probable. Como también es muy probable, que ninguna medida gubernamental logre conformar a toda la población. Lo cierto es que, la Argentina, es un Estado pobre y no tiene espalda económica para sostener tantos meses de parálisis.

La pobreza aumenta, la clase media se hunde y el Estado tiene que resolver cómo paga deudas impagables.

¿Solución? ¿Emitir dinero? Hasta el momento no se encuentra otra fórmula. Sin embargo, la emisión conlleva una futura inflación irrefrenable y encima tampoco soluciona el hambre. Veamos.

El gobierno de Alberto Fernández implementó el Ingreso Familiar de Emergencia. Este lunes se empieza a pagar la tercera cuota. Si ustedes me permiten, me voy a tomar el atrevimiento de contarles algo. Pido disculpas por la mala noticia: el IFE ayuda (porque peor es nada) pero no alcanza. Si tenemos en cuenta 3 pagos en 5 meses, la realidad es que se pagaron 6 mil pesos por mes, casi 200 pesos por día, para todo un grupo familiar.

¿Y que pasa con el sistema sanitario? Sería una negligencia estatal descuidar la salud de la población, colapsar nuestros hospitales y perder vidas de personas que podrían seguir cumpliendo años.

Una vez mas, la encrucijada. ¿Cuál es el camino entonces? Al parecer, ninguno es certero. “Vamos viendo”, como se suele decir.

Diana Deglauy. Periodista

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