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CARTA DE LECTORES – Maquiavelo, consejos para nuevos príncipes

-El verdadero líder conservará su poder nombrando a toda su familia en los cargos más importantes…exceptuando a la suegra.

-Para dominar a las provincias no es necesario un ejército con muchos efectivos, sino una billetera con mucho efectivo.

-Cuidado con los testaferros. Ahora carecen de garantía, tienen doble personalidad y delirios de independencia. También adoptaron la moda de declarar como arrepentido para salvar su pellejo.

-Sonríe y sé amable. Dios te mira y alguien te filma.

-Recuerda que las mujeres fáciles hacen la vida difícil. Es preferible un cinturón de castidad masculino antes que casco, chaleco blindado y esposas.

-Jamás confíes en la inteligencia de los servicios de inteligencia.

-Mejor que hacerte amigo del juez es hacerlo juez al amigo.

-Las promesas electorales se formulan para ganar elecciones, no para cumplirlas.

-Si por las noches la voz de tu conciencia no te deja dormir, trata de hacerlo a la siesta.

-Debes crear un Ministerio de Diversión y Efectos Especiales para distraer al pueblo en los momentos difíciles.

-Deberás ser generoso con el agua y el gas para disolver manifestaciones opositoras.

-Divide a tus enemigos y multiplica tu patrimonio.

-Jamás elimines a todos tus enemigos. Siempre te hará falta alguno para culparlo de algo.

-Para convocar multitudes a un acto, no te preocupes por las palabras que vas a decir sino por el transporte y los choripanes y bebidas que deberás repartir.

-Al pobre regálale el pescado, no le enseñes a pescar.

-Para desorientar a tus enemigos amaga con la izquierda, amenaza con la derecha y huye por el centro.

-No te fíes del liquid paper para borrar tus errores.

-Reconoce tus errores con habilidad. Por ejemplo :”Mis grandes defectos son ser demasiado sincero y honesto”.

-Tus mentiras serán creíbles si las dices en voz alta, con solemnidad y agitando el dedo índice vigorosamente.

(Donato Alberto Calliera)

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enero 10th, 2018|Columnas de Opinion|Comentarios desactivados en CARTA DE LECTORES – Maquiavelo, consejos para nuevos príncipes

Rentas de Misiones: Un elefante en un bazar

Por Luis Mario Pastori
Diputado Nacional UCR/Cambiemos

Rentas de Misiones, cual elefante en un bazar, destruye la economía provincial a su paso como resultado de su propia torpeza y fundamentalismo recaudador.
Aprovechó la oportunidad que le dio la firma del “Consenso Fiscal” con Nación para hacer todo lo contrario a lo que dicta el espíritu del pacto que es el de bajar la altísima presión impositiva por la acumulación de tributos nacionales y provinciales.
Así es que incrementó alícuotas y eliminó exenciones, a la par que el gobernador Passalacqua por decreto modificó el Código Fiscal en materias que no tienen nada que ver con el acuerdo, violando así la Constitución y el propio acuerdo recién aprobado.
Cuando el comercio local y el mismo gobierno renovador claman a Nación por las asimetrías con fronterizas, el Decreto 2010/17 del Gobernador y la Resolución General 38/17 de Rentas van por el camino inverso, agregando más pasto al incendio que se pretende combatir, quitándole autoridad moral al gobierno provincial para reclamar acciones al gobierno federal.
En efecto, por el decreto citado el gobernador Passalacqua modifica varios aspectos del Código Fiscal aprobado por Ley XXII N° 35, como por ejemplo y respecto a Ingresos Brutos:
a) Incorpora como base imponible a los ingresos por venta de bienes de uso que hasta aquí eran no computables (Art. 5)
b) Modifica la base imponible para la comercialización de productos agrícola-ganaderos efectuada por los acopiadores que ahora van a tributar por el total de los ingresos y no más por la diferencia entre precio de compra y de venta (Art. 5);
c) Modifica la base imponible que deben computar las entidades financieras (Art. 6);
d) Deroga la exención sobre las operaciones con títulos públicos, sus rendimientos y sobre los intereses por depósitos a plazo fijo y cajas de ahorro para las personas jurídicas; así como deroga la exención para los ingresos percibidos por las cooperativas de electricidad (Art. 7).
e) El Art. 10 del decreto autoriza a la DGR a crear sistemas de pagos anticipados y definitivos para actividades esporádicas y contribuyentes no inscriptos, así como modifica el modo de cálculo de los anticipos mínimos mensuales;
Por otro lado, el Art. 13 eleva las multas por infracciones a los deberes formales de un mínimo de $100 a un máximo de $ 50.000 (actualmente de 50 a 30.000). Pero por si fuera poco, la frutilla del postre: el Art. 14 del Decreto 2010/17 delega en Rentas la facultad de establecer alícuotas, bajarlas o aumentarlas así como establecer y modificar bonificaciones y montos mínimos. Todo el poder para Rentas soslayando la necesaria y obligatoria actuación del Poder Legislativo.
Recordemos que la Ley XXI N° 67 aprobada por la Cámara de Representantes el 18/12/17 facultó al P.E. a efectuar las adecuaciones y modificaciones al Código Fiscal y a la Ley de Alícuotas “…solamente a los fines de cumplir con los compromisos asumidos en el Consenso Fiscal ….” (sic), es decir que no le dio facultades de modificar cualquier cosa que le venga en ganas.
En consecuencia, estas modificaciones debieron ser discutidas en un proyecto de ley especial y no ser resueltas por decreto.

Modificaciones de Alícuotas
La Resolución General 38/2017 de Rentas cumple con lo acordado en el Consenso en disminuir las alícuotas de II.BB. para el ejercicio 2018 sobre la industria manufacturera (del 3,5% al 2%), la construcción y el transporte (del 3,5 al 3%), así como eliminar la gravabilidad de los ingresos por exportaciones de bienes y servicios, única provincia que –inexplicablemente- lo hacía.
Pero simultáneamente, eleva la imposición sobre varias actividades, entre otras a saber:
1. Duplica el Impuesto de Sellos para la transferencia de automotores y motocicletas del 1,5% al 3%, violando el compromiso asumido por la provincia en el punto j) del Consenso Fiscal, lo cual lo torna ilegal;
2. Respecto a Ingresos Brutos, entre otros:
a) Aumenta la alícuota para el comercio mayorista y minorista del 3,5 al 4,5% cuando antes esta última era solamente para las ventas a consumidor final, agregando un costo al comercio local como un golpe de gracia ante las asimetrías con Paraguay y Brasil;
b) Incrementa la alícuota de todo tipo de servicios: agrícolas, pecuarios, caza y pesca, forestales, secado de yerba y té y elaboración de yerba para terceros, comerciales, industriales, etc. del 2,5% al 5%, en tanto que eleva del 3,5 al 5% la prestación de servicios profesionales, científicos y técnicos;
c) Elimina la exención en la elaboración de pan común y galleta (de 0 al 2%) y la venta minorista de pan común y galleta (de 0 al 4,5%);
d) Aumenta la elaboración de bebidas alcohólicas y productos de tabaco, del 3,5 al 5%;
e) Aumenta la fabricación de pulpa, pasta de madera y de papel del 6 al 7%;
f) El suministro, generación y distribución de electricidad, gas, agua, cloacas, gestión de residuos y saneamiento ambiental, pasa del 3,5% al 5%;
g) Venta al por menor de combustibles líquidos, pasa del 3,5 al 8%;
h) Servicios de hotelería y alojamiento, del 3,5 al 5%;
i) Servicios de internet, radio y televisión, portales web, agencias de noticias, procesamiento de datos, del 3,5 al 5%;
j) Telefonía móvil del 6 al 7%
k) Servicios financieros, banca mayorista, minorista y de inversión, del 5,5 al 7,8%. Quedan incluidas las operaciones de créditos para fomento de actividades agropecuarias, industriales y de inversión en bienes de capital que hasta ahora estaban exentas;
l) Seguros, del 4,5 al 5%;
m) Servicios inmobiliarios del 3,5% al 6%;
n) Alquileres, del 3,5 al 6%
o) Los servicios de enseñanza, salud, servicios sociales con y sin alojamiento, artísticos, culturales, deportivos y de esparcimiento, del 3,5% al 5%.
p) Venta de juegos de azar, del 5,98 al 8%;
q) Curiosamente, las bailantes solamente se incrementan del 10 al 11%; los cabarets, night club y similares del 15 al 16% y los casinos permanecen en la actual alícuota del 13,65%.
En consecuencia, lejos de aminorar, la provincia habrá de incrementar su ya enorme presión tributaria a contramano del enorme esfuerzo que en sentido contrario realiza la Nación y del espíritu que animó la reciente firma del “Consenso Fiscal”.
El economista Charles Tiebout acuñó la expresión “votar con los pies”, refiriéndose a la posibilidad que tienen los ciudadanos de desplazarse a aquellos territorios donde las políticas públicas y los impuestos se aproximan más a sus preferencias y posibilidades.
Mientras la Renovación y Rentas de Misiones sigan haciendo de las suyas cual elefante en un bazar, muchos misioneros seguirán “votando con los pies” llevando su dinero a los países vecinos en tanto las empresas continuarán invirtiendo en otras provincias que muestran una política fiscal más racional y equitativa.
Posadas, 5 de enero de 2018

 

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enero 8th, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

Alfonsín o Durán Barba

“Nosotros somos un partido de poder” dijo un correligionario justificando el acompañamiento de la UCR a ciertas decisiones del PRO. Somos un partido con alas de izquierda y derecha. Solo así se puede llegar al poder. Suponemos que quiso decir que a veces tenemos que sacar del vestidor el ropaje de la derecha para acceder al poder.

Al final, Raúl Alfonsin estaba equivocado cuando nos decía que “si la sociedad se corre a la derecha, tenemos que prepararnos para perder elecciones” (es decir, para perder el poder). Ahora hay que seguir el consejo de Duran Barba : “no se definan, repitan lo que la sociedad quiere oír, mejor dicho lo que la mayoría quiere, lo importante es el poder. El partido no dirige, ni es vanguardia. Vanguardia son las mayorías”.¡Qué bonito!

Claro que lo anterior es un tanto demagógico y exagera los dichos del correligionario. Pero cuando se producen derivas tan pragmáticas, viene bien exagerar un poco.Así las cosas son más visibles. Se han corrido demasiado los límites.

Lo dicho, aunque ocupa la mayor parte de la nota, no es lo que más nos interesaba decir (aunque debíamos hacerlo).

Lo que queremos decir es lo siguiente: aún aceptando una lógica tan pragmática ¿creerán que somos nosotros los que estamos en el poder? ¿Entienden por estar en el poder , ingresar legisladores, incluso gobernadores? Si es así, ya antes de Cambiemos estábamos en el poder. ¿Eso es vocación de poder? ¿Es una manifestación de poder, decir a todo que sí? ¿ Eso nos llevará a nosotros al poder, o lo mantendrá al PRO en él?

A nosotros nos parece que más que en un partido de poder, nos estamos convirtiendo en un partido con vocación de merodeo de los que están en el poder.

Fuente: La Causa Radical

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enero 4th, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

Carta de lectores: Revolución de Representatividad en el Legislativo; La Cámara de los Dipunadores

La presente es la propuesta teórica que ofrecemos a todas y cada una de las repúblicas democráticas que se precien de representativas, a los efectos de que mediante la instauración en el pleno del poder legislativo, de la tercer cámara (allí donde existan dos) que daremos en llamar de Dipunadores. A diferencia de cómo se eligen los integrantes de los parlamentos tradicionales o clásicos, y de cómo resultan escogidos los representantes de los ejecutivos, los Dipunadores serán elegidos por la asamblea legislativa, o la suma de diputados y senadores. Para ello, se deberá crear un registro ciudadano, en donde como condición excluyente, estos deberán esgrimir no tener vinculo de consanguineidad, ni laboral, con ninguno de los miembros de las cámaras que elegirá esta. Asimismo y como condición final y sine quanon, los integrantes de estar tercer cámara legislativa no deben estar afiliados a ningún partido político que forme parte del sistema político clásico o tradicional. Una vez conformado el registro, el proceso será conducido por la Asamblea legislativa clásica o conformada para ello (suma de diputados y senadores) y luego de la revisión de estos impedimentos, se procederá a un sorteo (el sistema será adoptado a criterio de cada Asamblea) para elegir a los Dipunadores que serán en total, la suma de diputados y senadores. En esta tercera cámara legislativa, las comisiones o ámbitos de trabajo, serán compuestos por todos y cada una de las jurisdicciones en que se dividan políticamente los distritos, es decir que los Dipunadores de un determinado país legislarán en las comisiones en que se dividan en provincia, regiones o municipios. La función legislativa primordial, es decir como puerta de ingreso o inicio de las diferentes iniciativas parlamentarias, estará vinculada a la realización palmaria de la democracia en cuanto tal. Todos los proyectos que propongan, promuevan la instauración de una democracia más directa, más real, más vinculante entre representantes y representados, más inclusiva, más participativa y más transparente, se articulará mediante los Dipunadores. Como cámara de control, será la última que controle y determine la imposición del “ostracismo” político, suplantando al juicio político, para todos y cada uno de los integrantes del poder legislativo, del ejecutivo y del judicial. El ostracismo, tal como funciono en el Grecia Antigua dispondrá además del alejamiento del funcionario a sus tareas, la invitación al destierro o el exilio forzado como penalidad manifiesta ante lo que se considere (un mal proceder político) traición a la patria. Algunas consideraciones menores antes del ejemplo ilustrativo y las posteriores fundamentaciones. Los Dipunadores, no podrán ser reelectos por ningún período, en su conformación global se propenderá a una equidad en cuanto a género y segmentos etarios y durarán en sus cargos más que un diputado y menos que un senador o igual tiempo que estos.

Verbigracia: La Provincia X, cuenta con una cámara legislativa de quince senadores y treinta diputados. Deberá elegir cuarenta y cinco Dipunadores. Estos dividirán su actividad legislativa en la cantidad de municipios en que está divida la provincia en este caso, setenta. Se abrirá un período de cuarenta y cinco días, la misma cantidad de Dipunadores, traducidos en días, para que la ciudadanía se inscriba en el registro abierto a tales fines, se establecerá, que se pueda realizar vía digital, generándose luego de cesado el tiempo de inscripción la Asamblea Legislativa, o suma de Diputados y Senadores que depurará el registro, mediante la exclusión de quiénes estén afiliados, adheridos a cualquier partido político (o que tengan menos de un año de renunciados o apartados de los mismos) y que tengan lazos de familiaridad directa con integrantes del poder legislativo que elegirán a los mismos. Esta asamblea una vez realizada esta depuración, podrá hacer una preselección que contemple que de acuerdo a la cantidad total de integrantes a elegir queden en proporción tanto hombres como mujeres y segmentos etarios en los que se subdivide la población general del distrito en cuestión. En este caso, podrían ser elegidos 23 Dipunadores Mujeres y 22 hombres, de los cuales, 10 podrían ser de entre 30 y 40 años, otros 10 de entre 40 y 50, otros 10 entre 60 y 70, 7 con más de 70 y los restantes menores de 30 y mayores de 18. Como en este distrito imaginario esta a su vez subdividido en setenta municipios, serán tales la cantidad de comisiones en las que trabajaran estos legisladores. Duraran cinco años, un promedio entre los cuatro de los diputados y los seis de los senadores y tendrán como función legislativa principal el legislar para propender a una democracia más directa, más real, más participativa, instaurando audiencias públicas, bancas ciudadanas, plebiscitos, sistemas de participación y se transformará en el ámbito de control tanto del poder legislativo, como de los restantes poderes del estado, imponiendo como novedad la suplantación de la remoción o juicio político, por el sistema del ostracismo que penaliza al infractor representativo además del desaforo la pena de la ida de su distrito o invitación al exilio.

Sin que sea una cuestión gnoseológica, probablemente la filosofía política, el contratismo social, el parlamentarismo, la política en sí se hayan constituido en el escudo protector, para sostener, argumentalmente, un estado de cosas, que bajo la petición de principios de la institucionalidad, nos remite obligadamente a posiciones dogmáticas, que las traza o sitúa como indiscutibles. Sí nos ponemos a pensar hasta la nomenclatura de los Senadores, arrastramos desde hace años, sin que se proponga sí quiera revisarla en su semántica, por esta simbolización in extremis, por esta totemización en que hemos transformado o lo venimos haciendo a nuestro sistema político, una suerte de sanctasanctórum.

Se deja en claro que la pretensión no es hacer ni discutir ciencia, a partir de la premisa de que la filosofía política, de un tiempo a esta parte, no viene discutiendo, nada o casi nada, que establezca consideraciones radicales que propongan un estado de cosas, (discutir la misma noción de estado dentro de ellas) que difiera, al menos, discursivamente, de una inercia en la que se podría decir que estamos sometidos, desde los primeros libros de consideraciones políticas tal como la conocemos. A diferencia, de lo que ocurre, por ejemplo, con otro campo, extenso de lo filosófico, como el ontológico, en donde las perspectivas, no sólo que han sido y son, de diversidades insondables, sino que además interpelan, a la confrontación de la experiencia metafísica, del cabo a rabo del fenómeno humano. Se entiende que podrán alegar, que esta consideración pueda ser catalogada de logomaquia o pecaminosa por insustancialidad académica, sin embargo, el registro de los hechos de nuestras democracias occidentales actuales nos impele a pensar, utilizando la filosofía política para ello, por más que como se considera, esto mismo sea un oxímoron. Sí hablamos de legitimidad, no sólo debemos hacerlo, diferenciándola, de la legalidad, sino estableciendo una meridiana diferencia entre la legitimidad parcial versus la legitimidad absoluta, la primera que es la válida y la única razonablemente cierta que puede otorgar el ciudadano a sus mandantes y la segunda, la que cree tener el representado cuando absorbe la cesión de la ciudadanía, para luego cometer los latrocinios por todos conocidos, que supuestamente, controla o controlaría, estos excesos, otro poder de un estado constituido que sería el poder judicial, cuyos miembros no son elegidos, paradigmáticamente por el voto de la gente. Esta razón de la legitimidad parcial, podría encontrarse observada explícitamente, en que el ciudadano al delegar su representatividad, lo haga no sólo por el término de una elección a otra, sino también bajo ejes conceptuales, que vayan más allá de lo temporal. Un ejemplo concreto sería que los representantes clásicos del poder legislativo, puedan cerrar el círculo de representación, eligiendo ellos, mediante sorteo, como en la Grecia antigua y su noción mediante el azar que todos los ciudadanos tenían la posibilidad de ser parte del gobierno, a una capa, una cámara de representantes, que tal como lo planteamos tenga como condición excluyente el no ser parte de los partidos políticos tradicionales que como es de común saber, son parte del problema, más que de la solución de las flagrancias o de las ausencias que nos brinda la democracia en nuestra occidentalidad contemporánea. El bien jurídico mayor de cualquier ciudadano ante un derecho colectivo es que le sea garantizado una vida en democracia, y cuando esto no ocurre, el mismo ciudadano debe agotar las instancias para llevar adelante este reclamo en todas las sedes y ante todas las instancias judiciales. No podrían objetarse ante esto, cuestiones metodológicas o de fueros, la justicia en cuanto tal, debe preservar y hacer cumplir el precepto democrático por antonomasia, que los candidatos de los diferentes partidos se elijan por voto popular, sean únicamente de los miembros de los respectivos partidos o de estos y los independientes.

A diferencia de lo que podría ser un artículo en el ámbito académico, o en las fundamentaciones para respaldar proyectos parlamentarios, no creemos necesario el citar lo mil y un autores a los que claramente le podríamos hacer decir algo que sirva de referencia conceptual o intelectual. Sería un despropósito, pues creemos que nadie, que sea medianamente citado en forma razonable, se desempeñe en el ámbito jurídico, filosófico o intelectual en general, estaría de desacuerdo, con que primero es la democracia, luego los partidos y finalmente los candidatos presentados para representar a los ciudadanos, que otorgan o ceden sus derechos políticos mediante el voto o sufragio, esta cadena o círculo que se le enseña a cualquier niño en los primeros tiempos de ciencias sociales o educación cívica, es básicamente de lo que trata lo democrático, de su esencia y de su razón de ser.

Sería más fácil que encontremos autores que respalden sistemas políticos democráticos en las formas, pero no en los hechos, que puedan sostener que lo más determinante son estructuras o pilares que se les llama partidos y que no importa como escojan sus candidatos, sino que a partir de estas estructuras nace o surge lo democrático. Llevar a cabo una argumentación en este sentido, sería, en la metáfora coloquial, poner el carro delante del caballo, y ninguna persona con sentido común o respetando el principio de no contradicción podría defender que existan distritos en una democracia representativa en donde sus partidos válidos no eligen sus candidatos mediante voto del soberano.

La idea general de que la ciudadanía no está, porque no quiere, no se la deja, no se la permite, en política, sí bien puede ser tildada de incomprobable, no deja de ser un mito urbano, una suerte de leyenda moderna, que deslegitima con su sólo presencia, que se profundiza ante la primera llovizna en donde caen desde el cielo cualquier tipo de pillería, o de situación poco clara, por parte de la clase, la casta o la elite política, hacia o en contra de la ciudadanía en general, casi siempre vinculado a hechos de corrupción o poca transparencia. Esta es una de las razones, por las cuáles los Dipunadores tendrán también el rol general de contralor, con la novedad de volver a instituir el concepto de ostracismo a los funcionarios incumplidores con sus mandatos públicos de todos los poderes del estado, a los efectos de que la ciudadanía perciba a las claras, qué y cómo es lo que sucede con quiénes han birlado y defraudado su confianza.

La democracia, sin embargo, sólo puede ser entendida en los términos expresados como deseo, defendida como una cuestión de fe y sacralizada en su versatilidad de que asimila todo en cuanto lo rechaza. Referencia y diferencia, unicidad y multiplicidad, la inversión de lo metodológico de lo general a lo particular y todo y cada uno de los axiomas, como de las razones fundadas como infundadas que se quieran proponer, caerán rendidas ante la noción desiderativa de lo democrático.

La democracia es expectativa. La democracia no puede ser plenamente concretada, dado que en tal caso se transformaría automáticamente, en un absolutismo totalitario. En nuestra modernidad, el sujeto de la democracia, es el individuo. Así ocurre desde la composición de los contratos sociales, que unificaron todas y cada una de las expectativas de los suscribientes (expresando medularmente lo filosófico, saldando la aporía de lo uno y lo múltiple) en una voluntad mayor o estado, que mediante una representatividad, administra o ejerce ese poder que ha sido previamente legado. Extendiendo y más luego, renovando las expectativas, cada cierto tiempo, llamando a sufragio, a elecciones, a todos y cada uno de los contratistas, para que elijan a quiénes lo representen en la administración de esa cesión de derechos cívicos y políticos.

La democracia debe fundamentarse, o estar fundada, en la condición estadística en la que se circunscriba el individuo. Esto es, asumir la realidad para a partir de ella construir la expectativa que es su razón de ser. De lo contrario, en caso de continuar, generando expectativas ante la mera convocatoria de elecciones, para renovar representantes, la legitimidad del sistema siempre estará riesgosamente en cuestión, pudiendo alguna vez, un grupo de hombres considerar el retorno a algún tipo de absolutismo.

La sujeción de lo democrático a la condición en la que este sumido una determinada cantidad de hombres, garantizará que la expectativa que por regla natural es su razón de ser, no sea siempre una abstracción, sino que este supeditada a un resultado, a un determinado logro, concreto y específico. De aquí que la función específica de los Dipunadores, no sea la de revolucionar el sistema representativo, lo democrático en sí o el sistema de partidos, sino de empezar a trabajar en ello.

Hasta ahora y tal como veníamos detallando, se habían generado las circunstancias como para (libertad de expresión, cierta extensión de oportunidades, valorización de los aspectos a mejorar) construir una democracia moderna, creemos imprescindible esta herramienta que orbite en nuestro sistema político, con esta cámara nueva o con esta representatividad novedosa, para que sean los Dipunadores junto al resto de los políticos y sus vínculos con la ciudadanía y la población quiénes en diferentes partes de Occidente nos ofrezcan distintas formas perfectibles de lo democrático, tal como en la actualidad lo podríamos entender o conceptualizar.

Esta contribución teórica es patrimonio del Centro de Estudios Políticos Desiderio Sosa (fundado por Carlos Coria García y Francisco Tomás González Cabañas)

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enero 4th, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

Islas Malvinas: Argentina reafirma sus legítimos derechos de soberanía

El 3 de enero de 1833, las Islas Malvinas, parte integrante del territorio nacional argentino, fueron ilegalmente ocupadas por fuerzas militares del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

La República Argentina, como legítima heredera de los archipiélagos y espacios marítimos del Atlántico Sur que habían pertenecido a España, exteriorizó a través de actos de gobierno la firme voluntad de recuperar su soberanía efectiva sobre ellos.

La Cláusula Transitoria Primera de la Constitución Nacional consagra el objetivo permanente e irrenunciable de recuperar el ejercicio pleno de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, de conformidad con los principios del derecho internacional y respetando el modo de vida de los habitantes de las Islas Malvinas. Este objetivo es una política de Estado y responde al anhelo de todo el pueblo argentino.

Las Naciones Unidas reconocen que las Islas Malvinas se encuentran sometidas a una situación colonial (resolución 2065 (XX) 1965 de la Asamblea General), así como que existe una disputa de soberanía que debe ser resuelta a través de negociaciones bilaterales entre los dos Estados involucrados, teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las islas.

La República Argentina continúa recibiendo el apoyo en favor de sus derechos de los Estados Partes del MERCOSUR y Estados Asociados, de UNASUR, y de CELAC. Asimismo otros foros multilaterales y regionales como la OEA, el Grupo de los 77 y China, ASPA, ASA y la Cumbre Iberoamericana solicitan la reanudación de las negociaciones.

En esta fecha el pueblo y el gobierno argentino reafirman una vez más los imprescriptibles e inalienables derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Fuente: Cancillería Argentina

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enero 4th, 2018|Columnas de Opinion|Comentarios desactivados en Islas Malvinas: Argentina reafirma sus legítimos derechos de soberanía

Inflación: otra vez te mintieron durante el proceso electoral

Por Senadora Nacional Cristina Kirchner
Las fotos son del 18 de octubre. A 4 días de las elecciones (casi en veda) las máximas autoridades del Banco Central confirmaban que la meta de inflación para 2018 seguía siendo de 10%.
¿Por qué lo hicieron? Porque se había conocido que la inflación de septiembre había sido de 1,9, superando la previsión anual de 17% del gobierno, y vos tenías que votar el domingo.
Otra vez te mintieron durante el proceso electoral.
Ayer a última hora de la noche el Senado le votó al Gobierno un Presupuesto en nombre de la gobernabilidad.
Y hoy a primera hora de la mañana el Gobierno de Cambiemos aumentó un 50% la meta de inflación que preveía ese presupuesto.
Feliz día de los inocentes para todos…y todas.
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diciembre 29th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Las economías regionales, el marketing político y el acuerdo con la Unión Europea

Por Senadora Nacional Silvina García Larraburu

Al conjuro de slogans de fácil penetración como “la integración de la Argentina al mundo”, se está negociando un acuerdo entre las naciones del Mercosur y la Unión Europea.

Una gestión semejante tiene enorme importancia estratégica y, el propósito de vincular economías con potencialidades de crecimiento, resulta claramente auspicioso. Sin duda nuestras exportaciones deben crecer y la superación del déficit de la balanza comercial es tan o más importante que la del déficit fiscal (ubicado en la actualidad en el eje discursivo del proyecto político oficial).

Sin embargo, ambos grupos de naciones son, en sus economías, notoriamente asimétricos. El Mercosur exhibe una enorme importancia como exportador de productos agrícolas. Por su parte, la Unión Europea es el primer exportador mundial de ese tipo de productos, posición lograda mediante una política agraria común de altísima protección en el acceso al mercado; que persiguió primero el autoabastecimiento y luego alcanzó saldos exportables. Ese sector es entonces, un notable ámbito de conflicto en la negociación y en el que la letra chica y los efectos de cuanto se acuerde, no se compadecen con los apresuramientos ni con las necesidades del marketing político.

Por lo demás, se demanda la “igualdad en el tratamiento nacional” para los países de la Unión Europea, situación que obstaculiza defender y priorizar la diversificación de matrices productivas, imprescindible en la actualidad ante el contexto de la economía mundial.

Aun cuando carecemos de información sustancial, podemos conjeturar los caminos que los acuerdos pueden transitar a través de acuerdos bilaterales ya firmados por Europa, como el suscripto con México en 2002, Acuerdo Global que sirvió de modelo para la firma del mismo tipo de Acuerdo Preferencial con Chile en 2003.

Precisamente en el Tratado con el hermano país de Chile, se abordan temas de altísima sensibilidad, como sector agrícola y rural y medidas sanitarias y fitosanitarias, energía, pesca, medio ambiente, turismo, patentes, derechos de propiedad intelectual, contratación pública, etc. En cada uno de estos sectores existen claros desequilibrios estructurales entre la Unión Europea y nuestros países y, particularmente, la economía de nuestra provincia, afectada en todos ellos.

La negociación es crucial y lo suficientemente trascendente como para que no quede en manos de supuestos “especialistas” y de la presión de grupos de interés, a espaldas de las economías regionales.

Es sabido que la UE protege su sector agrícola con picos arancelarios, aranceles específicos, distorsiones, protecciones no arancelarias como cuotas y contingentes y para-arancelarias como medidas sanitarias y fitosanitarias, normas de etiquetado y estándares privados, etc. Establece barreras que no van a ser declinadas en los eventuales acuerdos que se concluyan y que significarán un grave daño para la producción local.

Pienso particularmente en los sectores frutihorticola y vitivinícola, que ya se han visto reiteradamente perjudicados en su confrontación con los mercados europeos. Panorama que se agrava por la política de Rusia de autoabastecerse de manzanas y de bloquear el ingreso de frutas y hortalizas desde Europa. Esto produce saldos no exportables que bajan el precio y afectan a nuestros productores; y podría multiplicar las reflexiones sobre los otros ámbitos mencionados.

En definitiva, la organización federal de nuestro país impone un proceder diverso cuando se obliga al país mediante tratados, cuyos efectos no impactan en todo el territorio de igual manera. Ningún productor estará dispuesto a avanzar en el crecimiento de las exportaciones para el país. si eso trae como consecuencia su propia extinción.

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diciembre 27th, 2017|Columnas de Opinion, Senadores|0 Comments

Perón no está excomulgado (Apostilla de Pedro Badanelli)

Por Lucas Carena*

No suelo escribir sobre Perón. En general, prefiero no hacerlo. Soy más bien partidario de los argumentos, y lo que despierta el tema, la mayoría de las veces, es el más alto nivel emocionalización, ya sean sentimientos de odio como de amor devocional, alejados de toda razón. Leo atentamente las críticas en torno a su persona y aunque la mayoría de las veces detecto una patológica incomprensión de lo que es la 3ra. posición, aprendo de lo que, en su contra, se suele argumentar. Tengo grandes amigos antiperonistas y evito discusiones estériles, aunque a veces trato, en forma de interrogante, cuestionar sus “inobjetables” argumentos y sus “inapelables” evidencias en contra del expresidente. Y cuando esos argumentos, se pasan de la raya, es decir, cuando van contra toda verdad histórica e incluso, contra el sentido común, me siento a escribir unas líneas, casi obligado, como para “abofetear”, de vez en cuando, a los que dicen tener todo tan “resuelto” y consideran haber dado la última palabra sobre el asunto.

La excomunión de Perón, se ha convertido en una oscilante, recurrente e inicua estrategia dogmática para divorciar la figura del general, de la idea de que su modelo de Justicia Social, fue la expresión histórica que más se acercó a la Doctrina Social de la Iglesia, establecida por la encíclica Rerum Novarum en 1.895, a partir de la que S.S. León XIII condenó los excesos capitalistas que, en las postrimerías siglo XIX, se habían convertido en la principal característica del sistema de acumulación.

En el Derecho de la Iglesia, la sanción penal no tiene un sentido resarcitorio, como en los sistemas jurídicos seculares, sino “espiritualmente medicinal”, buscando la conversión del fiel para acercarlo a Dios. Sin embargo, la supuesta excomunión de Perón, por más de que se ha desmentido probadamente, se ha convertido en un dogma que reviste una serie de ataques simbólicos simultáneos implícitos, y que podemos brevemente enumerar a continuación:

1) En primer lugar, instalar en el imaginario la falsa disyuntiva “Perón vs. Iglesia”, tratando de divorciar a la feligresía de la figura de Perón, utilizando el credo y los valores de la sociedad, mayoritariamente católica, para intentar fracturar la popularidad y legitimidad del estadista.

2) Si la anterior infiltración en el imaginario colectivo se instalara, Perón, que es condenado por la Iglesia, no puede ser de la Iglesia ni acorde con la misma, ni su proyecto, ni su movimiento, ni su doctrina. La Iglesia, institución humana pero de origen divino, condena a Perón y a su proyecto. Ergo, ni Perón, ni su proyecto, ni su movimiento, ni su doctrina pueden ser “buenos”. La cadena de asociaciones simbólicas sería: Perón está en contra de la Iglesia de Cristo, luego, Perón está en contra de Cristo o bien, Perón es anti-cristo.

3) El mito del Perón excomulgado, tiene una función lesiva que pretende instituir una condena moral a la persona de Perón y a toda su obra, desde la máxima institucionalidad y autoridad religiosa de occidente, como lo es la Iglesia Católica, a los fines de dejar fuera de toda discusión la inmoralidad del presidente más votado de la historia. Es decir, la condena de la Iglesia, hace “no opinable” y “no revisable” ningún aspecto en torno a la contribución de Perón y su modelo, que vino justamente a enfrentar a los históricos y verdaderos enemigos de la Iglesia, a saber, el comunismo y el liberalismo. La Iglesia lo condenó… luego, Perón es malo.

4) La Iglesia como tribunal de juzgamiento de Perón, tiene una función adicional, que va más allá del divorcio propuesto por el falso antagonismo “Iglesia o Perón” (el único genuino que conozco es Braden o Perón) y que busca generar una asociación o conjunción entre la idea de peronismo y pecado. Excomulgado Perón y su doctrina, o a consecuencia de su doctrina, es luego incompatible ser católico y peronista. Es “pecaminoso” seguir las enseñanzas de Perón.

5) Por último, la excomunión de Perón, aparece como el final de una cadena de mitos y relatos que se concatenan en la idea matriz, del “tirano prófugo” o el “dictador depuesto”. Se trata de armar un “prontuario delictivo” de Perón, una lista enumerable de hechos aberrantes atribuidos al exmandatario, entre los que hay que hacer lugar para una condena eclesiástica.

Todo lo anteriormente dicho, se plasma cabalmente en un “relato” que pese, como ya dijimos, a ser desmontado incluso con facilidad, aparece cada vez que puede, a ver si algún desavisado, algún desprevenido (dado que nos encontramos en un mundo actual caracterizado por las zonas de confort y la pereza intelectual), muerde el anzuelo del anti-peronismo por el lado de… “Ante la duda, mejor no”, en vez de indagar sobre la falsedad de estos mitos que poco contribuyen a la armonía y a la paz social.

Si de pronto parecieran exageradas estas aseveraciones, tan sólo por poner un ejemplo, vemos la superposición de mitos y falsedades que se presentan asociados a la excomunión de Perón en el blog llamado “Segunda Tiranía” y se resume en el siguiente encabezado: “En la noche del 16 y 17 de junio de 1.955, el cielo de Buenos Aires estaba Iluminado por los incendios de las iglesias católicas que había mandado a incinerar el presidente Perón, en represalia por las protestas de los católicos a la despiadada persecución establecida en las postrimerías de su gobierno dictatorial” relato este en el que:

· No se pone en duda ni por casualidad, ni se requiere demostración alguna, ni siquiera es, cuanto menos, un hecho revisable, que la quema de las iglesias fue una orden explícita y directa de Perón.

· Se escinde la quema de las iglesias (hecho por demás de condenable y repudiable, que no se pone en discusión y que culminó con 14 iglesias incineradas en Bs. As.) del bombardeo de la Plaza de Mayo. Para este relato, evidentemente, no hubo una reacción directa y espontánea, ni nada vinculante entre lo uno y lo otro. Por el

contrario se oculta el bombardeo que tuvo más de 300 muertos (12 de ellos en casa de gobierno). Se pretende sustituir la quema como consecuencia directa e inmediata del bombardeo, hecho histórico inapelable, por el de la quema como “represalia por las protestas de católicos”. (estamos prontos a discutir, un silencio cómplice, o a cuestionar la falta de una enfática y directa condena por parte del presidente de estos actos. Pero de ahí a hablar de una orden del general como represalia…)

· El relato, goza también de un condimento que lo hace particularmente perverso cuando sentencia: “la despiadada persecución establecida en las postrimerías de su gobierno dictatorial”. Las postrimerías, es decir, “sobre finales de”, implica “eufemizar” el hecho de que le final de dicha “dictadura”, fue un golpe de estado orquestado por una minoría ilegítima con apoyo del Reino Unido y la masonería internacional, que se había enquistado desde hace tiempo, en la liberal y opositora marina de guerra. La quema de las iglesias ya no está puesta en el debido contexto de reacción: ni de aquel 1.951, donde hubo un intento de golpe, por un grupo militar de la marina y la aeronáutica, encabezado por Benjamín Menéndez y entre los que estaba Orlando Ramón Agosti, protagonista, tiempo después, del procesable proceso que en 1.976 atentó contra el orden constitucional y la presidencia, elegida por el pueblo, de Estela Martínez de Perón. El 15 de julio del 1.953, explotó una bomba en una estación de subte de Plaza de Mayo, puesta por varios radicales y un socialista, en una manifestación de la CGT, que dejó un saldo de 6 víctimas fatales y más de 90 heridos, 19 de los cuales sufrieron mutilaciones. Esto trajo aparejada una reacción que redundó en la quema de locales opositores (El Jockey Club y la Casa del Pueblo del Partido Socialista) al grito de “leña leña”. Y mucho menos, el bombardeo del ‘55 que, en este relato, no parece haber iluminado tanto el cielo de Buenos Aires, como sí lo hicieron las iglesias quemadas1.

Ahora bien, a continuación del fragmento del blog, se presenta un texto de la excomunión de Perón extraído, supuestamente, del Observatore Romano con fecha, casualmente, del 16

de junio de 1.955. El texto del documento, originado en la Sagrada Congregación Consistorial y datado en Roma, con la firma del secretario del organismo vaticano, cardenal Adeodato Piazza, y del asesor de la misma, Giuseppe Ferretto, se refería a la acción de “poner manos violentas” sobre la persona de un obispo e impedir el ejercicio de la jurisdicción eclesiástica. Los sujetos alcanzados por la pena eclesiástica como culpables de los delitos canónicos enumerados, eran definidos en el mismo documento, aunque no se menciona el nombre de Perón.

Esta supuesta excomunión, seguida de la dramática quema de las iglesias, pareciera constituir un orden consecutivo de hechos presentados por el blog, de tal modo de establecer una suerte de relación causal (como si la excomunión fuera causa de la quema de las iglesias “ordenada” por Perón). Pero como no podían, los constructores del relato, usar a la Santa Iglesia Católica para condenar un supuesto hecho indemostrable documentalmente, se valieron de otro hecho que, al menos sí fue real, que tuvo que ver con la expulsión, el 14 de junio de 1.955, de Monseñor Manuel Tato, asesor de la Acción Católica y obispo auxiliar de Bs. As. desde 1.948 y Monseñor Ramón Novoa, diácono y canónigo de la Catedral.

La verdad, sin embargo y como siempre, es más compleja. Resulta que, en contra de todos los pedidos de Perón (pedidos que tenían intenciones pacificadoras y no proscriptoras, por la vigencia de los antecedentes descriptos ut supra) de desestimar una procesión del Corpus Christi, Tato y Novoa encabezan, el 11 de junio de 1.955, un acto político disfrazado de ritualidad religiosa, que congregó a 200 mil personas contra Perón. Se trató, nada menos, que de un Corpus Christi convocado por la Acción Católica (los católicos del Jockey club, la Sociedad Rural Argentina); la UCR, partido laicista y tradicionalmente anticlerical y el Partido Socialista, cuyo ateísmo es una de las piedras basales de su génesis histórica y su accionar político. Es decir, por primera vez en la historia, el Partido Socialista convoca a un Corpus Christi. Faltaba el PC y teníamos a la Unión Democrática llamando a alzarse contra Perón bajo la bendición de dos presbíteros irresponsables, que fueron a bendecir la plaza que menos una semana después sería bombardeada contra civiles indefensos. Según la Policía Federal, los manifestantes fueron al Congreso, arriaron la bandera nacional, la quemaron e izaron la bandera vaticana. Debemos decir que aquella “procesión” se realizó con la presencia de los miembros del ejército que ejecutaron el bombardeo. El 14 de junio Perón exonera y expulsa a estos dos presbíteros y, según la fecha del supuesto texto de la excomunión, el Vaticano se tomó 48 hs. para excomulgar a un Jefe de Estado. Esto hablaría, o bien de una eficaz y celerísima capacidad de la Santa Sede para investigar y expedirse sobre una excomunión, o bien de una asombrosa y displicente desidia para excomulgar a un presidente. Ninguna de las dos cosas, ni la irresponsable negligencia ni la celeridad extraordinaria, concuerdan con el criterio que, conforme a la doctrina de San Alfonso, utiliza la Santa Sede de “extrema prudencia” en el “delicado asunto” de excomulgar jefes de estado, fundamentalmente a causa de las funestas consecuencias que trajo aparejada la excomunión de Enrique VIII,

precipitando, si no causando, el cisma anglicano. No estamos diciendo con esto que el promiscuo monarca no merezca la excomunión, sino que la medida aceleró un cisma que se sumó a los embates reformistas que Roma venía sufriendo y esto fue objeto de cuestionamientos internos, adoptando luego prudencia y cautela en la materia.

Ha quedado en el olvido, el hecho de que el 5 de julio Perón dijo, “Dejo de ser el jefe de una revolución para ser el presidente de todos los argentinos, amigos o adversarios (…) he llegado a la conclusión de que en este momento es necesaria la pacificación”. El 7 de julio de ese año, el cardenal Copello, arzobispo de Bs. As. hizo leer en todos los templos, una carta pastoral, donde pide a los católicos que escuchen el “llamamiento del presidente Perón en favor de la paz y la armonía”. En su lugar, en cambio, se apela con frecuencia a la famosa arenga que Perón diera desde el balcón de la Casa de Gobierno el 31 de agosto del ’55, que termina con la histórica frase: “Cuando uno de nosotros caiga, caerán 5 de ellos”, frase que Perón decía, a la vez que mandaba a la cúpula de la CGT a desalentar cualquier movilización violenta que “ponga en peligro la integridad de los ciudadanos”, cuando todavía sangraba, indudablemente, la herida del bombardeo. Se acude sin embargo a esta “terrible frase”, para mostrar el nivel de “odio, crispación y violencia, al que el tirano incitaba contra el pueblo oprimido”. Y fue tal la brutalidad y violencia del “llamado a tomar las armas” que hizo Perón que… ¿qué paso después? ¿Guerra civil? ¿Calles bañadas en sangre y edificios quemados por doquier? No, nada de eso. Dos semanas después del terrible discurso, el 16 de septiembre de 1.955, Perón capitula sin luchar, ante el golpe de Rojas y Aramburu, transfiriendo el poder a una junta militar que se formó con apoyo de la UCR y el Reino Unido.

No es, bajo ningún punto de vista, grato ni amigable contabilizar muertos. Siempre resulta poco feliz calcular número de bajas, que, por muy pocas que sean, se trata siempre de vidas humanas (y en este caso ciudadanos argentinos) las cuáles son siempre menester lamentar. Pero Perón, acusado de promover prácticamente una guerra civil, es depuesto por la mal llamada “revolución libertadora” con un saldo de 156 muertos, casi todos uniformados (2017 – Archivo Nacional de la Memoria), lo que habla de que el General buscó evitar más víctimas de la violencia. No conformes con eso, los “demócratas de la proscripción” (17 años de “democracia” con proscripción de un partido político), con Aramburu a la cabeza, ejecutaron, en la jornada de fusilamientos del 9 al 12 de junio de 1.956 a 31 civiles y militares, entre ellos al general Juan José Valle, en el marco de un proceso de “desperonización” que tuvo como meta concreta ir contra la constitución del ’49, reformada en el ’57, volviendo al texto de 1.853, con las reformas de 1.860, 1.866 y 1.898.

La excomunión, viene así a jugar un papel decisivo, a la hora de señalar, por así decirlo, quien era el “malo de la película”, en un contexto histórico, signado objetivamente por la agitación social, que desde luego tuvo un clima de tensionalidad y conflictividad, que admite la existencia de excesos de ambas partes en pugna.

Pedro Badanelli (1.899-1.985), presbítero, escritor, poeta y jurista español nacido en Sanlúcar Barrameda (Cádiz), fue además teólogo y psicólogo universitario. Se relacionó con los más importantes escritores españoles que vivieron en Madrid, los años previos a la proclamación de la II República, entre los que se encuentran Juancito Benavente, Nobel de Literatura, y el mismo Miguel de Unamuno. Su nombre legal era Pedro Luis Ruíz Gómez. En 1.929, publica “Serenata del Amor Triunfante” texto polémico para la época que narra el drama y la tragedia, en un trasfondo temático tan controvertido para la época, como lo era la homosexualidad, en el período de entreguerra. Si bien no se lo expulsó, esto le cerró muchas puertas en su país natal y decide viajar a Argentina, donde pronto se dedicó a estudiar la relación entre la Doctrina Social de la Iglesia y el peronismo. Se convierte en un ferviente peronista, contribuyendo con su formación a la causa de Perón, hasta el golpe del ’55 que lo obliga a exiliarse en Chile, desde donde denunció abiertamente el silencio cómplice, por parte del clero, de la jornada de fusilamientos de 1.956.

En 1.959, publica Perón no está excomulgado. Un desafío jurídico al episcopado mundial, a través de la Editorial Tartessos, donde desmiente el mito de la excomunión, con argumentos jurídicos, pero también apelando al sentido común. Esta apostilla, ordena una serie de argumentos que pueden resumirse de la siguiente manera:

1) Perón no fue excomulgado. Badanelli, invita a todos los obispos, argentinos o extranjeros, a que demuestren documentadamente este hecho, cosa que no es posible, porque efectivamente, no existe tal documentación.

2) Conforme al canon 2257, la excomunión es una censura con la cual se excluye a alguno de la comunidad o comunicación de los fieles.

3) Conforme al canon 2227, cardenales, reyes, presidentes de repúblicas, y en general a todos los que ejercen el supremo principado de los pueblos, solo pueden ser excomulgados por el papa. A este respecto, vale agregar los aportes que Pablo José Hernández realiza en el libro Conversaciones con Raúl Matera. En 1.962, Matera, en ese entonces Secretario General del Movimiento Justicialista, es mandado a llamar por el general Perón y enviado a Roma, a la Santa Sede, para verificar cuál era su situación al respecto de la excomunión. Esto así no porque Perón no la tenga clara, sino justamente porque, ya construido el relato, se proponía limpiar su nombre. Prácticamente, Perón arma una comisión investigadora con Matera y Jorge Antonio, para dar por concluida la insistente y recurrente situación, ya esclarecida en 1.959 por el propio Badanelli. La Conclusión de dicha investigación fue que en la Secretaría de Estado de la Sagrada Congregación de Ritos del Vaticano, no existe constancia alguna de que S.S. Pío XII expidiese Bula, Rescripto o Breve por la que declarase la excomunión necesariamente nominativa del presidente Perón y, consultadas las autoridades de la cancillería argentina, a cargo por entonces de las relaciones exteriores y culto, aseguraron categóricamente que, en ningún momento, se recibió manifestación de S. E. el Nuncio Apostólico, Monseñor Zanin,

acreditado por el Vaticano ante el Gobierno del General Perón y en ejercicio hasta la fecha de su renuncia, de que se hubiese producido tal hecho. Plaza y Matera se habían encontrado con Jorge Antonio en Madrid y viajaron a Roma, donde tuvieron una entrevista con altos funcionarios vaticanos, quienes les entregaron un documento donde constaba que Perón no había sido excomulgado. La acción se había incoado por iniciativa del cardenal Copello, de quien Jorge Antonio era amigo y visitaba periódicamente en la Santa Sede.

4) Para la Iglesia, no es lícito tener relaciones con los excomulgados, que se mencionan en la lista versicular: “Os, orare, vale, communio, mensa negatur”. Esto incluye la prohibición de cursar cartas y telegramas. Según consta en la Secretaría del estado del Vaticano, S.S. Pío XII contestó telegráficamente un mensaje que Perón le enviara, con posterioridad a los hechos que conllevaron la supuesta pena de la Santa Sede. Ergo, Perón no fue excomulgado. El gran desafío y preocupación de Giuseppe Giovanni Pacelli, papa Pio XII desde 1.939, hay que aclararlo, fue el avance del comunismo a nivel mundial. Y el Sumo Pontífice sabía muy bien quién era Perón, y que en Argentina, las clases obreras no tremolaban la hoz y el martillo, sino la celeste y blanca junto a la Virgen del Luján. El 23 de junio de 1.949, se autorizó mediante un Decreto a la Congregación para la Doctrina de la Fe a excomulgar a cualquier católico que militara o apoyara al partido comunista. (Era más factible que Stalin se convierta al cristianismo, que Pío XII excomulgara a Perón)

5) La excomunión pública en foro externo tiene dos grados de acuerdo a si ha sido publicada formalmente o no, o, en otras palabras, según las personas excomulgadas vayan a ser rechazadas (vitandi) o toleradas (tolerati). Una excomunión publicada formalmente o nominativa se produce cuando la sentencia ha sido puesta en conocimiento del público mediante una notificación del juez, indicando el nombre de la persona así castigada. No se requiere ningún método especial para esta publicación; de acuerdo con el Concilio de Constanza (1.414-18), basta con que “el juez haya publicado o dado a conocer la sentencia en una forma especial y expresa”. Las personas así excomulgadas han de ser eludidas (vitandi), es decir, los fieles no deben interactuar con ellos ya sea en lo que respecta a las cosas sagradas o (hasta cierto punto) en materias profanas. Nada de esto, involucró a Perón.

Podrá o no gustar el estilo de Perón. Podrá o no considerarse que su legado esté en consonancia con el catolicismo. Pero no podrá demostrarse jamás lo que nunca ocurrió, a saber, la excomunión de Perón. Para terminar vale recordar las palabras del Nuncio Apostólico, Monseñor Pío Laghi, en 1.974 refiriéndose al fallecimiento del general Perón: “La muerte del Teniente General Perón constituye una gran pérdida para el cristianismo y el continente americano. El mensaje y la obra del mandatario argentino desaparecido tenían un origen evangélico y son una obra y un mensaje que queda para el pueblo argentino y el mundo”.

*En 2003 obtuvo su título de Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Rosario y en 2008 el de Magister en Diseño de Estrategias de Comunicación por la misma casa de altos estudios. Desde 2009 enseña Psicología Social en la Facultad de Psicología de la Universidad Católica de La Plata en la Unidad Académica de Rosario. Especialista en psicología de masas y medios masivos de comunicación.

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diciembre 27th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

21 D: Ciudadanos, la opción del globalismo plutocrático

Por Diego Pappalardo*
Como no podía ser de otro modo,  a raíz de las elecciones en Cataluña, el entorno preelectoral catalán está en un estado de efervescencia popular que, por causas lógicas, transmite las mismas condiciones a la sociedad política española en general. Las emotividades dispares y los cálculos matemáticos están a la orden del día.
La CUP, dispuesta a arar en la mar
La etapa de propaganda y campaña previa a las elecciones requiere una preparación seria y no todos los candidatos que se presentan el 21-D  demuestran que la tuvieron. Por ejemplo, miembros de la organización de la CUP  desempeñan un rol  que es producto de la combinación de la decadencia política, de la histeria personal y del montaje circense del altermundialismo. Sólo sirven para la dinámica de la destrucción de todo lo sensato y lo necesario civilizatorio, para expandir la confusión y para la funcionalidad de aquellos que sí saben cómo construir – y mantener-  el poder propiamente dicho. La base de los votantes cuperos, al cierre de la campaña de la CUP, prosiguieron en la retórica que insta a arar en el mar. Pero algunos actores político-electorales se diferencian de los altermundialistas catalanes, ya que lanzaron  la campaña preelectoral mucho antes, incluso, del 1-O y del 27-O, ya que sabían que en este tiempo era imposible el desmembramiento territorial y político-jurídico de Cataluña y que las elecciones del 21-D estaban en la Hoja de Ruta de algunas piezas de poder doméstico.
Ciudadanos, pieza de cambio sistémico del PP
Uno de esos jugadores clave es la formación Ciudadanos, la que cuenta con un relevante apoyo de las  fuerzas globalistas. Su crecimiento en la confianza ciudadana de toda España fue simultáneo al empeoramiento del conflicto catalán, elevándose como baluarte principal del unionismo y el constitucionalismo en la región. Ciudadanos es junto a su líder, Albert Rivera, una posible pieza de recambio sistémico ante la aceleración de la crisis de representatividad política que tiene como principal  víctima, si cabe el término, al PP.
Tras la finalización de los comicios, el independentismo en conjunto expondrá que decreció en lo cuantitativo electoral por más que obtenga 66/68 escaños. La reducción de la confianza pública para el independentismo tiene que ver con que esa plataforma nunca fue mayoría hegemónica  en los genuinos habitantes de Cataluña y por el deterioro de la vida en general a causa del juego independentista.
En esa misma compulsa electoral, Ciudadanos tiene la factibilidad de posicionarse primero en términos de captación de votos, aunque finalice segundo en cuanto a la obtención de escaños del Parlamento. Pero si llegase a ocurrir que ERC –ayudado por más del 23 % de votos del universo Millennials– saque más sufragios que Ciudadanos, ello no afectará el ascenso de la organización de Rivera, ya que sumará más lugares en el recinto legislativo que en el 2015,  superando la cantidad de escaños del PSC y del PP.
Ello transformaría a Ciudadanos en el principal partido unionista de la región, mantendría reales posibilidades de ser gobierno en Cataluña –situación que por cierto no le resultaría fácil- y le otorgaría mayor propulsión en la esfera nacional para acceder a la Moncloa. Sería, mejor dicho, es  un negocio redondo para Rivera, lo que alegraría a sus promotores clánicos del  Imperialismo Internacional del Dinero.
 
En junio 2017, anotamos : “Al Rivera hiperglobalista le hicieron entender y aceptar cómo funciona realmente el mundo y que para llegar a ocupar la presidencia del gobierno español, vasallo de la Plutocracia Internacional, debe tener la aquiescencia de los Propietarios y Arquitectos del Poder Global del Dinero. Por ello, acude a la reunión 2017 de Bilderberg realizado en Chantilly, Virginia EE.UU. para ser examinado y obtener el respaldo unánime de los jerarcas de la globalización. Pero el estar presente en el Club no necesariamente significa que Albert Rivera sea ya el ungido. Dependerá de él poder demostrar capacidad personal de liderazgo político, eficiencia en la aplicación de las medidas a adoptar dadas por la Sinarquía Internacional y obstrucción eficaz del disenso.1
Por lo que Rivera, en una nota de opinión, mejor dicho en una ventana de autoventa de su figura política, publicada a inicios del presente mes en el  globalista New York Times, comentó: “No es trivial que un catalán como yo tenga el honor de ser candidato a la presidencia del gobierno de España, en contraste con la caricatura franquista y represiva que los separatistas intentan vender de España. Ahora somos el principal partido de oposición en Cataluña, así como un partido nacional y europeo que aspira a gobernar España. Al igual que un gran número de los españoles, la mayoría de los catalanes desean participar en un proyecto común a favor del futuro de España. No puedo resignarme a ver una Cataluña aislada en un mundo globalizado y tampoco puedo resignarme a ver más fronteras en la era de las sociedades abiertas.”2
Si bien lo dijimos otras veces, insistimos una vez más, que la crisis catalana –con la participación de múltiples actores- sirve principalmente para incapacitar un poco más el poderío español y  profundizar su inserción en las estructuras mundialistas. Ello generó en el plano político-electoral condiciones favorables para potenciar el desarrollo y la influencia de activos como Rivera/Ciudadanos, pero  como apuntamos en el 2016, “Es una opción destacada que el Sistema Globalista eligió para hacerla competir en España, junto a las otras opciones, con reales posibilidades de gobierno/gerencia. Nos referimos al duopolio PP-PSOE. Lo que realmente pensaron los think tanks atlantistas para AR y C’s y el rol primordial que le asignaron lo veremos pronto.”3
Notas:
*Profesor en Historia. Promotor Cultural y periodista. Colabora con sitios de política y geopolítica de España y México entre otros países; entre ellos el prestigioso Katehón: http://katehon.com/es
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diciembre 21st, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Deuda pública y reforma previsional

Por Héctor Giuliano*
Bajo el ampuloso título de  Reforma Previsional  el gobierno Macri ha logrado la aprobación parlamentaria de una nueva fórmula de actualización de haberes jubilatorios – y beneficios sociales en general – que disminuye el aumento de los sectores pasivos de la economía.
Esto es, una ley que permite la rebaja en los incrementos de los gastos sociales del Estado  a costa de los jubilados  como uno de los componentes centrales de la contención y/o baja del Gasto Público y del Déficit Fiscal.
La clave funcional del Proyecto de Ley (PL) aprobado – que ya había tenido la media sanción del Senado sin que se armara el alboroto que, en cambio, se desató con su tratamiento en Diputados – es lograr un ahorro del Gasto Público por concepto de gastos previsionales que compense, total o parcialmente, el incremento de los pagos que el Estado tiene que realizar en otros rubros, fundamentalmente en el crecimiento de los intereses de la Deuda Pública.
Concretamente, mientras el PL de Presupuesto 2018 prevé un gasto de Intereses a Pagar por la Deuda de 406.500 M$ (Millones de Pesos) – que explican el 60 % del Déficit Fiscal del año que viene, estimado en 681.800 M$ – el saldo negativo neto del Sistema Previsional es menor que esa cifra: de unos 300.000 M$, producto de Erogaciones por 1.2 B$ (Billones $) menos 900.000 M$ de Ingresos.
Esta disposición de rebaja o freno en el Gasto Social, a su vez, es parte de toda una batería de medidas en curso por parte de la administración Macri – algunas con necesidad de convalidación por los Poderes Legislativo y/o Judicial – tendiente a materializar el Plan de Ajuste Fiscal requerido por los Acreedores de la Deuda como condicionante para mantener el flujo permanente de nuevas colocaciones de bonos contra garantía de pago de sus Intereses, que vienen creciendo aceleradamente y constituyen hoy el principal factor de desequilibrio fiscal y cuasi-fiscal de la Argentina (ya que el Banco Central – BCRA – a través del mecanismo de su endeudamiento en gran escala por Lebac y Pases Pasivos constituye el segundo nivel de importancia en la sangría financiera del Estado, pagando paralelamente otros 300.000 M$ de Intereses por año, que no están incluidos en el Presupuesto Nacional).
El logro de la aprobación parlamentaria de esta  Reforma Previsional  para reducir los aumentos a los jubilados forma parte del paquete de medidas comprometido por el presidente Macri ante los acreedores y banqueros norteamericanos durante su viaje a Nueva York, a principios de Noviembre pasado, apenas pasadas las elecciones legislativas del 22.10, durante cuya campaña notablemente tanto oficialismo como oposición política no sometieron a debate ninguna de las iniciativas que fueran sólo enunciadas por el gobierno de Cambiemos para después de los comicios.
Peor aún, el mismo gobierno – a través de su Jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña – en declaraciones producidas en Agosto pasado, había desmentido en forma expresa las versiones de un proyecto de Reforma Previsional del Ejecutivo para después de los comicios de Octubre.
Esto ratificó así un procedimiento perverso, admitido por toda la Clase Política, en el sentido que los asuntos de gobierno que tocan a problemas importantes en materia económico-financiera, social y política no son materia de información y mucho menos de debate ante la Opinión Pública antes que se produzcan.
EL NUDO DE LA CUESTIÓN
El nudo de la cuestión planteada por la nueva ley sancionada por el Congreso es el uso de la fórmula de actualización jubilatoria como variable de ajuste de los gastos previsionales para disponer de más recursos para ser aplicados fundamentalmente a sufragar el aumento de los intereses de la Deuda del Estado.
En una suerte de  reduccionismo  no declarado, la administración Macri busca rebajar los nuevos aumentos jubilatorios y sociales encubriéndolo bajo el  ropaje  de Reforma del Sistema Previsional para poder pagar más Intereses.
La actual fórmula de indexación de haberes – que se usa para actualizar jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y por discapacidad, AUH y otros gastos sociales (en adelante,  jubilaciones ) – toma en cuenta dos factores básicos: la evolución de los salarios activos y el ritmo de recaudación tributaria.
La nueva fórmula del gobierno Macri cambia estos factores reemplazándolos por otra cuya incidencia corresponde a la Inflación pasada en un 70 % y a la evolución del Índice Salarial o Ripte en un 30%.
Cabe recordar que la idea original era peor aún porque no contemplaba este segundo rubro, es decir, el aumento en las jubilaciones y pensiones, sino solamente el ajuste por inflación, de modo que tales haberes se mantuviesen constantes o  congelados  en términos reales.
En los hechos, y tal como está probado matemáticamente, los jubilados van a percibir así aumentos menores a los que recibirían utilizando la fórmula actual de indexación para cálculo de los incrementos de haberes.
En el próximo mes de Marzo, los jubilados – y, por extensión, todos los beneficiarios sociales – percibirán así un aumento de sólo un 5.7 % mientras que por aplicación de la fórmula de actualización hoy vigente les correspondería un 12 %, es decir, poco menos de la mitad.
Con el agravante que estas actualizaciones se calculan con valores financieramente desfasados porque mientras la inflación va carcomiendo los ingresos de la gente día por día, las actualizaciones se producen en forma diferida – en este momento, cada 6 meses y a partir de ahora cada 3 – pero la incidencia de los aumentos de precios durante el período transcurrido no se recupera.
Peor todavía – como en este caso – cuando se toma como referencia inflacionaria para la actualización de Marzo del 2018 la del Trimestre III de este año, que es menor a la esperada para el cierre del Cuarto Trimestre.
Esta pérdida en los haberes jubilatorios no se recupera tampoco con el nuevo Bono compensatorio – planteado, a último momento, como paliativo parcial para los beneficiarios más bajos – que, a su vez, es un bono de carácter discriminatorio porque se concedería sólo a personas con ingresos menores de 10.000 $/Mes y es una suma que sigue estando por debajo del valor de la Canasta Básica Total, que mide la Línea de Pobreza.
Esta medida – que saldría como Decreto del Poder Ejecutivo – no cubre la disminución producida en los nuevos aumentos y significa además que el Gobierno dispone así una medida discrecional que implica afectar la distribución de los ingresos de la gente.
Notablemente, un gobierno de línea liberal, que hace de la Libertad de Mercado una premisa doctrinal y fáctica de su permisividad frente a la Inflación sin Control de Precios sí se ocupa, en cambio, de controlar, regular y rebajar las remuneraciones del Sector Pasivo, siendo que para el Liberalismo el Salario es una Mercancía.
Este planteo está radical y sustancialmente contrapuesto a la Doctrina Social de la Iglesia en materia de Salario Digno y va contra la lógica del Derecho Laboral y Previsional Argentino e Internacional.
Probablemente no se encuentre entre los antecedentes cercanos – desde la rebaja salarial y jubilatoria del 13 % bajo el gobierno De la Rúa, en Julio del 2001 – la aplicación de una medida formal tan agraviante como ésta que ahora ha convalidado el Congreso de la Nación, con el previo acuerdo de los gobernadores provinciales y de la mayor parte de la partidocracia con representación parlamentaria.
PERSPECTIVAS DE LA LEY
Estrictamente hablando, la aprobación de la nueva ley de rebaja jubilatoria es un problema que no estaría terminado con su sanción:
  1. Está dentro de lo más probable que este instrumento legal dé lugar a una ola de demandas contra el Estado comparable a la del fallo Badaro y conexos.
  2. Deja abierto también el riesgo que el asunto pueda llevarse a tribunales internacionales por concepto de violación a los principios de retroactividad, progresividad y no regresividad contemplados en la Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica (1969).
  3. Amenaza poner en juego la opinión de la Corte Suprema de Justicia contra el Ejecutivo ante las fundadas probabilidades de apelación por inconstitucionalidad contra la nueva ley del Congreso.
El nivel de torpeza que conlleva la  ley anti-jubilatoria  que acaba de aprobarse es previsible que genere problemas de muy difícil solución en materia jurídica, económico-social y política; y esto sólo se explica en función de la grave situación fiscal argentina existente y que el gobierno Macri – con la complicidad de gran parte de la oposición partidocrática y los grandes medios de difusión afines – se esfuerza en ocultar.
La  ecuación de hierro  de bajar los aumentos a los jubilados para ahorrarse fondos que serán aplicados al pago de mayores intereses de la Deuda Pública es una de las medidas más degradantes a las que pueda apelar un Gobierno – y la Clase Política que lo apoya directa o indirectamente en tal gestión – para garantizar a los acreedores el pago de los servicios de la Deuda.
Esto desnuda qué y cómo, en lo concreto, el objetivo buscado por las autoridades es contar con un mecanismo legal que reduzca la incidencia de los gastos previsionales en las Cuentas Fiscales o – dicho en buen romance  – que permita rebajar los futuros aumentos jubilatorios y sociales conexos (que abarcan un universo de 17.4 millones de personas) para mostrar la voluntad del gobierno Macri de mantener a ultranza el pago de los Intereses de la Deuda Pública, que sigue contrayendo en gran escala y con total irresponsabilidad financiera fiscal.
Se estima que el ahorro por concepto de gasto previsional – que es la pérdida que sufren los jubilados y beneficiarios sociales en general – estaría entre los 60 y los 80-100.000 M$, según estimaciones preliminares (que sólo serían conocidas, en principio, cuando se tengan los datos del Presupuesto corregido para el 2018).
En el contexto de su  Política de Gobernar con Deuda , el presidente Macri, por razones de servidumbre y servilismo financiero, está tensando impolíticamente al máximo la cuerda con esta Ley que contrapone la relación entre el Sistema Previsional y el servicio de la Deuda del Estado.
*Licenciado en Administración y Finanzas y experto en Deuda Pública y Externa.
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diciembre 21st, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

No hay que bajar las jubilaciones. Hay que darle sustentabilidad al sistema previsional

Quiero reivindicar la apertura y el dialogo que caracterizan a Bloque Justicialista, donde las discusiones se dan escuchando todas las voces y las realidades de nuestra Argentina federal con total libertad.

En ese sentido, rechazamos los señalamientos que han sufrido quienes tienen una responsabilidad de gobierno en representación de sus provincias y por mandato popular.

En cuanto a la discusión puntual, quiero dejar claro que esta no es una reforma previsional. El único objetivo es modificar el índice de actualización de las jubilaciones, la fórmula de movilidad, que tiene un profundo consenso de la mayoría del pueblo argentino.

Además de contar con la aprobación de la Corte Suprema de Justicia tiene, principalmente, el aval de millones de jubilados, de mamás que perciben la asignación y de trabajadores. Todos ellos saben que es una ley que los protege en una Argentina cada vez más imprevisible.

Además, hay otra decisión implícita en la nueva ley. Nos dicen que con la misma, los jubilados no van a perder poder adquisitivo, cosa que es discutible. Pero además, están convalidando que los ingresos solo recompongan lo que se pierde por inflación, eliminado la tendencia gradual que preveía la movilidad de aumentar por encima del índice de precios.

Con esto nos están diciendo que pretenden que las jubilaciones nunca más ganen terreno, y convalidando que las jubilaciones mínimas, así como están, son suficientes.

También, hay cierta animosidad con respecto a los jubilados de la moratoria, votadas casi con unanimidad por este Congreso.

Los jubilados de la moratoria son igualmente jubilados, solo que han accedido a un plan de pagos tributarios para completar sus aportes. Con el criterio pretendido, no serían los contribuyentes que ingresaron al blanqueo contribuyentes de segunda? No deberían ahora en cada modificación tributaria diferenciarlos y cobrarles más impuestos?

Desde Bloque Justicialista creemos que hay que dejar de incentivar el enfrentamiento por recursos entre los argentinos.

El déficit es cada vez mayor y los medios para afrontarlo, cada vez más restringidos.

Por eso, queremos empezar a discutir la agenda del crecimiento, de la productividad y terminar con el país de la usura y la especulación.

Queremos discutir la agenda del trabajo y el desarrollo y terminar con el país de la timba.

Queremos discutir una reforma previsional, pero de avanzada, no bajar las jubilaciones.

Compartimos la mirada positiva del Presidente Macri cuando nos dice que SI, SE PUEDE. Lo que NO SE PUEDE es retroceder. NO SE PUEDE ir contra de nuestros niños, de nuestros viejos, de los trabajadores y de una Argentina inclusiva. Eso NO SE PUEDE.

Por último, manifestamos nuestra solidaridad con todos aquellos argentinos de bien que actuando en el marco de la democracia, ya sea que estuvieran manifestando su opinión o cumpliendo con su deber, fueron víctimas de una violencia irracional. Esa intolerancia, NO SE PUEDE más.

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diciembre 20th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Próspero Nieva: Están imposibilitando el normal desarrollo de la democracia

Por Próspero Nieva (Diputado Nacional – MC)

Ante los graves hechos ocurridos en el interior y exterior del Honorable Congreso de la Nación Argentina. Es necesario remarcar que existe una peligrosa contradicción de algunos sectores políticos y sindicales, ellos invocan una supuesta defensa de la democracia, pero la atacan violentamente.
Nuestra Constitución Nacional en su artículo N°1 establece que se adopta la forma representativa, republicana y federal. Ésta forma representativa enuncia que el gobierno es ejercido por el pueblo a través de sus representantes, elegidos por el voto. El art. 22 de nuestra ley suprema dice que “el pueblo no delibera, ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución”.
Nuestra ley es redundante en este sentido, y cuando algunos sectores impiden que nuestros representantes cumplan con aquel el mandato, lo que se está haciendo es atacar directamente a la democracia, esa democracia que tanto costó. No debemos tirar por la borda lo conseguido en nuestro país. Alfonsín decía que había que defender la democracia todo el tiempo y es esto lo que debemos hacer.
Como diputado mandato cumplido sé muy bien lo que significa el debate en el Congreso de la Nación y entiendo que la democracia se consolida en cada sesión. Por lo tanto, es necesario entender que estos sectores no solamente impiden el normal funcionamiento del poder legislativo, también están imposibilitando el normal desarrollo de la democracia.

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diciembre 19th, 2017|Columnas de Opinion, Diputados|0 Comments

Julio Cobos: “Confío plenamente en la capacidad de trabajo y de construcción política de Alfredo Cornejo”

La designación del gobernador Alfredo Cornejo como presidente de nuestro partido está avalada por su buena administración provincial y por el respaldo que la ciudadanía le ha dado a la misma en las urnas. Esto se adecua a las necesidades que hoy tiene la UCR.

Alfredo Cornejo representa una renovación dirigencial, tiene experiencia de trabajo y capacidad de gestión, algo que seguramente formarán parte de la impronta en su gestión en los próximos dos años.

El radicalismo tiene desafíos muy grandes por delante y varios aspectos pendientes. Como parte de una coalición de gobierno, tiene que lograr mayor presencia en las decisiones y en el delineamiento de políticas para el desarrollo de nuestro país. Aún falta aceitar esta relación de partes para beneficio del todo y ese será un desafío para el nuevo presidente del radicalismo. Si esto se consigue, seguramente lograremos minimizar errores y potenciar aciertos.

Además, en dos años debemos enfrentar una nueva contienda electoral y la UCR requiere de un candidato verdaderamente competitivo, para medir fuerzas en las PASO. Delinear una estrategia adecuada también será uno de los desafíos de esta nueva gestión.

Le deseo a Alfredo éxito en la gestión y confío plenamente en su capacidad de trabajo y de construcción política.

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diciembre 18th, 2017|Columnas de Opinion, Senadores|0 Comments

Marcelo Gullo: El peronismo (1943-1955), un intento de Insubordinación fundante

Por Marcelo Gullo*

Introducción

En la historia de las relaciones internacionales, la primera unidad política en utilizar, de forma consciente, sistemática y premeditada, el imperialismo cultural[1], es decir la subordinación ideológico-cultural, como herramienta fundamental de su  política exterior,  para imponer su voluntad a las otras unidades políticas fue, Gran Bretaña, exportando como ideología de dominación, el libre comercio.

A través de las logias, Inglaterra exportó, para convertir en semicolonias a las jóvenes repúblicas hispanoamericanas,  las ideas del libre comercio. Idea que se cuidó muy bien, de no aplicar sobre su propio territorio.

Una de las cuestiones más llamativas pero, a su vez más ignoradas de la historia de las relaciones internacionales, se refiere al hecho de que, a partir de su industrialización, Gran Bretaña pasó a actuar con deliberada duplicidad.  Una cosa era lo que efectivamente había realizado – y realizaba – en materia de política económica  para industrializarse y progresar industrialmente y  otra, aquella que, ideológicamente, propagaba, con Adam Smith y otros voceros.

Inglaterra, se presentaba al mundo como la patria del libre comercio, como la cuna de la no intervención del estado en la economía cuando, en realidad,  había sido, en términos históricos, la patria del proteccionismo económico y del  impulso estatal. [2]

El estudio de la historia de la economía inglesa – afirma Helio Jaguaribe –  demuestra que la industrialización británica, incipiente desde el Renacimiento isabelino y fuertemente desarrollada desde fines del siglo XVIII, con la Revolución Industrial, tuvo, como condición fundamental, el estricto proteccionismo del mercado doméstico y el conveniente auxilio del Estado al proceso de industrialización.  Obtenidos para sí,  los buenos resultados de esa política, Gran Bretaña se esmeró en sostener, para los otros, los principios del libre comercio y de la libre actuación del mercado, condenando, como contraproducente, cualquier política proteccionista por más tenue que esta fuese.

Imprimiendo a esa ideología de preservación de su hegemonía, las apariencias de un principio científico universal de economía logró, con éxito, persuadir de su procedencia, por un largo tiempo (de hecho, pero teniendo como centro a los Estados Unidos, Alemania y Japón, hasta nuestros días), a los demás pueblos que, así, se constituyeron, pasivamente, en mercado para los productos industriales británicos y después de la Segunda Guerra Mundial para los norteamericanos, alemanes o japoneses, permaneciendo como simples productores de materias primas. [3]

De esa forma, la subordinación ideológica – en las naciones que aceptaron los postulados del libre comercio-, se constituyó en el primer eslabón de la cadena que las ataba y condenaba al subdesarrollo endémico y a la subordinación política, más allá de que lograran mantener los atributos formales de la soberanía. Por lógica consecuencia, a partir de entonces, para que un  proceso emancipatorio – emprendido por cualquier unidad política sometida a la subordinación ideológica británica –  fuese exitoso debía partir, necesariamente, de la ejecución de una insubordinación fundante, es decir de la puesta en marcha de una insubordinación ideológica -consistente  en el rechazo de la ideología de dominación difundida por Gran Bretaña: el libre comercio –  que debía ser complementada con la aplicación de un adecuado impulso estatal (proteccionismo económico, inversiones públicas, subsidios estatales, reconstrucción y promoción de los valores espirituales), que pusiese en marcha el proceso de industrialización y el proceso de reconstrucción del ser nacional.

Fue, ciertamente, gracias a la realización de sus respectivas insubordinaciones fundantes que, los Estados Unidos, Alemania, Japón, Canadá y Corea del Sur lograron industrializarse y reconstruirse moralmente, factores éstos que le posibilitaron a cada una de estas naciones,  convertirse en unidades políticas efectivamente independientes. [4]

La intención investigativa de este artículo, consiste en analizar si el peronismo como acción de gobierno, podría entenderse como un proceso de insubordinación fundante, análogo al iniciado en los Estados Unidos, por George Washington y continuado por  Abraham Lincoln y sus sucesores,  o al iniciado, en Alemania, por Federico List y complementado por  Otto von Bismark , o al puesto en marcha  en el Japón, por la Revolución Meiji , o al realizado, en Canadá por John Macdonald  y el partido conservador o, más cercanamente en el tiempo, al llevado adelante por Corea del Sur.

Política y economía en los países subordinados

Acertadamente, afirma José Pablo Feinmann que, “…para Perón, la economía sólo existe en tanto es orientada por un proyecto político nacional. Si hay política, hay economía. Si no hay política, la que se adueña de todo es la economía. Y como la economía la dominan los países centrales, las metrópolis, son ellos los que se adueñan del país cuando el país carece de un proyecto político que los enfrente. ¿Qué requiere un proyecto político que haga de la economía uno de sus resortes, pero no su fundamento? Requiere un Estado fuerte”.[5]

Fue justamente un estado fuerte el que construyeron los Estados Unidos luego de la guerra civil, luego de la victoria del norte industrialista, sobre el sur librecambista y pro británico.

Nada quedó, en los Estados Unidos, librado a  la mano mágica del mercado.

Conviene recordar que los Estados Unidos, después de la guerra civil procedieron:

1) A regular y limitar enérgicamente, la inversión extranjera en recursos naturales.

2) A limitar los derechos de explotación minera, a ciudadanos norteamericanos y sociedades anónimas estadounidenses.

3) A prohibir  la compra de tierras, por parte de extranjeros no residentes

4) A establecer una barrera arancelaria  -prácticamente infranqueable- para proteger a la industria norteamericana de la competencia británica.

5) A utilizar, con gran éxito, la indisciplina monetaria y financiera, para solventar su desarrollo industrial. [6]

Conviene recordar  también que, los Estados Unidos, hasta 1862, era un país “algodón dependiente” y que tenía todas las características de un país periférico.[7]

Fue, justamente en la batalla de Gettysburg, el 3 de julio de 1863,  que Estados Unidos obtuvo su verdadera independencia del imperio británico. Sólo después de la imposición del proyecto proteccionista, Estados Unidos dejará de ser un país “algodón dependiente” y un país relativamente pobre.

Los países dependientes son países pobres, o relativamente pobres, mono productores o, en el mejor de los casos, proveedores de varias materias primas,  y económicamente débiles.

Pero, como lo demuestra la historia de los Estados Unidos, Canadá, Australia, por mencionar algunos, no son dependientes porque son pobres, son pobres porque son dependientes:

“Y esta dependencia les ha sido impuesta por las naciones imperialistas, quienes han realizado su política de dominación con la más poderosa de sus armas: la economía. ¿Por qué el librecomercio de Smith y Ricardo?  ¿Por qué esa confianza en la mano invisible? Porque ahí ganaban ellos, los dueños de la economía. Lo dice Canning cuando festeja la liberación de Hispanoamérica ‘si llevamos bien nuestros negocios es nuestra’. Nada de cañonazos ni soldados, la economía se encargará de la política de dominación”. [8]

La estructura económica neocolonial.

Un análisis simple de la estructura económica de la Argentina permite observar la situación de dependencia, respecto de Gran Bretaña, anterior al 1 de julio de  1940:

“El 47,7 % de capital total existente  era extranjero; el 49,3% de las inversiones que se realizaban también provenía del exterior, el 37,8 % de las exportaciones del país debía destinarse al pago de los servicios  e intereses correspondientes a dichos capitales. La propiedad del capital extranjero invertido era en un 80% de origen inglés y norteamericano… (entre 1900 y 1940), el ingreso de capitales y créditos foráneos al país  ascendió a 8303 millones de dólares, pero se remesaron utilidades por valor de 14.145 millones de la misma moneda”. [9]

El modelo económico instaurado después de Caseros, le había dado a la Argentina una fisonomía “agrícola-ganadera dependiente”.

Una fisonomía análoga a la que tenían los Estados Unidos de Norteamérica hasta el triunfo en su guerra civil, del norte proteccionista y nacionalista contra el sur librecambiasta y pro británico.

Asimismo, una estructura análoga se puede observar, en la economía canadiense, por ejemplo, antes del inicio de la denominada “National Policy” que llevaron a cabo John Mcdonald y el partido conservador a partir del año 1879, consistente en el rechazo absoluto del libre comercio y mediante la aplicación de un férreo proteccionismo económico a fin de conseguir la industrialización del Canadá. [10]

En Argentina, el modelo agrícola-ganadero, fue acompañado por “un modelo educativo que impedía toda conciencia industrialista en el sector empresario: sus hábitos mentales inducidos lo empujaban a considerar como poco noble dedicarse a las manufacturas”.[11]

Importa tener en cuenta, como dato sociológico y político fundamental para poder evaluar objetivamente la labor de gobierno realizada por la Revolución del 4 de junio de 1943 y por los dos gobiernos constitucionales presididos por el General Juan Domingo Perón que le sucedieron,  entre 1946 y 1955 que, si  bien la Primera Guerra Mundial, la depresión de 1929-1930 y el estallido de la Segunda Guerra Mundial,  habían promovido un cierto desarrollo fabril, se miraba a esa industria “como un sucedáneo artificial, destinado a desaparecer en cuanto se normalizasen las apuntadas circunstancias excepcionales”. [12]

Si bien es cierto que, como apuntamos apenas unos párrafos atrás la sociedad argentina en general veía a la industria casi de “costado” como una actividad pasajera (y aún innoble), esta postura anti-industrialista, resultaba permanentemente azuzada por los grandes medios de comunicación  de la época (“La Prensa” y “La Nación”, y aún los grandes de diarios del interior. Sólo por mencionar dos importantes, periódicos como “La Voz del Interior” de Córdoba o la “Gaceta de Tucumán”). De igual modo, la mayoría del espectro partidocrático político de la época, veía el fenómeno fabril, como un fenómeno pasajero.

Por otra parte, los productores dependían de “un oligopolio integrado por cuatro firmas principales, Bunge & Born, Louis  Dreyfus, La Plata Cereal y Louis De Ridder. “Dos de ellas, monopolizaban, entre 1936 y 1939, más del 50 % de la comercialización total de las cosechas: Bunge & Born y Dreyfus”. [13]

La piedra angular de la estructura económica neocolonial

 En 1932, Sir Otto Niemeyer, arriba a la Argentina para realizar una evaluación del sistema financiero y “aconsejar” una serie de medidas necesarias para su mejor funcionamiento.

En 1933, elabora un informe en el que diseña los mecanismos de un Banco Central para la República Argentina. Es, en ese mismo momento histórico que Raúl Prebisch, elabora también, un proyecto de Banco Central para la Argentina. El ex – diputado socialista, Federico Pinedo, “ataca desde el diario “Libertad” y desde el Colegio  Libre de Estudios Superiores, el proyecto de Prebisch, demostrando con sólidos argumentos, que el Banco de la Nación Argentina  podía desempeñar esas funciones eficazmente sin crear una nueva y distinta institución”. [14]

Paradojas de la historia, el gobierno fraudulento de Agustín P. Justo – a instancias del mismo Federico Pinedo, ahora ministro de ese gobierno – es el que, en mayo de  1935, aprueba  el proyecto de creación del Banco Central de la República Argentina presentado por Raúl Prebisch, el mismo que el propio Pinedo, había denostado.

El Banco Central tendría como funciones principales la de determinar la orientación del crédito (cosa que en términos más completos incluye el manejo de la tasa de interés y con el ello el poder de acelerar o desacelerar la economía), la paridad monetaria y la emisión del circulante.

El Banco Central quedó así organizado como una institución de capital mixto  conformada por El Banco de la Nación Argentina que, con 2000 acciones sólo tenía derecho a 1000 votos en la asamblea de accionistas, los Bancos Provinciales que, con 1918 acciones, sólo tenían derecho a 1777 votos en la asamblea de accionistas, las entidades bancarias de capital privado consideradas como empresas argentinas que con 4261 acciones, tenían 4120 votos en la asamblea,  y los bancos extranjeros que,  con 1821 acciones tenían 1821 votos en la asamblea.

Así conformado el Banco Central, el Estado nacional- en el caso de que pudiera convencer a las provincias que votaran siempre de forma conjunta con él -, podía llegar a reunir, como máximo,  2777 votos,  y la banca privada en su conjunto, podía reunir nada menos que 5941 votos:

“Los bancos oficiales tenían, entonces, un poder de decisión  menor en relación  con los recursos que aportaban, mientras el peso de los extranjeros  en la asamblea era mayor del que podía suponerse, ya que muchos bancos considerados nacionales, como el Español del Río de la Plata, el Banco de Galicia y Buenos Aires, el Banco Francés del Río de la Plata o el Banco de Italia y Río de la Plata, eran controlados por capitales foráneos.”[15]

Sobre las diferencias  existentes  entre el proyecto de Niemeyer y el de Prebisch, se encuentran opiniones contrapuestas que pueden ser agrupadas en dos posturas: por una lado, aquellos que afirman que, en su concepción de  la política bancaria, el proyecto de Prebisch  difería de la propuesta de Niemeyer y, por el otro, los que sostienen que el proyecto elaborado Prebisch, no presenta diferencias sustanciales con el de Niemeyer salvo que, las reformas introducidas por Prebisch no eran sino una profundización de la dependencia en la elaboración de la política económica por parte del capital extranjero. Es decir, que era un proyecto aún peor que el propuesto por el asesor inglés, funcionario, por lo demás, del propio Banco de Inglaterra. [16]

Además el proyecto de Carta Orgánica, finalmente sancionado, establecía en su artículo 54: “Durante el término que fija el artículo 1 – 40 años – esta ley no podrá ser modificada sin consentimiento del Banco el que no podrá aceptar ninguna modificación sin la aprobación de los 2/3 de los bancos accionistas dado en una Asamblea Extraordinaria convocada expresamente a tal efecto.”[17]

Se ponía así a una sociedad privada, en la práctica – con apariencia de mixta -, a manejar toda la política monetaria nacional y, por ende, la economía doméstica. Sin embargo, el hecho se veía agravado por el grado de autonomía (autoridad en realidad), que se le otorgaba por la misma ley a una simple sociedad privada. Ésta, con la injerencia otorgada en la economía nacional- quedaba, sin embargo, al margen de las autoridades del Estado nacional. Ni el poder ejecutivo ni el poder legislativo podían intervenir en sus dictámenes ni en sus decisiones. Menos aún, modificar su estatuto (Carta Orgánica). Estaba, en síntesis, en una situación de “estado paralelo”, no ya autónomo, sino soberano. Y esto por el “módico” período de 40 años (cosa que hubiera llevado su intangibilidad nada menos que ¡hasta 1975!)

La estructura económica de la Argentina, sobre la que tuvo que operar el peronismo, era verdaderamente neocolonial, pero desde este hito – la creación de un Banco Central controlado por el capital foráneo- la hizo peor aún, porque había quedado “institucionalizada” y con plena dominación de la economía doméstica.

Con la creación de un Banco Central, controlado por el capital extranjero, que manejaba toda la política monetaria nacional – incluida la decisión de emitir moneda – se crea una nueva y más sólida estructura neocolonial. Los capitales extranjeros, no sólo manejaran la totalidad de los recursos nacionales sino que también tendrán injerencia y decisión autónoma en la propia economía cotidiana doméstica.

Un Banco Central “privado” se constituirá así, en “piedra angular” de la estructura neocolonial – es decir de la dominación del capital extranjero que, en ese momento era mayoritariamente inglés – sobre la Argentina.  Porque si  una entidad  “mixta con participación estatal –minoritaria- y  privada – mayoritaria – manejaba la política monetaria nacional, en realidad, era una entidad privada extranjera la que controlaría los hilos de la economía nacional y, el Estado argentino perdería entonces total poder sobre su política económica interna, dejando, aún las decisiones más coyunturales y hasta las nimias, en poder del capital que domine ese Banco Central y dicte, autónomamente, la política monetaria. Es decir en manos del capital extranjero.

El Banco Central, entró en operaciones el 6 de junio de 1935 y entre sus “nobles objetivos”, fijados en su propia Carta Orgánica ( Ley 24.144),  estaba el de promover “el empleo y el desarrollo económico con equidad social”  para todos los argentinos. Sin embargo, como una de las características notables de aquella Argentina neocolonial era la no concordancia entre la teoría y la realidad, con la creación del Banco Central, la aplicación de las políticas monetarias seguía estando condicionada por las preferencias e intereses de los inversores extranjeros – predominantemente británicos – que querían enviar sus ganancias al exterior y evitar devaluaciones de la moneda nacional.

Importa resaltar que el  control del Directorio del Banco Central le permitía a la banca extranjera “determinar la orientación del crédito, la paridad monetaria y la emisión del circulante”. [18]

Cuando se analiza la  estructura de la economía argentina entre 1935 y 1946,  hay un razonamiento simple a realizar y, sin embargo, no se realiza.

Si el Banco Central determinaba la orientación del crédito, la paridad monetaria y la emisión del circulante y el directorio del Banco Central era dominado por la banca extranjera, entonces, por lógica consecuencia, la banca extranjera “orientaba” la economía argentina.

Se puede estar de acuerdo, como sostienen muchos economistas, en que una entidad autártica, con respecto al estado argentino y controlada por capitales extranjeros, dirija el destino económico de todos los argentinos pero, lo que no se puede negar y/o  ocultar, sin caer en la más completa deshonestidad intelectual, es que el destino económico de los argentinos, en ese caso, no está mano de los argentinos.

Una pregunta simple  se desprende del razonamiento que hemos efectuado.  Si la determinación de  la orientación del crédito, de la paridad monetaria y de la emisión del circulante, era realizada por la banca privada extranjera que entonces, como ya dijimos, era mayoritariamente británica, ¿qué funciones realmente determinantes de la economía cumplían las autoridades que, en la Argentina, estaban encargadas del manejo de la economía? Desde el más estricto cuerpo teórico del monetarismo, la respuesta es simple, ninguna.

La economía argentina, en lo esencial, en lo estratégico, era dirigida principalmente por la banca de Gran Bretaña, entonces, nacionalizar el Banco Central, era herir de muerte al dominio profundo, sutil y casi imperceptible que Gran Bretaña, de hecho, ejercía sobre la Argentina. Justamente esa herida mortal, infligida a la dominación británica, es lo que la elite política británica no perdonaría jamás a Juan Domingo Perón.

La dominación británica  sobre la Argentina era tan profunda, antes de Perón,  que explica la sentencia del historiador brasileño Luiz Alberto Moniz Bandeira,  de que la Argentina, era “una especie de colonia informal de Gran Bretaña, el llamado quinto dominio, ocupando una posición de dependencia para la cual, no existía paralelo exacto fuera del imperio.” [19]

El mundo según los Estados Unidos

El politólogo e historiador estadounidense John Lewis Gaddis afirma que durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, “Los líderes norteamericanos consideraban que la reconstrucción de la economía mundial era un objetivo a lograr, tan importante como la autodeterminación si es que se quería terminar verdaderamente con las causas de la guerra.”[20] Cabe entonces preguntarse ¿Y cómo debía entonces reconstruirse la economía mundial según los líderes norteamericanos?  Para ellos, responde Gaddis, era claro que los nacionalismos económicos eran la causa principal de las guerras y que, por lógica consecuencia,  la economía mundial que los Estados Unidos debían reconstruir después de la Guerra, era una economía basada en el libre comercio absoluto.

Tan presente estaba esta idea en la elite norteamericana que el presidente Roosevelt sostuvo, en su mensaje anual al Congreso en 1940,  que:

“…el destructivo campo de minas explosivas de las restricciones comerciales instituido entre ambas guerras es una de las razones que contribuyeron a las  actuales contiendas”.[21]

Los Estados Unidos deberían  utilizar su influencia, después de la guerra, aseveró Roosevelt, para que ninguna nación opte por el nacionalismo económico.

“El Departamento de Estado  y el del Tesoro  compartieron entonces la tarea de formular planes específicos para abordar la situación económica de posguerra. El primero, asumió fundamentalmente la responsabilidad de remover las barreras comerciales, encargándose de la renovación del Acta Recíproca de Acuerdos de Comercio ( Reciprocal Trade Agreementes Act), e induciendo a otras naciones, a ejecutar políticas tarifarias liberales.”[22]

“Cordell Hull – sostiene Gaddis– el veterano secretario de Estado, ya hacía mucho que se había convencido de que los nacionalismos económicos eran la causa de las guerras. La solución, creía Hull, era eliminar las barreras comerciales de cualquier tipo para que todo el mundo comerciara con todo el mundo”.[23]

Es, en ese sentido, que el secretario de Estado sostiene en su discurso radial del 23 de julio de 1942:

“En mi opinión, el comercio sin trabas significa, la paz; las tarifas elevadas, las barreras comerciales, y toda competencia desleal, la guerra”. [24]

Gaddis recalca especialmente que, “…la mayoría de  los economistas del  Departamento de Estado,  adherían a esa a la posición”. [25]

Es de suponer entonces cuál sería la posición de los Estados Unidos ante la aparición de un joven coronel que, en los confines de la periferia, decidía aplicar todo tipo de trabas al comercio internacional, para defender la industria naciente de su propia nación.

Ciertamente no había ninguna originalidad en el discurso de Cordell Hull, pues era lo que habían sostenido, siempre, los liberales clásicos. Hull retomaba, en su discurso, el pensamiento de David Ricardo y John Stuart Mill de que el proteccionismo económico era la principal causa de las guerras y el librecomercio, la mejor garantía para la paz. Lo novedoso era que lo expresara el  secretario de Estado de una nación que había aplicado y defendido, desde su independencia, el más feroz proteccionismo económico.

Por otra parte destaca  Gaddis: “Los temores de una depresión económica de posguerra dentro de los Estados Unidos, acrecentaron la preocupación de la administración por la política económica exterior. Ampliamente conscientes -la elite política norteamericana – de que el New Deal no había resuelto  el problema del desempleo en tiempos de paz  (y enterados) en el otoño de 1944, de que la reducción del gasto militar dejaría por lo menos cuatro millones y medio de personas sin trabajo (llegaron a la conclusión de que) encontrar mercados para los productos excedentes, era la solución para aliviar el problema de la reconversión doméstica”. [26]

En octubre de 1944, Roosevelt le escribía a Hull: “Si bien no obtendremos ventaja de ningún país, haremos que la industria norteamericana saque una buena tajada del mercado mundial”. [27]

Es decir que, para la administración Roosevelt, cualquier gobierno, en cualquier parte del mundo, que enarbolara las banderas del nacionalismo económico, es decir que se opusiera al librecomercio y que intentara defender su industria naciente, mediantes cualquier tipo de barreras comerciales -como los Estados Unidos habían hecho por casi 100 años-  era un gobierno que “atentaba” contra la paz mundial y, por lo tanto, un gobierno que debía ser removido – por el bien de la humanidad – de la conducción de su propio estado.

Tal era el caso, para los Estados Unidos, del gobierno argentino surgido de la revolución del 4 de junio de 1943 que había “abatido el predominio agroexportador en la conducción de la Argentina”.[28] Los Estados Unidos percibieron  inmediatamente  al gobierno argentino como proclive al nacionalismo económico y al coronel Juan Domingo Perón, como el líder de ese nuevo nacionalismo económico y se dispusieron a actuar en consecuencia.

Estados Unidos frente a la revolución del 43

Es poco después de junio de 1943, que el secretario de Estado, Cordell Hull, eleva como propuesta al presidente Roosevelt, el primer plan de intervención militar en Argentina, para acabar con el gobierno surgido en Buenos Aires, en junio de 1943.[29]

Según el proyecto elaborado por el secretario de Estado, debería ser el Brasil, el encargado de invadir la Argentina. Para tal fin, Cordell Hull “determinó que el Munitions Assignment Board entregase rápidamente  a Brasil grandes cantidades de armas y municiones, así como equipos para dos o tres divisiones de regimientos motorizados, de modo de que pudiese concentrar poderosas fuerzas en Río Grande  do Sul.” [30]

La “sugerencia” norteamericana era que “el Brasil debía prepararse para combatir en la Cuenca del Plata y no enviar tropas a África o Europa”[31]

En Brasil, algunos diplomáticos y militares se entusiasmaron con la propuesta norteamericana porque especulaban que, en compensación por el esfuerzo realizado, el Brasil podría extender sus fronteras hasta  el río Paraná, ocupando las provincias argentinas de Misiones, Corrientes y Entre Ríos.

Sin embargo, felizmente para Argentina, el plan del secretario de Estado, si bien era visto con simpatía por una parte importante de Itamaraty y del ejército brasileño, no contaba con el apoyo del presidente  Getulio Vargas.

La falta de apoyo del presidente  Vargas no hizo que el secretario de Estado desistiera del plan de eliminación del gobierno argentino  y, cuando el coronel Juan Domingo Perón, pasó a acumular conjuntamente con la Secretaría de Trabajo, el Ministerio de Guerra y la Vicepresidencia de la República, redobló sus esfuerzos para poder ejecutar el plan de invasión a  Argentina.

Cordell Hull, acusó entonces al gobierno argentino – la acusación iba dirigida principalmente al coronel Perón- de haber promovido, en diciembre de 1943, el golpe de estado que, en Bolivia, derrocó al presidente Enrique Peñaranda  y de pretender expandir la influencia del gobierno argentino a Paraguay, Uruguay, Chile y Perú.

El bombardeo de la ciudad de Buenos Aires

En febrero de 1944, el almirante norteamericano Jonas H. Ingram al mando de una escuadra conformada por barcos estadounidense y brasileños, se aproximó a la Argentina  con el objetivo específico de “promover el bloqueo del Río de la Plata, lo que por cierto precipitaría el conflicto armado, forzando a  Brasil a invadir la Argentina”.[32]

El almirante Ingram pretendía “arremeter contra Buenos Aires, juzgando que podría destruirla fácilmente, con 200 aviones transportados por su escuadra”. [33]

Para articular el plan de bombardear Buenos Aires, el almirante norteamericano “conversó el asunto con el general Pedro Aurelio de Góes Monteiro, representante  de Brasil en el Inter-American Emergency Advisory Committee for  Political Defense, que funcionaba en Montevideo…El general  Góes Monteiro  consultó entonces  al Itamaraty  y recomendó  la adopción de un plan, elaborado el 3 de octubre de  1940, para la invasión de la Argentina”.[34]

Sólo la oposición del presidente Getulio Vargas hizo que la amenaza de la invasión norteamericano-brasileña, se desvaneciera momentáneamente.

Sin embargo,  a pesar de la oposición de Vargas, el Pentágono no desistiría tan fácilmente de su intención de aniquilar al gobierno argentino.

“La posibilidad de utilizar la Fuerza Aérea brasileña para devastar completamente Buenos Aires, según documentos a los que el embajador Carlos Martins tuvo acceso en Washington, estaba entre las intenciones de algunos jefes militares del Pentágono…El plan consistía en reclutar jóvenes aventureros  -muchos de ellos pilotos de primera clase- que estaban dispuestos a servir bajo una bandera extranjera, en este caso la del Brasil, y proporcionarles,  para el ataque a Buenos Aires, más aviones y bombas de las que los alemanes tuvieron en España…Pero Vargas, a pesar de todas las presiones, continuó firme en la oposición de no hostilizar a la Argentina”.[35]

Digamos al pasar, que estas informaciones deberían ser tenidas en cuenta, a pesar, por supuesto del cambio de gobierno en los Estados Unidos, de la recomposición de las relaciones entre Buenos Aires y Washington, y de los años transcurridos, cuando se evalúa  el por qué,  el presidente argentino Juan Domingo Perón, en septiembre de 1955, decidió no resistir  la rebelión militar destinada a derrocar a su gobierno, a pesar de tener la mayoría del ejercito a su favor.

La nacionalización del Banco Central, de los depósitos bancarios y del comercio exterior.

Después de su triunfo electoral, en febrero de 1946,  Juan Domingo Perón le pidió al General Farrell, la creación de cuatro instrumentos decisivos para poder poner en marcha el proceso de insubordinación fundante en Argentina:

1) La nacionalización del Banco Central, realizada por el decreto ley número 8503, el 25 de marzo de 1946.

2) La nacionalización de los depósitos bancarios, realizada por el decreto ley  n 11.554, el 24 de abril de 1946.

3) La asunción, por parte del Banco Central,  de todas las facultades relativas al control de cambio, realizada por el decreto ley 12.596 del  3 de mayo de 1946.

4) La creación del Instituto  Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI), realizada por el decreto ley n 15.350 del 28 de mayo de 1946

El significado profundo de las elecciones de 1946

Después de sus respectivas independencias de España, todas las repúblicas hispanoamericanas y el imperio del Brasil luego de su independencia de Portugal, se constituyeron, pasivamente, en mercados para los productos industriales británicos y después para los norteamericanos, o alemanes, permaneciendo como simples productores de materias primas.

Esta situación se mantuvo hasta que los talleres británicos y norteamericanos se vieron obligados a abandonar la  provisión de los países latinoamericanos para concentrarse, por completo, en la fabricación de todo aquello que les permitiera detener la infernal maquinaria nazi. Entonces, los principales países latinoamericanos, a raíz del estallido de la Segunda Guerra Mundial – que hace que se interrumpa, casi totalmente, el suministro de los productos industriales que venían de Europa y Estados Unidos -, inician un proceso de industrialización acelerada. Un proceso anárquico y no planificado. Aunque, en menor escala, el mismo fenómeno se había producido ya, durante la Primea Guerra Mundial. Se desarrollaron, entonces, por fuerza de la mera necesidad, una industria liviana así como algunos atisbos de  industria pesada. La interrupción de las importaciones, había creado las condiciones necesarias para el desarrollo industrial.

Una situación similar se había producido en los Estados Unidos durante la guerra contra Gran Bretaña por su independencia y luego en la segunda guerra que, en 1812, Estados Unidos sostuvo con el imperio británico. Un fenómeno análogo había ocurrido también, en 1812, en Alemania, cuando Napoleón impuso el Bloqueo Continental que impedía que los productos industriales británicos, entraran a los países de la Europa continental.

Es justamente la circunstancia que hemos señalado la que hace que en los Estados Unidos, el Secretario del Tesoro, Alexander Hamilton, plantee el argumento de la industria naciente, denuncie el librecomercio como ideología de dominación exportada por Gran Bretaña y le proponga al Congreso de los Estados Unidos, la aplicación de un paquete de medidas para defender a la naciente industria norteamericana.

No puede entenderse la historia reciente de América Latina, luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, sino se comprende que el objetivo estratégico de  los Estados Unidos consistía en la instauración mundial del librecomercio.

No  se puede entender la historia reciente de América Latina, sin comprender que el objetivo  de  los Estados Unidos -convertido en campeón del librecomercio luego de haber sido durante casi 100 años la patria del proteccionismo económico- , era que cuando terminara la guerra, todo volviera a la normalidad: es decir  que los países latinoamericanos siguieran exportando productos primarios e importando productos industriales.

Lógicamente, la incipiente industria latinoamericana, no estaba en condiciones de competir con la poderosa industria norteamericana que, además, tenía un gran excedente de producción. La única forma de mantener, y  afirmar, el proceso de industrialización, consistía en rechazar de plano el dogma liberal de la división internacional del trabajo y establecer, en consecuencia, una serie de medidas que impidiesen la entrada de los productos industriales estadounidenses, tal como habían hecho los propios Estados Unidos después de finalizada su guerra por la independencia. De no establecerse esa barrera, se volvería a la condición anterior a la de la década del ‘40, es decir,  a la condición de países exclusivamente productores de bienes primarios y, una gran masa de la población, empleada en la industria, quedaría en la calle, sin trabajo y en condiciones de vida infrahumanas.

En Argentina, “un estudio en cuya redacción participaron los economistas y miembros del grupo Bunge, Carlos Moyano Llerena, Jorge Vicien y José Astelarra, sostuvo (por ese entonces) que la reanudación de las importaciones (tal como querían los Estados Unidos), tendría efectos negativos sobre la  ocupación industrial. En forma directa se verían afectados  cerca de 70.000 obreros, principalmente de la industria textil algodonera y metalúrgica. A ese número, el informe añadía el efecto que la crisis provocaría sobre otras industrias cuya demanda era elástica a las variaciones en el ingreso (la industria textil lanera y del rayón, la de materiales de construcción y sectores de la alimentación), y por la reducción de la ocupación en el sector comercial. Finalmente, se agregaban unos 40.000 brazos, que anualmente se sumaban al mercado del trabajo. En suma, debía esperarse una cifra – de desocupación- cercana a las 180.000 personas, un 17% del empleo industrial”.[36] Si se tradujera este nivel de desempleo en modernos conceptos estadísticos, y para que se tenga una clara dimensión del efecto que esta apertura hubiera podido generar, debemos multiplicar esa cifra de 180.000 personas por 4 – el estándar de la familia tipo – o sea, que la apertura dejaría en la indigencia a 720.000 personas, cosa que es mucho más significativa si se mensura frente a una población total argentina, en aquellos años, de unas 14 millones de personas.

Los economistas liberales, como siempre optimistas, estimaban que “sólo” 75.000 obreros se quedarían sin trabajo.[37]

Los principales países latinoamericanos estaban, entonces, ante la disyuntiva de realizar una Insubordinación Fundante o  bien,  someterse a los dictados del nuevo centro máximo del poder mundial. La presión para que los países latinoamericanos no aplicaran medidas en defensa de su industria naciente, tal como las que había aplicado en su momento Alexander Hamilton en los Estados Unidos, fue enorme.

Importa resaltar que antes de 1943, los Estados Unidos creían, con justa razón,  que, en Argentina no tendrían que aplicar ningún tipo de presiones  para lograr sus fines, porque la clase política argentina era decididamente partidaria del librecomercio. Las principales figuras  que integraban la Unión Cívica Radical consideraban al proteccionismo como una práctica y teoría “grosera”, mientras que la dirigencia del partido socialista consideraba a cualquier medida proteccionista tendiente a defender a la industria nacional, como una medida “espuria”.

“Así, por ejemplo, la Comisión Especial designada por el radicalismo para el estudio del plan (Pinedo) abogó por apoyar a las industrias que no necesitaban ‘del grosero proteccionismo que beneficia a uno para perjudicar a mil’. Por su parte, el Grupo Parlamentario Socialista consideró que la guerra crearía las condiciones para el surgimiento de la ‘industria sana’ sin recurrir al emisionismo, al tiempo que reclamó la intensificación del intercambio comercial ‘entorpecido por los espurios intereses proteccionistas”. [38]

Por otra parte, el famoso y mal “llamado plan de industrialización” elaborado por Pinedo, afirmaba que sólo debían fomentarse las llamadas industrias  “naturales” y no, “las artificiales”. Es decir que la industrialización debía restringirse exclusivamente al procesamiento de materias primas de la región pampeana.

Para la clase política argentina, de entonces, la división de las industrias en “naturales” y “artificiales”, era un criterio científico. Ese era, sin duda alguna, el criterio predominante en todos los diarios y periódicos de la Argentina. Siguiendo la distinción entre industrias naturales y artificiales, la clase política argentina consideraba absurdo que la Argentina se plantease la producción de acero, automóviles, caucho, agroquímicos, plástico, heladeras y hasta planchas, porque la Argentina no tenía ni hierro ni petróleo.

Al pasar, conviene recordar que si Italia, Japón o Corea del Sur, hubiesen aplicado el principio “científico” de la división entre industrias naturales y artificiales, nunca se hubieran industrializado en lo más mínimo pues ninguna de esas tres naciones poseía en su territorio hierro o petróleo. Si Japón, por ejemplo, hubiese seguido el criterio “científico” de estos “iluminados economistas argentinos” hoy sólo produciría tejidos de seda y conservas de pescado.

Terminada la guerra, “Estados Unidos reclamó (a la Argentina), el desmantelamiento de los rígidos controles estatales que limitaban el comercio internacional”. [39]

 Curiosamente se pasa por alto en los estudios sobre el peronismo que, en las elecciones de 1946, lo que estaba en juego es si la Argentina iba a seguir el “consejo” de los Estados Unidos de aplicar una política basada en el libre comercio o si, en cambio y de alguna manera, iba a intentar defender, con mejor o peor suerte, su industria naciente.

Es claro que la Unión Democrática, conformada entre otros partidos por la UCR y el Partido Socialista, integrada, entre otros sectores, por los representantes de la Sociedad Rural y  patrocinada, financiada y organizada por el embajador de los Estados Unidos de Norteamérica, en caso de triunfar en las elecciones, hubiese seguido el “consejo” norteamericano de llevar adelante una apertura irrestricta de la economía argentina. Es claro que, mal o bien, el peronismo intento defender, de forma eficiente o ineficiente, la industria naciente argentina. Este es el hecho que nos permite afirmar que el peronismo representó el intento de realizar una insubordinación fundante. Rechazó la ideología del librecomercio propuesta, primero por Gran Bretaña y después por los Estados Unidos, e intentó, mediante el impulso estatal, poner en acto, las potencialidades de la Argentina. Este hecho, el rechazo del librecomercio (apertura indiscriminada de la economía que hubiese llevado al “infanticidio” industrial argentino y generado la indigencia de 720,000 personas), y el intento de aplicar una política pro industrial, alcanzan para calificar al peronismo como un intento de insubordinación fundante.

El peronismo se resistió, no acató las indicaciones provenientes de Estados Unidos y Gran Bretaña e intentó profundizar el proceso de industrialización. Además, el gobierno argentino aplicó una política de fuerte impulso estatal a la industrialización y dirigió gran parte de sus esfuerzos al desarrollo de las nuevas tecnologías estratégicas, como la aeronáutica y la nuclear. Uno de los resultados más palpables de esa política, fue el hecho de que la Argentina fuese el cuarto país en el mundo, capaz de producir un avión a reacción: el legendario “Pulqui”. (El primer país en fabricar un avión a reacción fue Estados Unidos, luego lo hizo la URSS y casi coetáneamente a la Argentina, aunque un poco antes, lo hizo Gran Bretaña.)

La decisión del gobierno peronista de implementar una serie de medidas que sirvieran de protección a la industria nacional, para evitar esa especie de “infanticidio industrial”, impidió que la Argentina se desintrustrializara, volviendo a la condición de exportadora exclusiva de productos primarios sin elaboración.

En Ecuador, Perú, Colombia, Venezuela, el incipiente proceso de industrialización, fue barrido completamente por la irrupción de los productos industriales que llegaban de los países centrales. El peronismo, tercamente, impidió el proceso de desindustrialización y reprimarización, que hubiese condenado a una gran parte de la población argentina, a la pobreza extrema  en tanto que el modelo agro exportador, ya no era ya capaz de proporcionar el pleno empleo.

Así, mientras los países latinoamericanos se sometían a un proceso de reprimarización de sus economías, la Argentina peronista, profundizaba su proceso de industrialización y los trabajadores participaban del 50 % del Producto Bruto Interno. Esta situación,- a pesar de la enorme campaña de desprestigio que las agencias internacionales de noticias llevaban a cabo contra el gobierno peronista- no pasaba desapercibida para la enorme masa de desposeídos de la América Latina toda.

En 1946, se enfrentaron dos concepciones de la política económica, dos proyectos de país completamente opuestos. Los hombres que integraban la Unión Democrática, estaban convencidos de las bondades del librecomercio, veían a la industria, que había nacido como una especie de anomalía, pero, fundamentalmente, no creían de ninguna manera que el estado debiera protegerla. Terminada la guerra, las industrias que pudieran resistir la competencia extranjera, seguirían existiendo y las que no, cerrarían naturalmente sus puertas.

Naturalmente, los hombres de la Unión Democrática, no veían ningún motivo para oponerse a la política norteamericana que reclamaba, en todos los países, la aplicación del libre comercio. Política que había sido, siempre, la política permanente de Gran Bretaña.

Los hombres que integraban el peronismo, por el contrario, convencidos del argumento de la industria naciente que había sido elaborado por Alexander Hamilton, creían que el estado debía proteger a la industria por un largo período hasta que ésta estuviese en condiciones de defenderse por sí misma de la competencia internacional. Terminada la guerra, había entonces que proteger de cualquier manera a las industrias que no pudieran resistir la competencia extranjera, para evitar que cierren sus puertas. Naturalmente, los hombres del peronismo, creían entonces tener motivos suficientes para oponerse tenazmente a la política norteamericana que presionaba para que todos los estados adoptaran una política librecambista.

Es este razonamiento el que nos lleva a afirmar que el peronismo no fue tan importante por lo que hizo, sino por lo que no dejó hacer.

De haber triunfado la Unión democrática, se hubiese producido, empleando una terminología acuñada por Hamilton,  un “infanticidio industrial”.

El peronismo, con todos sur errores, improvisaciones y desaciertos, evitó que ese “infanticidio industrial”.

A esta afirmación se le podría oponer la idea de que la política industrial del peronismo fue, en términos coloquiales, una política de pan para hoy y hambre para mañana, pues se basó en la industria liviana y no en la construcción de la industria pesada.

A la acusación de no haber comenzado por la industria pesada, resulta interesante la refutación hecha por Arturo Jauretche:

“Las industrias se crean en el orden de las necesidades del mercado, y el primer mercado es el de la industria liviana, que a su vez origina el de la industria pesada. Pero aunque el argumento en contra fuera válido en un mundo abstracto, no es válido en el mundo concreto. Parece que se olvidan deliberadamente de que el país estaba bloqueado internacionalmente, que regían para el mismo, toda clase de trabas financieras y que nos estaba cerrado totalmente, el acopio de materiales críticos”. [40]

Por otra parte, Jauretche hace notar que muchos economistas razonan como si la política no existiese, como si una medida económica pudiese ser tomada y aplicada, sin consideración alguna de la situación política. Es, en ese sentido que afirma:

“Por otra parte, postergar el desarrollo de la industria liviana a un hipotético desarrollo de la industria pesada, significaba destruir la base de sustentación democrática de los gobernantes. Surgidos éstos de la voluntad de un pueblo en ascenso, se pretende que frenaran las formas de producción que originaban ese ascenso,  tal vez por simple imitación del sistema aplicado en los regímenes totalitarios. Hitler podía, coercitivamente, imponer sacrificios de esa naturaleza, como el de “menos manteca y más cañones”. También Stalin lo hizo en sus sucesivos planes, pero esta política era impracticable en la Argentina, además de disparatada, por lo dicho anteriormente. La industria pesada debía venir en su hora. La verdad es que en definitiva todo lo que existe en la materia tiene su punto de partida allí, desde la adquisición de Sierra Grande  por Fabricaciones Militares hasta la Siderúrgica de San Nicolás, que se complementaban con el modesto esfuerzo que significó terminar la obra, antes comenzada, de Zapla”. [41]

Lo cierto históricamente es, que el camino seguido por el peronismo, de comenzar con la industria liviana en su primer plan quinquenal y de continuar con la industria pesada en el segundo plan, con el impulso del estado – como actor principal del proceso de industrialización – con el total manejo del flujo  de  divisas y con el  control del comercio exterior, fue el mismo camino que, años después, emprendió, con total éxito, Corea del Sur. [42]

El impulso estatal y la defensa de la industria naciente

“Con el peronismo en el poder, el Primer Plan Quinquenal estableció el fomento de las manufacturas existentes con el propósito de evitar  la desocupación de la posguerra, especialmente la producción textil algodonera y metalúrgica,  actividades que, la recuperación de las importaciones, podían afectar fuertemente”.[43] Es decir, la desocupación que se hubiera producido si el peronismo hubiese aceptado las “sugerencias” venidas de Washington de aplicar una política absolutamente librecambista.

Conviene recordar que, terminada la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos, habiendo sido la cuna del nacionalismo económico y luego de haber aplicado un fortísimo proteccionismo, por casi 100 años, se convirtieron en los paladines del librecomercio.

Sin embargo, el dato políticamente más relevante, que los economistas suelen desconocer por su falta de formación en historia de las relaciones internacionales, es que, terminada la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos comenzaron a predicar en el mundo, que el origen de las guerras se encontraba en el proteccionismo económico. Elaboraron la ecuación, proteccionismo económico igual a fascismo y fascismo igual a guerra. Si el razonamiento norteamericano fuese correcto,  habría que concluir que George Washington que aplicó, siendo presidente de los Estados Unidos, un programa económico basado en el proteccionismo, fue decididamente un líder fascista.

Se comprende entonces, la enorme presión a la que estuvo sometido el peronismo cuando decidió llevar a cabo una política de protección de la industria naciente argentina. Política que consistió, en un primer momento, en el establecimiento de “restricciones cuantitativas a partir de un sistema de estudio previo y cuotas de importación para determinados artículos…De ese modo, el Estado controlaba el uso de las divisas y privilegiaba a sectores industriales para que pudieran incorporar los equipos e insumos que necesitaban…El sistema preveía la aplicación de derechos aduaneros adicionales, cuotas de importación, exenciones impositivas y tipos de cambio preferenciales”.[44] Importa destacar que “más importante que las tarifas aduaneras resultaría el control de importaciones por medio del otorgamiento de permisos previos o la fijación de cuotas y tipos de cambios preferenciales, herramientas que quedaron bajo la supervisión del BCRA y la Secretaría de Industria. Un conjunto de cuotas de importación fueron fijadas para estimular producciones específicas consideradas de interés nacional” [45]

Con su política económica, el peronismo se insubordinaba. Como en su momento, lo habían hecho el propio Estados Unidos, Alemania y Japón, a los dictados de la potencia hegemónica y tuvo que resistir todo tipo de presiones y agresiones. En ese marco –no idílico- poco importa saber si el peronismo estableció o no una jerarquía clara de objetivos, o si estableció, minuciosamente, los instrumentos específicos a utilizar para alcanzar las metas generales, definidas en el Plan Quinquenal como, ingenuamente, pretenden algunos economistas, sin entender que, la improvisación se debía, entre otros motivos, a que la Argentina estaba casi, en estado de guerra con  Estados Unidos, potencia que no estaba dispuesta a permitir, en ese momento, en la periferia del sistema, ninguna experiencia proteccionista, ni pro-industrial.

Era ya una hazaña, que el gobierno peronista lograra mantenerse firme en su defensa de la industria naciente y elaborara, a tal fin, un plan quinquenal que incluso, se atrevía a proveer, “… el estímulo a la producción de nuevas actividades sustitutivas de importaciones de algunos insumos industriales básicos (químicos y siderúrgicos) entre las que se contaban las que impulsaría la DGFM, y de otras que tuvieran capacidad exportadora, como las manufacturas de lana y aceites vegetales que fueron promovidas por el régimen crediticio”[46]

El peronismo intentó defender a la industria naciente con una batería de medidas, algunas acertadas y otras desacertadas, pero importa destacar en ese sentido, que “la más  significativa de las medidas destinadas a favorecer el desarrollo de las manufacturas industriales fue, sin duda, la política crediticia desarrollada principalmente a través del BCIA (acrónimo de Banco de Crédito Industrial Argentino), pero también del Banco de la Nación Argentina, de los bancos provinciales y de otros organismos financieros como el IAPI, o el IMIM, que movilizaron depósitos y otros recursos financieros para las necesidades de las actividades productivas”. [47]

Conviene recordar que la tan criticada política peronista de fomentar la industrialización a través de la política crediticia, fue muy similar a la llevada a cabo, en su momento, por Alemania, para fomentar su desarrollo industrial, no exenta, por cierto, de innumerables casos de corrupción.

Afortunadamente para Alemania, el despegue económico iniciado por el Zollverein- la Unión Aduanera que protegió a la incipiente industria alemana de la competencia británica-, fue apuntalado por la Seehandlung, especie de banco de fomento industrial bajo control del Estado que: “…desempeñó un papel capital en la financiación y pertrechamiento de la industria; fue ella, en fin, la que impulsó el Zollverein, y eso a pesar de la resistencia de una parte de la población.” [48]

A través de la Seehandlung, los industriales alemanes tuvieron la oportunidad de acceder a un financiamiento de largo plazo y bajo interés que, de otro modo – es decir en lo que actualmente denominaríamos “condiciones de mercado”- jamás habrían podido obtener.

En un estilo coloquial, José Pablo Feinmann, aclara perfectamente el significado de la política crediticia de fomento industrial llevada a cabo por el peronismo:

“La canalización del crédito no es económica, es ideológica. Responde a un proyecto. O yo le doy un crédito a una empresa  que responde a la banca particular e internacional, o se lo doy aun pequeño agricultor, a un pequeño industrial de Avellaneda o Munro. Y a ese  agricultor y a ese pequeño industrial, no se le pide nada en garantía. El estado invierte en él. No quiere ganar plata con él. Sabe que ganará soberanía”.[49]

El otro elemento fundamental de la política peronista destinado a defender la industria naciente fue el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio)

“Para los antiperonistas y la propaganda de la ‘Libertadora’, el IAPI fue una cueva de ladrones. Como si ellos no hubieran robado. Se apropiaron del país simplemente.  Se lo apropiaron desde 1852 en adelante. ¿Esto significa que era de ellos? Lo construyeron de acuerdo con los intereses de Gran Bretaña y para los beneficios de la pampa húmeda, clase ociosa, improductiva, desagradable, petulante, con profesoras francesas, racistas, con odio al negro y al indio, al que masacraron. ¿Quién puede dudar que hubo corrupción en el IAPI? …Pero el sentido del IAPI igual se mantuvo. Fue la nacionalización del comercio exterior. ¡Una injuria! Le quitaron  a la oligarquía de la bosta la potestad de negociar directamente con el comprador externo. El IAPI llega a cubrir el 75% de las exportaciones argentinas. Y lo recaudado no es para el agro, es para la industria”.[50]

Resultan llamativas las semejanzas entre la tan criticada política económica del peronismo, con la llevada a cabo por el Japón, después de la Segunda Guerra Mundial.  El tan criticado IAPI, cumplió en parte, la misma función que, en Japón, cumplió el MITI, el de ser el cuartel general y el motor de la economía. Es por ese motivo que creemos necesario recordar que desde la era Meiji hasta la Segunda Guerra mundial, el Estado japonés jugó un rol decisivo en el desarrollo industrial. El Estado construyó y regaló fábricas y las sostuvo, mediante subsidios, cuando estas, por alguna coyuntura externa, no eran rentables, como sucedió por ejemplo, con la Toyota, que no sólo fue asistida, sino, además, fue cuatro veces rescatada de la quiebra, por propio estado japonés.[51]

Después de la Segunda Guerra mundial, el Ministerio de Comercio Internacional y de la Industria (MITI), volvió a reeditar la esencia de la política económica de la revolución Meiji y Japón, se convirtió en una potencia industrial. El MITI, fue el “cuartel general” y el “motor” de la economía japonesa. Jugó el rol de coordinador entre los hombres de negocios y la clase política. Con un presupuesto mínimo, el MITI, tuvo un papel preponderante en la reconstrucción de la economía japonesa. El MITI, controlaba numerosas actividades de producción y de comercio. Entre las leyes más importantes fomentadas por el MITI es preciso nombrar, la Ley sobre el Control de Cambio y el Control del Comercio Exterior – del 1º de diciembre de 1949- que le otorgaba al MITI, el derecho de controlar las importaciones, así como la Ley sobre Inversiones Extranjeras –del 10 de mayo de 1950- que le otorgaban al mentado ministerio, el control virtual sobre todos los capitales, de corto o largo plazo, que llegaran al Japón. Asimismo, fueron los funcionarios del MITI, quienes contribuyeron para que se revisara la ley contra los monopolios, es decir contra los “zaibatsu”, introducida por las fuerzas aliadas de ocupación.[52] Gracias al Impulso Estatal, planificado desde el MITI, Japón “creció entre 1955 y 1969, alrededor del 10,37 por ciento anual” [53] y, en 1968, superó a la República Federal Alemana, convirtiéndose en la segunda economía mundial.[54] El “milagro japonés” fue posible a través del Impulso Estatal y el establecimiento de una “economía de mercado planificada.”[55]

La obra pública como elemento central del impulso estatal.

 El impulso estatal necesario para poner en acto todas las potencialidades contenidas en la Argentina, en su territorio y en su gente, fue llevado a cabo por el peronismo principalmente a través de la planificación y ejecución de un plan de obras públicas que, por su envergadura,  nunca antes se había visto en la historia argentina.

Sin embargo, más allá de la enumeración realizada, con mala gana, por muy pocos de los académicos que se han dedicado a estudiar al peronismo, la descripción de las obras y la explicación de la importancia de cada una de ellas, brilla, acientíficamente, por su ausencia.

Como el déficit energético estructural de la Argentina “impedía el desarrollo industrial” y constituía el “Talón de Aquiles” de cualquier proyecto industrializador, el esfuerzo principal del gobierno peronista, estuvo dirigido a la superación de ese problema estratégico.

El plan de obras públicas, se puso en marcha el 19 de enero de 1947, apenas cumplidos 6 meses de la asunción oficial del gobierno, por parte del Presidente Perón, el 4 de junio de 1946. Las primeras medidas consistieron en terminar las obras iniciadas por la revolución del 4 de  junio de 1943: los diques Escaba en Tucumán y  Nihuil en Mendoza, con sus centrales hidroeléctricas y el dique Los Quiroga, en Santiago del Estero.

Conclusión

Si entendemos que una insubordinación fundante consiste en el rechazo de la ideología de subordinación, exportada por la o las potencias dominantes, más la aplicación de un adecuado impulso estatal, no cabe duda alguna de que el peronismo constituyó un intento de insubordinación fundante. Es decir, que el peronismo puso en marcha un proceso de insubordinación fundante similar al iniciado en los Estados Unidos, por George Washington y continuado por  Abraham Lincoln y sus sucesores,  o al iniciado, en Alemania, por Federico List y complementado por  Otto von Bismark, o al puesto en marcha  en el Japón, por la Revolución Meiji o al realizado, en Canadá por John Macdonald y el partido conservador, o al emprendido más recientemente por Corea del Sur.

El intento de insubordinación fundante, llevado a cabo por el peronismo quedó trunco, porque fue interrumpido por el golpe militar que, en septiembre de 1955, derrocó al gobierno constitucional presidido por Juan Domingo Perón. Resulta lógico afirmar, entonces que, el peronismo es una insubordinación fundante, inconclusa.

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ZAITSEV, V. “Japan’s Economic Policies: Illusions and Realities”. Far Eastern Affaires, n°1, 1978.

 

 

*Marcelo Gullo

Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador, Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario, Graduado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid, Magister en Relaciones Internacionales, por el Institut Universitaire de Hautes Etudes Internationales, de la Universidad de Ginebra. Asesor en materia de Relaciones Internacionales de la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación y la Cultura (FLATEC).”Pesquisador Associado” del “Instituto de Estudos Estratégicos” (INEST) de la “Universidade Federal  Fluminense”.  Profesor de la Maestría en Estrategia y Geopolítica de la Escuela Superior de Guerra. Profesor de la Universidad Nacional de Lanús. Asesor de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados de la República Argentina.

[1] Para Hans Morgenthau, a través de la subordinación ideológica, que él denomina imperialismo cultural, las grandes potencias no pretenden la conquista de un territorio o el control de la vida económica sino, el control de las “mentes de los hombres” como herramienta para la modificación de las relaciones de poder: “Si se pudiera imaginar –afirma  Hans Morgenthau– la cultura y, más particularmente, la ideología política de un estado A con todos sus objetivos imperialistas concretos en trance de conquistar las mentalidades de todos los ciudadanos que hacen la política de un estado B, observaríamos que el primero de los estados habría logrado una victoria más que completa y habría establecido su dominio sobre una base más sólida que la de cualquier conquistador militar o amo económico. El estado A, no necesitaría amenazar con la fuerza militar o usar presiones económicas para lograr sus fines. Para ello, la subordinación del estado B a su voluntad se habría producido por la persuasión de una cultura superior y por el mayor atractivo de su filosofía política. ” MORGENTHAU, Hans, Política entre las naciones. La lucha por el poder y la paz. Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1986, p. 86.

[2]. Desde el análisis histórico serio no hay ninguna duda de que Gran Bretaña fue la “patria del proteccionismo económico”. El primer intento de desarrollar la fabricación de tejido de lana – alterando deliberadamente los principios del libre comercio y el libre mercado – fue llevado a cabo por Eduardo III (1327-77). Este, prohibió lisa y llanamente, la importación de tejidos de lana. Importa destacar que, después de Eduardo III, la orientación dada por éste, a la economía inglesa, fue continuada por sus sucesores que procedieron, en 1455, a prohibir la introducción de tejidos de seda a fin de favorecer a los artesanos ingleses. Años más tarde, a fin de desplazar a los negociantes italianos y flamencos, se prohibió a los extranjeros exportar lanas. En 1464 – como destaca  Henri Pirenne – la monarquía decretó la prohibición de la entrada de paños del continente, anunciando, de esa forma, la política decididamente proteccionista que, pocos años más tarde, llevará a cabo Enrique VII,  a partir de 1489. No cabe duda alguna que, a partir de Enrique VII, el proteccionismo económico se convirtió en una verdadera política de Estado. Enrique VII e Isabel I, usaron el proteccionismo, las subvenciones, la distribución de derechos de monopolio, el espionaje industrial patrocinado por el gobierno y otros medios de intervención gubernamental, para desarrollar la industria manufacturera de la lana de Inglaterra, a la sazón, el sector más avanzado tecnológicamente de Europa. En 1565, Isabel I renovó y reformuló, la prohibición de exportar ovinos vivos establecida por Eduardo III, penando con un año de cárcel y la amputación de la mano izquierda, a todo aquel súbdito que violara la prohibición de exportar ovejas vivas. En caso de reincidencia la legislación permitía  la aplicación de la pena de muerte. Finalmente, en 1578, Isabel estimó que Gran Bretaña estaba ya en condiciones de procesar toda su producción de lana y procedió, en consecuencia, a prohibir totalmente la exportación de lana virgen. .  Isabel I, además de fomentar la industria manufacturera de la lana, promovió la totalidad de la  economía nacional inglesa protegiendo a la naciente industria de la metalurgia, de la refinación de azúcar, del cristal, del jabón, del alumbre y de la sal. Isabel, desarrolló el mercado interno para la naciente industria, estableciendo salarios mínimos, dictando diversas leyes protectoras de los campesinos y proporcionando trabajo a los pobres. Durante los 45 años de reinado de Isabel I, Inglaterra gozó de una extraordinaria prosperidad económica.

Al respecto de cómo el proteccionismo económico y el impulso estatal fueron la clave del desarrollo industrial de Inglaterra pueden consultarse las siguientes obras: CHANG, Ha-Joon, ¿Qué fue del buen samaritano? Naciones ricas, políticas pobres, Buenos Aires, ed. Universidad Nacional de Quilmes, 2009. GULLO, MARCELO, La Insubordinación Fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones, Buenos Aires, ed. Biblos, 2008. GULLO, Marcelo, Insubordinación y desarrollo. Las claves del éxito y el  fracaso de las naciones, Buenos Aires, ed. Biblos, 2012. REINERT, Eric, La globalización de la pobreza. Cómo se enriquecieron los países ricos y por qué los países pobres siguen siendo pobres, Barcelona, ed. Crítica, 2007.  TRIAS, Vivián, El Imperio británico, Cuadernos de Crisis nº 24, Buenos Aires, ed. Del noroeste, 1976.

[3] JAGUARIBE, Helio, prólogo a La insubordinación fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones, GULLO, Marcelo, op. cit, p. 14.

[4] Al respecto ver, GULLO, Marcelo, La insubordinación fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones, op.cit.  También GULLO, Marcelo, Insubordinación y desarrollo. Las claves del éxito y el fracaso de las naciones, op,cit.  En estas dos obras se analizan los procesos de construcción del poder nacional, de industrialización y de desarrollo económico,  de los Estados Unidos, Alemania, Japón, Canadá, Corea del Sur y China, como procesos de insubordinación fundantes.

 

[5] FEINMANN, José Pablo, Peronismo. Filosofía política de una persistencia argentina, Tomo 1, Buenos Aires, ed. Planeta,  p. 121.

[6] Al respecto ver GULLO, Marcelo, La insubordinación fundante, op.cit  y GULLO, Marcelo Insubordinación y Desarrollo, op.cit.

[7] GULLO, Marcelo, La insubordinación fundante, op.cit  págs. 98 y 99.

[8] FEINMANN, José Pablo, op.cit., p. 123.

[9] CHÁVEZ, Fermín, Historia del peronismo, Tomo  II,  Buenos Aires, ed. Oriente 1984, p. 145.

[10] GULLO, Marcelo, Insubordinación y desarrollo, op. cit., págs. 123 a 138.

[11]  CHÁVEZ, Fermín, pág. 146.

[12]  Ibíd., p.  146.

[13]  Ibíd., p.  146.

[14]  JAURETCHE, Arturo El Plan Prebisch, retorno al coloniaje, Buenos Aires, Ediciones 45, 1955, p. 23

[15] RAPOPPORT, Mario. Historia económica, política y social de la Argentina (1880-2003), Buenos Aires, ed. Ariel, 2006, p. 225.

[16] En el artículo 10 del proyecto Niemeyer, se establecía: “El presidente y el vicepresidente, serán personas de reconocida experiencia bancaria y financiera y serán elegidos por la Asamblea General de Accionistas a propuesta del Directorio, Su nombramiento estará sujeto a la aprobación del Poder Ejecutivo. Y, la reforma fundamentalísima del señor Prebisch…conduce al siguiente texto: el Presidente y el Vicepresidente serán personas de reconocida experiencia bancaria y financiera y serán designados por el Poder Ejecutivo dentro de las ternas elegidas por la Asamblea de Accionistas, a propuesta del Directorio. “. A este respecto, Arturo Jauretche afirma: “La reforma, como se apreciará, dista de ser patriótica. El técnico inglés tenía la gentileza de conceder a los gobiernos argentinos, la facultad de aprobar o rechazar las propuestas formuladas por la Asamblea, en donde tenían mayoría los bancos extranjeros o dirigidos desde el extranjero. En cambio, el técnico argentino, le suprimía al gobierno de su propio país esa potestad, obligándolo a optar, forzosamente entre los integrantes de las ternas que confeccionan los representantes de los intereses extranjeros. Algo así como el conmovedor derecho del sentenciado para elegir entre la horca y la guillotina.”

JAURETCHE, Arturo, El Plan Prebisch, retorno al coloniaje, op.cit.,  págs. 22 y 23.

 

[17] Ibíd., p.23.

[18] GALASSO, Norberto,  Perón. Formación, ascenso y caída (1893-1955), Buenos Aires, ed. Colihue,   2011, p. 415.

[19] MONIZ BANDEIRA, Luiz Alberto, Argentina, Brasil y Estados Unidos. De la Triple Alianza al Mercosur, Bs As., ed. Norma, 2004, p. 545

[20] GADDIS, John Lewis, Estados Unidos y los orígenes de la Guerra Fría 1941-1947, Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1989, p. 34.

[21] Ibíd., p. 36.

[22] Ibíd., p. 37.

[23] Ibíd., p. 34.

[24] Ibíd., p. 35.

[25] Ibíd., p. 35.

[26] Ibíd., p. 37.

[27] Ibíd., p. 37.

[28] BANDEIRA, Luiz Alberto, op. cit. p. 186

[29] HULL, Cordell, The memories of Cordell Hull,  vol. 2, Nueva York, 1948, ed. MacMillan, p. 1390 y 1391.

[30] Telegrama, n 3, confidencial, Martins a Vargas, Washington, 11/1/1944; AGV, doc. 6, vol. 43 (Hull, 1948: II, 1390-1391) Citado por BANDERIA,  Luiz Alberto, op. cit., p . 181.

 

[31] COUTINHO, Lourival, O General Góes depoe, Río de Janeiro, ed. Coelho Branco, 1956, págs. 400 y 401.Documentos citados por BANDERIA,  Luiz Alberto, op. cit. p. 182.

[32] Memorando, confidencial, Góes Monteiro, representante del Brasil en la Comisión Consultiva de Emergencia para la Defensa Política del Continente, a Aranha,  Montevideo, 18/3/1944;  AGV, doc. 47, vol. 43. Telegrama n 16, confidencial, Góes Monteiro a Itamaraty, 9/3/1944; AGV, doc. 51, vol 43. Telegrama, n 137, secreto, Britsh Embassy para Viscount Halifax, Rio de Janeiro, 14/3/1944; PRO_FO 371/37842, File  A 1672. Telegrama n 6, Carlos Martins, embajador de Brasil en Washington, a Vargas, Washington, 9/3/1944; AGV, doc. 49, vol. 43.  Documentos citados por Citado por BANDERIA,  Luiz Alberto, op. cit. P. 181.

[33] Despacho  n 35, personal y secreto. Noel Charles a sir David Scott, Rio de Janeiro, 17/2/ 1944; PRO-FO, 371/37842, File AS1499. Documentos citados por BANDERIA,  Luiz Alberto, op. cit. P. 182.

[34] Telegrama, Góes Monteiro al Itamaraty, Montevideo, 13/3/1944; AGV, doc. 51,43. Documentos citados por BANDERIA,  Luiz Alberto, op. cit., p. 182.

[35] Despacho Ref. G.390, Top Secret, R. H. Hadow a J. V. Perowne (South American Department),  Washington, 29/12/1944; PRO_FO, 371/44684, File AS396. Memorando de Cordelll Hull, julio de 1944, opuesto al reconocimiento  de gobierno del general Farrell. Informe de la censura, conversación telefónica entre Philip Chalmers (Washington) y Jefferson Caffery (Rio de Janeiro), 27/7/1944 (examinado) y 25/7/1944; AGV, doc.52, vol. 44. Documentos citados por BANDERIA,  Luiz Alberto, op. cit., p. 183.

[36] BELINI, Claudio, Convenciendo al capital. Peronismo, burocracia, empresarios y política industrial, 1943-1955, Buenos Aires, ed Imago Mundi, 2014, p. 9.

[37] Ibíd., p. 9.

[38] Ibíd., p. 4.

[39] Ibíd., p. 19.

[40] JAURTECHE, Arturo, Política y Economía, Buenos Aires, ed. Peña Lillo, 1977, p. 67.

[41] Ibid., págs. 67 y 68.

[42] Corea del Sur, con una superficie equivalente a la provincia del Chaco, sin poseer en su territorio mineral de hierro, carbón, petróleo o gas ni ninguna posibilidad de obtener energía hidroeléctrica  logró industrializarse a través de la ejecución de 7 planes quinquenales. En el primero de ellos (1962-1966) se dio prioridad al desarrollo energético, y a la industria liviana específicamente a la producción de abonos para mejorar el rendimiento agrícola, a la consolidación de la industria textil y a la producción de cemento. En el segundo Plan Quinquenal (1967-1971) se puso el acento en la creación de la industria petroquímica, en la fabricación de equipos electrónicos y en la elaboración de fibras sintéticas. Recién en el tercer Plan Quinquenal (1972-1976) el gobierno coreano se propuso crear una poderosa industria siderúrgica, fomentar la construcción naval, el equipamiento del transporte y la fabricación de electrodomésticos. Por otra parte, importa destacar que Corea del Sur, para llegar a convertirse de una miserable economía agrícola, a una formidable potencia industrial, aplicó:

1) Una fuerte intervención del Estado en la economía que dirigió el proceso de industrialización con mano de hierro.

2) La aplicación de aranceles proteccionistas, subvenciones y otras formas de ayuda estatal para aislar a la naciente industria coreana de la competencia extranjera.

3) La realización desde el comienzo de una reforma agraria radical

4) La aplicación de un modelo de industrialización por sustitución de importaciones durante 25 años, que se fue convirtiendo progresivamente en sustitución de exportaciones, paso que no habría sido posible sin el paso anterior.

5) La creación de empresas de propiedad estatal para producir todo lo que el sector privado no estuviese en condiciones de hacer.

6) El control del Estado sobre el sector bancario dado que el gobierno era propietario de casi todos los bancos

7) La aplicación de una planificación económica a través de planes quinquenales

8) El más estricto control de cambio y de los movimientos de capitales.

9) La  fijación estatal de precios máximos para una amplia gama de productos.

10) El más estricto control de la inversión extranjera permitiéndola en determinados sectores y excluyéndola  totalmente de otros sectores considerados en el plan nacional de desarrollo como estratégicos.

11) El fomento por parte del estado de la retroingeniería, es decir de la copia sin ningún permiso de los productos fabricados y patentados por otros países, en buen romance el estímulo y sostén del estado para que la naciente burguesía coreana practicara la más descarada piratería industrial.

Importa resaltar que el exitoso modelo coreano careció del sistema de banco central independiente recomendado por la ortodoxia económica. Paralelamente, desafiando otra de las recetas liberales, el mercado interno se mantuvo siempre aislado del internacional y reservados para las firmas locales

Al respecto ver, GULLO, Marcelo, Insubordinación y desarrollo, op. cit.  CHANG, Ha-Joon, ¿Qué fue del buen samaritano? Naciones ricas, políticas pobres, op cit. TOUSSAINT, Eric, Banco Mundial. El golpe de estado permanente. La agenda oculta del Consenso de  Washington, Madrid, ed.,  El Viejo Topo, 2007 y  SEVARES, Julio, Porque crecieron los países que crecieron, Buenos Aires, ed Edhasa, 2010.

[43] ROUGIER, Marcelo, La economía del peronismo. Una perspectiva histórica, Buenos Aires,  2012, p. 88.

[44] Ibíd., págs. 86 y 87.

[45] Ibíd., p. 90.

[46] Ibíd., p. 88.

[47] Ibíd., p. 82.

[48] DROZ, Jacques La formación de la unidad alemana 1789-1871, Barcelona, ed.,  Vinces-Vives, 1973, p. 138.

[49] FEINMANN, José Pablo, op.cit. p. 125.

[50] Ibíd., p. 126.

[51] Una de las primeras medidas del gobierno Meiji fue la de fundar numerosas empresas industriales de gestión estatal. El Estado creó y administró todas las primeras grandes industrias del Japón. Hasta el año 1884 sólo existió en el Japón un actor que realizaba los estudios de factibilidad, construía las fábricas, compraba las maquinarias y administraba las empresas creadas: el Estado. En 1884, después de haber creado un impresionante parque industrial, el Estado japonés decidió entregar la mayoría de las empresas estatales a manos de particulares. En 1911 el gobierno japonés -inspirándose en las leyes norteamericanas de fomento de la industria naval del año1789- prohibió la navegación costera a los países extranjeros. Fundaron entonces los Mitsubishi en combinación con los Mitsui y los Okura la “Osaka Shosen Kaisha” y luego la “Kogusai Kisen Kaisha” que le permitieron al Japón no sólo realizar la navegación de su litoral sino crear líneas de navegación hacia el África, Australia, Estados Unidos, Europa y Sudamérica.

En 1930, el Ejército, para complementar el desarrollo industrial, construyó un importante complejo industrial y repitió, luego, la metodología aplicada por la Revolución Meiji para transferir dichas empresas a los particulares. Así, gracias a un nuevo Impulso Estatal prosperaron, bajo la protección militar “compañías como Nissan, Nihon Chiso (Nitrógeno del Japón), Nihon Soda (Soda del Japón), Showa Denko (Eléctrica Showa).”. GULLO, Marcelo, La insubordinación fundante, op.cit.

[52]. Sobre el papel del MITI, cerebro de la economía japonesa durante la reconstrucción económica del Japón, ver: BROCHIER, Hubert. Le miracle économique japonais 1950-1970, París, ed. Calman-Levy, 1970. ZAITSEV, V. “Japan’s Economic Policies: Illusions and Realities”. Far Eastern Affaires, n°1, 1978, págs. 86-100 y SATO, Seiichiro. “The Trouble with MITI”, Japan Echo, Vol. V, N°3, 1978, págs. 54-65.

[53]. OHKAWA, Kazuski and ROSOVSKI, Henry. Japanese Economic Growth. Trend Acceleration in the Twentieth Century. Stanford, Stanford University Press, 1973; p 27.

[54]. GUILLAIN, Robert. Japon Troisieme Grand. París, ed. Seuil, 1969.

[55]. BIEDA, Karl, The Structure an Operation of the Japanese Economy. Sydney, ed. John Wiley, 1970, p. 52.

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diciembre 15th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Economías regionales en crisis: ahora golpean a las cervecerías artesanales

Por Maria Emilia Soria*

La reforma impositiva propuesta por el gobierno de Mauricio Macri perjudica gravemente a los emprendimientos de cervecerías artesanales. En Río Negro – por ejemplo – esta actividad constituye un sector de la economía que en la última década ha tenido un gran crecimiento y ha logrado tener un reconocimiento nacional destacado como consecuencia de la calidad de su producción, el fortalecimiento del consumo interno y la explosión del turismo cordillerano.

Para consolidar su crecimiento, este cluster regional necesita del apoyo del gobierno nacional. Lamentablemente, lejos de incentivar las economías regionales, este gobierno nacional parece querer hundirlas. Poco colabora la política económica imperante que hace que muchos argentinos encuentran más conveniente cruzar a Chile para hacer compras, que vacacionar en la zona andina argentina. Esto ha llevado a una caída considerable de las ventas del sector y sus perspectivas de crecimiento.

A este panorama se suma ahora un impuestazo al sector cervecero. El aumento de las cargas internas pasarían de un 8% a un 17% en función a la nueva ley que se pretende aprobar. Esta medida resulta ser discriminatoria para el sector, ya que la cerveza artesanal no tuvo el mismo tratamiento que otras bebidas sustitutas que son competidoras con este producto, como es el caso del vino y el champagne.

Es importante destacar que la producción de cerveza artesanal genera más de 9.000 puestos de trabajos en nuestro país y que la mayoría de estos emprendimientos están conformados por grupos familiares en donde los ingresos producidos representan el único sustento económico.

Lejos quedaron las palabras de Esteban Bullrich convocando a los argentinos a ser emprendedores y proponiendo a las cervecerías artesanales como una buena alternativa. Dos meses después, su presidente, ignora al sector y lo hunde en una crisis terminal.

Como diputada nacional, rechazo enfáticamente esta medida por considerarla arbitraria, discriminatoria y sumamente perjudicial para esta economía regional de mi provincia.

*Diputada nacional por el FPV-Rio Negro

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diciembre 14th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

La era de los jueces

Por Eduardo Conde*

Leía en un periódico de la ciudad de Trelew la opinión de un juez laboral de los tribunales locales criticando los proyectos nacionales de reforma al régimen laboral vigente como asimismo en el área previsional.

El Activismo Judicial es un movimiento que ha cobrado fuerza en este tiempo y que alude a un nuevo rol del juez en su desempeño, revalorizando la función del magistrado en pos del mejoramiento del sistema judicial.

Un juez activista está desprovisto de los excesos formales y encaminado afanosamente a la búsqueda de la verdad objetiva, siempre con el elevado propósito de acceder a una solución justa para caso concreto.

Un juez activista persigue en sus sentencias un cambio de paradigma, dando señales innovadoras, ampliando garantías ciudadanas en protección de los derechos superiores de la sociedad, interpretando la ley del modo más beneficioso para el justiciable y en el tiempo más breve posible, fijando criterios que alienten reformas legislativas, a través de la creación pretoriana de institutos procesales y/o sustanciales, apelando siempre a la plena vigencia de la Constitución y del libre acceso del ciudadano a la justicia.

El ilustre Bidard Campos decía entre sus pensamientos célebres: “El juez es el administrador de la justicia, con ley, sin ley o contra ley”. Ahora bien, pregunto ¿hay un límite para la nueva concepción de la labor del juez?

¿Está autorizado a cuestionar proyectos de reforma legislativa sin invadir la competencia de los poderes políticos? ¿Acaso no está prejuzgando al tiempo de opinar cuestionando la reforma?

Estos mismos jueces, activistas desde esta perspectiva, cuando se les requiere el acceso a la jurisdicción en asuntos sensibles que involucran al poder político, miran para otro lado.

Es el caso del juez de Familia de Rawson, Dr. Alessi y camaristas de Trelew, De Cunto y Vergara. Los magistrados me negaron arbitrariamente el pedido formulado de intimación al Ministerio de Economía del Gobierno Provincial para que cumpla en tiempo y forma con la transferencia de los aportes y contribuciones al Instituto de Seguridad Social y Seguros de forma de garantizar el normal funcionamiento del organismo.

En definitiva, participo del activismo judicial bien entendido, aquél que respeta la división de poderes pero asimismo ejerce plenamente su independencia, asegurando el interés superior del justiciable por encima de los condicionamientos politicos y del temor reverencial.

La era de los jueces sin estos presupuestos es una mera ficción.

*Presidente Bloque Cambiemos

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diciembre 13th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Oportunidades para el desarrollo regional

Por Julio Cobos*

Por estos días se realiza en nuestro país la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), algo muy importante para la inserción de la Argentina en el mundo, una verdadera vidriera global. Este no es un hecho aislado y comprende un eslabón más en la particular impronta que ha dado el presidente Mauricio Macri a su gestión en política exterior. Para ejemplificar sólo hace falta recordar la visita de mandatarios de las naciones más importantes del mundo y por supuesto la presidencia del G20 y el consecuente Foro que se realizará el año que viene en Argentina.

Corresponde analizar estos eventos en un marco regional porque el objetivo último debe ser el desarrollo armónico de la región y el aprovechamiento conjunto de las potencialidades que tenemos en América. Un punto a destacar en este sentido es el trabajo complejo que se viene realizando desde hace mucho tiempo para lograr el acuerdo MERCOSUR-Unión Europea.

De aquí que la reunión de la OMC en nuestro país –primera en un país sudamericano- debe redundar en beneficios para la región y de apertura al resto del mundo; máxime cuando la tendencia global parece ser el proteccionismo y el aislamiento. Argentina y sus países vecinos deben complementarse para ser más competitivos y atractivos para la inversión de capitales genuinos y el intercambio comercial global. En este sentido coincido con la visión de Susana Malcorra, encargada de organizar la conferencia, de la necesidad de ratificar la potestad y el mandato de la OMC; porque es un sistema que a pesar de tener falencias y demoras en el cumplimiento de sus objetivos, ayuda a las naciones a integrarse y promueve que los intercambios comerciales se realicen de la forma más fluida, previsible y libre posible.

Este es el primer paso a dar y tiene gran relevancia política pero no es el único. También es importante lograr avances en las negociaciones de la Ronda de Doha, para establecer nuevas reglas del comercio mundial. Para nuestro país en particular, son fundamentales los acuerdos que se logren en torno al capítulo agrícola, algo complejo que incluye la discusión sobre subsidios a la producción y reducción de aranceles. En este punto debemos ser realistas y conscientes de las dificultades existentes para alcanzar un amplio acuerdo.

Muchos son los desafíos y también las expectativas puestas en esta Conferencia histórica para Argentina. Esperemos que los resultados redunden en políticas y acuerdos que promuevan el desarrollo de nuestra región. Bienvenidos a la Argentina.

*Senador nacional UCR-Mendoza

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diciembre 13th, 2017|Columnas de Opinion, Senadores|0 Comments

Una orden tácita de matar

Por Alicia Gutierrez*

Las declaraciones y medidas tomadas por el gobierno nacional, ante los asesinatos en el marco de operativos represivos en el sur argentino, vulneran el Estado de Derecho y anticipan más muertes violentas. La creación del enemigo interno como justificación.

Si bien anticipábamos que la alianza gobernante a nivel nacional, identificada con una derecha liberal en lo económico y conservadora en lo social, iba hacia un modelo de ajuste, endeudamiento y achicamiento del Estado, que es imposible de implementar en nuestro país sin represión y disciplinamiento social, los últimos acontecimientos no dejan de sorprender por su brutalidad e impunidad sin atenuantes.

El mismo día que velaban a Santiago Maldonado, cuyo cuerpo y memoria siguen siendo violentados cada vez que se intenta justificar su muerte liberando a la Gendarmería de la responsabilidad, las fuerzas de seguridad asesinaban por la espalda a Rafael Nahuel, de solo 21 años, como consecuencia de otro operativo represivo de desalojo de una comunidad mapuche, esta vez en Río Negro.

Una vez más asistimos a la creación de un enemigo interno, le dicen “indio”, “extranjero”, “negro”, “terrorista”, “pobre”, “vago” o “piquetero”, para justificar su desaparición forzada, su merecimiento de una bala por la espalda o de una zambullida en el agua congelada. Hoy parece que el epicentro de esa lucha desigual está en el sur del país, totalmente militarizado, donde las comunidades aborígenes, históricamente bastardeadas y sometidas, reclaman por su derecho ancestral a la tierra que hoy está en manos de unos pocos empresarios terratenientes, muchos de ellos también extranjeros, pero “blancos” y “decentes”.

El Estado nacional, que debería proteger a los más débiles ante el atropello de los poderosos, agita el fantasma de la violencia extremista de las organizaciones mapuches, inventa delirantes conexiones con terroristas foráneos y asegura que están fuertemente armados, sin una sola prueba que lo avale, para avanzar con prepotencia en defensa del capital concentrado. Pero lo más preocupante es que van por más.

La ministra de seguridad, Patricia Bullrich, cuya continuidad en el cargo es otro indicio de que aún no hemos visto lo peor, ha dicho que el gobierno no debe probar la verdad de lo que dicen aquellos que ejercen la violencia en nombre del Estado. Y que dictará una resolución por la cual las fuerzas federales podrán incumplir disposiciones de los jueces, por ejemplo en caso de tomas de tierras o piquetes, si no las consideran legales. Esta iniciativa, a la que se le suma la Ley de flagrancia, que permite actuar a las fuerzas de seguridad sin orden judicial, supone liberar a dichas fuerzas de todo control: una licencia para matar sin consecuencias.

Por eso, la defensa de los derechos humanos, que justamente se conmemoran este 10 de diciembre, y de las garantías que ofrece nuestro sistema democrático ante el abuso y la violencia de las fuerzas represivas estatales es un objetivo prioritario. El saldo doloroso e irreparable que ha tenido la política de seguridad llevada adelante por el Ejecutivo nacional en estos dos años, al que se agrega una cantidad de hechos de similares características, proyecta crecer. Debemos continuar luchando para no retroceder en este sentido y desterrar ese discurso, promovido desde el poder, que avala la muerte y la desaparición de una persona porque “algo habrá hecho”.

*Diputada Provincial-  Partido SI

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diciembre 12th, 2017|Columnas de Opinion, Legislaturas Provinciales|0 Comments

“Los bloques de Cambiemos apoyamos el proyecto de reforma previsional”

Los bloques que integran Cambiemos en la Cámara de Diputados manifestamos nuestro apoyo a los acuerdos logrados entre el Gobierno nacional, las fuerzas políticas del Senado y 23 gobernadores sobre el proyecto de reforma previsional que tiene media sanción.

Los cambios previsionales son una pieza clave del grupo de reformas propuesto recientemente por el Gobierno, que incluye el Consenso Fiscal, la Ley de Responsabilidad Fiscal, la Reforma Tributaria y la Reforma Laboral; iniciativas que empiezan a poner en práctica los tres consensos básicos señalados el mes pasado por el Presidente Macri.

El objetivo principal de todas estas reformas es hacer sostenibles en el tiempo la generación de empleo y la reducción de la pobreza.

En cuanto a lo previsional, estamos orgullosos de la amplia cobertura de nuestro sistema, que alcanza al 98% de los mayores, y de la Reparación Histórica, con la cual recompusimos los haberes mal liquidados de 1,1 millones de jubilados.

Ahora bien, reconocemos que la situación actual del sistema no es sostenible. Es nuestra responsabilidad como legisladores hacer los cambios necesarios para que el sistema siga siendo universal, público, solidario y de reparto.

Nuestro apoyo viene, entonces, del convencimiento de que la reforma servirá para fortalecer el sistema previsional y hacerlo sostenible en el tiempo.

Para ello, el Gobierno propone tres cambios. El primero es la modificación de la fórmula de movilidad. La actual es innecesariamente compleja e inestable, y no asegura el poder adquisitivo de los jubilados. En 2014, por ejemplo, sus haberes perdieron un 7% frente a la inflación.

La fórmula propuesta es simple y transparente y garantiza para siempre el poder adquisitivo de los jubilados. Además, es similar a la que usan los países desarrollados, estando compuesta en un 70% por la inflación y un 30% por el aumento de los salarios.

En 2018, con esta fórmula, las jubilaciones le van a ganar por alrededor de 5 puntos a la inflación. Ya sabemos que en marzo de 2018 las jubilaciones subirán 5,7% y que en junio aumentarán aproximadamente 5,6%. Las proyecciones del Ministerio de Hacienda indican que en septiembre de 2018 crecerán otro 4,7% y en diciembre un 4,2% extra. Estos cuatro aumentos combinados dan un aumento total de las jubilaciones para 2018 de 21,8%, casi cinco puntos más que la inflación estimada por los analistas privados.

El segundo cambio es garantizar al menos el 82% del salario mínimo a los jubilados que hayan hecho sus aportes. Esto significará un aumento extra de más de 500 pesos mensuales a partir de enero para 1.200.000 jubilados y pensionados, profundizando el carácter solidario del sistema.

El tercer cambio es permitirles a los trabajadores del sector privado que se sientan cómodos en sus empleos, demorar voluntariamente su jubilación y seguir trabajando hasta los 70 años.

Todos estos cambios reflejan el compromiso del Gobierno con la inclusión y la protección de quienes más lo necesitan. En 2018 el 76% del presupuesto nacional se destinará a cuestiones sociales (incluidas las jubilaciones). Es un número récord para Argentina, varios puntos por encima del promedio de 67% de la última década.

Por eso vale la pena el esfuerzo de hoy.

Mario Negri /Elisa Carrió / Nicolás Massot

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diciembre 11th, 2017|Columnas de Opinion, Diputados|0 Comments

¡Si Tocqueville nos viera!

Por Silvina García Larraburu*

Hay un sino trágico en los hechos de los últimos días. Se deja ver la raíz de uno de los dramas nacionales. El Poder Judicial, que desde nuestra organización nacional, se quiso como el custodio de las garantías individuales (en rigor, de los derechos humanos), ha desorbitado su quicio.
El gran Alexis de Tocqueville, se asombraba del inmenso poder político que los Estados Unidos habían reconocido a sus Jueces: basar sus sentencias en la Constitución. Sin duda esos Jueces americanos estaban y están investidos de una enorme potencia, como los nuestros: pueden declarar inconstitucional una ley y, en consecuencia, juzgar inaplicable en un caso particular una norma sancionada por el Congreso.
Sin embargo, en Estados Unidos los Jueces tuvieron un límite, que nunca franquearon: las cuestiones políticas no justiciables. Los jueces no judicializan la materia política. Singularmente en el país del Norte este límite fue enunciado muy temprano, en una causa en la que se cuestionaba nada menos que los alcances de un tratado internacional (corría el año 1796 y en los autos Ware vs. Hylton, se pretendía juzgar el cumplimiento del Tratado de París, de 1783). Una situación similar a la presente, que se nos impone con elocuencia.
Nuestra Corte también ha reconocido esta frontera, y tiene su propia doctrina sobre las cuestiones políticas. Sin embargo no solo la ha cuestionado reiteradamente sino que, incluso, la ha traspasado en varias ocasiones, con graves consecuencias para la historia: en los años 1930 y 1943, al convalidar los respectivos gobiernos de facto, en otras ocasiones atribuyendo a estos gobiernos de espurio origen, amplios poderes, o no revisando la razonabilidad de detenciones durante el estado de sitio o actuando como lo ha hecho durante la dictadura.
Traer al Tribunal los alcances del Memorándum de Entendimiento con la República Islámica de Irán, aprobado legítimamente por el Congreso Nacional, es atribuir al Juez respectivo de un poder que no solo no tiene, sino que no debe tener. De la intromisión de la justicia en la política no se siguen consecuencias felices, sino dramáticas y lo más preocupante es el incierto alcance de sus efectos: cesan los limites institucionales y no gobiernan los representantes, sino funcionarios de origen no democrático, que se autoatribuyen la facultad de juzgar sobre la conveniencia.
Es un error convalidar el accionar del Juez Bonadío, por el juicio que nos merezca el anterior gobierno e, incluso, la propia ex presidenta. Hoy es ella, mañana somos nosotros. En tanto, el sistema que sangrientamente hemos construido, se derrumba. Desaforarla por la causa que se pretende, es rendirse a la vocación de guillotinar a los magistrados en la plaza pública: la política espectáculo que arrasa con lo que tanto dolor nos costó construir. Las fotos actuales son las viejas picas con las cabezas de los enemigos.
No se convalida semejante arbitrariedad con la invocación de la traición a la patria. Nuestra Constitución ha previsto esta figura para otras situaciones y en estado de guerra. Sin embargo, nuestros Jueces la han bastardeado, empleándola en su momento contra Irigoyen y contra Perón.
Por ello la referencia a uno de nuestros más graves males. La corrupción sin duda es un tema central, pero más aún lo es el funcionamiento del Poder Judicial (a quien le cabe lograr que esa corrupción, anterior y actual, no quede impune). Ese Poder ha sido el protagonista de las peores páginas de la historia, y ha reiteradamente eludido su reforma, abroquelándose corporativamente y, con sinuosa capacidad, se ha dejado instrumentalizar por el gobierno de turno, mientras el giro le resulte conveniente. Sus propios actos le sirven para encubrirse.
Es la hora de pensar y actuar sobre ello y de volver a los límites y a la Constitución, con mirada honesta y reconociendo lo que está en juego. Muchas víctimas testimonian la gravedad de estos desvíos.

*Senadora nacional por FPV Río Negro

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El G-20 en Argentina

Por Federico Gastón Addisi*

La pasada semana la Argentina asumió la presidencia “pro tempore” del poderoso G-20. Durante el año que nuestro país tiene que presidir este foro internacional, habrá más de 50 reuniones de técnicos que avanzarán en la elaboración de un documento que tendrá su corolario con la presencia de los 20 primeros mandatarios en diciembre del 2018.

Pues bien, el país anfitrión, en este caso la Argentina, al inaugurar las sesiones tiene, por derecho consuetudinario, la facultad de “poner en agenda” algunos de los temas que a su juicio sean fundamentales para su tratamiento.

Y así lo hizo el Presidente Mauricio Macri. Trazando, guste o no, por acción u omisión, un camino totalmente en línea con los postulados globalistas de los cultores del Nuevo Orden Mundial. De esta manera, Argentina propuso tres ejes temáticos, a saber:

– El futuro del trabajo.  – Infraestructura para el desarrollo.  – Futuro alimentario sustentable.

De los tres puntos citados nos interesa detenernos en el primero y el tercero. Su sola enunciación acusa un claro lineamiento político con lo más rancio del supracapitalismo concentrado. Pero también muestra claramente que el actual gobierno nacional, posee un plan de gestión para la Nación que implica al menos una reelección para poder consumarlo. Y a su vez, les dice a propios y extraños, que Mauricio Macri no vino aquí a improvisar.

Pedido de ingreso a la OCDE, integración vía acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, giro del Mercosur hacia la Alianza del Pacífico, presencia en el Foro de Davos, son sólo muestras de la política exterior del actual gobierno que se sustancian en los tres ejes enunciados en la apertura del G-20.

En lo atinente al futuro del trabajo, la mención es una clara referencia a lo que el Sr. Klaus Schwab, Presidente del Foro de Davos ha llamado IV Revolución Industrial, la cual no es otra cosa que la concentración máximo de capital y finanzas en unas pocas manos, que a su vez tendrán la tecnología (medios de producción) para crear los nuevos -y menos- puestos de trabajo que la transformación en ciernes requiere. Se trata de la convergencia de la tecnología digital, con la física y biológica cuyo paradigma será la inteligencia artificial y la robótica como reemplazo de la mano de obra del hombre. Todo en nombre de maximizar la producción y bajar los costos laborales. Los agentes disruptivos que terminarán con el mundo tal y como lo conocemos serán entre otros: la impresora 3D; el big data, la ingeniería genética, la internet de las cosas, el bitcoin o dinero digital además de la mencionada IA. Este cambio traerá aparejado dos grandes problemas. El primero producto de las asimetrías entre aquellos países que posean esta tecnología y aquellos que sólo la consuman, condenando a éstos últimos a una nueva forma de sometimiento. Y el segundo, desde ya, es el factor humano. El Sr. Schwab calcula una pérdida de empleo a nivel global que oscila entre el 25 y el 35%.  O dicho en sus propias palabras: “Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes”.

Los apologistas de este cambio radical, entre los que se encuentra nuestro presidente, imaginan una optimización en las ganancias, un boom de la producción, una economía dependiente e interrelacionada con la tecnología, y a un hombre con mucho, mucho tiempo libre. Imaginan a ese % global que no tendrá trabajo, disfrutando el ocio de la vida viviendo nada menos que sin trabajar. ¿Será así o se convertirán en nuevos parias sociales excluidos del sistema? ¿Filosóficamente será el fin de la matriz judeo-cristiana y su paradigma de “ganarás el pan con el sudor de tu frente?”. O como lo expresar su Santidad el Papa Francisco en su -encíclica Laudato Si: “Estamos llamados al trabajo desde nuestra creación. No debe buscarse que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se deñaría a sí misma.

Finalmente, abordaremos brevemente el tópico del llamado “futuro alimentario sustentable”. El mismo, entendido en clave del supracapitalismo que venimos analizando, no es otra cosa que la vuelta del neo malthusianismo. Esta es la teoría del economista T. Malthus que sostiene que la población crece en proporción geométrica mientras que los alimentos lo hacen en aritmética. Esto ocasionaría un desfasaje entre la creciente población y los cada vez mas escasos alimentos. ¿Y cuál era la propuesta para solucionar este “problema”?, pues Malthus no dudaba en las bienaventuranza de las hambrunas, las pestes, la guerra y todo aquello que pueda eliminar hombres de la faz de la tierra. Incluso sostenía que el Estado nada tenía que hacer por aquellos más desvalidos (cualquier semejanza de lo que acontece hoy día con niños y ancianos NO ES COINCIDENCIA). Pero incluso fue más allá y proclamó el beneficio de que las clases más bajas de la sociedad no se reproduzcan. Famosa es su frase: “Parece que es una de las inevitables leyes de la naturaleza que algunos seres humanos sufran de miseria. Estas son las personas que, en la gran lotería de la vida, fracasarán”. Hoy en día e Informe Kissinger mediante, sus seguidores -como lo es el eje atlantista del G 20- podemos apreciar esta  filosofía en la imposición del control de natalidad, y más llanamente, del aborto. En las antípodas, nuevamente se alza la voz de Su Santidad en su mencionada Encíclica, dándonos la razón: “En lugar de resolver los problemas de los pobres y de pensar en un mundo diferente, algunos atinan sólo a proponer una reducción de la natalidad. No faltan presiones internacionales a los países en desarrollo, condicionando ayudas económicas a ciertas políticas de salud reproductiva”. Y con esto queda todo dicho.

(*) Historiador revisionista. Estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad del Salvador. Además es Diplomado en Antropología Cristiana (FASTA) y en Relaciones Internacionales (UAI). Publicó “San Martín, Rosas, Perón. Un homenaje a Fermín Chávez” (2008); “Estévez. Vida de un Cruzado” (2009); “Raúl Scalabrini Ortíz. Sus libros y sus enseñanzas” (2009); “Aportes al Bicentenario” (2011); “Historia de la Revista del Instituto Juan Manuel de Rosas” (2013). Es columnista en “Noticias del Congreso Nacional”. Como historiador, pensador y periodista siempre se manifestó estrechamente vinculado al Pensamiento Nacional y a la Doctrina Nacional del Justicialismo. Actualmente es el Director de Cultura de la Fundación Rucci de la Confederación General del Trabajo.

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diciembre 10th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Fundamentos ideológicos de la revolución cultural

Por Pablo Javier Davoli*

* A modo de introito:
Pérdida del sentido de trascendencia; dilución de los valores; perversión de las costumbres; desmantelamiento de la familia; desaparición de la amistad cívica; debilitamiento del arraigo comunitario; distorsión y extravío de las identidades a todo nivel… Frivolización; banalización; vaciamiento cultural… Narcotización; miseria; violencia; crimen; angustia… Fenómenos muy diversos que, sin embargo, participan de un mismo proceso de revolución y degradación cultural. Un proceso hábilmente pergeñado, entre otros, por el genial estratega Antonio Gramsci; y generosamente financiado por un “filantrópico” puñado de desalmados especuladores y usureros, en aras de inconfesables intereses. El complejo proceso en cuestión se jalona a través de graves aberraciones ideológicas, es decir, de groseros sofismas. Con este modesto artículo queremos señalar, a guisa ejemplificativa, algunos de dichos esperpentos intelectuales…
* Theo Wiesengrund Adorno y la “personalidad autoritaria”:
Hacia 1950, el autoritarismo fue re-conceptualizado por Adorno como un trastorno de la personalidad, consistente en la adopción subjetiva de principios metafísicos, los cuales constituyen la “piedra angular” de la normativa ética. Adorno efectuó esta re-conceptualización, precisamente, por el carácter objetivo y superior que ostentan aquellos principios. Carácter, éste, que los coloca por encima de nuestro arbitrio, proponiéndolos como referencia útil y marco obligado de nuestros deseos y decisiones, y exigiendo el tributo de nuestro respeto personal. Al identificar al desgraciado fenómeno del autoritarismo con la búsqueda y la entronización que cada uno de nosotros puede hacer de los principios en cuestión, Adorno:
– Replanteó al autoritarismo como problema primordial y eminentemente psicológico (en vez de politológico y, a lo sumo, sociológico).
– Presentó la libre adhesión al célebre decálogo bíblico, el acatamiento convencido del Derecho Natural y el abrazo fervoroso de la Verdad, el Bien y la Belleza, como síntomas de una personalidad autoritaria, problemática y potencialmente criminal. En suma, estigmatizó seriamente al hombre de principios.
– Habilitó la adopción de medidas políticas totalitarias, gravemente lesivas de la esfera privada, la intimidad personal y la conciencia individual, so pretexto de re-educar y/o curar a las personalidades autoritarias.
Estas extravagantes ideas sólo pueden explicarse en el fantástico contexto de la Weltanschauung (cosmovisión) materialista de Adorno “et alii”. A ello debe añadirse que el sociólogo elucubró su imaginario y anti-natural tipo humano a través del endeble y discutible método de las encuestas de opinión.
* Erich Fromm contra la figura paterna:
La noción de la personalidad autoritaria ha servido para denostar a la figura del padre, ya que éste constituye el símbolo encarnado de la Ley (o sea, de los principios metafísicos que deben guiar la formación de nuestra personalidad y el desarrollo de nuestra conducta, subordinando los instintos y las pasiones a tal proceso de auto-perfeccionamiento, en aras del propio bien y del de la comunidad a la que pertenecemos).
Fromm no sólo elaboró una técnica psicológica (supuestamente terapéutica) apuntada a la humillación de la figura paterna frente a los demás miembros de su propia familia. También propició la instalación de formas sociales matriarcales; es decir, de estructuras completamente ajenas a nuestra enjundiosa tradición occidental (y, además, perimidas en la mayor parte de aquellos pueblos no-occidentales que alguna vez las desarrollaron).
Para justificar su matriarcalismo, el renombrado psicólogo distorsionó groseramente las conclusiones que había extraído el antropólogo Johann Bachofen a partir de los descubrimientos arqueológicos de Anatolia. Conclusiones, éstas, que -en su momento y por error- el gran científico helvético había proyectado universalmente.
* Ernst Bloch contra las virtudes teologales cristianas:
Bloch postuló la inmanentización del sentido de las virtudes teologales cristianas. Fe, sí, pero no en DIOS, sino en el hombre. Esperanza, también, mas depositada en el mito positivista del progreso humano. Y, Caridad, lo mismo, pero referida a la… ¡lucha de clases! El enervamiento semántico propuesto por este autor (muy especialmente, la habilitación de la lucha de clases como algo necesario y bueno) propició en gran medida la proliferación de terroristas que, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, asesinaron con asombrosa tranquilidad de conciencia.
* Erick Neumann contra la antigua ética:
Neumann pregonó abiertamente la instalación de una nueva ética, que procediera de una nueva conexión del Yo con los estratos correspondientes al mundo de la función inferior y el estadio primitivo de la humanidad. Para el psicólogo, la antigua ética, articulada en torno a valores objetivos y absolutos, había ingresado en una fase de inexorable decadencia y, por lo tanto, debía ser reemplazada por una nueva ética, que liberara completamente la parte de la personalidad opuesta al valor ético. Es decir, una “nueva ética” de la “sombra”, que es el “otro lado”; “la expresión de la propia imperfección y terrenalidad, o sea lo negativo no coincidente con los valores absolutos; (…) lo corpóreo en contraposición a lo absoluto y eterno de un alma que no pertenece a este mundo”.
Neumann ha propuesto la habilitación de los anti-valores y la proscripción de los auténticos valores (en términos schellerianos). La nefasta postulación no se limita al libramiento y la entronización de las pulsiones inferiores de nuestra psiquis humana, convirtiendo así al propio capricho en norma suprema de nuestro obrar. Además, apunta a la prevalencia de aquellas inclinaciones que, ya no por su circunstancial exorbitancia sino por su propia índole, se oponen a los valores morales. O sea que la anti-ética de Neumann, amén de promover la exacerbación de los apetitos inferiores (que, en sí mismos, no son malos), busca el predominio de los impulsos de índole perversa.
* A modo de colofón:
Estas son algunas de las nefastas fuentes ideológicas de las que se ha alimentado el proceso de revolución y degradación cultural en curso. Proceso, éste, radicalmente contrario a nuestra varias veces milenaria tradición occidental, absolutamente anti-cristiano y -en suma- lesivo de la dignidad de todos los hombres y de las posibilidades de progreso de todos los pueblos. En nuestro concreto caso, el mismo está distorsionando nuestra Imago mundi, subvirtiendo nuestro Ethos, destrozando nuestro Modus vivendi e impidiendo nuestro desarrollo espiritual.
Uno de los triunfos estratégicos más notables de la acción revolucionaria en cuestión, ha sido la imposición de sus conceptos fundamentales, connotaciones más significativas, categorías analíticas, códigos terminológicos y fraseológicos, referentes intelectuales y artísticos, versiones historiográficas, simpatías y antipatías, etc., en casi todos los ambientes escolares, universitarios, científicos, profesionales, periodísticos e, incluso, eclesiásticos. Así, el pensamiento único, políticamente correcto, impregna y contamina toda la atmósfera social.
El “buen combate” que estamos llamados a librar, requiere que reemprendamos, tanto a nivel personal como comunitario, el camino de búsqueda de la Verdad, el Bien y la Belleza. En esa maravillosa exploración, cuyo inicio nos urge, se juegan nuestra felicidad personal, la paz social y el engrandecimiento de los pueblos.

*Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio “Nuestra Señora del Rosario” de los Hermanos Maristas. Se recibió de abogado en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales del Rosario, de la Pontificia Universidad Católica Argentina, a principios del año 2.000. Ha cursado la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata y el Doctorado en Derecho de la facultad arriba mencionada. Se ha desempeñado como docente de diversas asignaturas: “Ciencia Política”, “Formación del Pensamiento Jurídico-Político”, “Derecho Político”, “Derecho Constitucional”, “Derechos y Garantías Constitucionales”, “Instituciones de Derecho Público”, “Relaciones Gremiales” y “Sociología del Derecho”; en la facultad arriba nombrada, la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Abierta Interamericana y otras casas de estudios. Autor de varios libros, también ha escrito decenas de notas y artículos sobre diferentes temas de Filosofía Política, Geopolítica, Política Internacional, Derecho Político y Derecho Constitucional.

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diciembre 7th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Priorizar los derechos del niño

Por Julio Cobos*

En la sesión pasada del Senado de la Nación aprobamos diferentes proyectos de gran importancia. En ocasiones, algunos de ellos cobran mayor visibilidad que otros, por eso quiero resaltar uno de ellos en particular referido a la modificación del artículo 128 del Código Penal, destinado a dar mayor protección a los niños, priorizar sus derechos y combatir la pornografía infantil.

Este proyecto surgió del acuerdo de propuestas emanadas de legisladores de diferentes sectores políticos que entendimos la necesidad de lograr la protección integral de los jóvenes y de otorgar a la Justicia todas las herramientas para combatir la pornografía infantil en todas sus variantes. Esto cobra mayor relevancia si tenemos en cuenta que nuestro país figura entre los mayores consumidores.

La tenencia de pornografía infantil perjudica a terceros con el agravante que estos son niños y este es el punto fundamental a tener en cuenta. El Código Penal en su artículo 128 excluye de responsabilidad al adulto que consume pornografía infantil y para que se cumpla el tipo penal, la posesión del material debe tener como objetivo la distribución o comercialización del mismo. Esto es un error que debe ser subsanado porque los derechos de los niños deben primar por sobre las libertades individuales, dado que se lesiona la honorabilidad de los menores.

Con la aprobación que dimos en el Senado buscamos penalizar la tenencia, cualquiera sea su finalidad, ampliando la sanción al delito. Además, agravamos las penas para que el delito no sea excarcelable. En concreto, modificamos el artículo 128 del Código Penal según el siguiente detalle:

Reprimir con prisión de tres a seis años al que produzca, financie, ofrezca, comercie, publique o divulgue, por cualquier medio, toda representación de un menor de dieciocho años dedicado a actividades sexuales explícitas o toda representación de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales, al igual que el que organice espectáculos en vivo de representaciones sexuales explícitas en que participaren menores.

Reprimir con prisión de cuatro meses a un año al que tenga en su poder representaciones de las descriptas en el párrafo anterior.

Reprimir con prisión de seis meses a dos años al que tenga en su poder representaciones de las descriptas en el primer párrafo con fines de distribución o comercialización.

Reprimir con prisión de un mes a tres años al que facilite el acceso a espectáculos pornográficos o suministre material pornográfico a menores de catorce años.

Además, todas las escalas penales previstas en este artículo se elevan en un tercio en su mínimo y en su máximo cuando la víctima fuere menor de trece años.

Quien consume pornografía infantil requiere constantemente nuevo material, generando demanda y por lo tanto oferta. Esta necesidad de producir para satisfacer la demanda es el abuso sexual en sí, con la utilización de los menores de edad y la consecuente vulneración de sus derechos. Por eso la demanda es un eslabón más del abuso sexual. La tenencia es parte del circuito, debemos penarla para darle protección a niños y adolescentes y castigar a quién participan en ese circuito delictivo de abuso, oferta, demanda y consumo que genera la pornografía infantil.

*Senador nacional por UCR

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Los movimientos geopolíticos en el mundo

Por Alberto Asseff*

Los movimientos geopolíticos están en el orden del día de todo el mundo. China, procurando neutralizar las tendencias desbordantes de su desarrollo interno, intenta promover a las ciudades de tercer rango para evitar la desmesura de sus megalópolis como Shanghái y tratando de afirmar su soberanía en el mar meridional, en dura puja con Japón, Filipinas, Vietnam y otros países. También es evidente cómo dosifica la amenaza de Corea del Norte, aparentando enojo, pero manipulándola. Simultáneamente refuerza sus inversiones en América Latina y África, impulsa las dos nuevas “Rutas de la Seda”, ahora con un ferrocarril que llega a Lisboa y a Londres, opera en el puerto griego de El Pireo, aterriza en los Balcanes con fuertes inversiones en Serbia e influye decisivamente en once Estados de la Unión Europea, tales como Hungría, Bulgaria, República Checa, Polonia, Rumania, anudando vínculos con el Grupo de los 16, países de Europa Central, del Este y los Balcanes, incluyendo el financiamiento de la línea férrea rápida entre Budapest y Belgrado. Como en los viejos tiempos va dibujando el mapa.
El recelo de Bruselas, sede de la UE, es eso, alarma, pero las movidas chinas son hechos. El intercambio entre China y los Balcanes, en las narices de Italia, ya asciende a 3.300 millones de euros. En Serbia, tradicional aliada eslava de Rusia, los chinos hasta reflotan una planta siderúrgica en un suburbio de Belgrado, Smederevo manteniendo el empleo a miles de personas.
El aislacionismo de EEUU impulsado por el presidente Trump incentiva a Europa Central, parte de la UE, a buscar nuevo socio. Pekin se regocija. Los norteamericanos parecen enfrascados en el llamado “rusiagate”, desentendidos de problemas globales como el cambio climático, el flagelo del trabajo infantil en el mundo, la pobreza y tantos otros asuntos. Inclusive, en el siempre caliente Cercano Oriente el protagonismo ruso, inesperadamente asociado a Turquía, parece preponderar en la castigada Siria y la contención a Irán la asume Arabia Saudita que convoca a una alianza islámica sunita contra los chiitas persas, a la par que el príncipe heredero da pasos modernizadores, otrora impensables.
Europa, esa vieja pero siempre atractiva, ha recomenzado a crecer con más de un 2,5% del PBI y más allá del Brexit, gran dolor de cabeza para Gran Bretaña, forja nuevos instrumentos de integración, ahora con una defensa común que prevé respuestas a una de las más intangibles pero acechantes amenazas, el ciberataque. Y prosigue con su presencia en África, con una magna cumbre entre la UE y la Unión Africana, algo que contrasta negativamente con la inacción del Mercosur que no se decide a organizar una reunión con nuestros vecinos del este. Antes de esta gran Mesa europea africana, el presidente francés Macron estuvo en varios países francófonos consolidando añejas relaciones. Es interesante y poco conocido que existe una moneda común, el franco CFA, ligada al euro, en 14 Estados del África subsahariana más las Comores. Nosotros en el Mercosur aún no tenemos “clearing” bancario. Obviamente, el intercambio intra Mercosur se dificulta por la ausencia de instrumentos monetarios compartidos.
Rusia no se descuida ni cede su rol de gran potencia. Recobra presencia en el estratégico Mar Negro y en el Oriente Próximo a partir de su relevante papel en Siria y con indicios de conciliación con Turquía. Además alienta diversos separatismos prorrusos, como los del este de Ucrania y de Moldavia. Por eso no hesita en respaldar subrepticiamente a los independentistas catalanes y el día de mañana a los de Córcega o cualquier otro que surja.
En esta parte del planeta en que estamos nosotros, la integración, salvo excepciones, es una proclama retórica, lejana de las realizaciones. Están ausentes sin aviso una estrategia comercial común, atraer inversiones que beneficien al conjunto, seguramente a través de cadenas de valor que posibiliten que el producto final sea el resultado de segmentos fabricados en tres o más países y hasta carecemos de imaginación. Hay hoy una creciente demanda turística de alta capacidad de consumo. Sólo con pensar en que 20 millones de chinos se suman por año con avidez por salir a pasear tendríamos que pergeñar respuestas y ofertas. Por ejemplo, habría que unir al actual ferrocarril que liga a Cuzco con Arequipa, pasando por el lago Titicaca, con el que llegue hasta Jujuy pasando por la Quebrada de Humahuaca. Esa opción turística deberíamos ofrecérsela al mundo, creando entre nosotros puestos de trabajo de alta calidad y remuneración.
Siendo la Antártida un reservorio de recursos variopintos y nosotros su primer ocupante permanente, el 2 de diciembre pasado un Hércules recién refaccionado no pudo llegar a Marambio y debió volver a Río Gallegos en emergencia. Es hora de que ahorremos en choferes, celulares de funcionarios, publicidad estatal, festivales, etc. y compremos una flota aérea de transporte y de defensa elemental. Tomando el modelo chino de búsqueda de soberanía más que dudosa en el mar meridional contiguo, nosotros, que la tenemos más que firme, aunque parcialmente usurpada, tenemos que disponer de patrulleros oceánicos y de todo tipo de buques para custodiarla y aprovecharla. No puede volver a acaecer que estemos impedidos de rescatar o siquiera buscar a un submarino accidentando y, peor, que ese sumergible esté en dudas si se hallaba en condiciones plenas para navegar. Es tiempo para que nuestros satélites auxilien para el control de la “pampa marítima o mojada”. Y para que la ocupemos.
Una mirada geopolítica no sólo sirve para satisfacer nuestra curiosidad. Es útil para guiar la gestión de gobierno porque señala las directrices. Custodia, defensa, aprovechamiento de los recursos, conectividad física, integración económica, cadenas de valor, planificación conjunta, encuentro con la vecindad, no sólo la inmediata, sino la de allende el océano como África, trabajo de calidad, horizonte para los países y sus gentes.

*Diputado del Mercosur y dip.nac.mc
Presidente nacional del partido UNIR

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diciembre 5th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Requiem del ARA San Juan

Por Federico Addisi*

Retorno a la democracia. Desmalvinizacion y desmantelamiento de las FFAA. Argentina no tiene hipotesis de conflicto. Apoteosis progresista. Aplausos y vitores. Cae el telon. (Fin del primer acto).
El ARA San Juan sale en mision. Desperfecto tecnico. Pierde rumbo y comunicacion. 44 menos dice el progresismo traidor. Mas aplausos y vitores. Cae el telon.
(Fin del segundo acto).
Sospecha. Al submarino lo hundieron los ingleses. Navego por mar circundante a las Malvinas. La historia se repite y se repiensa la hipotesis inicial.
Se repiensa la situacion?
Abucheos e insultos. Cae el telon.
(Fin de la tragedia).

(*) Historiador revisionista. Estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad del Salvador. Además es Diplomado en Antropología Cristiana (FASTA) y en Relaciones Internacionales (UAI). Publicó “San Martín, Rosas, Perón. Un homenaje a Fermín Chávez” (2008); “Estévez. Vida de un Cruzado” (2009); “Raúl Scalabrini Ortíz. Sus libros y sus enseñanzas” (2009); “Aportes al Bicentenario” (2011); “Historia de la Revista del Instituto Juan Manuel de Rosas” (2013). Es columnista en “Noticias del Congreso Nacional”. Como historiador, pensador y periodista siempre se manifestó estrechamente vinculado al Pensamiento Nacional y a la Doctrina Nacional del Justicialismo. Actualmente es el Director de Cultura de la Fundación Rucci de la Confederación General del Trabajo.

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diciembre 3rd, 2017|Columnas de Opinion|Comentarios desactivados en Requiem del ARA San Juan
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