Columnas de Opinion

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Marcelo Gullo: El peronismo (1943-1955), un intento de Insubordinación fundante

Por Marcelo Gullo*

Introducción

En la historia de las relaciones internacionales, la primera unidad política en utilizar, de forma consciente, sistemática y premeditada, el imperialismo cultural[1], es decir la subordinación ideológico-cultural, como herramienta fundamental de su  política exterior,  para imponer su voluntad a las otras unidades políticas fue, Gran Bretaña, exportando como ideología de dominación, el libre comercio.

A través de las logias, Inglaterra exportó, para convertir en semicolonias a las jóvenes repúblicas hispanoamericanas,  las ideas del libre comercio. Idea que se cuidó muy bien, de no aplicar sobre su propio territorio.

Una de las cuestiones más llamativas pero, a su vez más ignoradas de la historia de las relaciones internacionales, se refiere al hecho de que, a partir de su industrialización, Gran Bretaña pasó a actuar con deliberada duplicidad.  Una cosa era lo que efectivamente había realizado – y realizaba – en materia de política económica  para industrializarse y progresar industrialmente y  otra, aquella que, ideológicamente, propagaba, con Adam Smith y otros voceros.

Inglaterra, se presentaba al mundo como la patria del libre comercio, como la cuna de la no intervención del estado en la economía cuando, en realidad,  había sido, en términos históricos, la patria del proteccionismo económico y del  impulso estatal. [2]

El estudio de la historia de la economía inglesa – afirma Helio Jaguaribe –  demuestra que la industrialización británica, incipiente desde el Renacimiento isabelino y fuertemente desarrollada desde fines del siglo XVIII, con la Revolución Industrial, tuvo, como condición fundamental, el estricto proteccionismo del mercado doméstico y el conveniente auxilio del Estado al proceso de industrialización.  Obtenidos para sí,  los buenos resultados de esa política, Gran Bretaña se esmeró en sostener, para los otros, los principios del libre comercio y de la libre actuación del mercado, condenando, como contraproducente, cualquier política proteccionista por más tenue que esta fuese.

Imprimiendo a esa ideología de preservación de su hegemonía, las apariencias de un principio científico universal de economía logró, con éxito, persuadir de su procedencia, por un largo tiempo (de hecho, pero teniendo como centro a los Estados Unidos, Alemania y Japón, hasta nuestros días), a los demás pueblos que, así, se constituyeron, pasivamente, en mercado para los productos industriales británicos y después de la Segunda Guerra Mundial para los norteamericanos, alemanes o japoneses, permaneciendo como simples productores de materias primas. [3]

De esa forma, la subordinación ideológica – en las naciones que aceptaron los postulados del libre comercio-, se constituyó en el primer eslabón de la cadena que las ataba y condenaba al subdesarrollo endémico y a la subordinación política, más allá de que lograran mantener los atributos formales de la soberanía. Por lógica consecuencia, a partir de entonces, para que un  proceso emancipatorio – emprendido por cualquier unidad política sometida a la subordinación ideológica británica –  fuese exitoso debía partir, necesariamente, de la ejecución de una insubordinación fundante, es decir de la puesta en marcha de una insubordinación ideológica -consistente  en el rechazo de la ideología de dominación difundida por Gran Bretaña: el libre comercio –  que debía ser complementada con la aplicación de un adecuado impulso estatal (proteccionismo económico, inversiones públicas, subsidios estatales, reconstrucción y promoción de los valores espirituales), que pusiese en marcha el proceso de industrialización y el proceso de reconstrucción del ser nacional.

Fue, ciertamente, gracias a la realización de sus respectivas insubordinaciones fundantes que, los Estados Unidos, Alemania, Japón, Canadá y Corea del Sur lograron industrializarse y reconstruirse moralmente, factores éstos que le posibilitaron a cada una de estas naciones,  convertirse en unidades políticas efectivamente independientes. [4]

La intención investigativa de este artículo, consiste en analizar si el peronismo como acción de gobierno, podría entenderse como un proceso de insubordinación fundante, análogo al iniciado en los Estados Unidos, por George Washington y continuado por  Abraham Lincoln y sus sucesores,  o al iniciado, en Alemania, por Federico List y complementado por  Otto von Bismark , o al puesto en marcha  en el Japón, por la Revolución Meiji , o al realizado, en Canadá por John Macdonald  y el partido conservador o, más cercanamente en el tiempo, al llevado adelante por Corea del Sur.

Política y economía en los países subordinados

Acertadamente, afirma José Pablo Feinmann que, “…para Perón, la economía sólo existe en tanto es orientada por un proyecto político nacional. Si hay política, hay economía. Si no hay política, la que se adueña de todo es la economía. Y como la economía la dominan los países centrales, las metrópolis, son ellos los que se adueñan del país cuando el país carece de un proyecto político que los enfrente. ¿Qué requiere un proyecto político que haga de la economía uno de sus resortes, pero no su fundamento? Requiere un Estado fuerte”.[5]

Fue justamente un estado fuerte el que construyeron los Estados Unidos luego de la guerra civil, luego de la victoria del norte industrialista, sobre el sur librecambista y pro británico.

Nada quedó, en los Estados Unidos, librado a  la mano mágica del mercado.

Conviene recordar que los Estados Unidos, después de la guerra civil procedieron:

1) A regular y limitar enérgicamente, la inversión extranjera en recursos naturales.

2) A limitar los derechos de explotación minera, a ciudadanos norteamericanos y sociedades anónimas estadounidenses.

3) A prohibir  la compra de tierras, por parte de extranjeros no residentes

4) A establecer una barrera arancelaria  -prácticamente infranqueable- para proteger a la industria norteamericana de la competencia británica.

5) A utilizar, con gran éxito, la indisciplina monetaria y financiera, para solventar su desarrollo industrial. [6]

Conviene recordar  también que, los Estados Unidos, hasta 1862, era un país “algodón dependiente” y que tenía todas las características de un país periférico.[7]

Fue, justamente en la batalla de Gettysburg, el 3 de julio de 1863,  que Estados Unidos obtuvo su verdadera independencia del imperio británico. Sólo después de la imposición del proyecto proteccionista, Estados Unidos dejará de ser un país “algodón dependiente” y un país relativamente pobre.

Los países dependientes son países pobres, o relativamente pobres, mono productores o, en el mejor de los casos, proveedores de varias materias primas,  y económicamente débiles.

Pero, como lo demuestra la historia de los Estados Unidos, Canadá, Australia, por mencionar algunos, no son dependientes porque son pobres, son pobres porque son dependientes:

“Y esta dependencia les ha sido impuesta por las naciones imperialistas, quienes han realizado su política de dominación con la más poderosa de sus armas: la economía. ¿Por qué el librecomercio de Smith y Ricardo?  ¿Por qué esa confianza en la mano invisible? Porque ahí ganaban ellos, los dueños de la economía. Lo dice Canning cuando festeja la liberación de Hispanoamérica ‘si llevamos bien nuestros negocios es nuestra’. Nada de cañonazos ni soldados, la economía se encargará de la política de dominación”. [8]

La estructura económica neocolonial.

Un análisis simple de la estructura económica de la Argentina permite observar la situación de dependencia, respecto de Gran Bretaña, anterior al 1 de julio de  1940:

“El 47,7 % de capital total existente  era extranjero; el 49,3% de las inversiones que se realizaban también provenía del exterior, el 37,8 % de las exportaciones del país debía destinarse al pago de los servicios  e intereses correspondientes a dichos capitales. La propiedad del capital extranjero invertido era en un 80% de origen inglés y norteamericano… (entre 1900 y 1940), el ingreso de capitales y créditos foráneos al país  ascendió a 8303 millones de dólares, pero se remesaron utilidades por valor de 14.145 millones de la misma moneda”. [9]

El modelo económico instaurado después de Caseros, le había dado a la Argentina una fisonomía “agrícola-ganadera dependiente”.

Una fisonomía análoga a la que tenían los Estados Unidos de Norteamérica hasta el triunfo en su guerra civil, del norte proteccionista y nacionalista contra el sur librecambiasta y pro británico.

Asimismo, una estructura análoga se puede observar, en la economía canadiense, por ejemplo, antes del inicio de la denominada “National Policy” que llevaron a cabo John Mcdonald y el partido conservador a partir del año 1879, consistente en el rechazo absoluto del libre comercio y mediante la aplicación de un férreo proteccionismo económico a fin de conseguir la industrialización del Canadá. [10]

En Argentina, el modelo agrícola-ganadero, fue acompañado por “un modelo educativo que impedía toda conciencia industrialista en el sector empresario: sus hábitos mentales inducidos lo empujaban a considerar como poco noble dedicarse a las manufacturas”.[11]

Importa tener en cuenta, como dato sociológico y político fundamental para poder evaluar objetivamente la labor de gobierno realizada por la Revolución del 4 de junio de 1943 y por los dos gobiernos constitucionales presididos por el General Juan Domingo Perón que le sucedieron,  entre 1946 y 1955 que, si  bien la Primera Guerra Mundial, la depresión de 1929-1930 y el estallido de la Segunda Guerra Mundial,  habían promovido un cierto desarrollo fabril, se miraba a esa industria “como un sucedáneo artificial, destinado a desaparecer en cuanto se normalizasen las apuntadas circunstancias excepcionales”. [12]

Si bien es cierto que, como apuntamos apenas unos párrafos atrás la sociedad argentina en general veía a la industria casi de “costado” como una actividad pasajera (y aún innoble), esta postura anti-industrialista, resultaba permanentemente azuzada por los grandes medios de comunicación  de la época (“La Prensa” y “La Nación”, y aún los grandes de diarios del interior. Sólo por mencionar dos importantes, periódicos como “La Voz del Interior” de Córdoba o la “Gaceta de Tucumán”). De igual modo, la mayoría del espectro partidocrático político de la época, veía el fenómeno fabril, como un fenómeno pasajero.

Por otra parte, los productores dependían de “un oligopolio integrado por cuatro firmas principales, Bunge & Born, Louis  Dreyfus, La Plata Cereal y Louis De Ridder. “Dos de ellas, monopolizaban, entre 1936 y 1939, más del 50 % de la comercialización total de las cosechas: Bunge & Born y Dreyfus”. [13]

La piedra angular de la estructura económica neocolonial

 En 1932, Sir Otto Niemeyer, arriba a la Argentina para realizar una evaluación del sistema financiero y “aconsejar” una serie de medidas necesarias para su mejor funcionamiento.

En 1933, elabora un informe en el que diseña los mecanismos de un Banco Central para la República Argentina. Es, en ese mismo momento histórico que Raúl Prebisch, elabora también, un proyecto de Banco Central para la Argentina. El ex – diputado socialista, Federico Pinedo, “ataca desde el diario “Libertad” y desde el Colegio  Libre de Estudios Superiores, el proyecto de Prebisch, demostrando con sólidos argumentos, que el Banco de la Nación Argentina  podía desempeñar esas funciones eficazmente sin crear una nueva y distinta institución”. [14]

Paradojas de la historia, el gobierno fraudulento de Agustín P. Justo – a instancias del mismo Federico Pinedo, ahora ministro de ese gobierno – es el que, en mayo de  1935, aprueba  el proyecto de creación del Banco Central de la República Argentina presentado por Raúl Prebisch, el mismo que el propio Pinedo, había denostado.

El Banco Central tendría como funciones principales la de determinar la orientación del crédito (cosa que en términos más completos incluye el manejo de la tasa de interés y con el ello el poder de acelerar o desacelerar la economía), la paridad monetaria y la emisión del circulante.

El Banco Central quedó así organizado como una institución de capital mixto  conformada por El Banco de la Nación Argentina que, con 2000 acciones sólo tenía derecho a 1000 votos en la asamblea de accionistas, los Bancos Provinciales que, con 1918 acciones, sólo tenían derecho a 1777 votos en la asamblea de accionistas, las entidades bancarias de capital privado consideradas como empresas argentinas que con 4261 acciones, tenían 4120 votos en la asamblea,  y los bancos extranjeros que,  con 1821 acciones tenían 1821 votos en la asamblea.

Así conformado el Banco Central, el Estado nacional- en el caso de que pudiera convencer a las provincias que votaran siempre de forma conjunta con él -, podía llegar a reunir, como máximo,  2777 votos,  y la banca privada en su conjunto, podía reunir nada menos que 5941 votos:

“Los bancos oficiales tenían, entonces, un poder de decisión  menor en relación  con los recursos que aportaban, mientras el peso de los extranjeros  en la asamblea era mayor del que podía suponerse, ya que muchos bancos considerados nacionales, como el Español del Río de la Plata, el Banco de Galicia y Buenos Aires, el Banco Francés del Río de la Plata o el Banco de Italia y Río de la Plata, eran controlados por capitales foráneos.”[15]

Sobre las diferencias  existentes  entre el proyecto de Niemeyer y el de Prebisch, se encuentran opiniones contrapuestas que pueden ser agrupadas en dos posturas: por una lado, aquellos que afirman que, en su concepción de  la política bancaria, el proyecto de Prebisch  difería de la propuesta de Niemeyer y, por el otro, los que sostienen que el proyecto elaborado Prebisch, no presenta diferencias sustanciales con el de Niemeyer salvo que, las reformas introducidas por Prebisch no eran sino una profundización de la dependencia en la elaboración de la política económica por parte del capital extranjero. Es decir, que era un proyecto aún peor que el propuesto por el asesor inglés, funcionario, por lo demás, del propio Banco de Inglaterra. [16]

Además el proyecto de Carta Orgánica, finalmente sancionado, establecía en su artículo 54: “Durante el término que fija el artículo 1 – 40 años – esta ley no podrá ser modificada sin consentimiento del Banco el que no podrá aceptar ninguna modificación sin la aprobación de los 2/3 de los bancos accionistas dado en una Asamblea Extraordinaria convocada expresamente a tal efecto.”[17]

Se ponía así a una sociedad privada, en la práctica – con apariencia de mixta -, a manejar toda la política monetaria nacional y, por ende, la economía doméstica. Sin embargo, el hecho se veía agravado por el grado de autonomía (autoridad en realidad), que se le otorgaba por la misma ley a una simple sociedad privada. Ésta, con la injerencia otorgada en la economía nacional- quedaba, sin embargo, al margen de las autoridades del Estado nacional. Ni el poder ejecutivo ni el poder legislativo podían intervenir en sus dictámenes ni en sus decisiones. Menos aún, modificar su estatuto (Carta Orgánica). Estaba, en síntesis, en una situación de “estado paralelo”, no ya autónomo, sino soberano. Y esto por el “módico” período de 40 años (cosa que hubiera llevado su intangibilidad nada menos que ¡hasta 1975!)

La estructura económica de la Argentina, sobre la que tuvo que operar el peronismo, era verdaderamente neocolonial, pero desde este hito – la creación de un Banco Central controlado por el capital foráneo- la hizo peor aún, porque había quedado “institucionalizada” y con plena dominación de la economía doméstica.

Con la creación de un Banco Central, controlado por el capital extranjero, que manejaba toda la política monetaria nacional – incluida la decisión de emitir moneda – se crea una nueva y más sólida estructura neocolonial. Los capitales extranjeros, no sólo manejaran la totalidad de los recursos nacionales sino que también tendrán injerencia y decisión autónoma en la propia economía cotidiana doméstica.

Un Banco Central “privado” se constituirá así, en “piedra angular” de la estructura neocolonial – es decir de la dominación del capital extranjero que, en ese momento era mayoritariamente inglés – sobre la Argentina.  Porque si  una entidad  “mixta con participación estatal –minoritaria- y  privada – mayoritaria – manejaba la política monetaria nacional, en realidad, era una entidad privada extranjera la que controlaría los hilos de la economía nacional y, el Estado argentino perdería entonces total poder sobre su política económica interna, dejando, aún las decisiones más coyunturales y hasta las nimias, en poder del capital que domine ese Banco Central y dicte, autónomamente, la política monetaria. Es decir en manos del capital extranjero.

El Banco Central, entró en operaciones el 6 de junio de 1935 y entre sus “nobles objetivos”, fijados en su propia Carta Orgánica ( Ley 24.144),  estaba el de promover “el empleo y el desarrollo económico con equidad social”  para todos los argentinos. Sin embargo, como una de las características notables de aquella Argentina neocolonial era la no concordancia entre la teoría y la realidad, con la creación del Banco Central, la aplicación de las políticas monetarias seguía estando condicionada por las preferencias e intereses de los inversores extranjeros – predominantemente británicos – que querían enviar sus ganancias al exterior y evitar devaluaciones de la moneda nacional.

Importa resaltar que el  control del Directorio del Banco Central le permitía a la banca extranjera “determinar la orientación del crédito, la paridad monetaria y la emisión del circulante”. [18]

Cuando se analiza la  estructura de la economía argentina entre 1935 y 1946,  hay un razonamiento simple a realizar y, sin embargo, no se realiza.

Si el Banco Central determinaba la orientación del crédito, la paridad monetaria y la emisión del circulante y el directorio del Banco Central era dominado por la banca extranjera, entonces, por lógica consecuencia, la banca extranjera “orientaba” la economía argentina.

Se puede estar de acuerdo, como sostienen muchos economistas, en que una entidad autártica, con respecto al estado argentino y controlada por capitales extranjeros, dirija el destino económico de todos los argentinos pero, lo que no se puede negar y/o  ocultar, sin caer en la más completa deshonestidad intelectual, es que el destino económico de los argentinos, en ese caso, no está mano de los argentinos.

Una pregunta simple  se desprende del razonamiento que hemos efectuado.  Si la determinación de  la orientación del crédito, de la paridad monetaria y de la emisión del circulante, era realizada por la banca privada extranjera que entonces, como ya dijimos, era mayoritariamente británica, ¿qué funciones realmente determinantes de la economía cumplían las autoridades que, en la Argentina, estaban encargadas del manejo de la economía? Desde el más estricto cuerpo teórico del monetarismo, la respuesta es simple, ninguna.

La economía argentina, en lo esencial, en lo estratégico, era dirigida principalmente por la banca de Gran Bretaña, entonces, nacionalizar el Banco Central, era herir de muerte al dominio profundo, sutil y casi imperceptible que Gran Bretaña, de hecho, ejercía sobre la Argentina. Justamente esa herida mortal, infligida a la dominación británica, es lo que la elite política británica no perdonaría jamás a Juan Domingo Perón.

La dominación británica  sobre la Argentina era tan profunda, antes de Perón,  que explica la sentencia del historiador brasileño Luiz Alberto Moniz Bandeira,  de que la Argentina, era “una especie de colonia informal de Gran Bretaña, el llamado quinto dominio, ocupando una posición de dependencia para la cual, no existía paralelo exacto fuera del imperio.” [19]

El mundo según los Estados Unidos

El politólogo e historiador estadounidense John Lewis Gaddis afirma que durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, “Los líderes norteamericanos consideraban que la reconstrucción de la economía mundial era un objetivo a lograr, tan importante como la autodeterminación si es que se quería terminar verdaderamente con las causas de la guerra.”[20] Cabe entonces preguntarse ¿Y cómo debía entonces reconstruirse la economía mundial según los líderes norteamericanos?  Para ellos, responde Gaddis, era claro que los nacionalismos económicos eran la causa principal de las guerras y que, por lógica consecuencia,  la economía mundial que los Estados Unidos debían reconstruir después de la Guerra, era una economía basada en el libre comercio absoluto.

Tan presente estaba esta idea en la elite norteamericana que el presidente Roosevelt sostuvo, en su mensaje anual al Congreso en 1940,  que:

“…el destructivo campo de minas explosivas de las restricciones comerciales instituido entre ambas guerras es una de las razones que contribuyeron a las  actuales contiendas”.[21]

Los Estados Unidos deberían  utilizar su influencia, después de la guerra, aseveró Roosevelt, para que ninguna nación opte por el nacionalismo económico.

“El Departamento de Estado  y el del Tesoro  compartieron entonces la tarea de formular planes específicos para abordar la situación económica de posguerra. El primero, asumió fundamentalmente la responsabilidad de remover las barreras comerciales, encargándose de la renovación del Acta Recíproca de Acuerdos de Comercio ( Reciprocal Trade Agreementes Act), e induciendo a otras naciones, a ejecutar políticas tarifarias liberales.”[22]

“Cordell Hull – sostiene Gaddis– el veterano secretario de Estado, ya hacía mucho que se había convencido de que los nacionalismos económicos eran la causa de las guerras. La solución, creía Hull, era eliminar las barreras comerciales de cualquier tipo para que todo el mundo comerciara con todo el mundo”.[23]

Es, en ese sentido, que el secretario de Estado sostiene en su discurso radial del 23 de julio de 1942:

“En mi opinión, el comercio sin trabas significa, la paz; las tarifas elevadas, las barreras comerciales, y toda competencia desleal, la guerra”. [24]

Gaddis recalca especialmente que, “…la mayoría de  los economistas del  Departamento de Estado,  adherían a esa a la posición”. [25]

Es de suponer entonces cuál sería la posición de los Estados Unidos ante la aparición de un joven coronel que, en los confines de la periferia, decidía aplicar todo tipo de trabas al comercio internacional, para defender la industria naciente de su propia nación.

Ciertamente no había ninguna originalidad en el discurso de Cordell Hull, pues era lo que habían sostenido, siempre, los liberales clásicos. Hull retomaba, en su discurso, el pensamiento de David Ricardo y John Stuart Mill de que el proteccionismo económico era la principal causa de las guerras y el librecomercio, la mejor garantía para la paz. Lo novedoso era que lo expresara el  secretario de Estado de una nación que había aplicado y defendido, desde su independencia, el más feroz proteccionismo económico.

Por otra parte destaca  Gaddis: “Los temores de una depresión económica de posguerra dentro de los Estados Unidos, acrecentaron la preocupación de la administración por la política económica exterior. Ampliamente conscientes -la elite política norteamericana – de que el New Deal no había resuelto  el problema del desempleo en tiempos de paz  (y enterados) en el otoño de 1944, de que la reducción del gasto militar dejaría por lo menos cuatro millones y medio de personas sin trabajo (llegaron a la conclusión de que) encontrar mercados para los productos excedentes, era la solución para aliviar el problema de la reconversión doméstica”. [26]

En octubre de 1944, Roosevelt le escribía a Hull: “Si bien no obtendremos ventaja de ningún país, haremos que la industria norteamericana saque una buena tajada del mercado mundial”. [27]

Es decir que, para la administración Roosevelt, cualquier gobierno, en cualquier parte del mundo, que enarbolara las banderas del nacionalismo económico, es decir que se opusiera al librecomercio y que intentara defender su industria naciente, mediantes cualquier tipo de barreras comerciales -como los Estados Unidos habían hecho por casi 100 años-  era un gobierno que “atentaba” contra la paz mundial y, por lo tanto, un gobierno que debía ser removido – por el bien de la humanidad – de la conducción de su propio estado.

Tal era el caso, para los Estados Unidos, del gobierno argentino surgido de la revolución del 4 de junio de 1943 que había “abatido el predominio agroexportador en la conducción de la Argentina”.[28] Los Estados Unidos percibieron  inmediatamente  al gobierno argentino como proclive al nacionalismo económico y al coronel Juan Domingo Perón, como el líder de ese nuevo nacionalismo económico y se dispusieron a actuar en consecuencia.

Estados Unidos frente a la revolución del 43

Es poco después de junio de 1943, que el secretario de Estado, Cordell Hull, eleva como propuesta al presidente Roosevelt, el primer plan de intervención militar en Argentina, para acabar con el gobierno surgido en Buenos Aires, en junio de 1943.[29]

Según el proyecto elaborado por el secretario de Estado, debería ser el Brasil, el encargado de invadir la Argentina. Para tal fin, Cordell Hull “determinó que el Munitions Assignment Board entregase rápidamente  a Brasil grandes cantidades de armas y municiones, así como equipos para dos o tres divisiones de regimientos motorizados, de modo de que pudiese concentrar poderosas fuerzas en Río Grande  do Sul.” [30]

La “sugerencia” norteamericana era que “el Brasil debía prepararse para combatir en la Cuenca del Plata y no enviar tropas a África o Europa”[31]

En Brasil, algunos diplomáticos y militares se entusiasmaron con la propuesta norteamericana porque especulaban que, en compensación por el esfuerzo realizado, el Brasil podría extender sus fronteras hasta  el río Paraná, ocupando las provincias argentinas de Misiones, Corrientes y Entre Ríos.

Sin embargo, felizmente para Argentina, el plan del secretario de Estado, si bien era visto con simpatía por una parte importante de Itamaraty y del ejército brasileño, no contaba con el apoyo del presidente  Getulio Vargas.

La falta de apoyo del presidente  Vargas no hizo que el secretario de Estado desistiera del plan de eliminación del gobierno argentino  y, cuando el coronel Juan Domingo Perón, pasó a acumular conjuntamente con la Secretaría de Trabajo, el Ministerio de Guerra y la Vicepresidencia de la República, redobló sus esfuerzos para poder ejecutar el plan de invasión a  Argentina.

Cordell Hull, acusó entonces al gobierno argentino – la acusación iba dirigida principalmente al coronel Perón- de haber promovido, en diciembre de 1943, el golpe de estado que, en Bolivia, derrocó al presidente Enrique Peñaranda  y de pretender expandir la influencia del gobierno argentino a Paraguay, Uruguay, Chile y Perú.

El bombardeo de la ciudad de Buenos Aires

En febrero de 1944, el almirante norteamericano Jonas H. Ingram al mando de una escuadra conformada por barcos estadounidense y brasileños, se aproximó a la Argentina  con el objetivo específico de “promover el bloqueo del Río de la Plata, lo que por cierto precipitaría el conflicto armado, forzando a  Brasil a invadir la Argentina”.[32]

El almirante Ingram pretendía “arremeter contra Buenos Aires, juzgando que podría destruirla fácilmente, con 200 aviones transportados por su escuadra”. [33]

Para articular el plan de bombardear Buenos Aires, el almirante norteamericano “conversó el asunto con el general Pedro Aurelio de Góes Monteiro, representante  de Brasil en el Inter-American Emergency Advisory Committee for  Political Defense, que funcionaba en Montevideo…El general  Góes Monteiro  consultó entonces  al Itamaraty  y recomendó  la adopción de un plan, elaborado el 3 de octubre de  1940, para la invasión de la Argentina”.[34]

Sólo la oposición del presidente Getulio Vargas hizo que la amenaza de la invasión norteamericano-brasileña, se desvaneciera momentáneamente.

Sin embargo,  a pesar de la oposición de Vargas, el Pentágono no desistiría tan fácilmente de su intención de aniquilar al gobierno argentino.

“La posibilidad de utilizar la Fuerza Aérea brasileña para devastar completamente Buenos Aires, según documentos a los que el embajador Carlos Martins tuvo acceso en Washington, estaba entre las intenciones de algunos jefes militares del Pentágono…El plan consistía en reclutar jóvenes aventureros  -muchos de ellos pilotos de primera clase- que estaban dispuestos a servir bajo una bandera extranjera, en este caso la del Brasil, y proporcionarles,  para el ataque a Buenos Aires, más aviones y bombas de las que los alemanes tuvieron en España…Pero Vargas, a pesar de todas las presiones, continuó firme en la oposición de no hostilizar a la Argentina”.[35]

Digamos al pasar, que estas informaciones deberían ser tenidas en cuenta, a pesar, por supuesto del cambio de gobierno en los Estados Unidos, de la recomposición de las relaciones entre Buenos Aires y Washington, y de los años transcurridos, cuando se evalúa  el por qué,  el presidente argentino Juan Domingo Perón, en septiembre de 1955, decidió no resistir  la rebelión militar destinada a derrocar a su gobierno, a pesar de tener la mayoría del ejercito a su favor.

La nacionalización del Banco Central, de los depósitos bancarios y del comercio exterior.

Después de su triunfo electoral, en febrero de 1946,  Juan Domingo Perón le pidió al General Farrell, la creación de cuatro instrumentos decisivos para poder poner en marcha el proceso de insubordinación fundante en Argentina:

1) La nacionalización del Banco Central, realizada por el decreto ley número 8503, el 25 de marzo de 1946.

2) La nacionalización de los depósitos bancarios, realizada por el decreto ley  n 11.554, el 24 de abril de 1946.

3) La asunción, por parte del Banco Central,  de todas las facultades relativas al control de cambio, realizada por el decreto ley 12.596 del  3 de mayo de 1946.

4) La creación del Instituto  Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI), realizada por el decreto ley n 15.350 del 28 de mayo de 1946

El significado profundo de las elecciones de 1946

Después de sus respectivas independencias de España, todas las repúblicas hispanoamericanas y el imperio del Brasil luego de su independencia de Portugal, se constituyeron, pasivamente, en mercados para los productos industriales británicos y después para los norteamericanos, o alemanes, permaneciendo como simples productores de materias primas.

Esta situación se mantuvo hasta que los talleres británicos y norteamericanos se vieron obligados a abandonar la  provisión de los países latinoamericanos para concentrarse, por completo, en la fabricación de todo aquello que les permitiera detener la infernal maquinaria nazi. Entonces, los principales países latinoamericanos, a raíz del estallido de la Segunda Guerra Mundial – que hace que se interrumpa, casi totalmente, el suministro de los productos industriales que venían de Europa y Estados Unidos -, inician un proceso de industrialización acelerada. Un proceso anárquico y no planificado. Aunque, en menor escala, el mismo fenómeno se había producido ya, durante la Primea Guerra Mundial. Se desarrollaron, entonces, por fuerza de la mera necesidad, una industria liviana así como algunos atisbos de  industria pesada. La interrupción de las importaciones, había creado las condiciones necesarias para el desarrollo industrial.

Una situación similar se había producido en los Estados Unidos durante la guerra contra Gran Bretaña por su independencia y luego en la segunda guerra que, en 1812, Estados Unidos sostuvo con el imperio británico. Un fenómeno análogo había ocurrido también, en 1812, en Alemania, cuando Napoleón impuso el Bloqueo Continental que impedía que los productos industriales británicos, entraran a los países de la Europa continental.

Es justamente la circunstancia que hemos señalado la que hace que en los Estados Unidos, el Secretario del Tesoro, Alexander Hamilton, plantee el argumento de la industria naciente, denuncie el librecomercio como ideología de dominación exportada por Gran Bretaña y le proponga al Congreso de los Estados Unidos, la aplicación de un paquete de medidas para defender a la naciente industria norteamericana.

No puede entenderse la historia reciente de América Latina, luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, sino se comprende que el objetivo estratégico de  los Estados Unidos consistía en la instauración mundial del librecomercio.

No  se puede entender la historia reciente de América Latina, sin comprender que el objetivo  de  los Estados Unidos -convertido en campeón del librecomercio luego de haber sido durante casi 100 años la patria del proteccionismo económico- , era que cuando terminara la guerra, todo volviera a la normalidad: es decir  que los países latinoamericanos siguieran exportando productos primarios e importando productos industriales.

Lógicamente, la incipiente industria latinoamericana, no estaba en condiciones de competir con la poderosa industria norteamericana que, además, tenía un gran excedente de producción. La única forma de mantener, y  afirmar, el proceso de industrialización, consistía en rechazar de plano el dogma liberal de la división internacional del trabajo y establecer, en consecuencia, una serie de medidas que impidiesen la entrada de los productos industriales estadounidenses, tal como habían hecho los propios Estados Unidos después de finalizada su guerra por la independencia. De no establecerse esa barrera, se volvería a la condición anterior a la de la década del ‘40, es decir,  a la condición de países exclusivamente productores de bienes primarios y, una gran masa de la población, empleada en la industria, quedaría en la calle, sin trabajo y en condiciones de vida infrahumanas.

En Argentina, “un estudio en cuya redacción participaron los economistas y miembros del grupo Bunge, Carlos Moyano Llerena, Jorge Vicien y José Astelarra, sostuvo (por ese entonces) que la reanudación de las importaciones (tal como querían los Estados Unidos), tendría efectos negativos sobre la  ocupación industrial. En forma directa se verían afectados  cerca de 70.000 obreros, principalmente de la industria textil algodonera y metalúrgica. A ese número, el informe añadía el efecto que la crisis provocaría sobre otras industrias cuya demanda era elástica a las variaciones en el ingreso (la industria textil lanera y del rayón, la de materiales de construcción y sectores de la alimentación), y por la reducción de la ocupación en el sector comercial. Finalmente, se agregaban unos 40.000 brazos, que anualmente se sumaban al mercado del trabajo. En suma, debía esperarse una cifra – de desocupación- cercana a las 180.000 personas, un 17% del empleo industrial”.[36] Si se tradujera este nivel de desempleo en modernos conceptos estadísticos, y para que se tenga una clara dimensión del efecto que esta apertura hubiera podido generar, debemos multiplicar esa cifra de 180.000 personas por 4 – el estándar de la familia tipo – o sea, que la apertura dejaría en la indigencia a 720.000 personas, cosa que es mucho más significativa si se mensura frente a una población total argentina, en aquellos años, de unas 14 millones de personas.

Los economistas liberales, como siempre optimistas, estimaban que “sólo” 75.000 obreros se quedarían sin trabajo.[37]

Los principales países latinoamericanos estaban, entonces, ante la disyuntiva de realizar una Insubordinación Fundante o  bien,  someterse a los dictados del nuevo centro máximo del poder mundial. La presión para que los países latinoamericanos no aplicaran medidas en defensa de su industria naciente, tal como las que había aplicado en su momento Alexander Hamilton en los Estados Unidos, fue enorme.

Importa resaltar que antes de 1943, los Estados Unidos creían, con justa razón,  que, en Argentina no tendrían que aplicar ningún tipo de presiones  para lograr sus fines, porque la clase política argentina era decididamente partidaria del librecomercio. Las principales figuras  que integraban la Unión Cívica Radical consideraban al proteccionismo como una práctica y teoría “grosera”, mientras que la dirigencia del partido socialista consideraba a cualquier medida proteccionista tendiente a defender a la industria nacional, como una medida “espuria”.

“Así, por ejemplo, la Comisión Especial designada por el radicalismo para el estudio del plan (Pinedo) abogó por apoyar a las industrias que no necesitaban ‘del grosero proteccionismo que beneficia a uno para perjudicar a mil’. Por su parte, el Grupo Parlamentario Socialista consideró que la guerra crearía las condiciones para el surgimiento de la ‘industria sana’ sin recurrir al emisionismo, al tiempo que reclamó la intensificación del intercambio comercial ‘entorpecido por los espurios intereses proteccionistas”. [38]

Por otra parte, el famoso y mal “llamado plan de industrialización” elaborado por Pinedo, afirmaba que sólo debían fomentarse las llamadas industrias  “naturales” y no, “las artificiales”. Es decir que la industrialización debía restringirse exclusivamente al procesamiento de materias primas de la región pampeana.

Para la clase política argentina, de entonces, la división de las industrias en “naturales” y “artificiales”, era un criterio científico. Ese era, sin duda alguna, el criterio predominante en todos los diarios y periódicos de la Argentina. Siguiendo la distinción entre industrias naturales y artificiales, la clase política argentina consideraba absurdo que la Argentina se plantease la producción de acero, automóviles, caucho, agroquímicos, plástico, heladeras y hasta planchas, porque la Argentina no tenía ni hierro ni petróleo.

Al pasar, conviene recordar que si Italia, Japón o Corea del Sur, hubiesen aplicado el principio “científico” de la división entre industrias naturales y artificiales, nunca se hubieran industrializado en lo más mínimo pues ninguna de esas tres naciones poseía en su territorio hierro o petróleo. Si Japón, por ejemplo, hubiese seguido el criterio “científico” de estos “iluminados economistas argentinos” hoy sólo produciría tejidos de seda y conservas de pescado.

Terminada la guerra, “Estados Unidos reclamó (a la Argentina), el desmantelamiento de los rígidos controles estatales que limitaban el comercio internacional”. [39]

 Curiosamente se pasa por alto en los estudios sobre el peronismo que, en las elecciones de 1946, lo que estaba en juego es si la Argentina iba a seguir el “consejo” de los Estados Unidos de aplicar una política basada en el libre comercio o si, en cambio y de alguna manera, iba a intentar defender, con mejor o peor suerte, su industria naciente.

Es claro que la Unión Democrática, conformada entre otros partidos por la UCR y el Partido Socialista, integrada, entre otros sectores, por los representantes de la Sociedad Rural y  patrocinada, financiada y organizada por el embajador de los Estados Unidos de Norteamérica, en caso de triunfar en las elecciones, hubiese seguido el “consejo” norteamericano de llevar adelante una apertura irrestricta de la economía argentina. Es claro que, mal o bien, el peronismo intento defender, de forma eficiente o ineficiente, la industria naciente argentina. Este es el hecho que nos permite afirmar que el peronismo representó el intento de realizar una insubordinación fundante. Rechazó la ideología del librecomercio propuesta, primero por Gran Bretaña y después por los Estados Unidos, e intentó, mediante el impulso estatal, poner en acto, las potencialidades de la Argentina. Este hecho, el rechazo del librecomercio (apertura indiscriminada de la economía que hubiese llevado al “infanticidio” industrial argentino y generado la indigencia de 720,000 personas), y el intento de aplicar una política pro industrial, alcanzan para calificar al peronismo como un intento de insubordinación fundante.

El peronismo se resistió, no acató las indicaciones provenientes de Estados Unidos y Gran Bretaña e intentó profundizar el proceso de industrialización. Además, el gobierno argentino aplicó una política de fuerte impulso estatal a la industrialización y dirigió gran parte de sus esfuerzos al desarrollo de las nuevas tecnologías estratégicas, como la aeronáutica y la nuclear. Uno de los resultados más palpables de esa política, fue el hecho de que la Argentina fuese el cuarto país en el mundo, capaz de producir un avión a reacción: el legendario “Pulqui”. (El primer país en fabricar un avión a reacción fue Estados Unidos, luego lo hizo la URSS y casi coetáneamente a la Argentina, aunque un poco antes, lo hizo Gran Bretaña.)

La decisión del gobierno peronista de implementar una serie de medidas que sirvieran de protección a la industria nacional, para evitar esa especie de “infanticidio industrial”, impidió que la Argentina se desintrustrializara, volviendo a la condición de exportadora exclusiva de productos primarios sin elaboración.

En Ecuador, Perú, Colombia, Venezuela, el incipiente proceso de industrialización, fue barrido completamente por la irrupción de los productos industriales que llegaban de los países centrales. El peronismo, tercamente, impidió el proceso de desindustrialización y reprimarización, que hubiese condenado a una gran parte de la población argentina, a la pobreza extrema  en tanto que el modelo agro exportador, ya no era ya capaz de proporcionar el pleno empleo.

Así, mientras los países latinoamericanos se sometían a un proceso de reprimarización de sus economías, la Argentina peronista, profundizaba su proceso de industrialización y los trabajadores participaban del 50 % del Producto Bruto Interno. Esta situación,- a pesar de la enorme campaña de desprestigio que las agencias internacionales de noticias llevaban a cabo contra el gobierno peronista- no pasaba desapercibida para la enorme masa de desposeídos de la América Latina toda.

En 1946, se enfrentaron dos concepciones de la política económica, dos proyectos de país completamente opuestos. Los hombres que integraban la Unión Democrática, estaban convencidos de las bondades del librecomercio, veían a la industria, que había nacido como una especie de anomalía, pero, fundamentalmente, no creían de ninguna manera que el estado debiera protegerla. Terminada la guerra, las industrias que pudieran resistir la competencia extranjera, seguirían existiendo y las que no, cerrarían naturalmente sus puertas.

Naturalmente, los hombres de la Unión Democrática, no veían ningún motivo para oponerse a la política norteamericana que reclamaba, en todos los países, la aplicación del libre comercio. Política que había sido, siempre, la política permanente de Gran Bretaña.

Los hombres que integraban el peronismo, por el contrario, convencidos del argumento de la industria naciente que había sido elaborado por Alexander Hamilton, creían que el estado debía proteger a la industria por un largo período hasta que ésta estuviese en condiciones de defenderse por sí misma de la competencia internacional. Terminada la guerra, había entonces que proteger de cualquier manera a las industrias que no pudieran resistir la competencia extranjera, para evitar que cierren sus puertas. Naturalmente, los hombres del peronismo, creían entonces tener motivos suficientes para oponerse tenazmente a la política norteamericana que presionaba para que todos los estados adoptaran una política librecambista.

Es este razonamiento el que nos lleva a afirmar que el peronismo no fue tan importante por lo que hizo, sino por lo que no dejó hacer.

De haber triunfado la Unión democrática, se hubiese producido, empleando una terminología acuñada por Hamilton,  un “infanticidio industrial”.

El peronismo, con todos sur errores, improvisaciones y desaciertos, evitó que ese “infanticidio industrial”.

A esta afirmación se le podría oponer la idea de que la política industrial del peronismo fue, en términos coloquiales, una política de pan para hoy y hambre para mañana, pues se basó en la industria liviana y no en la construcción de la industria pesada.

A la acusación de no haber comenzado por la industria pesada, resulta interesante la refutación hecha por Arturo Jauretche:

“Las industrias se crean en el orden de las necesidades del mercado, y el primer mercado es el de la industria liviana, que a su vez origina el de la industria pesada. Pero aunque el argumento en contra fuera válido en un mundo abstracto, no es válido en el mundo concreto. Parece que se olvidan deliberadamente de que el país estaba bloqueado internacionalmente, que regían para el mismo, toda clase de trabas financieras y que nos estaba cerrado totalmente, el acopio de materiales críticos”. [40]

Por otra parte, Jauretche hace notar que muchos economistas razonan como si la política no existiese, como si una medida económica pudiese ser tomada y aplicada, sin consideración alguna de la situación política. Es, en ese sentido que afirma:

“Por otra parte, postergar el desarrollo de la industria liviana a un hipotético desarrollo de la industria pesada, significaba destruir la base de sustentación democrática de los gobernantes. Surgidos éstos de la voluntad de un pueblo en ascenso, se pretende que frenaran las formas de producción que originaban ese ascenso,  tal vez por simple imitación del sistema aplicado en los regímenes totalitarios. Hitler podía, coercitivamente, imponer sacrificios de esa naturaleza, como el de “menos manteca y más cañones”. También Stalin lo hizo en sus sucesivos planes, pero esta política era impracticable en la Argentina, además de disparatada, por lo dicho anteriormente. La industria pesada debía venir en su hora. La verdad es que en definitiva todo lo que existe en la materia tiene su punto de partida allí, desde la adquisición de Sierra Grande  por Fabricaciones Militares hasta la Siderúrgica de San Nicolás, que se complementaban con el modesto esfuerzo que significó terminar la obra, antes comenzada, de Zapla”. [41]

Lo cierto históricamente es, que el camino seguido por el peronismo, de comenzar con la industria liviana en su primer plan quinquenal y de continuar con la industria pesada en el segundo plan, con el impulso del estado – como actor principal del proceso de industrialización – con el total manejo del flujo  de  divisas y con el  control del comercio exterior, fue el mismo camino que, años después, emprendió, con total éxito, Corea del Sur. [42]

El impulso estatal y la defensa de la industria naciente

“Con el peronismo en el poder, el Primer Plan Quinquenal estableció el fomento de las manufacturas existentes con el propósito de evitar  la desocupación de la posguerra, especialmente la producción textil algodonera y metalúrgica,  actividades que, la recuperación de las importaciones, podían afectar fuertemente”.[43] Es decir, la desocupación que se hubiera producido si el peronismo hubiese aceptado las “sugerencias” venidas de Washington de aplicar una política absolutamente librecambista.

Conviene recordar que, terminada la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos, habiendo sido la cuna del nacionalismo económico y luego de haber aplicado un fortísimo proteccionismo, por casi 100 años, se convirtieron en los paladines del librecomercio.

Sin embargo, el dato políticamente más relevante, que los economistas suelen desconocer por su falta de formación en historia de las relaciones internacionales, es que, terminada la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos comenzaron a predicar en el mundo, que el origen de las guerras se encontraba en el proteccionismo económico. Elaboraron la ecuación, proteccionismo económico igual a fascismo y fascismo igual a guerra. Si el razonamiento norteamericano fuese correcto,  habría que concluir que George Washington que aplicó, siendo presidente de los Estados Unidos, un programa económico basado en el proteccionismo, fue decididamente un líder fascista.

Se comprende entonces, la enorme presión a la que estuvo sometido el peronismo cuando decidió llevar a cabo una política de protección de la industria naciente argentina. Política que consistió, en un primer momento, en el establecimiento de “restricciones cuantitativas a partir de un sistema de estudio previo y cuotas de importación para determinados artículos…De ese modo, el Estado controlaba el uso de las divisas y privilegiaba a sectores industriales para que pudieran incorporar los equipos e insumos que necesitaban…El sistema preveía la aplicación de derechos aduaneros adicionales, cuotas de importación, exenciones impositivas y tipos de cambio preferenciales”.[44] Importa destacar que “más importante que las tarifas aduaneras resultaría el control de importaciones por medio del otorgamiento de permisos previos o la fijación de cuotas y tipos de cambios preferenciales, herramientas que quedaron bajo la supervisión del BCRA y la Secretaría de Industria. Un conjunto de cuotas de importación fueron fijadas para estimular producciones específicas consideradas de interés nacional” [45]

Con su política económica, el peronismo se insubordinaba. Como en su momento, lo habían hecho el propio Estados Unidos, Alemania y Japón, a los dictados de la potencia hegemónica y tuvo que resistir todo tipo de presiones y agresiones. En ese marco –no idílico- poco importa saber si el peronismo estableció o no una jerarquía clara de objetivos, o si estableció, minuciosamente, los instrumentos específicos a utilizar para alcanzar las metas generales, definidas en el Plan Quinquenal como, ingenuamente, pretenden algunos economistas, sin entender que, la improvisación se debía, entre otros motivos, a que la Argentina estaba casi, en estado de guerra con  Estados Unidos, potencia que no estaba dispuesta a permitir, en ese momento, en la periferia del sistema, ninguna experiencia proteccionista, ni pro-industrial.

Era ya una hazaña, que el gobierno peronista lograra mantenerse firme en su defensa de la industria naciente y elaborara, a tal fin, un plan quinquenal que incluso, se atrevía a proveer, “… el estímulo a la producción de nuevas actividades sustitutivas de importaciones de algunos insumos industriales básicos (químicos y siderúrgicos) entre las que se contaban las que impulsaría la DGFM, y de otras que tuvieran capacidad exportadora, como las manufacturas de lana y aceites vegetales que fueron promovidas por el régimen crediticio”[46]

El peronismo intentó defender a la industria naciente con una batería de medidas, algunas acertadas y otras desacertadas, pero importa destacar en ese sentido, que “la más  significativa de las medidas destinadas a favorecer el desarrollo de las manufacturas industriales fue, sin duda, la política crediticia desarrollada principalmente a través del BCIA (acrónimo de Banco de Crédito Industrial Argentino), pero también del Banco de la Nación Argentina, de los bancos provinciales y de otros organismos financieros como el IAPI, o el IMIM, que movilizaron depósitos y otros recursos financieros para las necesidades de las actividades productivas”. [47]

Conviene recordar que la tan criticada política peronista de fomentar la industrialización a través de la política crediticia, fue muy similar a la llevada a cabo, en su momento, por Alemania, para fomentar su desarrollo industrial, no exenta, por cierto, de innumerables casos de corrupción.

Afortunadamente para Alemania, el despegue económico iniciado por el Zollverein- la Unión Aduanera que protegió a la incipiente industria alemana de la competencia británica-, fue apuntalado por la Seehandlung, especie de banco de fomento industrial bajo control del Estado que: “…desempeñó un papel capital en la financiación y pertrechamiento de la industria; fue ella, en fin, la que impulsó el Zollverein, y eso a pesar de la resistencia de una parte de la población.” [48]

A través de la Seehandlung, los industriales alemanes tuvieron la oportunidad de acceder a un financiamiento de largo plazo y bajo interés que, de otro modo – es decir en lo que actualmente denominaríamos “condiciones de mercado”- jamás habrían podido obtener.

En un estilo coloquial, José Pablo Feinmann, aclara perfectamente el significado de la política crediticia de fomento industrial llevada a cabo por el peronismo:

“La canalización del crédito no es económica, es ideológica. Responde a un proyecto. O yo le doy un crédito a una empresa  que responde a la banca particular e internacional, o se lo doy aun pequeño agricultor, a un pequeño industrial de Avellaneda o Munro. Y a ese  agricultor y a ese pequeño industrial, no se le pide nada en garantía. El estado invierte en él. No quiere ganar plata con él. Sabe que ganará soberanía”.[49]

El otro elemento fundamental de la política peronista destinado a defender la industria naciente fue el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio)

“Para los antiperonistas y la propaganda de la ‘Libertadora’, el IAPI fue una cueva de ladrones. Como si ellos no hubieran robado. Se apropiaron del país simplemente.  Se lo apropiaron desde 1852 en adelante. ¿Esto significa que era de ellos? Lo construyeron de acuerdo con los intereses de Gran Bretaña y para los beneficios de la pampa húmeda, clase ociosa, improductiva, desagradable, petulante, con profesoras francesas, racistas, con odio al negro y al indio, al que masacraron. ¿Quién puede dudar que hubo corrupción en el IAPI? …Pero el sentido del IAPI igual se mantuvo. Fue la nacionalización del comercio exterior. ¡Una injuria! Le quitaron  a la oligarquía de la bosta la potestad de negociar directamente con el comprador externo. El IAPI llega a cubrir el 75% de las exportaciones argentinas. Y lo recaudado no es para el agro, es para la industria”.[50]

Resultan llamativas las semejanzas entre la tan criticada política económica del peronismo, con la llevada a cabo por el Japón, después de la Segunda Guerra Mundial.  El tan criticado IAPI, cumplió en parte, la misma función que, en Japón, cumplió el MITI, el de ser el cuartel general y el motor de la economía. Es por ese motivo que creemos necesario recordar que desde la era Meiji hasta la Segunda Guerra mundial, el Estado japonés jugó un rol decisivo en el desarrollo industrial. El Estado construyó y regaló fábricas y las sostuvo, mediante subsidios, cuando estas, por alguna coyuntura externa, no eran rentables, como sucedió por ejemplo, con la Toyota, que no sólo fue asistida, sino, además, fue cuatro veces rescatada de la quiebra, por propio estado japonés.[51]

Después de la Segunda Guerra mundial, el Ministerio de Comercio Internacional y de la Industria (MITI), volvió a reeditar la esencia de la política económica de la revolución Meiji y Japón, se convirtió en una potencia industrial. El MITI, fue el “cuartel general” y el “motor” de la economía japonesa. Jugó el rol de coordinador entre los hombres de negocios y la clase política. Con un presupuesto mínimo, el MITI, tuvo un papel preponderante en la reconstrucción de la economía japonesa. El MITI, controlaba numerosas actividades de producción y de comercio. Entre las leyes más importantes fomentadas por el MITI es preciso nombrar, la Ley sobre el Control de Cambio y el Control del Comercio Exterior – del 1º de diciembre de 1949- que le otorgaba al MITI, el derecho de controlar las importaciones, así como la Ley sobre Inversiones Extranjeras –del 10 de mayo de 1950- que le otorgaban al mentado ministerio, el control virtual sobre todos los capitales, de corto o largo plazo, que llegaran al Japón. Asimismo, fueron los funcionarios del MITI, quienes contribuyeron para que se revisara la ley contra los monopolios, es decir contra los “zaibatsu”, introducida por las fuerzas aliadas de ocupación.[52] Gracias al Impulso Estatal, planificado desde el MITI, Japón “creció entre 1955 y 1969, alrededor del 10,37 por ciento anual” [53] y, en 1968, superó a la República Federal Alemana, convirtiéndose en la segunda economía mundial.[54] El “milagro japonés” fue posible a través del Impulso Estatal y el establecimiento de una “economía de mercado planificada.”[55]

La obra pública como elemento central del impulso estatal.

 El impulso estatal necesario para poner en acto todas las potencialidades contenidas en la Argentina, en su territorio y en su gente, fue llevado a cabo por el peronismo principalmente a través de la planificación y ejecución de un plan de obras públicas que, por su envergadura,  nunca antes se había visto en la historia argentina.

Sin embargo, más allá de la enumeración realizada, con mala gana, por muy pocos de los académicos que se han dedicado a estudiar al peronismo, la descripción de las obras y la explicación de la importancia de cada una de ellas, brilla, acientíficamente, por su ausencia.

Como el déficit energético estructural de la Argentina “impedía el desarrollo industrial” y constituía el “Talón de Aquiles” de cualquier proyecto industrializador, el esfuerzo principal del gobierno peronista, estuvo dirigido a la superación de ese problema estratégico.

El plan de obras públicas, se puso en marcha el 19 de enero de 1947, apenas cumplidos 6 meses de la asunción oficial del gobierno, por parte del Presidente Perón, el 4 de junio de 1946. Las primeras medidas consistieron en terminar las obras iniciadas por la revolución del 4 de  junio de 1943: los diques Escaba en Tucumán y  Nihuil en Mendoza, con sus centrales hidroeléctricas y el dique Los Quiroga, en Santiago del Estero.

Conclusión

Si entendemos que una insubordinación fundante consiste en el rechazo de la ideología de subordinación, exportada por la o las potencias dominantes, más la aplicación de un adecuado impulso estatal, no cabe duda alguna de que el peronismo constituyó un intento de insubordinación fundante. Es decir, que el peronismo puso en marcha un proceso de insubordinación fundante similar al iniciado en los Estados Unidos, por George Washington y continuado por  Abraham Lincoln y sus sucesores,  o al iniciado, en Alemania, por Federico List y complementado por  Otto von Bismark, o al puesto en marcha  en el Japón, por la Revolución Meiji o al realizado, en Canadá por John Macdonald y el partido conservador, o al emprendido más recientemente por Corea del Sur.

El intento de insubordinación fundante, llevado a cabo por el peronismo quedó trunco, porque fue interrumpido por el golpe militar que, en septiembre de 1955, derrocó al gobierno constitucional presidido por Juan Domingo Perón. Resulta lógico afirmar, entonces que, el peronismo es una insubordinación fundante, inconclusa.

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*Marcelo Gullo

Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador, Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario, Graduado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid, Magister en Relaciones Internacionales, por el Institut Universitaire de Hautes Etudes Internationales, de la Universidad de Ginebra. Asesor en materia de Relaciones Internacionales de la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación y la Cultura (FLATEC).”Pesquisador Associado” del “Instituto de Estudos Estratégicos” (INEST) de la “Universidade Federal  Fluminense”.  Profesor de la Maestría en Estrategia y Geopolítica de la Escuela Superior de Guerra. Profesor de la Universidad Nacional de Lanús. Asesor de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados de la República Argentina.

[1] Para Hans Morgenthau, a través de la subordinación ideológica, que él denomina imperialismo cultural, las grandes potencias no pretenden la conquista de un territorio o el control de la vida económica sino, el control de las “mentes de los hombres” como herramienta para la modificación de las relaciones de poder: “Si se pudiera imaginar –afirma  Hans Morgenthau– la cultura y, más particularmente, la ideología política de un estado A con todos sus objetivos imperialistas concretos en trance de conquistar las mentalidades de todos los ciudadanos que hacen la política de un estado B, observaríamos que el primero de los estados habría logrado una victoria más que completa y habría establecido su dominio sobre una base más sólida que la de cualquier conquistador militar o amo económico. El estado A, no necesitaría amenazar con la fuerza militar o usar presiones económicas para lograr sus fines. Para ello, la subordinación del estado B a su voluntad se habría producido por la persuasión de una cultura superior y por el mayor atractivo de su filosofía política. ” MORGENTHAU, Hans, Política entre las naciones. La lucha por el poder y la paz. Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1986, p. 86.

[2]. Desde el análisis histórico serio no hay ninguna duda de que Gran Bretaña fue la “patria del proteccionismo económico”. El primer intento de desarrollar la fabricación de tejido de lana – alterando deliberadamente los principios del libre comercio y el libre mercado – fue llevado a cabo por Eduardo III (1327-77). Este, prohibió lisa y llanamente, la importación de tejidos de lana. Importa destacar que, después de Eduardo III, la orientación dada por éste, a la economía inglesa, fue continuada por sus sucesores que procedieron, en 1455, a prohibir la introducción de tejidos de seda a fin de favorecer a los artesanos ingleses. Años más tarde, a fin de desplazar a los negociantes italianos y flamencos, se prohibió a los extranjeros exportar lanas. En 1464 – como destaca  Henri Pirenne – la monarquía decretó la prohibición de la entrada de paños del continente, anunciando, de esa forma, la política decididamente proteccionista que, pocos años más tarde, llevará a cabo Enrique VII,  a partir de 1489. No cabe duda alguna que, a partir de Enrique VII, el proteccionismo económico se convirtió en una verdadera política de Estado. Enrique VII e Isabel I, usaron el proteccionismo, las subvenciones, la distribución de derechos de monopolio, el espionaje industrial patrocinado por el gobierno y otros medios de intervención gubernamental, para desarrollar la industria manufacturera de la lana de Inglaterra, a la sazón, el sector más avanzado tecnológicamente de Europa. En 1565, Isabel I renovó y reformuló, la prohibición de exportar ovinos vivos establecida por Eduardo III, penando con un año de cárcel y la amputación de la mano izquierda, a todo aquel súbdito que violara la prohibición de exportar ovejas vivas. En caso de reincidencia la legislación permitía  la aplicación de la pena de muerte. Finalmente, en 1578, Isabel estimó que Gran Bretaña estaba ya en condiciones de procesar toda su producción de lana y procedió, en consecuencia, a prohibir totalmente la exportación de lana virgen. .  Isabel I, además de fomentar la industria manufacturera de la lana, promovió la totalidad de la  economía nacional inglesa protegiendo a la naciente industria de la metalurgia, de la refinación de azúcar, del cristal, del jabón, del alumbre y de la sal. Isabel, desarrolló el mercado interno para la naciente industria, estableciendo salarios mínimos, dictando diversas leyes protectoras de los campesinos y proporcionando trabajo a los pobres. Durante los 45 años de reinado de Isabel I, Inglaterra gozó de una extraordinaria prosperidad económica.

Al respecto de cómo el proteccionismo económico y el impulso estatal fueron la clave del desarrollo industrial de Inglaterra pueden consultarse las siguientes obras: CHANG, Ha-Joon, ¿Qué fue del buen samaritano? Naciones ricas, políticas pobres, Buenos Aires, ed. Universidad Nacional de Quilmes, 2009. GULLO, MARCELO, La Insubordinación Fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones, Buenos Aires, ed. Biblos, 2008. GULLO, Marcelo, Insubordinación y desarrollo. Las claves del éxito y el  fracaso de las naciones, Buenos Aires, ed. Biblos, 2012. REINERT, Eric, La globalización de la pobreza. Cómo se enriquecieron los países ricos y por qué los países pobres siguen siendo pobres, Barcelona, ed. Crítica, 2007.  TRIAS, Vivián, El Imperio británico, Cuadernos de Crisis nº 24, Buenos Aires, ed. Del noroeste, 1976.

[3] JAGUARIBE, Helio, prólogo a La insubordinación fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones, GULLO, Marcelo, op. cit, p. 14.

[4] Al respecto ver, GULLO, Marcelo, La insubordinación fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones, op.cit.  También GULLO, Marcelo, Insubordinación y desarrollo. Las claves del éxito y el fracaso de las naciones, op,cit.  En estas dos obras se analizan los procesos de construcción del poder nacional, de industrialización y de desarrollo económico,  de los Estados Unidos, Alemania, Japón, Canadá, Corea del Sur y China, como procesos de insubordinación fundantes.

 

[5] FEINMANN, José Pablo, Peronismo. Filosofía política de una persistencia argentina, Tomo 1, Buenos Aires, ed. Planeta,  p. 121.

[6] Al respecto ver GULLO, Marcelo, La insubordinación fundante, op.cit  y GULLO, Marcelo Insubordinación y Desarrollo, op.cit.

[7] GULLO, Marcelo, La insubordinación fundante, op.cit  págs. 98 y 99.

[8] FEINMANN, José Pablo, op.cit., p. 123.

[9] CHÁVEZ, Fermín, Historia del peronismo, Tomo  II,  Buenos Aires, ed. Oriente 1984, p. 145.

[10] GULLO, Marcelo, Insubordinación y desarrollo, op. cit., págs. 123 a 138.

[11]  CHÁVEZ, Fermín, pág. 146.

[12]  Ibíd., p.  146.

[13]  Ibíd., p.  146.

[14]  JAURETCHE, Arturo El Plan Prebisch, retorno al coloniaje, Buenos Aires, Ediciones 45, 1955, p. 23

[15] RAPOPPORT, Mario. Historia económica, política y social de la Argentina (1880-2003), Buenos Aires, ed. Ariel, 2006, p. 225.

[16] En el artículo 10 del proyecto Niemeyer, se establecía: “El presidente y el vicepresidente, serán personas de reconocida experiencia bancaria y financiera y serán elegidos por la Asamblea General de Accionistas a propuesta del Directorio, Su nombramiento estará sujeto a la aprobación del Poder Ejecutivo. Y, la reforma fundamentalísima del señor Prebisch…conduce al siguiente texto: el Presidente y el Vicepresidente serán personas de reconocida experiencia bancaria y financiera y serán designados por el Poder Ejecutivo dentro de las ternas elegidas por la Asamblea de Accionistas, a propuesta del Directorio. “. A este respecto, Arturo Jauretche afirma: “La reforma, como se apreciará, dista de ser patriótica. El técnico inglés tenía la gentileza de conceder a los gobiernos argentinos, la facultad de aprobar o rechazar las propuestas formuladas por la Asamblea, en donde tenían mayoría los bancos extranjeros o dirigidos desde el extranjero. En cambio, el técnico argentino, le suprimía al gobierno de su propio país esa potestad, obligándolo a optar, forzosamente entre los integrantes de las ternas que confeccionan los representantes de los intereses extranjeros. Algo así como el conmovedor derecho del sentenciado para elegir entre la horca y la guillotina.”

JAURETCHE, Arturo, El Plan Prebisch, retorno al coloniaje, op.cit.,  págs. 22 y 23.

 

[17] Ibíd., p.23.

[18] GALASSO, Norberto,  Perón. Formación, ascenso y caída (1893-1955), Buenos Aires, ed. Colihue,   2011, p. 415.

[19] MONIZ BANDEIRA, Luiz Alberto, Argentina, Brasil y Estados Unidos. De la Triple Alianza al Mercosur, Bs As., ed. Norma, 2004, p. 545

[20] GADDIS, John Lewis, Estados Unidos y los orígenes de la Guerra Fría 1941-1947, Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1989, p. 34.

[21] Ibíd., p. 36.

[22] Ibíd., p. 37.

[23] Ibíd., p. 34.

[24] Ibíd., p. 35.

[25] Ibíd., p. 35.

[26] Ibíd., p. 37.

[27] Ibíd., p. 37.

[28] BANDEIRA, Luiz Alberto, op. cit. p. 186

[29] HULL, Cordell, The memories of Cordell Hull,  vol. 2, Nueva York, 1948, ed. MacMillan, p. 1390 y 1391.

[30] Telegrama, n 3, confidencial, Martins a Vargas, Washington, 11/1/1944; AGV, doc. 6, vol. 43 (Hull, 1948: II, 1390-1391) Citado por BANDERIA,  Luiz Alberto, op. cit., p . 181.

 

[31] COUTINHO, Lourival, O General Góes depoe, Río de Janeiro, ed. Coelho Branco, 1956, págs. 400 y 401.Documentos citados por BANDERIA,  Luiz Alberto, op. cit. p. 182.

[32] Memorando, confidencial, Góes Monteiro, representante del Brasil en la Comisión Consultiva de Emergencia para la Defensa Política del Continente, a Aranha,  Montevideo, 18/3/1944;  AGV, doc. 47, vol. 43. Telegrama n 16, confidencial, Góes Monteiro a Itamaraty, 9/3/1944; AGV, doc. 51, vol 43. Telegrama, n 137, secreto, Britsh Embassy para Viscount Halifax, Rio de Janeiro, 14/3/1944; PRO_FO 371/37842, File  A 1672. Telegrama n 6, Carlos Martins, embajador de Brasil en Washington, a Vargas, Washington, 9/3/1944; AGV, doc. 49, vol. 43.  Documentos citados por Citado por BANDERIA,  Luiz Alberto, op. cit. P. 181.

[33] Despacho  n 35, personal y secreto. Noel Charles a sir David Scott, Rio de Janeiro, 17/2/ 1944; PRO-FO, 371/37842, File AS1499. Documentos citados por BANDERIA,  Luiz Alberto, op. cit. P. 182.

[34] Telegrama, Góes Monteiro al Itamaraty, Montevideo, 13/3/1944; AGV, doc. 51,43. Documentos citados por BANDERIA,  Luiz Alberto, op. cit., p. 182.

[35] Despacho Ref. G.390, Top Secret, R. H. Hadow a J. V. Perowne (South American Department),  Washington, 29/12/1944; PRO_FO, 371/44684, File AS396. Memorando de Cordelll Hull, julio de 1944, opuesto al reconocimiento  de gobierno del general Farrell. Informe de la censura, conversación telefónica entre Philip Chalmers (Washington) y Jefferson Caffery (Rio de Janeiro), 27/7/1944 (examinado) y 25/7/1944; AGV, doc.52, vol. 44. Documentos citados por BANDERIA,  Luiz Alberto, op. cit., p. 183.

[36] BELINI, Claudio, Convenciendo al capital. Peronismo, burocracia, empresarios y política industrial, 1943-1955, Buenos Aires, ed Imago Mundi, 2014, p. 9.

[37] Ibíd., p. 9.

[38] Ibíd., p. 4.

[39] Ibíd., p. 19.

[40] JAURTECHE, Arturo, Política y Economía, Buenos Aires, ed. Peña Lillo, 1977, p. 67.

[41] Ibid., págs. 67 y 68.

[42] Corea del Sur, con una superficie equivalente a la provincia del Chaco, sin poseer en su territorio mineral de hierro, carbón, petróleo o gas ni ninguna posibilidad de obtener energía hidroeléctrica  logró industrializarse a través de la ejecución de 7 planes quinquenales. En el primero de ellos (1962-1966) se dio prioridad al desarrollo energético, y a la industria liviana específicamente a la producción de abonos para mejorar el rendimiento agrícola, a la consolidación de la industria textil y a la producción de cemento. En el segundo Plan Quinquenal (1967-1971) se puso el acento en la creación de la industria petroquímica, en la fabricación de equipos electrónicos y en la elaboración de fibras sintéticas. Recién en el tercer Plan Quinquenal (1972-1976) el gobierno coreano se propuso crear una poderosa industria siderúrgica, fomentar la construcción naval, el equipamiento del transporte y la fabricación de electrodomésticos. Por otra parte, importa destacar que Corea del Sur, para llegar a convertirse de una miserable economía agrícola, a una formidable potencia industrial, aplicó:

1) Una fuerte intervención del Estado en la economía que dirigió el proceso de industrialización con mano de hierro.

2) La aplicación de aranceles proteccionistas, subvenciones y otras formas de ayuda estatal para aislar a la naciente industria coreana de la competencia extranjera.

3) La realización desde el comienzo de una reforma agraria radical

4) La aplicación de un modelo de industrialización por sustitución de importaciones durante 25 años, que se fue convirtiendo progresivamente en sustitución de exportaciones, paso que no habría sido posible sin el paso anterior.

5) La creación de empresas de propiedad estatal para producir todo lo que el sector privado no estuviese en condiciones de hacer.

6) El control del Estado sobre el sector bancario dado que el gobierno era propietario de casi todos los bancos

7) La aplicación de una planificación económica a través de planes quinquenales

8) El más estricto control de cambio y de los movimientos de capitales.

9) La  fijación estatal de precios máximos para una amplia gama de productos.

10) El más estricto control de la inversión extranjera permitiéndola en determinados sectores y excluyéndola  totalmente de otros sectores considerados en el plan nacional de desarrollo como estratégicos.

11) El fomento por parte del estado de la retroingeniería, es decir de la copia sin ningún permiso de los productos fabricados y patentados por otros países, en buen romance el estímulo y sostén del estado para que la naciente burguesía coreana practicara la más descarada piratería industrial.

Importa resaltar que el exitoso modelo coreano careció del sistema de banco central independiente recomendado por la ortodoxia económica. Paralelamente, desafiando otra de las recetas liberales, el mercado interno se mantuvo siempre aislado del internacional y reservados para las firmas locales

Al respecto ver, GULLO, Marcelo, Insubordinación y desarrollo, op. cit.  CHANG, Ha-Joon, ¿Qué fue del buen samaritano? Naciones ricas, políticas pobres, op cit. TOUSSAINT, Eric, Banco Mundial. El golpe de estado permanente. La agenda oculta del Consenso de  Washington, Madrid, ed.,  El Viejo Topo, 2007 y  SEVARES, Julio, Porque crecieron los países que crecieron, Buenos Aires, ed Edhasa, 2010.

[43] ROUGIER, Marcelo, La economía del peronismo. Una perspectiva histórica, Buenos Aires,  2012, p. 88.

[44] Ibíd., págs. 86 y 87.

[45] Ibíd., p. 90.

[46] Ibíd., p. 88.

[47] Ibíd., p. 82.

[48] DROZ, Jacques La formación de la unidad alemana 1789-1871, Barcelona, ed.,  Vinces-Vives, 1973, p. 138.

[49] FEINMANN, José Pablo, op.cit. p. 125.

[50] Ibíd., p. 126.

[51] Una de las primeras medidas del gobierno Meiji fue la de fundar numerosas empresas industriales de gestión estatal. El Estado creó y administró todas las primeras grandes industrias del Japón. Hasta el año 1884 sólo existió en el Japón un actor que realizaba los estudios de factibilidad, construía las fábricas, compraba las maquinarias y administraba las empresas creadas: el Estado. En 1884, después de haber creado un impresionante parque industrial, el Estado japonés decidió entregar la mayoría de las empresas estatales a manos de particulares. En 1911 el gobierno japonés -inspirándose en las leyes norteamericanas de fomento de la industria naval del año1789- prohibió la navegación costera a los países extranjeros. Fundaron entonces los Mitsubishi en combinación con los Mitsui y los Okura la “Osaka Shosen Kaisha” y luego la “Kogusai Kisen Kaisha” que le permitieron al Japón no sólo realizar la navegación de su litoral sino crear líneas de navegación hacia el África, Australia, Estados Unidos, Europa y Sudamérica.

En 1930, el Ejército, para complementar el desarrollo industrial, construyó un importante complejo industrial y repitió, luego, la metodología aplicada por la Revolución Meiji para transferir dichas empresas a los particulares. Así, gracias a un nuevo Impulso Estatal prosperaron, bajo la protección militar “compañías como Nissan, Nihon Chiso (Nitrógeno del Japón), Nihon Soda (Soda del Japón), Showa Denko (Eléctrica Showa).”. GULLO, Marcelo, La insubordinación fundante, op.cit.

[52]. Sobre el papel del MITI, cerebro de la economía japonesa durante la reconstrucción económica del Japón, ver: BROCHIER, Hubert. Le miracle économique japonais 1950-1970, París, ed. Calman-Levy, 1970. ZAITSEV, V. “Japan’s Economic Policies: Illusions and Realities”. Far Eastern Affaires, n°1, 1978, págs. 86-100 y SATO, Seiichiro. “The Trouble with MITI”, Japan Echo, Vol. V, N°3, 1978, págs. 54-65.

[53]. OHKAWA, Kazuski and ROSOVSKI, Henry. Japanese Economic Growth. Trend Acceleration in the Twentieth Century. Stanford, Stanford University Press, 1973; p 27.

[54]. GUILLAIN, Robert. Japon Troisieme Grand. París, ed. Seuil, 1969.

[55]. BIEDA, Karl, The Structure an Operation of the Japanese Economy. Sydney, ed. John Wiley, 1970, p. 52.

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diciembre 15th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Economías regionales en crisis: ahora golpean a las cervecerías artesanales

Por Maria Emilia Soria*

La reforma impositiva propuesta por el gobierno de Mauricio Macri perjudica gravemente a los emprendimientos de cervecerías artesanales. En Río Negro – por ejemplo – esta actividad constituye un sector de la economía que en la última década ha tenido un gran crecimiento y ha logrado tener un reconocimiento nacional destacado como consecuencia de la calidad de su producción, el fortalecimiento del consumo interno y la explosión del turismo cordillerano.

Para consolidar su crecimiento, este cluster regional necesita del apoyo del gobierno nacional. Lamentablemente, lejos de incentivar las economías regionales, este gobierno nacional parece querer hundirlas. Poco colabora la política económica imperante que hace que muchos argentinos encuentran más conveniente cruzar a Chile para hacer compras, que vacacionar en la zona andina argentina. Esto ha llevado a una caída considerable de las ventas del sector y sus perspectivas de crecimiento.

A este panorama se suma ahora un impuestazo al sector cervecero. El aumento de las cargas internas pasarían de un 8% a un 17% en función a la nueva ley que se pretende aprobar. Esta medida resulta ser discriminatoria para el sector, ya que la cerveza artesanal no tuvo el mismo tratamiento que otras bebidas sustitutas que son competidoras con este producto, como es el caso del vino y el champagne.

Es importante destacar que la producción de cerveza artesanal genera más de 9.000 puestos de trabajos en nuestro país y que la mayoría de estos emprendimientos están conformados por grupos familiares en donde los ingresos producidos representan el único sustento económico.

Lejos quedaron las palabras de Esteban Bullrich convocando a los argentinos a ser emprendedores y proponiendo a las cervecerías artesanales como una buena alternativa. Dos meses después, su presidente, ignora al sector y lo hunde en una crisis terminal.

Como diputada nacional, rechazo enfáticamente esta medida por considerarla arbitraria, discriminatoria y sumamente perjudicial para esta economía regional de mi provincia.

*Diputada nacional por el FPV-Rio Negro

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diciembre 14th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

La era de los jueces

Por Eduardo Conde*

Leía en un periódico de la ciudad de Trelew la opinión de un juez laboral de los tribunales locales criticando los proyectos nacionales de reforma al régimen laboral vigente como asimismo en el área previsional.

El Activismo Judicial es un movimiento que ha cobrado fuerza en este tiempo y que alude a un nuevo rol del juez en su desempeño, revalorizando la función del magistrado en pos del mejoramiento del sistema judicial.

Un juez activista está desprovisto de los excesos formales y encaminado afanosamente a la búsqueda de la verdad objetiva, siempre con el elevado propósito de acceder a una solución justa para caso concreto.

Un juez activista persigue en sus sentencias un cambio de paradigma, dando señales innovadoras, ampliando garantías ciudadanas en protección de los derechos superiores de la sociedad, interpretando la ley del modo más beneficioso para el justiciable y en el tiempo más breve posible, fijando criterios que alienten reformas legislativas, a través de la creación pretoriana de institutos procesales y/o sustanciales, apelando siempre a la plena vigencia de la Constitución y del libre acceso del ciudadano a la justicia.

El ilustre Bidard Campos decía entre sus pensamientos célebres: “El juez es el administrador de la justicia, con ley, sin ley o contra ley”. Ahora bien, pregunto ¿hay un límite para la nueva concepción de la labor del juez?

¿Está autorizado a cuestionar proyectos de reforma legislativa sin invadir la competencia de los poderes políticos? ¿Acaso no está prejuzgando al tiempo de opinar cuestionando la reforma?

Estos mismos jueces, activistas desde esta perspectiva, cuando se les requiere el acceso a la jurisdicción en asuntos sensibles que involucran al poder político, miran para otro lado.

Es el caso del juez de Familia de Rawson, Dr. Alessi y camaristas de Trelew, De Cunto y Vergara. Los magistrados me negaron arbitrariamente el pedido formulado de intimación al Ministerio de Economía del Gobierno Provincial para que cumpla en tiempo y forma con la transferencia de los aportes y contribuciones al Instituto de Seguridad Social y Seguros de forma de garantizar el normal funcionamiento del organismo.

En definitiva, participo del activismo judicial bien entendido, aquél que respeta la división de poderes pero asimismo ejerce plenamente su independencia, asegurando el interés superior del justiciable por encima de los condicionamientos politicos y del temor reverencial.

La era de los jueces sin estos presupuestos es una mera ficción.

*Presidente Bloque Cambiemos

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diciembre 13th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Oportunidades para el desarrollo regional

Por Julio Cobos*

Por estos días se realiza en nuestro país la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), algo muy importante para la inserción de la Argentina en el mundo, una verdadera vidriera global. Este no es un hecho aislado y comprende un eslabón más en la particular impronta que ha dado el presidente Mauricio Macri a su gestión en política exterior. Para ejemplificar sólo hace falta recordar la visita de mandatarios de las naciones más importantes del mundo y por supuesto la presidencia del G20 y el consecuente Foro que se realizará el año que viene en Argentina.

Corresponde analizar estos eventos en un marco regional porque el objetivo último debe ser el desarrollo armónico de la región y el aprovechamiento conjunto de las potencialidades que tenemos en América. Un punto a destacar en este sentido es el trabajo complejo que se viene realizando desde hace mucho tiempo para lograr el acuerdo MERCOSUR-Unión Europea.

De aquí que la reunión de la OMC en nuestro país –primera en un país sudamericano- debe redundar en beneficios para la región y de apertura al resto del mundo; máxime cuando la tendencia global parece ser el proteccionismo y el aislamiento. Argentina y sus países vecinos deben complementarse para ser más competitivos y atractivos para la inversión de capitales genuinos y el intercambio comercial global. En este sentido coincido con la visión de Susana Malcorra, encargada de organizar la conferencia, de la necesidad de ratificar la potestad y el mandato de la OMC; porque es un sistema que a pesar de tener falencias y demoras en el cumplimiento de sus objetivos, ayuda a las naciones a integrarse y promueve que los intercambios comerciales se realicen de la forma más fluida, previsible y libre posible.

Este es el primer paso a dar y tiene gran relevancia política pero no es el único. También es importante lograr avances en las negociaciones de la Ronda de Doha, para establecer nuevas reglas del comercio mundial. Para nuestro país en particular, son fundamentales los acuerdos que se logren en torno al capítulo agrícola, algo complejo que incluye la discusión sobre subsidios a la producción y reducción de aranceles. En este punto debemos ser realistas y conscientes de las dificultades existentes para alcanzar un amplio acuerdo.

Muchos son los desafíos y también las expectativas puestas en esta Conferencia histórica para Argentina. Esperemos que los resultados redunden en políticas y acuerdos que promuevan el desarrollo de nuestra región. Bienvenidos a la Argentina.

*Senador nacional UCR-Mendoza

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diciembre 13th, 2017|Columnas de Opinion, Senadores|0 Comments

Una orden tácita de matar

Por Alicia Gutierrez*

Las declaraciones y medidas tomadas por el gobierno nacional, ante los asesinatos en el marco de operativos represivos en el sur argentino, vulneran el Estado de Derecho y anticipan más muertes violentas. La creación del enemigo interno como justificación.

Si bien anticipábamos que la alianza gobernante a nivel nacional, identificada con una derecha liberal en lo económico y conservadora en lo social, iba hacia un modelo de ajuste, endeudamiento y achicamiento del Estado, que es imposible de implementar en nuestro país sin represión y disciplinamiento social, los últimos acontecimientos no dejan de sorprender por su brutalidad e impunidad sin atenuantes.

El mismo día que velaban a Santiago Maldonado, cuyo cuerpo y memoria siguen siendo violentados cada vez que se intenta justificar su muerte liberando a la Gendarmería de la responsabilidad, las fuerzas de seguridad asesinaban por la espalda a Rafael Nahuel, de solo 21 años, como consecuencia de otro operativo represivo de desalojo de una comunidad mapuche, esta vez en Río Negro.

Una vez más asistimos a la creación de un enemigo interno, le dicen “indio”, “extranjero”, “negro”, “terrorista”, “pobre”, “vago” o “piquetero”, para justificar su desaparición forzada, su merecimiento de una bala por la espalda o de una zambullida en el agua congelada. Hoy parece que el epicentro de esa lucha desigual está en el sur del país, totalmente militarizado, donde las comunidades aborígenes, históricamente bastardeadas y sometidas, reclaman por su derecho ancestral a la tierra que hoy está en manos de unos pocos empresarios terratenientes, muchos de ellos también extranjeros, pero “blancos” y “decentes”.

El Estado nacional, que debería proteger a los más débiles ante el atropello de los poderosos, agita el fantasma de la violencia extremista de las organizaciones mapuches, inventa delirantes conexiones con terroristas foráneos y asegura que están fuertemente armados, sin una sola prueba que lo avale, para avanzar con prepotencia en defensa del capital concentrado. Pero lo más preocupante es que van por más.

La ministra de seguridad, Patricia Bullrich, cuya continuidad en el cargo es otro indicio de que aún no hemos visto lo peor, ha dicho que el gobierno no debe probar la verdad de lo que dicen aquellos que ejercen la violencia en nombre del Estado. Y que dictará una resolución por la cual las fuerzas federales podrán incumplir disposiciones de los jueces, por ejemplo en caso de tomas de tierras o piquetes, si no las consideran legales. Esta iniciativa, a la que se le suma la Ley de flagrancia, que permite actuar a las fuerzas de seguridad sin orden judicial, supone liberar a dichas fuerzas de todo control: una licencia para matar sin consecuencias.

Por eso, la defensa de los derechos humanos, que justamente se conmemoran este 10 de diciembre, y de las garantías que ofrece nuestro sistema democrático ante el abuso y la violencia de las fuerzas represivas estatales es un objetivo prioritario. El saldo doloroso e irreparable que ha tenido la política de seguridad llevada adelante por el Ejecutivo nacional en estos dos años, al que se agrega una cantidad de hechos de similares características, proyecta crecer. Debemos continuar luchando para no retroceder en este sentido y desterrar ese discurso, promovido desde el poder, que avala la muerte y la desaparición de una persona porque “algo habrá hecho”.

*Diputada Provincial-  Partido SI

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diciembre 12th, 2017|Columnas de Opinion, Legislaturas Provinciales|0 Comments

“Los bloques de Cambiemos apoyamos el proyecto de reforma previsional”

Los bloques que integran Cambiemos en la Cámara de Diputados manifestamos nuestro apoyo a los acuerdos logrados entre el Gobierno nacional, las fuerzas políticas del Senado y 23 gobernadores sobre el proyecto de reforma previsional que tiene media sanción.

Los cambios previsionales son una pieza clave del grupo de reformas propuesto recientemente por el Gobierno, que incluye el Consenso Fiscal, la Ley de Responsabilidad Fiscal, la Reforma Tributaria y la Reforma Laboral; iniciativas que empiezan a poner en práctica los tres consensos básicos señalados el mes pasado por el Presidente Macri.

El objetivo principal de todas estas reformas es hacer sostenibles en el tiempo la generación de empleo y la reducción de la pobreza.

En cuanto a lo previsional, estamos orgullosos de la amplia cobertura de nuestro sistema, que alcanza al 98% de los mayores, y de la Reparación Histórica, con la cual recompusimos los haberes mal liquidados de 1,1 millones de jubilados.

Ahora bien, reconocemos que la situación actual del sistema no es sostenible. Es nuestra responsabilidad como legisladores hacer los cambios necesarios para que el sistema siga siendo universal, público, solidario y de reparto.

Nuestro apoyo viene, entonces, del convencimiento de que la reforma servirá para fortalecer el sistema previsional y hacerlo sostenible en el tiempo.

Para ello, el Gobierno propone tres cambios. El primero es la modificación de la fórmula de movilidad. La actual es innecesariamente compleja e inestable, y no asegura el poder adquisitivo de los jubilados. En 2014, por ejemplo, sus haberes perdieron un 7% frente a la inflación.

La fórmula propuesta es simple y transparente y garantiza para siempre el poder adquisitivo de los jubilados. Además, es similar a la que usan los países desarrollados, estando compuesta en un 70% por la inflación y un 30% por el aumento de los salarios.

En 2018, con esta fórmula, las jubilaciones le van a ganar por alrededor de 5 puntos a la inflación. Ya sabemos que en marzo de 2018 las jubilaciones subirán 5,7% y que en junio aumentarán aproximadamente 5,6%. Las proyecciones del Ministerio de Hacienda indican que en septiembre de 2018 crecerán otro 4,7% y en diciembre un 4,2% extra. Estos cuatro aumentos combinados dan un aumento total de las jubilaciones para 2018 de 21,8%, casi cinco puntos más que la inflación estimada por los analistas privados.

El segundo cambio es garantizar al menos el 82% del salario mínimo a los jubilados que hayan hecho sus aportes. Esto significará un aumento extra de más de 500 pesos mensuales a partir de enero para 1.200.000 jubilados y pensionados, profundizando el carácter solidario del sistema.

El tercer cambio es permitirles a los trabajadores del sector privado que se sientan cómodos en sus empleos, demorar voluntariamente su jubilación y seguir trabajando hasta los 70 años.

Todos estos cambios reflejan el compromiso del Gobierno con la inclusión y la protección de quienes más lo necesitan. En 2018 el 76% del presupuesto nacional se destinará a cuestiones sociales (incluidas las jubilaciones). Es un número récord para Argentina, varios puntos por encima del promedio de 67% de la última década.

Por eso vale la pena el esfuerzo de hoy.

Mario Negri /Elisa Carrió / Nicolás Massot

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diciembre 11th, 2017|Columnas de Opinion, Diputados|0 Comments

¡Si Tocqueville nos viera!

Por Silvina García Larraburu*

Hay un sino trágico en los hechos de los últimos días. Se deja ver la raíz de uno de los dramas nacionales. El Poder Judicial, que desde nuestra organización nacional, se quiso como el custodio de las garantías individuales (en rigor, de los derechos humanos), ha desorbitado su quicio.
El gran Alexis de Tocqueville, se asombraba del inmenso poder político que los Estados Unidos habían reconocido a sus Jueces: basar sus sentencias en la Constitución. Sin duda esos Jueces americanos estaban y están investidos de una enorme potencia, como los nuestros: pueden declarar inconstitucional una ley y, en consecuencia, juzgar inaplicable en un caso particular una norma sancionada por el Congreso.
Sin embargo, en Estados Unidos los Jueces tuvieron un límite, que nunca franquearon: las cuestiones políticas no justiciables. Los jueces no judicializan la materia política. Singularmente en el país del Norte este límite fue enunciado muy temprano, en una causa en la que se cuestionaba nada menos que los alcances de un tratado internacional (corría el año 1796 y en los autos Ware vs. Hylton, se pretendía juzgar el cumplimiento del Tratado de París, de 1783). Una situación similar a la presente, que se nos impone con elocuencia.
Nuestra Corte también ha reconocido esta frontera, y tiene su propia doctrina sobre las cuestiones políticas. Sin embargo no solo la ha cuestionado reiteradamente sino que, incluso, la ha traspasado en varias ocasiones, con graves consecuencias para la historia: en los años 1930 y 1943, al convalidar los respectivos gobiernos de facto, en otras ocasiones atribuyendo a estos gobiernos de espurio origen, amplios poderes, o no revisando la razonabilidad de detenciones durante el estado de sitio o actuando como lo ha hecho durante la dictadura.
Traer al Tribunal los alcances del Memorándum de Entendimiento con la República Islámica de Irán, aprobado legítimamente por el Congreso Nacional, es atribuir al Juez respectivo de un poder que no solo no tiene, sino que no debe tener. De la intromisión de la justicia en la política no se siguen consecuencias felices, sino dramáticas y lo más preocupante es el incierto alcance de sus efectos: cesan los limites institucionales y no gobiernan los representantes, sino funcionarios de origen no democrático, que se autoatribuyen la facultad de juzgar sobre la conveniencia.
Es un error convalidar el accionar del Juez Bonadío, por el juicio que nos merezca el anterior gobierno e, incluso, la propia ex presidenta. Hoy es ella, mañana somos nosotros. En tanto, el sistema que sangrientamente hemos construido, se derrumba. Desaforarla por la causa que se pretende, es rendirse a la vocación de guillotinar a los magistrados en la plaza pública: la política espectáculo que arrasa con lo que tanto dolor nos costó construir. Las fotos actuales son las viejas picas con las cabezas de los enemigos.
No se convalida semejante arbitrariedad con la invocación de la traición a la patria. Nuestra Constitución ha previsto esta figura para otras situaciones y en estado de guerra. Sin embargo, nuestros Jueces la han bastardeado, empleándola en su momento contra Irigoyen y contra Perón.
Por ello la referencia a uno de nuestros más graves males. La corrupción sin duda es un tema central, pero más aún lo es el funcionamiento del Poder Judicial (a quien le cabe lograr que esa corrupción, anterior y actual, no quede impune). Ese Poder ha sido el protagonista de las peores páginas de la historia, y ha reiteradamente eludido su reforma, abroquelándose corporativamente y, con sinuosa capacidad, se ha dejado instrumentalizar por el gobierno de turno, mientras el giro le resulte conveniente. Sus propios actos le sirven para encubrirse.
Es la hora de pensar y actuar sobre ello y de volver a los límites y a la Constitución, con mirada honesta y reconociendo lo que está en juego. Muchas víctimas testimonian la gravedad de estos desvíos.

*Senadora nacional por FPV Río Negro

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diciembre 11th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

El G-20 en Argentina

Por Federico Gastón Addisi*

La pasada semana la Argentina asumió la presidencia “pro tempore” del poderoso G-20. Durante el año que nuestro país tiene que presidir este foro internacional, habrá más de 50 reuniones de técnicos que avanzarán en la elaboración de un documento que tendrá su corolario con la presencia de los 20 primeros mandatarios en diciembre del 2018.

Pues bien, el país anfitrión, en este caso la Argentina, al inaugurar las sesiones tiene, por derecho consuetudinario, la facultad de “poner en agenda” algunos de los temas que a su juicio sean fundamentales para su tratamiento.

Y así lo hizo el Presidente Mauricio Macri. Trazando, guste o no, por acción u omisión, un camino totalmente en línea con los postulados globalistas de los cultores del Nuevo Orden Mundial. De esta manera, Argentina propuso tres ejes temáticos, a saber:

– El futuro del trabajo.  – Infraestructura para el desarrollo.  – Futuro alimentario sustentable.

De los tres puntos citados nos interesa detenernos en el primero y el tercero. Su sola enunciación acusa un claro lineamiento político con lo más rancio del supracapitalismo concentrado. Pero también muestra claramente que el actual gobierno nacional, posee un plan de gestión para la Nación que implica al menos una reelección para poder consumarlo. Y a su vez, les dice a propios y extraños, que Mauricio Macri no vino aquí a improvisar.

Pedido de ingreso a la OCDE, integración vía acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, giro del Mercosur hacia la Alianza del Pacífico, presencia en el Foro de Davos, son sólo muestras de la política exterior del actual gobierno que se sustancian en los tres ejes enunciados en la apertura del G-20.

En lo atinente al futuro del trabajo, la mención es una clara referencia a lo que el Sr. Klaus Schwab, Presidente del Foro de Davos ha llamado IV Revolución Industrial, la cual no es otra cosa que la concentración máximo de capital y finanzas en unas pocas manos, que a su vez tendrán la tecnología (medios de producción) para crear los nuevos -y menos- puestos de trabajo que la transformación en ciernes requiere. Se trata de la convergencia de la tecnología digital, con la física y biológica cuyo paradigma será la inteligencia artificial y la robótica como reemplazo de la mano de obra del hombre. Todo en nombre de maximizar la producción y bajar los costos laborales. Los agentes disruptivos que terminarán con el mundo tal y como lo conocemos serán entre otros: la impresora 3D; el big data, la ingeniería genética, la internet de las cosas, el bitcoin o dinero digital además de la mencionada IA. Este cambio traerá aparejado dos grandes problemas. El primero producto de las asimetrías entre aquellos países que posean esta tecnología y aquellos que sólo la consuman, condenando a éstos últimos a una nueva forma de sometimiento. Y el segundo, desde ya, es el factor humano. El Sr. Schwab calcula una pérdida de empleo a nivel global que oscila entre el 25 y el 35%.  O dicho en sus propias palabras: “Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes”.

Los apologistas de este cambio radical, entre los que se encuentra nuestro presidente, imaginan una optimización en las ganancias, un boom de la producción, una economía dependiente e interrelacionada con la tecnología, y a un hombre con mucho, mucho tiempo libre. Imaginan a ese % global que no tendrá trabajo, disfrutando el ocio de la vida viviendo nada menos que sin trabajar. ¿Será así o se convertirán en nuevos parias sociales excluidos del sistema? ¿Filosóficamente será el fin de la matriz judeo-cristiana y su paradigma de “ganarás el pan con el sudor de tu frente?”. O como lo expresar su Santidad el Papa Francisco en su -encíclica Laudato Si: “Estamos llamados al trabajo desde nuestra creación. No debe buscarse que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se deñaría a sí misma.

Finalmente, abordaremos brevemente el tópico del llamado “futuro alimentario sustentable”. El mismo, entendido en clave del supracapitalismo que venimos analizando, no es otra cosa que la vuelta del neo malthusianismo. Esta es la teoría del economista T. Malthus que sostiene que la población crece en proporción geométrica mientras que los alimentos lo hacen en aritmética. Esto ocasionaría un desfasaje entre la creciente población y los cada vez mas escasos alimentos. ¿Y cuál era la propuesta para solucionar este “problema”?, pues Malthus no dudaba en las bienaventuranza de las hambrunas, las pestes, la guerra y todo aquello que pueda eliminar hombres de la faz de la tierra. Incluso sostenía que el Estado nada tenía que hacer por aquellos más desvalidos (cualquier semejanza de lo que acontece hoy día con niños y ancianos NO ES COINCIDENCIA). Pero incluso fue más allá y proclamó el beneficio de que las clases más bajas de la sociedad no se reproduzcan. Famosa es su frase: “Parece que es una de las inevitables leyes de la naturaleza que algunos seres humanos sufran de miseria. Estas son las personas que, en la gran lotería de la vida, fracasarán”. Hoy en día e Informe Kissinger mediante, sus seguidores -como lo es el eje atlantista del G 20- podemos apreciar esta  filosofía en la imposición del control de natalidad, y más llanamente, del aborto. En las antípodas, nuevamente se alza la voz de Su Santidad en su mencionada Encíclica, dándonos la razón: “En lugar de resolver los problemas de los pobres y de pensar en un mundo diferente, algunos atinan sólo a proponer una reducción de la natalidad. No faltan presiones internacionales a los países en desarrollo, condicionando ayudas económicas a ciertas políticas de salud reproductiva”. Y con esto queda todo dicho.

(*) Historiador revisionista. Estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad del Salvador. Además es Diplomado en Antropología Cristiana (FASTA) y en Relaciones Internacionales (UAI). Publicó “San Martín, Rosas, Perón. Un homenaje a Fermín Chávez” (2008); “Estévez. Vida de un Cruzado” (2009); “Raúl Scalabrini Ortíz. Sus libros y sus enseñanzas” (2009); “Aportes al Bicentenario” (2011); “Historia de la Revista del Instituto Juan Manuel de Rosas” (2013). Es columnista en “Noticias del Congreso Nacional”. Como historiador, pensador y periodista siempre se manifestó estrechamente vinculado al Pensamiento Nacional y a la Doctrina Nacional del Justicialismo. Actualmente es el Director de Cultura de la Fundación Rucci de la Confederación General del Trabajo.

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diciembre 10th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Fundamentos ideológicos de la revolución cultural

Por Pablo Javier Davoli*

* A modo de introito:
Pérdida del sentido de trascendencia; dilución de los valores; perversión de las costumbres; desmantelamiento de la familia; desaparición de la amistad cívica; debilitamiento del arraigo comunitario; distorsión y extravío de las identidades a todo nivel… Frivolización; banalización; vaciamiento cultural… Narcotización; miseria; violencia; crimen; angustia… Fenómenos muy diversos que, sin embargo, participan de un mismo proceso de revolución y degradación cultural. Un proceso hábilmente pergeñado, entre otros, por el genial estratega Antonio Gramsci; y generosamente financiado por un “filantrópico” puñado de desalmados especuladores y usureros, en aras de inconfesables intereses. El complejo proceso en cuestión se jalona a través de graves aberraciones ideológicas, es decir, de groseros sofismas. Con este modesto artículo queremos señalar, a guisa ejemplificativa, algunos de dichos esperpentos intelectuales…
* Theo Wiesengrund Adorno y la “personalidad autoritaria”:
Hacia 1950, el autoritarismo fue re-conceptualizado por Adorno como un trastorno de la personalidad, consistente en la adopción subjetiva de principios metafísicos, los cuales constituyen la “piedra angular” de la normativa ética. Adorno efectuó esta re-conceptualización, precisamente, por el carácter objetivo y superior que ostentan aquellos principios. Carácter, éste, que los coloca por encima de nuestro arbitrio, proponiéndolos como referencia útil y marco obligado de nuestros deseos y decisiones, y exigiendo el tributo de nuestro respeto personal. Al identificar al desgraciado fenómeno del autoritarismo con la búsqueda y la entronización que cada uno de nosotros puede hacer de los principios en cuestión, Adorno:
– Replanteó al autoritarismo como problema primordial y eminentemente psicológico (en vez de politológico y, a lo sumo, sociológico).
– Presentó la libre adhesión al célebre decálogo bíblico, el acatamiento convencido del Derecho Natural y el abrazo fervoroso de la Verdad, el Bien y la Belleza, como síntomas de una personalidad autoritaria, problemática y potencialmente criminal. En suma, estigmatizó seriamente al hombre de principios.
– Habilitó la adopción de medidas políticas totalitarias, gravemente lesivas de la esfera privada, la intimidad personal y la conciencia individual, so pretexto de re-educar y/o curar a las personalidades autoritarias.
Estas extravagantes ideas sólo pueden explicarse en el fantástico contexto de la Weltanschauung (cosmovisión) materialista de Adorno “et alii”. A ello debe añadirse que el sociólogo elucubró su imaginario y anti-natural tipo humano a través del endeble y discutible método de las encuestas de opinión.
* Erich Fromm contra la figura paterna:
La noción de la personalidad autoritaria ha servido para denostar a la figura del padre, ya que éste constituye el símbolo encarnado de la Ley (o sea, de los principios metafísicos que deben guiar la formación de nuestra personalidad y el desarrollo de nuestra conducta, subordinando los instintos y las pasiones a tal proceso de auto-perfeccionamiento, en aras del propio bien y del de la comunidad a la que pertenecemos).
Fromm no sólo elaboró una técnica psicológica (supuestamente terapéutica) apuntada a la humillación de la figura paterna frente a los demás miembros de su propia familia. También propició la instalación de formas sociales matriarcales; es decir, de estructuras completamente ajenas a nuestra enjundiosa tradición occidental (y, además, perimidas en la mayor parte de aquellos pueblos no-occidentales que alguna vez las desarrollaron).
Para justificar su matriarcalismo, el renombrado psicólogo distorsionó groseramente las conclusiones que había extraído el antropólogo Johann Bachofen a partir de los descubrimientos arqueológicos de Anatolia. Conclusiones, éstas, que -en su momento y por error- el gran científico helvético había proyectado universalmente.
* Ernst Bloch contra las virtudes teologales cristianas:
Bloch postuló la inmanentización del sentido de las virtudes teologales cristianas. Fe, sí, pero no en DIOS, sino en el hombre. Esperanza, también, mas depositada en el mito positivista del progreso humano. Y, Caridad, lo mismo, pero referida a la… ¡lucha de clases! El enervamiento semántico propuesto por este autor (muy especialmente, la habilitación de la lucha de clases como algo necesario y bueno) propició en gran medida la proliferación de terroristas que, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, asesinaron con asombrosa tranquilidad de conciencia.
* Erick Neumann contra la antigua ética:
Neumann pregonó abiertamente la instalación de una nueva ética, que procediera de una nueva conexión del Yo con los estratos correspondientes al mundo de la función inferior y el estadio primitivo de la humanidad. Para el psicólogo, la antigua ética, articulada en torno a valores objetivos y absolutos, había ingresado en una fase de inexorable decadencia y, por lo tanto, debía ser reemplazada por una nueva ética, que liberara completamente la parte de la personalidad opuesta al valor ético. Es decir, una “nueva ética” de la “sombra”, que es el “otro lado”; “la expresión de la propia imperfección y terrenalidad, o sea lo negativo no coincidente con los valores absolutos; (…) lo corpóreo en contraposición a lo absoluto y eterno de un alma que no pertenece a este mundo”.
Neumann ha propuesto la habilitación de los anti-valores y la proscripción de los auténticos valores (en términos schellerianos). La nefasta postulación no se limita al libramiento y la entronización de las pulsiones inferiores de nuestra psiquis humana, convirtiendo así al propio capricho en norma suprema de nuestro obrar. Además, apunta a la prevalencia de aquellas inclinaciones que, ya no por su circunstancial exorbitancia sino por su propia índole, se oponen a los valores morales. O sea que la anti-ética de Neumann, amén de promover la exacerbación de los apetitos inferiores (que, en sí mismos, no son malos), busca el predominio de los impulsos de índole perversa.
* A modo de colofón:
Estas son algunas de las nefastas fuentes ideológicas de las que se ha alimentado el proceso de revolución y degradación cultural en curso. Proceso, éste, radicalmente contrario a nuestra varias veces milenaria tradición occidental, absolutamente anti-cristiano y -en suma- lesivo de la dignidad de todos los hombres y de las posibilidades de progreso de todos los pueblos. En nuestro concreto caso, el mismo está distorsionando nuestra Imago mundi, subvirtiendo nuestro Ethos, destrozando nuestro Modus vivendi e impidiendo nuestro desarrollo espiritual.
Uno de los triunfos estratégicos más notables de la acción revolucionaria en cuestión, ha sido la imposición de sus conceptos fundamentales, connotaciones más significativas, categorías analíticas, códigos terminológicos y fraseológicos, referentes intelectuales y artísticos, versiones historiográficas, simpatías y antipatías, etc., en casi todos los ambientes escolares, universitarios, científicos, profesionales, periodísticos e, incluso, eclesiásticos. Así, el pensamiento único, políticamente correcto, impregna y contamina toda la atmósfera social.
El “buen combate” que estamos llamados a librar, requiere que reemprendamos, tanto a nivel personal como comunitario, el camino de búsqueda de la Verdad, el Bien y la Belleza. En esa maravillosa exploración, cuyo inicio nos urge, se juegan nuestra felicidad personal, la paz social y el engrandecimiento de los pueblos.

*Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio “Nuestra Señora del Rosario” de los Hermanos Maristas. Se recibió de abogado en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales del Rosario, de la Pontificia Universidad Católica Argentina, a principios del año 2.000. Ha cursado la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata y el Doctorado en Derecho de la facultad arriba mencionada. Se ha desempeñado como docente de diversas asignaturas: “Ciencia Política”, “Formación del Pensamiento Jurídico-Político”, “Derecho Político”, “Derecho Constitucional”, “Derechos y Garantías Constitucionales”, “Instituciones de Derecho Público”, “Relaciones Gremiales” y “Sociología del Derecho”; en la facultad arriba nombrada, la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Abierta Interamericana y otras casas de estudios. Autor de varios libros, también ha escrito decenas de notas y artículos sobre diferentes temas de Filosofía Política, Geopolítica, Política Internacional, Derecho Político y Derecho Constitucional.

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diciembre 7th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Priorizar los derechos del niño

Por Julio Cobos*

En la sesión pasada del Senado de la Nación aprobamos diferentes proyectos de gran importancia. En ocasiones, algunos de ellos cobran mayor visibilidad que otros, por eso quiero resaltar uno de ellos en particular referido a la modificación del artículo 128 del Código Penal, destinado a dar mayor protección a los niños, priorizar sus derechos y combatir la pornografía infantil.

Este proyecto surgió del acuerdo de propuestas emanadas de legisladores de diferentes sectores políticos que entendimos la necesidad de lograr la protección integral de los jóvenes y de otorgar a la Justicia todas las herramientas para combatir la pornografía infantil en todas sus variantes. Esto cobra mayor relevancia si tenemos en cuenta que nuestro país figura entre los mayores consumidores.

La tenencia de pornografía infantil perjudica a terceros con el agravante que estos son niños y este es el punto fundamental a tener en cuenta. El Código Penal en su artículo 128 excluye de responsabilidad al adulto que consume pornografía infantil y para que se cumpla el tipo penal, la posesión del material debe tener como objetivo la distribución o comercialización del mismo. Esto es un error que debe ser subsanado porque los derechos de los niños deben primar por sobre las libertades individuales, dado que se lesiona la honorabilidad de los menores.

Con la aprobación que dimos en el Senado buscamos penalizar la tenencia, cualquiera sea su finalidad, ampliando la sanción al delito. Además, agravamos las penas para que el delito no sea excarcelable. En concreto, modificamos el artículo 128 del Código Penal según el siguiente detalle:

Reprimir con prisión de tres a seis años al que produzca, financie, ofrezca, comercie, publique o divulgue, por cualquier medio, toda representación de un menor de dieciocho años dedicado a actividades sexuales explícitas o toda representación de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales, al igual que el que organice espectáculos en vivo de representaciones sexuales explícitas en que participaren menores.

Reprimir con prisión de cuatro meses a un año al que tenga en su poder representaciones de las descriptas en el párrafo anterior.

Reprimir con prisión de seis meses a dos años al que tenga en su poder representaciones de las descriptas en el primer párrafo con fines de distribución o comercialización.

Reprimir con prisión de un mes a tres años al que facilite el acceso a espectáculos pornográficos o suministre material pornográfico a menores de catorce años.

Además, todas las escalas penales previstas en este artículo se elevan en un tercio en su mínimo y en su máximo cuando la víctima fuere menor de trece años.

Quien consume pornografía infantil requiere constantemente nuevo material, generando demanda y por lo tanto oferta. Esta necesidad de producir para satisfacer la demanda es el abuso sexual en sí, con la utilización de los menores de edad y la consecuente vulneración de sus derechos. Por eso la demanda es un eslabón más del abuso sexual. La tenencia es parte del circuito, debemos penarla para darle protección a niños y adolescentes y castigar a quién participan en ese circuito delictivo de abuso, oferta, demanda y consumo que genera la pornografía infantil.

*Senador nacional por UCR

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diciembre 5th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Los movimientos geopolíticos en el mundo

Por Alberto Asseff*

Los movimientos geopolíticos están en el orden del día de todo el mundo. China, procurando neutralizar las tendencias desbordantes de su desarrollo interno, intenta promover a las ciudades de tercer rango para evitar la desmesura de sus megalópolis como Shanghái y tratando de afirmar su soberanía en el mar meridional, en dura puja con Japón, Filipinas, Vietnam y otros países. También es evidente cómo dosifica la amenaza de Corea del Norte, aparentando enojo, pero manipulándola. Simultáneamente refuerza sus inversiones en América Latina y África, impulsa las dos nuevas “Rutas de la Seda”, ahora con un ferrocarril que llega a Lisboa y a Londres, opera en el puerto griego de El Pireo, aterriza en los Balcanes con fuertes inversiones en Serbia e influye decisivamente en once Estados de la Unión Europea, tales como Hungría, Bulgaria, República Checa, Polonia, Rumania, anudando vínculos con el Grupo de los 16, países de Europa Central, del Este y los Balcanes, incluyendo el financiamiento de la línea férrea rápida entre Budapest y Belgrado. Como en los viejos tiempos va dibujando el mapa.
El recelo de Bruselas, sede de la UE, es eso, alarma, pero las movidas chinas son hechos. El intercambio entre China y los Balcanes, en las narices de Italia, ya asciende a 3.300 millones de euros. En Serbia, tradicional aliada eslava de Rusia, los chinos hasta reflotan una planta siderúrgica en un suburbio de Belgrado, Smederevo manteniendo el empleo a miles de personas.
El aislacionismo de EEUU impulsado por el presidente Trump incentiva a Europa Central, parte de la UE, a buscar nuevo socio. Pekin se regocija. Los norteamericanos parecen enfrascados en el llamado “rusiagate”, desentendidos de problemas globales como el cambio climático, el flagelo del trabajo infantil en el mundo, la pobreza y tantos otros asuntos. Inclusive, en el siempre caliente Cercano Oriente el protagonismo ruso, inesperadamente asociado a Turquía, parece preponderar en la castigada Siria y la contención a Irán la asume Arabia Saudita que convoca a una alianza islámica sunita contra los chiitas persas, a la par que el príncipe heredero da pasos modernizadores, otrora impensables.
Europa, esa vieja pero siempre atractiva, ha recomenzado a crecer con más de un 2,5% del PBI y más allá del Brexit, gran dolor de cabeza para Gran Bretaña, forja nuevos instrumentos de integración, ahora con una defensa común que prevé respuestas a una de las más intangibles pero acechantes amenazas, el ciberataque. Y prosigue con su presencia en África, con una magna cumbre entre la UE y la Unión Africana, algo que contrasta negativamente con la inacción del Mercosur que no se decide a organizar una reunión con nuestros vecinos del este. Antes de esta gran Mesa europea africana, el presidente francés Macron estuvo en varios países francófonos consolidando añejas relaciones. Es interesante y poco conocido que existe una moneda común, el franco CFA, ligada al euro, en 14 Estados del África subsahariana más las Comores. Nosotros en el Mercosur aún no tenemos “clearing” bancario. Obviamente, el intercambio intra Mercosur se dificulta por la ausencia de instrumentos monetarios compartidos.
Rusia no se descuida ni cede su rol de gran potencia. Recobra presencia en el estratégico Mar Negro y en el Oriente Próximo a partir de su relevante papel en Siria y con indicios de conciliación con Turquía. Además alienta diversos separatismos prorrusos, como los del este de Ucrania y de Moldavia. Por eso no hesita en respaldar subrepticiamente a los independentistas catalanes y el día de mañana a los de Córcega o cualquier otro que surja.
En esta parte del planeta en que estamos nosotros, la integración, salvo excepciones, es una proclama retórica, lejana de las realizaciones. Están ausentes sin aviso una estrategia comercial común, atraer inversiones que beneficien al conjunto, seguramente a través de cadenas de valor que posibiliten que el producto final sea el resultado de segmentos fabricados en tres o más países y hasta carecemos de imaginación. Hay hoy una creciente demanda turística de alta capacidad de consumo. Sólo con pensar en que 20 millones de chinos se suman por año con avidez por salir a pasear tendríamos que pergeñar respuestas y ofertas. Por ejemplo, habría que unir al actual ferrocarril que liga a Cuzco con Arequipa, pasando por el lago Titicaca, con el que llegue hasta Jujuy pasando por la Quebrada de Humahuaca. Esa opción turística deberíamos ofrecérsela al mundo, creando entre nosotros puestos de trabajo de alta calidad y remuneración.
Siendo la Antártida un reservorio de recursos variopintos y nosotros su primer ocupante permanente, el 2 de diciembre pasado un Hércules recién refaccionado no pudo llegar a Marambio y debió volver a Río Gallegos en emergencia. Es hora de que ahorremos en choferes, celulares de funcionarios, publicidad estatal, festivales, etc. y compremos una flota aérea de transporte y de defensa elemental. Tomando el modelo chino de búsqueda de soberanía más que dudosa en el mar meridional contiguo, nosotros, que la tenemos más que firme, aunque parcialmente usurpada, tenemos que disponer de patrulleros oceánicos y de todo tipo de buques para custodiarla y aprovecharla. No puede volver a acaecer que estemos impedidos de rescatar o siquiera buscar a un submarino accidentando y, peor, que ese sumergible esté en dudas si se hallaba en condiciones plenas para navegar. Es tiempo para que nuestros satélites auxilien para el control de la “pampa marítima o mojada”. Y para que la ocupemos.
Una mirada geopolítica no sólo sirve para satisfacer nuestra curiosidad. Es útil para guiar la gestión de gobierno porque señala las directrices. Custodia, defensa, aprovechamiento de los recursos, conectividad física, integración económica, cadenas de valor, planificación conjunta, encuentro con la vecindad, no sólo la inmediata, sino la de allende el océano como África, trabajo de calidad, horizonte para los países y sus gentes.

*Diputado del Mercosur y dip.nac.mc
Presidente nacional del partido UNIR

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diciembre 5th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Requiem del ARA San Juan

Por Federico Addisi*

Retorno a la democracia. Desmalvinizacion y desmantelamiento de las FFAA. Argentina no tiene hipotesis de conflicto. Apoteosis progresista. Aplausos y vitores. Cae el telon. (Fin del primer acto).
El ARA San Juan sale en mision. Desperfecto tecnico. Pierde rumbo y comunicacion. 44 menos dice el progresismo traidor. Mas aplausos y vitores. Cae el telon.
(Fin del segundo acto).
Sospecha. Al submarino lo hundieron los ingleses. Navego por mar circundante a las Malvinas. La historia se repite y se repiensa la hipotesis inicial.
Se repiensa la situacion?
Abucheos e insultos. Cae el telon.
(Fin de la tragedia).

(*) Historiador revisionista. Estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad del Salvador. Además es Diplomado en Antropología Cristiana (FASTA) y en Relaciones Internacionales (UAI). Publicó “San Martín, Rosas, Perón. Un homenaje a Fermín Chávez” (2008); “Estévez. Vida de un Cruzado” (2009); “Raúl Scalabrini Ortíz. Sus libros y sus enseñanzas” (2009); “Aportes al Bicentenario” (2011); “Historia de la Revista del Instituto Juan Manuel de Rosas” (2013). Es columnista en “Noticias del Congreso Nacional”. Como historiador, pensador y periodista siempre se manifestó estrechamente vinculado al Pensamiento Nacional y a la Doctrina Nacional del Justicialismo. Actualmente es el Director de Cultura de la Fundación Rucci de la Confederación General del Trabajo.

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diciembre 3rd, 2017|Columnas de Opinion|Comentarios desactivados en Requiem del ARA San Juan

No es reforma, es ajuste

Por Facundo Moyano*

El Senado aprobó la reforma fiscal y previsional que pactaron el Gobierno y las provincias. Esta reforma le mete la mano en el bolsillo a los jubilados, pensionados, a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo y Asignaciones Familiares. Los deja en una situación de desvantaja y pone en riesgo la cobertura de sus necesidades básicas.
La canasta básica para un jubilado es de $17.523, mientras que la jubilación mínima es de $7.246 y el Gobierno propone ahorrar en el “gasto” de jubilación 100 mil millones. En la Argentina el 65% de los jubilados cobra el haber mínimo. Y con esta nueva fórmula de la reforma previsional, las jubilaciones y la AUH perderán aún más poder de compra.
Con esta reforma del Gobierno, en marzo de 2018 en lugar de otorgarse el aumento semestral de julio a diciembre del 12%, se dará el aumento de la nueva fórmula de un 5,7%. Es decir que ya en el inicio del cambio de fórmula hay una merma en los haberes y un retraso de hasta 6 meses en el ajuste de los beneficios.
Félix Loñ dijo: “La aplicación de la fórmula que impulsa el Gobierno implica un retroceso sobre los principios fundamentales del sistema previsional que están en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional ya que tiende a disminuir el monto del haber jubilatorio”.
Daniel Sabsay consideró que “no hay que hacer ningún razonamiento muy sofisticado para darse cuenta de que se está afectando el derecho alimentario de un grupo vulnerable, ya que el haber previsional es el ingreso esencial para un jubilado”.
La Nación, Clarín y la Iglesia advirtieron sobre el terrible impacto que pueden tener estas reformas sobre la dignidad de nuestros mayores y los sectores más postergados. No es ideología, es un poco de sentido común.
Con esta reforma, el Gobierno le va a dar la plata de los jubilados, de los pensionados, de los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo y de las Asignaciones Familiares a las provincias.

No es Reforma, Es Ajuste

*Diputado nacional

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diciembre 1st, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Sobre el Ara San Juan II parte

Por Diego Pappalardo*
En nuestro artículo sobre la desaparición y el hundimiento del ARA San Juan, escribimos:
“Precisamente ése es el tipo de auxilio -ayuda rusa- que se necesitaba desde el inicio de la búsqueda y no el show que se montó en torno al infortunio de los 44 submarinistas y  el dolor de sus familias.”1
La Armada Argentina confirma que  terminó la búsqueda de los tripulantes del ARA San Juan, mientras que se anuncia la llegada de aparatos y tecnologías de mayor envergadura para tratar de dar con  el submarino.
Contra toda propaganda, cuando mencionamos  la palabra “infortunio”, nos referíamos a la muerte de los militares argentinos y cuando dijimos que se debía aplicar otro tipo de tecnología -diferente de la que se utilizaba- hicimos referencia a los equipos rusos y estadounidenses que llegarán a partir del próximo sábado.
De igual modo que no se descarta el factor interno como causante del hundimiento del ARA San Juan, tampoco puede soslayarse la hipótesis de un posible ataque externo por más que voceros militares, traductores políticos y difusores periodísticos enfaticen lo contrario.
En efecto, es altamente probable que un problema interno del navío haya generado la tragedia, pero hay que considerar en todo momento que la Armada y el Estado argentinos no poseen  el submarino para hacerle las pericias correspondientes  y que gran parte de la  información sensible que ambos actores procesan y transmiten al público-para su conocimiento y análisis-  proviene de las fuentes anglo-norteamericanas.
Mientras no se encuentre el submarino (o múltiples partes del mismo) para  someterlo a minuciosa investigación,  todas las hipótesis están abiertas y cualquier país con el perfil de potencia marítima que cuente con registros históricos de presencia, permanente o temporal, y haya participado en actos de incursión ilegal, agresión y enfrentamiento armado en esa zona es susceptible de  responsabilidad en la desaparición y en el hundimiento del submarino argentino. Todos los expertos que hablan únicamente del factor interno, lo hacen en teoría sin contar con el examen riguroso del  estado actual del submarino.
Ni la oligarquía política, ni el alto mando militar del país, tienen la capacidad suficiente, ni la autonomía operativa imprescindible para verificar y comunicar a su pueblo,  independientemente de las centrales de determinados poderes internacionales, un ataque externo en caso de que éste haya sucedido.
Argentina perdió 44 militares, un submarino de guerra hundido (quizás para siempre) y resalta la evidencia inequívoca de la poca capacidad significativa de defensa nacional militar que tiene,  lo que transforma al país en un objetivo fácil para el despliegue estratégico de las potencias mundiales realmente existentes.
Entiéndase bien: por la complejidad del caso y por la falta de elementos objetivos, concluyentes y excluyentes, en el asunto que nos ocupa y preocupa, no rechazamos ninguna posible razón motivante, tampoco desechamos ningún escenario, ni mucho menos nos cerramos en la negación de una factible  injerencia externa.
El ARA San Juan fue hundido, ya sea por factores endógenos o por  factores exógenos, y sus tripulantes son víctimas de la traición y la indiferencia de las respectivas autoridades desde la derrota de Malvinas.
La fidelidad patria queda para los 44 tripulantes del ARA San Juan, el dolor para el pueblo argentino y la traición para todos aquellos que eligieron tenerla como profesión.

Nota:

1-https://www.ncn.com.ar/el-hundimiento-del-submarino-ara-san-juan-y-la-decapitacion-del-poder-militar-argentino/

*Profesor en Historia. Promotor Cultural y periodista. Colabora con sitios de política y geopolítica de España y México entre otros países; entre ellos el prestigioso Katehón: http://katehon.com/es

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diciembre 1st, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Por qué la reforma laboral es mala para los trabajadores

Por Mariano Recalde*

Se conoció en estos días el mensaje de elevación del Poder Ejecutivo de la denominada “reforma laboral” al Senado de la Nación (MEN-2017-130-APN-PTE). Sustancialmente se mantienen todas las reformas que se habían dado a conocer en los días previos, incluida la amplia amnistía a evasores procesados o condenados, el blanqueo para aquellos que no han sido detectados y la reducción de las penas para los que sigan cometiendo ese delito. Se suprimió el fragmento que emulaba el discurso de José Alfredo Martínez de Hoz y la consagración de la figura del trabajador independiente, pero se mantienen otras figuras más útiles para dejar fuera del derecho del trabajo a auténticos empleados en relación de dependencia.

Se eleva, en definitiva, un proyecto pro empresario, que no sólo desprotege a los trabajadores quitándoles derechos y aumentando el poder empresarial, sino que premia a los evasores.

Las reformas que quedan:

-Contratos basura: la ley crea tres nuevas formas de contratación precaria, sin derechos laborales. Aparece la figura del trabajador autónomo económicamente dependiente para legalizar las locaciones de servicio fraudulentas que hoy existen, una nueva pasantía laboral y prácticas formativas. De esta forma, muchos trabajadores con todos los derechos de la ley de contrato de trabajo van a ser reemplazados por otras personas sin derechos laborales bajo alguna de estas modalidades de contratación. Sólo se eliminó la figura del trabajador independiente.

-Irrenunciabilidad reducida: se deroga parcialmente el principio de irrenunciabilidad. A diferencia de la ley actual, que considera nulo y sin valor todo acuerdo de partes que suprima o reduzca derechos en general, se busca permitir que un trabajador pueda renunciar a derechos adquiridos en su contrato individual de trabajo, aunque no reciba nada a cambio. Es probable que con ello vuelvan, por ejemplo, las reducciones salariales “aceptadas” bajo la amenaza del despido.

-Tercerización sin responsabilidad: la ley actual establece que la empresa principal y la contratista del trabajador son solidariamente responsables por las obligaciones hacia el trabajador; este proyecto se propone que queden excluidos de la solidaridad “los trabajos o servicios que se contraten o subcontraten para realizar actividades complementarias de limpieza, seguridad, mantenimiento general de bienes inmuebles o muebles registrables, servicios médicos y de higiene y seguridad en el trabajo, gastronomía y/o informática”. También los servicios de transporte.

-Modificaciones del contrato: se elimina el derecho a reclamar cuando el empleador decida unilateralmente cambiar las condiciones del contrato, aún cuando causen perjuicios al trabajador. De esta manera, el trabajador al que le cambian la jornada, el horario, las tareas, el sueldo o la categoría, entre otras, ahora solo tendrá como opción considerarse despedido.

-Reducción del monto de indemnización por despido sin causa: Hoy la indemnización se calcula multiplicando un sueldo por cada año de antigüedad. El proyecto propone dejar de computar como parte del sueldo la parte proporcional del aguinaldo, las horas extra, los premios o las bonificaciones. De esta manera, al trabajador que mensualmente hace horas extra ya no se le computarán como parte del sueldo y a los trabajadores remunerados a comisión ya no se les toma la mejor remuneración mensual del último año como base de cálculo, sino el promedio de los sueldos.

-Eliminación de la indemnización por despido cuando se cree el Fondo de Cese Laboral: se incentiva la creación a través de los convenios colectivos de un fondo que cubra las indemnizaciones por preaviso y despido. Esto significa la derogación de la “protección contra el despido arbitrario” que garantiza la Constitución Nacional. Si se implementa, el empleador podrá despedir “libremente”, puesto que no tendrá ningún costo: no habrá disposición que disuada o desaliente los despidos. Además de ser inconstitucional, genera un riesgo grave de autoritarismo dentro de la empresa con el uso del “si no te gusta, te despido”, porque es gratis. Si bien el borrador dice que el aporte lo efectúa el empleador, lo cierto es que lo termina financiando el trabajador, dado que se calcula como parte del costo laboral.

-Eliminación de otras indemnizaciones a favor del trabajador: se eliminan seis indemnizaciones a favor del trabajador víctima de trabajo no registrado. Algunas se transforman en multas, más bajas, a favor del Estado (artículos 8, 9 y 10 de la ley 24013) y otras directamente se derogan (artículo 15 de la ley 24013, artículo 1 de la ley 25323 y artículo 1 de la ley 25345).

-Intereses por pago fuera de término: se propone cambiar la tasa de interés que aplicaban los jueces, tasa activa del Banco Nación, por la tasa UVA del Banco Nación, que es más baja.

Las reformas que no se incluyeron finalmente en el proyecto de ley:

-Banco de horas: se habilitaba, a través del convenio colectivo, el establecimiento de un mecanismo de permuta o compensación horaria. De esta manera, el empleador podía evitar el pago de horas extra compensando posteriormente esas horas suplementarias. El empleador acomodaría la jornada de trabajo de acuerdo con su conveniencia, ahorrándose el pago de recargos y complicando al trabajador en la planificación de su vida y actividades fuera del trabajo.

-Prescripción: en la ley original, el trabajador tenía cuatro años para reclamar los pagos no efectuados y las deudas en general que tuviera el empleador. A partir del año 1976, la dictadura redujo el plazo a dos años. El Gobierno pretendía reducirlo a sólo un año.

*Legislador de la Ciudad de Bs. As. electo por Unidad Porteña.

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noviembre 29th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Pacifismo y fuerzas armadas

Por Cali Villalonga*

Soy pacifista, por ende militante de la no violencia y antimilitarista. Desde esa idea luché contra la represión y la cultura cuartelera de los años 70 y la dictadura. Me opuse a la guerra de Malvinas a pesar del jolgorio popular porque era un gigantesco paso atrás en las negociaciones, un error político y un crimen más que perpetraba la dictadura militar, esta vez consentido por la algarabía callejera.

Durante los 80 vi como dimos enormes pasos con el juicio a los crímenes perpetrados por los militares, el rechazo al militarismo que había ahogado a la Argentina y una sociedad que despertaba al espanto. Vinieron los reflujos y finalmente durante los 90 se terminaron las reivindicaciones antidemocráticas del “carapintadismo”. Luego, un paso fundamental para desmilitarizar la sociedad, el fin del servicio militar obligatorio, un reclamo que sosteníamos desde hacía tiempo.

Luego viene un largo período de estancamiento y simple “achicamiento”. Aquí sobreviene un grave error de la democracia, no supimos dónde colocar a las fuerzas armadas. No supimos asignarles un rol apropiado, equiparlas y prepararlas para ese rol.

Durante los últimos años, las fuerzas Armadas cumplieron ese papel facilongo de tratarlos como demonios cuando en realidad se trataba mayormente de gerontes decrépitos y acabados. Las Fuerzas Armadas eran blanco de estigmatizaciones de una horda de nuevos y anacrónicos militantes setentistas que repentinamente poblaron cargos públicos, medios de comunicación y organizaciones sociales. Todo tiempo perdido.

Estas horas de angustia por el destino de 44 personas a bordo del submarino ARA San Juan deben comprometernos a que durante los próximos años diseñaremos las Fuerzas Armadas que corresponda tener a la Argentina: acopladas a la democracia, ajustadas a las verdaderas hipótesis (y no sólo hipótesis) de conflictos, profesionales y dimensionadas adecuadamente. Institución que no puede ser blanco de estigmas del pasado ni puede ser una caricatura.

Resguardo de recursos naturales, terrorismo internacional, fuerzas de paz y cooperación internacional, profesionales en la asistencia de desastres a escala regional. Esos deben ser algunos de los compromisos para refuncionalizar y potenciar esa institución para la actual coyuntura y para construir la paz y la cooperación.

*Diputado nacional Cambiemos

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noviembre 28th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

“El Caso Maldonado está cerrado”

Por Eduardo Conde*

Santiago Maldonado murió de asfixia por sumersión, ayudada por hipotermia. La información es fruto del trabajo de 55 peritos de los más calificados, quienes arribaron a tamañas conclusiones en forma unánime, incluso los peritos de parte de la familia Maldonado, confirmando asimismo que el cuerpo no fue arrastrado ni golpeado, a la vez que permaneció en el río durante todo el tiempo de su desaparición. Santiago Maldonado se ahogó en el río Chubut al intentar cruzarlo sin saber nadar.

Luego de conocidos los resultados periciales, la familia y su abogada siguen sosteniendo la desaparición forzada seguida de muerte aduciendo que existen pruebas pendientes de producción a fin de acreditar tales extremos. El caso Maldonado a mi juicio está cerrado.

La postura del hermano y su representante legal es un verdadero despropósito que encubre motivaciones ocultas. Es un acto de tozudez extremo, que lesiona la sana crítica racional y el sentido común.

La verdad de los hechos ha quedado en evidencia y los testimonios de los sujetos movilizados son falsos, lo que habrá de ser objeto de rigurosas sanciones penales.

No existe responsabilidad alguna de Gendarmería mal que les pese a muchos. La fuerza de seguridad en cumplimiento de una orden judicial concurrió el 1º de agosto a despejar la Ruta 40 que se hallaba cortada por la protesta.

El procedimiento seguido fue el propio para estos casos, generándose una confrontación entre ambos grupos, motivo por el cual la Gendarmería tomo la decisión de perseguir a los revoltosos para aprenderlos por la conducta beligerante evidenciada, con arreglo al procedimiento instituido para el caso, ya que al no despejar la ruta frente al requerimiento expreso se configuraba la consumación del delito del artículo 194 del Código Penal, en flagrancia, procediendo la detención de sus autores.

Con ese propósito, la Fuerza inicia la persecución de los revoltosos e ingresa al predio ocupado por el grupo mapuche, conforme las facultades otorgadas a Gendarmería por el art. 152 del Código Penal en su calidad de auxiliares de la justicia, sin que dicha conducta implique una violación al domicilio que, por otra parte, no pertenece a los ocupantes.

Maldonado dispara junto al resto de los insurrectos y decide cruzar el río sin saber nadar. Allí se configura la culpa de la víctima ya que opta por el mal mayor, al poner a conciencia en peligro su vida. El mal menor era no resistirse a la persecución y quedar eventualmente detenido por la ilegalidad de su propia conducta.

Existe en el Derecho Penal la doctrina alemana de la equivalencia de las condiciones. La misma sostiene que todos los hechos anteriores al suceso desencadenante, en este caso la muerte de Maldonado, son causa y efecto de ese resultado y en consecuencia todos los partícipes de dichos eventos son responsables del delito de homicidio.

El ejemplo más emblemático de esta doctrina en las clases de la Facultad de Derecho, en mis años de estudiante, era el extinto delito de adulterio, que atribuía culpabilidad del ilícito penal al carpintero que construyó la cama en donde se consumó el acto.

Pareciera ser este el pensamiento de la familia y su abogada, ello así por cuanto argumentan que Maldonado muere a consecuencia de la persecución, que lo obliga a la proeza de ingresar al río sin saber nadar y finalmente se ahoga.

Con el mismo criterio también es responsable el juez que dio la orden a Gendarmería a que despejara la ruta, ya que de no haberlo dispuesto así, el suceso no hubiera acaecido y por ende tampoco la muerte de Maldonado.

Pero también son responsables los propios insurgentes porque cortaron la ruta y si no lo hubieran hecho tampoco hubiese acontecido el trágico desenlace.
O si no hubieran corrido al río, o si no lo hubieran cruzado, también se evitaba la aventura traumática de Maldonado.

Así las cosas, concluimos el análisis confirmando los hechos objetivos y científicos existentes al momento, que jamás podrán ser refutados por los testimonios, que a todas luces son mendaces.

Es muy fácil incurrir en un falso testimonio. De hecho, es muy frecuente en los procesos penales. Basta con mentir, pero en este caso la mentira se derrumba con pruebas científicas y los falsos testigos responderán por su conducta, en el caso agravado por aludir a la comisión de un delito en cabeza de Gendarmería.

Ya opine sobre este asunto antes de ahora, cuando Maldonado no había sido aún localizado.

Cuestionaron enérgicamente mi postura distintas organizaciones sociales. Entre otras cosas, pedía que quienes alentaban la desaparición forzada tuvieran la grandeza de reconocer sus yerros si no fuera así. También dije que quienes verdaderamente podían saber sobre el paradero de Maldonado eran los propios revoltosos.

No tengo dudas de que sabían que Maldonado se había ahogado. La prueba elocuente es la oposición a que la Justicia ingresara al predio, como también la recusación al juez Otranto, quien había anticipado que la hipótesis más fuerte daba cuenta de la desaparición de Maldonado en el río Chubut. Había que sacar al juez de la causa ya que estaba por el camino correcto. Aguardo expectante alguna reflexión sensata de los opositores a la realidad de los hechos, y en especial a los oportunistas.

*Diputado provincial, presidente del bloque Cambiemos

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noviembre 27th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Carta del Santo Padre a los participantes en la Conferencia Internacional “De la Populorum Progressio a la Laudato si ‘”

Carta que el Santo Padre Francisco ha enviado a los participantes en la Conferencia Internacional “De la Populorum Progressio a la Laudato si ‘”, organizada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral en el Aula Nueva del Sínodo en el Vaticano el 23 y 24 Noviembre de 2017.

Carta del Santo Padre

Venerable Hermano

Señor Cardenal Peter K.A. Turkson

Prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral

En estos días, los representantes de diversas organizaciones sindicales y movimientos de trabajadores se han reunido en Roma, convocados por el Dicasterio para el Servicio Humano Integral, para reflexionar y debatir sobre el tema «De Populorum Progressio a Laudato Si’. El trabajo y el movimiento de los trabajadores en el centro del desarrollo humano integral, sostenible y solidario». Doy las gracias a Vuestra Eminencia y a los colaboradores, asimismo saludo con afecto a todos ustedes.

El Beato Pablo VI en su encíclica Populorum Progressio decía que «el desarrollo [humano] no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico, debe ser integral», es decir, promover toda la integridad de la persona, y también a todas las personas y pueblos.[1] Y dado que «la persona florece en el trabajo»,[2] la Doctrina Social de la Iglesia ha enfatizado, en repetidas ocasiones, que ésta no es una cuestión entre tantas, sino más bien la «clave esencial» de toda la cuestión social.[3] En efecto, el trabajo «condiciona no sólo el desarrollo económico, sino también el cultural y moral de las personas, de la familia, de la sociedad».[4]

Como base del florecimiento humano, el trabajo es clave para el desarrollo espiritual. Según la tradición cristiana, éste es más que una simple labor; es, sobre todo, una misión. Colaboramos con la obra creadora de Dios, cuando por medio de nuestro obrar cultivamos y custodiamos la creación (cf. Gn 2,15);[5] participamos, en el Espíritu de Jesús, de su misión redentora, cuando mediante nuestra actividad alimentamos a nuestras familias y atendemos las necesidades de nuestro prójimo. Jesús, quien «dedicó la mayor parte de su vida terrena a la actividad manual junto al banco del carpintero»[6] y consagró su ministerio público a liberar a personas de enfermedades, sufrimientos y de la muerte misma,[7] nos invita a seguir sus pasos a través del trabajo. De este modo, «cada trabajador es la mano de Cristo que continúa creando y haciendo el bien».[8]

El trabajo, además de ser esencial para el florecimiento de la persona, es también la clave para el desarrollo social. «Trabajar con otros y para otros»,[9] y el fruto de este hacer «es ocasión de intercambio, de relaciones, y de encuentro».[10] Cada día, millones de personas cooperan al desarrollo a través de sus actividades manuales o intelectuales, en grandes urbes o en zonas rurales, con tareas sofisticadas o sencillas. Todas son expresión de un amor concreto para la promoción del bien común, de un amor civil.[11]

El trabajo no puede considerarse como una mercancía ni un mero instrumento en la cadena productiva de bienes y servicios,[12] sino que, al ser primordial para el desarrollo, tiene preferencia sobre cualquier otro factor de producción, incluyendo al capital.[13] De allí el imperativo ético de «preservar las fuentes de trabajo»,[14] de crear otras nuevas a medida que aumenta la rentabilidad económica,[15] como también se necesita garantizar la dignidad del mismo.[16]

Sin embargo, tal como lo advirtió Pablo VI, no hay que exagerar la mística del trabajo. La persona «no es sólo trabajo»; hay otras necesidades humanas que necesitamos cultivar y atender, como la familia, los amigos y el descanso.[17] Es importante, pues, recordar que cualquier tarea debe estar al servicio de la persona, y no la persona al servicio de esta,[18] lo cual implica que debemos cuestionar las estructuras que dañan o explotan a personas, familias, sociedades o a nuestra madre tierra.

Cuando el modelo de desarrollo económico se basa solamente en el aspecto material de la persona, o cuando beneficia sólo a algunos, o cuando daña el medio ambiente, genera un clamor, tanto de los pobres como de la tierra, que «nos reclama otro rumbo».[19] Este rumbo, para ser sostenible, necesita colocar en el centro del desarrollo a la persona y al trabajo, pero integrando la problemática laboral con la ambiental. Todo está interconectado, y debemos responder de modo integral.[20]

Una contribución válida a dicha respuesta integral por parte de los trabajadores, es mostrar al mundo lo que ustedes bien conocen: la conexión entre las tres «T»: tierra, techo y trabajo.[21] No queremos un sistema de desarrollo económico que fomente gente desempleada, ni sin techo, ni desterrada. Los frutos de la tierra y del trabajo son para todos,[22] y «deben llegar a todos de forma justa».[23] Este tema adquiere relevancia especial en relación con la propiedad de la tierra, tanto en zonas rurales como urbanas, y con las normas jurídicas que garantizan el acceso a la misma.[24] Y en este asunto el criterio de justicia por excelencia, es el destino universal de los bienes, cuyo «derecho universal a su uso» es «principio fundamental de todo el ordenamiento ético-social».[25]

Es pertinente recordar esto hoy, cuando celebraremos dentro de poco el septuagésimo aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y también cuando los derechos económicos, sociales y culturales deben percibirse con mayor fuerza. Pero la promoción y defensa de tales derechos no puede realizarse a costa de la tierra y de las generaciones futuras. La interdependencia entre lo laboral y lo ambiental nos obliga a replantearnos la clase de tareas que queremos promover en el futuro y las que necesitan reemplazarse o relocalizarse, como pueden ser a modo de ejemplo, las actividades de la industria de combustibles fósiles contaminantes. Es imperioso una transferencia de la industria energética actual a una más renovable para cuidar nuestra madre tierra. Pero es injusto que dicha transferencia sea pagada con el trabajo y el techo de los más necesitados. Es decir, el costo de extraer energía de la tierra, bien común universal, no puede recaer sobre los trabajadores y sus familias. Los sindicatos y movimientos, que saben de la conexión entre trabajo, techo y tierra, tienen la obligación de aportar al respecto.

Otra contribución importante de los trabajadores para el desarrollo sustentable, es la de resaltar otra triple conexión, un segundo juego de tres «T»: esta vez entre trabajo, tiempo y tecnología. En cuanto al tiempo, sabemos que la «continua aceleración de los cambios» y la «intensificación de ritmos de vida y de trabajo», que algunos llaman «rapidación», no colaboran con el desarrollo sostenible ni con la calidad del mismo.[26] También sabemos que la tecnología, de la cual recibimos tantos beneficios y oportunidades, puede obstaculizar el desarrollo sustentable cuando está asociada a un paradigma de poder, dominio y manipulación.[27]

En el contexto actual, conocido como la cuarta revolución industrial, caracterizado por esta rapidación y la refinada tecnología digital, la robótica, y la inteligencia artificial,[28] el mundo necesita de voces como la de ustedes. Son los trabajadores quienes, en su lucha por la jornada laboral justa, han aprendido a enfrentarse con una mentalidad utilitarista, cortoplacista, y manipuladora. Para esta mentalidad, no interesa si hay degradación social o ambiental; no interesa qué se usa y qué se descarta; no interesa si hay trabajo forzado de niños o si se contamina el río de una ciudad. Sólo importa la ganancia inmediata. Todo se justifica en función del dios dinero.[29] Dado que muchos de ustedes han contribuido a combatir esta patología en el pasado, se encuentran hoy muy bien posicionados para corregirla en el futuro. Les ruego que aborden esta difícil temática y que nos muestren, desde su misión profética y creativa,[30] que es posible una cultura del encuentro y del cuidado. Hoy ya no es sólo la dignidad del empleado la que está en juego, sino la dignidad del trabajo de todos, y de la casa de todos, nuestra madre tierra.

Por ello, y tal como lo afirmé en la encíclica Laudato Si’, necesitamos de un diálogo sincero y profundo para redefinir la idea del trabajo y el rumbo del desarrollo.[31] Pero no podemos ser ingenuos y pensar que el diálogo se dará naturalmente y sin conflictos. Hacen falta agentes que trabajen sin cesar para generar procesos de diálogo en todos los niveles: a nivel de la empresa, del sindicato, del movimiento; a nivel barrial, de ciudad, regional, nacional, y global. En este diálogo sobre el desarrollo, todas las voces y visiones son necesarias, pero en especial aquellas voces menos escuchadas, las de las periferias. Conozco el afán de mucha gente por traer dichas voces a la luz en los foros donde se toman decisiones sobre el trabajo. A ustedes les pido que se sumen a esta noble labor.

La experiencia nos dice que para que un diálogo sea fructífero, es preciso partir de lo que tenemos en común. Para dialogar sobre desarrollo, es conveniente recordar lo que nos aúna: nuestro origen, pertenencia y destino.[32] Sobre esta base, podremos renovar la solidaridad universal de todos los pueblos,[33] incluyendo la solidaridad con los pueblos del mañana. Además, podremos encontrar el modo de salir de una economía de mercado y de finanzas, que no da al trabajo el valor que corresponde, y orientarla hacia aquella en la que la actividad humana es el centro.[34]

Los sindicatos y movimientos de trabajadores por vocación deben ser expertos en solidaridad. Pero para aportar al desarrollo solidario, les ruego se cuiden de tres tentaciones. La primera, la del individualismo colectivista, es decir, de proteger sólo los intereses de sus representados, ignorando al resto de los pobres, marginados y excluidos del sistema. Se necesita invertir en una solidaridad que trascienda las murallas de sus asociaciones, que proteja los derechos de los trabajadores, pero sobre todo de aquellos cuyos derechos ni siquiera son reconocidos. Sindicato es una palabra bella que proviene del griego dikein (hacer justicia), y syn (juntos).[35] Por favor, hagan justicia juntos, pero en solidaridad con todos los marginados.

Mi segundo pedido es que se cuiden del cáncer social de la corrupción.[36] Así como, en ocasiones, «la política es responsable de su propio descrédito por la corrupción»,[37] lo mismo ocurre con los sindicatos. Es terrible esa corrupción de los que se dicen «sindicalistas», que se ponen de acuerdo con los emprendedores y no se interesan de los trabajadores dejando a miles de compañeros sin trabajo; esto es una lacra, que mina las relaciones y destruye tantas vidas y familias. No dejen que los intereses espurios arruinen su misión, tan necesaria en los tiempos en que vivimos. El mundo y la creación entera aguardan con esperanza a ser liberados de la corrupción (cf. Rm 8,18-22). Sean factores de solidaridad y esperanza para todos. ¡No se dejen corromper!

El tercer pedido es que no se olviden de su rol de educar conciencias en solidaridad, respeto y cuidado. La conciencia de la crisis del trabajo y de la ecología necesita traducirse en nuevos hábitos y políticas públicas. Para generar tales hábitos y leyes, necesitamos que instituciones como las de ustedes cultiven virtudes sociales que faciliten el florecimiento de una nueva solidaridad global, que nos permita escapar del individualismo y del consumismo, y que nos motiven a cuestionar los mitos de un progreso material indefinido y de un mercado sin reglas justas.[38]

Espero que este Congreso produzca una sinergia suficiente como para proponer líneas de acción concretas desde la mirada de los trabajadores, caminos que nos conduzcan a un desarrollo humano integral, sostenible y solidario.

Le doy las gracias nuevamente a usted, Señor Cardenal, como también a los que han participado y contribuido, y a todos les doy mi bendición.

Vaticano, 23 de noviembre de 2017

FRANCISCO

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noviembre 24th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

El hundimiento del submarino ARA San Juan y la decapitación del poder militar argentino

Por Diego Pappalardo*
 
Desde el alto el fuego sucedido en Puerto Argentino, Islas Malvinas, el 14 de junio de 1982, la República Argentina vio demoler vertiginosa y sustancialmente su capacidad de Geoestrategia de Defensa Nacional.
En la guerra por la Reconquista de Malvinas, Argentina se enfrentó en términos militares, nada más ni nada menos, que a los poderes atlantistas, los cuales revitalizaron su dominancia  con la finalización de la II Guerra Mundial. Gran Bretaña y los Estados Unidos convergieron una vez más en la Historia para lograr la rendición de la dirigencia militar en Malvinas y el inicio del proceso de desmalvinización. En ambos puntos, el alto mando militar argentino contó con el apoyo de facciones de la dirigencia política civil, vinculadas a Gran Bretaña y EE.UU.
Las élites empresariales-políticos-culturales dominantes en Argentina, aceptaron redefinir su papel de inserción en el mundo postmalvinas, en condición de profunda subordinación a los poderes fácticos atlantistas, obteniendo con esa situación, beneficios propios y sectoriales en detrimento de la Nación Argentina.
La desmalvinización consistía, entre otros aspectos, en la decapitación de un proyecto de Estado-nación que mantuviese en la escala histórica de la Humanidad la idea factible de la Argentina Potencia. Es necesario resaltar que la posibilidad de una Argentina Potencia va directamente en contra del esquema hegemónico del Atlantismo y rompería determinados niveles de los poderes internacionales realmente existentes.
A partir de entonces, el conocimiento técnico-operativo y la tecnología militar argentina decrecieron significativamente hasta niveles ínfimos y, por lo tanto, de máxima gravedad para la salvaguarda de los intereses nacionales. En febrero de 1990, el presidente Carlos Menem, y el por entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Domingo Cavallo, suscriben con el Poder Británico un documento con consecuencias perjudiciales para la Argentina.
Al respecto, el Dr. Julio C. González, ex Secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación Argentina, escribe “Como hemos de ver los artículos doce (12), dieciséis (16) y el encabezamiento del Anexo 1 crean obligaciones recíprocas que abarcan todo el territorio de la República Argentina y comprometen su soberanía en estos aspectos:
a) Inversiones Económicas Privadas (artículo 12).
b) Política Exterior de la República Argentina en América Latina y en la Comunidad Económica Europea la cual a partir de 1992 se integrará en un solo país denominado “Estados Unidos de Europa” (artículo 16).
c) Control sobre las FUERZAS ARMADAS ARGENTINAS (Anexo 1 párrafo primero).
En el artículo cuarto (4°), la delegación británica anuncia la decisión de su gobierno de ‘dejar sin efecto la Zona de Protección establecida alrededor de las islas Malvinas (Falkland Islands)’. Este artículo que fue publicitado como un logro del gobierno argentino, exhibe, en cambio, una supremacía total de Gran Bretaña sobre el territorio de nuestro país y una hegemonía no disimulada sobre la conducción política e institucional de la Argentina. En efecto desde el momento en que Inglaterra adquiere el derecho de Controlar todos los actos de las Fuerzas Armadas de la República Argentina (conforme lo establece el artículo 52 A — B y C del Tratado) es innecesario que se mantengan efectivos militares, navales y aéreos de Gran Bretaña para defender a las Islas Malvinas de un eventual ataque de las Fuerzas Armadas Argentinas.”1
Los términos y alcances de este Tratado fueron observados y cumplidos por todas las administraciones nacionales posteriores de la Argentina y contó con la aquiescencia todos los grandes bloques  del Parlamento Argentino.
De modo que la anulación de una clase dirigente pensante y defensora de la Argentina, la desmilitarización efectiva, la desinversión estratégica y el relato cultural de una autoinculpación por crímenes injustos que nunca cometimos nos siguen golpeando en el 2017 y el reciente hundimiento del buque argentino ARA San Juan (S-42)  no escapa a dicha triple causalidad.
A fines de la década de 1960, la Armada argentina, a diferencia de sus homónimas  de Brasil y Chile, que se inclinaron por submarinos de fabricación británica, se interesó por los submarinos alemanes. Contrató a la fusión corporativa germana Howaldtswerke-Deutsche Werft AG para la fabricación de dos submarinos del nuevo Type 209, con la condición de que estas piezas debían ser ensambladas totalmente en territorio argentino. En efecto, en los Astilleros Tandanor, y bajo guía alemana, se produjo el ensamblaje de los submarinos y entraron en funcionamiento en el año 1974, durante el gobierno justicialista. Esos dos buques recibieron el nombre de ARA Salta (S-31) y el ARA San Luis (S-32). Posteriormente, la Armada argentina con la aprobación de los gobiernos de Perón (1974) y del mando militar (1978), encomendó a la empresa germana, Thyssen Nordseewerke de Emden, la fabricación de seis submarinos TR-1700, cuatro de los cuales debían ser producidos totalmente en Argentina. Para tal fin, incluso se construyó en Buenos Aires el Astillero Ministro Domecq García. La fábrica contratada elaboró la clase TR-1700, de la cual se diseñaron originalmente seis barcos, quedando al final el ARA Santa Cruz (S-41) y su similar barco  ARA San Juan (S-42). El ARA San Juan fue completado el 28 de junio de 1983 y entró en funcionamiento, bajo pabellón nacional argentino, el 18 de noviembre de 1985.
El ARA San Juan, de propulsión diesel-eléctrica convencional, fue sometido a reparación de media vida entre 2008 y 2011.
En noviembre de 2017, el ARA San Juan fue desaparecido y hundido en el Atlántico Sur. En esa zona del Atlántico, en Islas Malvinas, Gran Bretaña posee su base militar cada vez más sofisticada y se realiza una monumental pesca ilegal.
 
En el complejo militar de Mont Pleasant, ubicado a 700 kilómetros de las costas de Santa Cruz, Argentina, Gran Bretaña cuenta con más de 1.500 efectivos militares, 500 civiles y una base de inteligencia que permite monitorear el tráfico aéreo y naval de la región. La fortaleza militar británica que consume un presupuesto anual superior a los 145 millones de dólares, fue el lugar escogido por el próximo rey, el príncipe Guillermo, para realizar su entrenamiento militar. En foros de activismo ciudadano, de análisis geopolítico y en organismos internacionales, se vino denunciando la presencia en la zona de submarinos ingleses con capacidad de carga de armamento nuclear.
Bajo el pretexto engañoso de un inexistente programa argentino de reequipamiento militar por la compra a Francia de cinco aviones de combate Super Étendard, el Reino Unido anunció que implanta en Las Malvinas un sistema de escudo antimisiles que se basa en tecnología israelí.
Las aguas argentinas tienen una importancia relevante desde lo geopolítico y geoeconómico y, por ello, en marzo de 2016, un barco guardacosta argentino hundió a otro barco pesquero de bandera china en zona económica exclusiva de Argentina. En ese incidente, el barco infractor demostró estar coordinado con otras embarcaciones de bandera china.
 
En 2010, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura –FAO- realizó un minucioso estudio en la zona  sur del Océano Atlántico de dominio argentino. Allí, se informó que se pescaron 1.800.000 toneladas de diversas especies, capturando Argentina solamente 784.000 toneladas. El fenómeno no presentó cambios importantes hasta el presente ya que centenares de barcos extranjeros siguen saqueando la riqueza argentina.
En el presente año, 2017, se trabó en la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputado de Argentina un pedido para la realización, en aguas argentinas, de los ejercicios aeronavales “Cormorán”, a ejecutarse entre la Armada Argentina y su par de Estados Unidos. Pero, cabe agregar,  que el mismo Ministerio de Defensa de la administración Macri envío tarde el proyecto para obtener la autorización pertinente. Resaltamos que desde 1990, se realiza el entrenamiento combinado Gringo-Gaucho 200 entre las fuerzas navales de Argentina y los Estados Unidos. Durante  las administraciones de los Kirchner (2003-2015), éste entrenamiento se efectuó en tres oportunidades porque los Kirchner, al igual que todos los gobernantes desde 1983, no se apartaron de los poderes atlantistas.
A principios del pasado mes de octubre, en Chile, se materializó Chilemar VII, consistente en ejercicios de rescate para submarinos entre la US Navy y la Armada de Chile.
Desde el viernes 17, dos días después de la desaparición y hundimiento del  ARA San Juan,  hasta la mañana del jueves 23, las autoridades argentinas comunicaron una serie de mensajes con indicios que terminaban siendo infructuosos respecto de la localización  real del submarino y  las causas de su incomunicación. Carentes de tecnología apropiada y transmitiendo mensajes, inconsistentes, la Armada y el gobierno argentinos buscaron rápidamente  la colaboración militar de Gran Bretaña, Estados Unidos, Brasil y Chile, entre otros países. Los respectivos gobiernos de esos países, enviaron de manera presurosa equipamiento y hombres sin pedir cobertura monetaria al estado argentino. En la jornada del miércoles 22, el presidente ruso, Vladimir Putin, le ofreció su ayuda al mandatario argentino, Mauricio Macri, ordenando el envío del buque Yantar, el cual entró en funcionamiento en 2015 y que exhibe la  posesión de una alta tecnología de detección y porta vehículos pequeños de inmersión profunda de hasta 6 mil metros de profundidad. Precisamente ése es tipo de auxilio que se necesitaba desde el inicio de la búsqueda y no el show que se montó en torno al infortunio de los 44 submarinistas y al dolor de sus familias. Los anglo-norteamericanos no estarán tranquilos con la posible presencia del Yantar, ni se quedarán de brazos cruzados ante el accionar  del buque oceonográfico ruso. Desde un principio, Gran Bretaña quiso presentarse como “solidaria” con el pueblo argentino y  en caso de que los rusos lograsen hallar el submarino se desmontará el show británico. El teatro de operaciones exhibirá la presencia de varias potencias marítimas abocadas a la ubicación y al  rescate del ARA San Juan, mientras que el sedicente poder estatal argentino se encontrará en la periferia de la labor.
Llamativamente, en ese mismo día de  la comunicación entre Putin y Macri, desde Estados Unidos se envía un informe al gobierno argentino con la novedad de haber encontrado un registro de una anomalía hidroacústica a 30 millas del lugar donde se habría producido la última comunicación del ARA San Juan. Por su parte, la Organización del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares (CTBTO, por sus siglas en inglés), con sede en Viena,  emitió un informe confirmando la veracidad del hallazgo estadounidense. Aquí, conviene hacer una aclaración. La detección de una anomalía hidroacústica en la zona donde se perdió el submarino argentino no significa que la señal sea del ARA San Juan ya puede tratarse de una señal de otro navío que yace en el fondo del mar.
Por estas horas, se divulgan diferentes versiones que pretenden explicar lo que realmente generó la desaparición y el hundimiento del ARA San Juan. Por una parte, ciertos criterios hacen referencia a  una explosión que pudo haber sucedido en los bancos de baterías del sumergible; más exactamente, se trataría de una implosión por deficiencias estructurales del submarino. En cambio, otras opiniones,  le atribuyen a un actor externo una participación principal ya que no se puede descartar una posible agresión de actores militares estadounidenses-británicos o chinos.
La jueza federal, interviniente en la causa por la desaparición del submarino, dijo que la misión del ARA San Juan es un secreto de estado, por lo que se nos torna difícil conocer con exactitud la tarea que llevaba a cabo. (¿ Un patrullaje de rutina?, ¿Una observación y caza de pesqueros ilegales?, ¿ Observación de movimientos de fuerzas de Estados Unidos, Gran Bretaña o China?). Tampoco se puede saber con certeza, si se encontró con algún activo de otras banderas y, en ese caso, si se produjo un incidente entre ellos o si el ARA San Juan. Al momento de hundirse, el ARA San Juan contaba con todas las certificaciones internacionales.
Los interrogantes y conjeturas se irán ampliando a medida que pasen los días.
Cualesquiera sean las razones objetivas de la desaparición y el  hundimiento del ARA San Juan, es innegable la responsabilidad que en ello tienen las administraciones Kirchner,  Macri,  el Alto Mando de la Armada y todos aquellos que cumpliendo el rol institucional de observador y garante del Bien Común y de la Soberanía Nacional no hicieron esfuerzo alguno  en prevenir y evitar este desgraciado hecho y la pérdida del poder geoestratégico de la Argentina.
De la flota de submarinos de guerra de la Argentina que describimos en éste artículo, el ARA San Luis (S-32) -peleó en Malvinas- fue dado de baja en 1997 y hoy está en condición de reserva. El ARA Salta (S-31), está activo pero no en condiciones óptimas y al ARA Santa Cruz (S-41) se le realizan la reparación de media vía, mientras que el ARA San Juan permanece desaparecido y hundido En consecuencia, la flota de submarinos de Argentina se encuentra reducida o eliminada como entidad real de combate y el país está totalmente vulnerable para disfrute de ciertos actores geopolíticos mundiales, quienes ven a la Argentina como objetivo de manipulación, control y expoliación permanentes.
 
Nota:
*Profesor en Historia. Promotor Cultural y periodista. Colabora con sitios de política y geopolítica de España y México entre otros países; entre ellos el prestigioso Katehón: http://katehon.com/es
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Histórico: La paridad es ley

Por Alejandra Martínez*

La Cámara de Diputados de la Nación aprobó el proyecto en revisión que establece la paridad de
género en los ámbitos de representación política. Esto significa que, de ahora en más, las listas
para diputados y senadores deberán contener un 50% de varones y un 50% de mujeres.
Es un avance histórico, en la línea de la Ley de Cupo sancionada en 1991, la primera de su tipo en
América Latina. Demuestra la voluntad política de procurar más igualdad de derechos y
oportunidades, y pone en evidencia que el Gobierno de Cambiemos respalda fuertemente la
agenda de género y está dispuesto a avanzar en temas que las gestiones anteriores jamás
enfrentaron.
El año pasado, las mujeres representaban sólo un 23% en el promedio de los parlamentos a nivel
mundial. En nuestro país, la Cámara de Diputados estuvo compuesta hasta este 2017 por un 34%
de mujeres. Nuestras cifras están por encima de los números mundiales, pero aún existe una
brecha importante en el acceso a los cargos públicos. Con la paridad podremos remediar esa
situación.
La sanción de esta ley no implica negar la idoneidad como criterio de acceso a los cargos públicos,
sino admitir la existencia de obstáculos estructurales que deben enfrentar las mujeres a la hora de
desempeñarse en el escenario político. La paridad viene a remover esos obstáculos, a fin de que la
competencia democrática pueda determinar quién debe ocupar los cargos en función de su
capacidad, pero en igualdad de condiciones iniciales.
Desde la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, que presido, se trabajó con inmenso
empeño para que la paridad sea ley. Logramos un dictamen junto a las Comisiones de Justicia y
Asuntos Constitucionales, y colaboramos en la construcción de los consensos necesarios para que
este logro pueda materializarse. Es una conquista plural, que se alcanzó con esfuerzo de todos los
bloques y las fuerzas políticas.
Quiero felicitar con enorme alegría a las ONGs que participaron de este proceso, a nuestros
equipos técnicos, a los legisladores que nos acompañan en la agenda de género y, en especial, a
las mujeres de todos los partidos. Esta reforma garantiza los derechos políticos de las argentinas y
representa un paso adelante en la lucha por la igualdad de oportunidades en todas las esferas de
la sociedad.

*Diputada Nacional (JUJUY – UCR)
Presidenta de la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia

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CARTA DE LECTORES: ¿Grupo Especial Anti-Indio?

Escribe: Pablo Villaverde

La Prórroga de la Ley 26160 de emergencia en tierras indígenas, el caso Maldonado y la indefinición por la extradición de Jones Huala, generaron una dinámica por los territorios en litigio, que obliga al gobierno de Macri a dar respuesta.

El compromiso de Macri en plena campaña 2015 por la presidencia, con Félix Díaz y todos los representantes de los 35 Pueblos Originarios reconocidos jurídicamente, fue hacer “una mesa de diálogo para implementar la ley de tierras indígenas..”.

Obviamente no lo cumplió.

Como no cumplió con la ley antes Cristina, ni Néstor, ni De La Rua, ni ningún presidente hasta 1985, año de la primera Ley de Tierras Indígenas. Lo que pasa es que luego de aquella primera ley, en línea con lo que exigían organismos internacionales de DDHH e Indígenas, esto se confirmó de modo contundente en la Constitución de 1994 en el Articulo 75 inciso 17. Tampoco con el derecho constitucional se cumplió el derecho de las comunidades y familias indígenas, de tener título comunitario de sus tierras.

Muy lejos de esto el menemismo en los 90′ comenzó a levantar ramales ferroviarios, en muchas zonas y en particular en la Línea Sur del FC Roca en la Patagonia, único medio de comunicación de los lugareños e indígenas. El levantamiento de La Trochita fue crucial para incomunicar a las comunidades y familias Mapuche que vivían entre Jacobacci y Esquel, 402 kilómetros en los que se desarrollaba su vida y actividad tradicional. Con el levantamiento del Viejo Expreso Patagónico, así en realidad se llamaba “La Trochita”, las tierras concesionadas antiguamente a compañías inglesas que se dedicaban a la lana, fueron en algunos casos privatizadas de hecho, en otro vendidas como tierra fiscal de la provincia y por último triangulada su venta entre concesionarios existentes y privados que compraron a muy bajo costo.

Ese fue el caso de varios terratenientes, entre ellos el más importante Benetton, que se hizo de casi 1 millón de hectáreas comprando a privados y al Estado a través de distintas sociedades. Lewis fue otro caso paradigmático pero no de tierras donde hubo ferrocarril, sino a privados originarios y al Estado triangulando con estos. Así se adueñó directamente de Lago Escondido y otras tierras de El Bolsón al pie del C° Perito Moreno.

Menciono estos dos casos si bien hay ciento de litigios, porque es donde se dan varios de los más importantes, al menos en la comunidad Mapuche de Río Negro y Chubut.

Neuquén es otro caso, su resolución fue muy distinta, en realidad hubo resolución, cosa que en las anteriores provincias nombradas no, pero tiene su lado bueno y su lado malo la implementación.
En esta provincia petrolera y gasífera por excelencia, las comunidades fueron reconocidas con personería jurídica como indica la ley. A la gran mayoría le reconocieron también sus tierras, incluso a familias y pobladores originarios aislados. Se estableció que las explotaciones en esas tierras asignadas, les otorgue algún tipo de regalía. Esto se cumple en Neuquén y en línea con el primer mundo, igual que en EE.UU, los originarios de esta provincia cobran por la explotación de sus tierras. La aplicación de Neuquén nos iguala con los países desarrollados, ya que tampoco permiten extranjerización masiva de tierras, solo se dan concesiones. El lado malo es que no hay una redistribución equitativa entre todos los Mapuche, de los más de 50 millones que cobraron por ejemplo el año pasado, solo en lo referente a petróleo y gas. Punteros políticos que tienen apellido mapuche, son acusados por parte de otros mapuche de devolver parte de eso a la política. Además hay abusos de estos punteros, que le imponen a las empresas explotadoras de recursos, contraten servicios que ellos prestan con pymes propias.

Nada es perfecto, pero lo cierto es que buena parte de Neuquén, excepto la zona de San Martín de los Andes y Villa la Angostura donde hay disputas de mapuche con terratenientes y emprendimientos turísticos y están en vías de acuerdos, el resto está bastante definido.

Esto hace muy llamativa, por no usar otro adjetivo, la noticia de “amenaza de bomba en Vaca Muerta…” Parece al menos contradictorio, con los avances que hizo la provincia en tal sentido.

Se ve todavía más llamativo, para seguir sin usar otro adjetivo, que en esa “amenaza de bomba” en la que dejaron una “caja, una batería de uso doméstico y un reloj tipo despertador…” en un pozo de gas, además hayan firmado ¿el atentado? con un “panfleto de la RAM” en el que pedían por la libertad de Jones Huala.

¿Alguien intentó alguna vez acercarse a un pozo de petróleo o gas, con la seguridad que los custodia, sobre todo en Vaca Muerta?.

Eso, sin contar que con el viento que habitualmente hay en esas estepas patagónicas, el panfleto con la leyenda de la RAM y su pedido por Huala, solo atrapado por una piedra no se voló. Como tampoco otro que dejaron colgado en una alambrada y todo eso sin ser vistos por la seguridad privada de las empresas,

Y digo que es muy llamativo además por una cuestión geográfica, porque Vaca Muerta está en Neuquén, se extiende hasta los límites con Río Negro; y Jones Huala, su causa y su detención, todo lo referente a su libertad o no, está en Esquel, provincia de Chubut.

Chubut también tiene pozos de gas y petróleo, tiene serios conflictos de tierras con varios terratenientes, y tiene lo más importante, el Juzgado que debe determinar la situación de Huala y la alcaidía que lo aloja ¿por qué no protestar o en todo caso amenazar allí y no en Neuquén?

Nada de lo que trascendió tiene mucho sentido.

Salvo el sentido que le dio inmediatamente el Gobierno Nacional, que mostró “gran preocupación por el atentado” al que en las redes sociales su comunicación no oficial calificó de “terrorista”.

¿Una caja, un despertador y una pila, con un panfleto de RAM, terrorismo?

¿No se está banalizando al verdadero terrorismo que padece el mundo e incluso el que padeció nuestro país en el pasado?

¿Cualquiera que haga cualquier cosa, en cualquier lugar y que deje un panfleto de RAM, es terrorismo y es la RAM?

¿Qué es la RAM, cuántos son, desde dónde operan?

A partir de 2014 en adelante pese a que obviamente se niega, (pero uno fue descubierto y está preso desde 2015) hubo -y muchos pobladores de la zona afirman que hay- Servicios de Inteligencia en Esquel, El Bolsón y la zona.

¿Cómo es que habiendo el promedio más alto de Efectivos de Seguridad y presencia de Inteligencia por habitante del país en la zona, no pueden decir que es la RAM, cuántos son y desde dónde operan? Es más, si a Jones Huala no lo requería Chile por delitos en ese país, algo que por ahora dos Jueces Federales y la Corte Suprema le dieron nulidad al pedido de extradición (aunque siga detenido), las Fuerzas nacionales, la Justicia nacional e incluso la Inteligencia, no lo pudieron implicar en ningún atentado de los que sucedieron en la zona, con pruebas firmes.

Digo ¿tan profesional es Jones Huala, un mestizo que creció en las villas de Bariloche y no tiene primaria completa o tan torpes son las Fuerzas de Seguridad, la Justicia y la Inteligencia?

La reacción del gobierno nacional al “atentado terrorista en Vaca Muerta ” fue inmediata y anunció la creación de un “Grupo Especial de Gendarmería” para ocuparse de esta problemática de la RAM.

El 1 de agosto fatídico, cuando se cumplían 6 meses de la detención de Jones Huala y con tres nulidades de extradición, para pedir por la libertad de su máximo líder, lograron juntar a 7 entre mapuches y mestizos, dos eran primo y hermano de Huala y a Maldonado que se sumaba a protestas justas.

Lograron juntar 7 hombres, más otros 5 o 6 que había en el Pu Lof con las mujeres y niños. ¿No había más que reclamaran por Huala? ¿Esos eran todos? ¿Hay muchos otros en la clandestinidad?

Difícil saberlo, esto lo debería responder el Estado con sus distintos poderes, pero si sólo eran esos, hablar de “amenaza armada…” como dice Lanata, de “grupo terrorista..” como dice el gobierno y adjudicarle todos los atentados que le adjudican, desde el sentido común, no cierra.

Lo que pasa es que se debió tratar y aprobar (lo cual fue tirar el problema para adelante) la Prórroga de la Ley 26160, que impide “desalojos de grupos indígenas de tierras que históricamente ocuparon” en pleno desarrollo del Caso Maldonado, por eso no hubo discusión, ni soluciones permanentes . A la vez, el mismo Caso Maldonado fijó un precedente tan contundente en los alcances legales penales que podría tener, que ningún gobierno provincial mandaría a su Policía a reprimir o desalojar indígenas sin orden judicial.

Parece que no es el caso del gobierno nacional que con su Gendarmería, pese a los cuestionamientos que hoy tiene entre comunidades indígenas y que las pericias de Maldonado aún no se conocen oficialmente, no piensa desistir.

Indudablemente, están viendo desde el gobierno la avanzada de tomas de tierras que se produjo en la zona. A partir de la prórroga de la ley por cuatro años más y el suceso de Maldonado en Cushamen, estas se incrementaron. Aunque también deben tener información de otras tomas que podrían producirse, no sólo en la zona de Bariloche, Lago Gutierrez y el C° Ventana, sino también en El Bolsón donde Lewis tiene litigios. Por otra parte, a Benetton semejante cantidad de hectáreas le son incontrolables con su propia seguridad privada. En la misma Villa La Angostura incluso Macri advierte el riesgo -su lugar en el mundo y el lugar de empresarios amigos- en donde ya hubo intentos de toma.

Todo esta escalada, todo el conflicto social-étnico con los indígenas, se podría solucionar definitivamente, con solo cumplir la ley y el derecho constitucional. Ahora, de seguir postergando, de no darle un fin al conflicto y cumplir con el derecho, se le van a abrir nuevos conflictos, nuevos reclamos e incluso muchos que ni siquiera correspondan y aprovechen la situación.

Genes indígenas hay en un 60 por ciento de la población argentina y hasta algo más, según investigadores y científicos. Indígenas, grupos étnicos y hasta familias, que hayan vivido ellos o sus antepasados hasta antes de los ´90 en algunos territorios, que hablen el idioma de su etnia y conserven o quieran conservar las costumbres ancestrales, son muchos menos. Sin embargo no debería haber debate en este sentido, no al menos con los 35 pueblos originarios reconocidos y de las más de 800 comunidades que reclaman tierras, cerca de 600 confirmado su derecho. A estas como mínimo se les debería reconocer de una vez por todas sus tierras, darle los títulos comunitarios y analizar los casos aún no confirmados.

La Ley es Federal, el tema indígena es Federal, y aunque sean las provincias quienes deben entregar los títulos en la mayoría de los casos, el gobierno nacional tiene la autoridad de condicionar los fondos coparticipables para que se cumpla una ley federal.

Lo que pasa es que en casos deberían expropiarse terratenientes, en otros multinacionales y en la mayoría hacer caer concesiones o que estas paguen regalías a indígenas para explotar recursos.

Por eso no lo hizo Cristina desde 2006, en que se promulgó la ley y tampoco seguramente lo hará Macri.

Ahora, que no cumplan con la Constitución y la Ley es una cosa, pero otra distinta es armar un “Grupo Especial de Gendarmería”, dado que los efectivos comunes mostraron gran brutalidad y les podría costar otra muerte, tan solo para reprimir y desalojar tomas de tierras.

La sociedad no debe pagar la seguridad de tierras de terratenientes, con lo que debe costar en recursos, viáticos y demás gastos, un grupo especial de esas características.

Sin contar que un grupo así, no necesariamente le pueda garantizar al gobierno que no haya excesos.

Sin duda, lo mejor es cumplir la ley -usurpar es un delito- y convertir en usurpadores a los que si tienen derecho a esas tierras, también debería serlo.

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noviembre 24th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Acuerdo MERCOSUR-UE: “Quieren enterrar la industria nacional”

Por Fernando Solanas, senador nacional por Proyecto Sur

Este es un tema de una gran importancia. Pretender la firma de cualquiera de estos acuerdos antes de fin de año es enterrar para siempre la industria nacional. No podemos debatir este acuerdo si todavía no hemos debatido en serio que clase de modelo de país queremos. ¿O es que acaso alguien va a invertir un peso en la industria nacional con un modelo que apuesta a las tasas de 30 % en dólares? Este modelo termina con la Argentina exportadora de material prima y cierra con el modelo de un país extractivista.
Argentina tiene dos patas fundamentales que se están omitiendo. Una es el campo y sus materias primas y la otra es la industria.
Yo no puedo creer que ustedes omitan el tema de la salud. ¿Cuál es la política oficial? ¿Negar siempre y tratarnos de mentirosos? Hace muy pocas semanas, una ONG tuvo que colocar un recurso de amparo para que el SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) -no “Pino Solanas y los ambientalistas”- reconociera públicamente que el 62 % de las verduras que llegan a los mercados tiene un altísimo nivel de plaguicidas o funguicidas. Cualquier inocente ensalada tiene entre 15 y 30 plaguicidas que atacan el sistema neurológico central que es la computadora del organismo.
Desde que la industria química se introdujo en la industria alimentaria: han aparecido una cantidad enorme de nuevas enfermedades que no se pueden detectar. El organismo tardo miles de años en generar anticuerpos para combatir las bacterias y sobrevivir, pero ya es imposible que el organismo pueda defendernos de los metales pesados que vamos ingiriendo. Desafío a todos los presentes a que se hagan un análisis de metales pesados en su organismo y se van a dar cuenta que los tienen porque no hay controles suficentes ni e el agua ni en la alimentación.
Hay que tener el coraje de ir al Hospital Garrahan y ver el aumento de los casos de malformaciones, aumentaron entre un 300 y 400 de casos que llegan de zonas agrícolas. El cáncer es una enfermedad de la modernidad porque en los tiempos antiguos no existía.
Esto es un verdadero desastre. Es como cuando se le mintió a la sociedad entera de que el cigarrillo no hacia mal y durante los 50 años los dejaron fumar en cualquier lado. Los agrotóxicos son tóxicos y un tóxico enferma y mata a largo termino. Igual que los impactos ambientales que en el momento no se ven pero el daño se produce a largo tiempo.
El modelo argentino fue utilizado como un portaviones del desembarco del modelo del transgénico, gran negocio entre la rentabilidad del negocio y el conflicto de la salud. Hoy en el mundo, con EE.UU. a la cabeza, se siembran hasta los espacios públicos con normas ecológicas extremas.
El glifosato ha terminado matando el campo argentino. Las pasturas naturales, que fueron famosas en todo el mundo por dar carne de pastura natural, ahora están liquidadas por el bombardeo de los agrotoxicos y nadie se dio cuenta. El suelo es un organismo vivo, con bacterias , bichos, maleza. Todo en la Naturaleza juega un rol. Hoy nuestro suelo está muerto, y para revivirlo el negocio de las grandes multinacionales y de los grandes venenos es nutrirlo con fertilizantes.
Toda nación libre y soberana tiene la obligación de cuidar la salud de su población. Este modelo enferma y mata. Queremos un país que desarrolle el talento de sus hijos y las potencialidades industriales para ser un país con un mínimo de soberanía. Hoy América Latina está en retirada. Van a firmar un proyecto estrategico y fundametal en un momento crucial.
Es un disparate injusto.
El presidente dice que tenemos que estar a la altura internacional y aumentar las tarifas. Es una estafa y una enorme mentira porque los salarios no están indexados a la tarifa internacional.
¿Es viable la Argentina con estos costos?
¿Qué modelo de país queremos?

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noviembre 23rd, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Si Cambiemos fuere ejemplar…

Por Alberto Asseff*
La decadencia argentina es una realidad que todos sufrimos, más allá de estadísticas. En 1960 por caso Corea del Sur tenía un ingreso per cápita de us$944 y nosotros seis veces más, con 5.605. En 2016 ellos tienen un índice de 25.458 y nosotros de 10.148. En medio siglo, Corea del Sur creció 26 veces y nosotros no llegamos a duplicar nuestros bienes. Por eso muchos de los hijos argentinos de los más de 50 mil coreanos residentes se van a vivir y trabajar en Corea, aunque con añoranza por su país natal, el nuestro. Mil datos podrían consignarse. En 1910 la Argentina tenía mayor alfabetización que Italia, España, Grecia, Japón, Corea, China, Portugal y cien países más. Hoy el 50% de nuestros alumnos secundarios deserta y el 65% tiene serios problemas en lengua y matemática. Sólo el 15% de las escuelas bonaerenses tienen doble jornada, en contraste con Japón, China o Corea que la poseen extendida, con altísimos rendimientos.
Un cuadro de situación como el apenas boceteado exige reformas, cambios, modificaciones y transformaciones. Si algo es irrefutable, eso es que así no se puede continuar. Las mutaciones son ineludibles. Está comprometido el futuro común. O hacemos otro país o el que tenemos experimentará una penosa agonía. Pero no la lucha por mejorar, sino la de tratar de estirar un tiempo adicional su declinación inexorable.
Podremos debatir si el déficit fiscal lo debemos bajar drásticamente o de modo gradual, pero lo incontrovertible es que hay que reducirlo. Lo mismo con la inflación, la presión tributaria, la litigiosidad laboral, la corrupción, la burocracia, incluida la judicial, el unitarismo o centralismo, la concentración de la población en el AMBA y en el Gran Rosario, Gran Córdoba y otras megalópolis provinciales que replican localmente la deformación demográfica que padece la Nación. Y hay que modificar la política electoral con su anacrónica papeleta impresa por cada partido, una invitación al fraude. No puede ser que estemos en estado de elección permanente, en una campaña interminable. Así no se puede gobernar.
Habría que ser más audaz y por citar una medida transformadora, deberíamos crear, como lo hizo China con Deng, hace cuarenta años, Zonas Económicas Especiales que impulsadas por la desgravación impositiva y otras desregulaciones se erijan en receptoras de inversiones tecnológicas, industriales y de servicios produciendo una formidable expansión. Hoy Paraguay lo está haciendo en Ciudad del Este, en la Triple Frontera, que potencialmente absorberá a la economía misionera y del nordeste argentino.
No se trata de reproducir el esquema de promoción de Tierra del Fuego, razonable desde lo geopolítico, pero deficitario en lo financiero. Lo que se propone es una economía expansiva en la generación de puestos de trabajo y de bienes competitivos y transables en el exterior, además del mercado interno. No armaderas, sino fábricas que empleen el conocimiento. El resultado debe ser cuadruplicar el PBI en 30 años.
No es admisible que discutamos sobre el régimen previsional sin previamente sincerarnos y coincidir todos que la relación 1,1 trabajador registrado activo por 1 jubilado es absolutamente insostenible. Hay que acotar ese ominoso 40% de trabajadores en negro y es menester agregar valor a la labor, único modo de que suban los salarios y con ello los aportes al sistema de retiros.
Los cambios requieren promover ideas y decisiones contracultarales. La principal, no puede ser que recelemos de la economía privada y que depositemos todas nuestras expectativas en las políticas públicas. Éstas son fundamentales para morigerar inequidades, brindar igualdad de oportunidades, corregir abusos, combatir los monopolios, orientar la inversión y cien estrategias más. Pero jamás el Estado podrá suplantar a la iniciativa privada, motor precipuo de la prosperidad de una nación. El Estado, por caso, debe estimular la Investigación, pero si las empresas privadas no hacen lo suyo nunca podremos avanzar tecnológicamente.
Debemos hablar con franqueza, el capitalismo de Estado se desplomó con la caída del Muro de Berlín en 1989. Esto debe internalizarse en la conciencia de nuestra nación si es que aspiramos a desarrollarnos.
Ciertamente para ese colosal objetivo de cuadruplicar en tres décadas nuestra economía son necesarias varias premisas. Una ya la dijimos. Otra es que existan Políticas de Estado en las áreas básicas. La tercera es que el Cambio sea protagonizado por una coalición de partidos y dirigentes independientes que exhiban una conducta ejemplar. Que no haya la más mínima suspicacia de conflictos de intereses ni de enriquecimiento ilícito.
La confianza en nosotros mismos nos devolverá el esplendor y las expectativas de hace un siglo. La confianza en nuestros dirigentes hará el resto. No el milagro, sino lo que la Argentina ya supo hacer. Nuestra misión es renacer para volver a ser la luz del sur hemisférico.

*Diputado nacional mc y diputado del Mercosur
Presidente nacional del partido UNIR

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noviembre 21st, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

Repudio al desfinanciamiento del ENARD y deporte de alto rendimiento

Por Mauricio Gomez Bull, diputado nacional por el FPV-PJ

En diciembre del año 2009 por iniciativa de entonces presidente Néstor Kirchner y con el consenso casi absoluto del Congreso de la Nación, se sancionó la ley 26.673 de creación del ENTE NACIONAL DE ALTO RENDIMIENTO DEPORTIVO (ENARD), comenzando un periodo inédito y feliz para el deporte de alto rendimiento, ya que se establecieron las bases para un desarrollo concreto y a largo plazo al deporte por parte del Estado nacional con la participación del Comité Olímpico Argentino.
En su artículo 39 inc.) a la ley establece para el financiamiento del deporte de alto rendimiento un cargo del uno por ciento (1%) aplicado sobre el precio del abono que las empresas de telefonía celular facturen a sus clientes neto de I.V.A, en lo que significó un apoyo económico nuevo y fundamental para sus sostenimiento y como resultado de ello, la obtención de nuevos e importante logros deportivos.
Hace pocas horas el Gobierno Nacional envió al parlamento un proyecto de reforma tributaria que propone, en su artٕículo 124, la derogación lisa y llana del citado inciso, lo que significaría el desfinanciamiento casi total para el ENARD y por lo tanto, para centenares de deportistas mayormente jóvenes, promesas del deporte argentino o ya consagrados, que día a día se esfuerzan por representar al deporte nacional.
Es por ello que repudio en forma absoluta dicho intento y solicito el retiro del artículo 124 del proyecto de ley de reforma integral del sistema tributario argentino presentado por el Poder Ejecutivo nacional, pues su sanción significaría el desfinanciamiento absoluto para los deportistas de nuestro país.

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noviembre 17th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments

“Con el Peronismo no alcanza, Sin el Peronismo no se puede”

Por Anibal Fernandez

Como un hermoso jarrón chino -ese objeto valioso y preciado por toda la familia, al que nadie le encuentra el lugar adecuado-, nuestra conducción atraviesa al Peronismo… que no la atraviesa.
Nuevas construcciones (el mismo perro con diferente collar); uniones de similares características que partiduchos liberales acotados desde Juan Perón al rol de herramientas electorales, alianzas policromáticas; armados horizontales que, sin embargo, tienden a orbitar en torno a la estrella de un sistema político-planetario que se obsesiona en juntar asteroides, cometas que pierden su brillo, cuerpos celestes varios, pero ninguno con la densidad adecuada, casi todos fugaces, absolutamente pasajeros.
Estos “espacios políticos/partiduchos” no tienen la densidad ni la carnadura y textura del Movimiento Nacional ¿Será que el Peronismo no ha sido invitado a esta cita? ¿Qué digo invitado? Ha sido, más bien, des-invitado y aunque el “nuevo espacio” (creado o por crear) contenga algunos nombres respetables y muchos militantes que vibran con las mismas consignas que voceaba el pueblo peronista en el ´45 o la gloriosa JP en los cercano/lejanos ´70s… no es el Peronismo. No respeta ni sostiene el valor constitutivo de la Lealtad. No contiene el rigor del Luche y Vuelve. Nadie, ahí dentro, daría “la vida por Perón”, ni por los peronistas. Y si bien es cierto, como decía Néstor, que “Con el Peronismo no alcanza”, es más cierto como cerraba él aquella frase: “Sin el Peronismo no se puede”.
Y no. No se puede. Aunque decidan una campaña light y amateur para evitar que se recuerde a la “Vieja Cristina”, hacedora de tanto, mientras la “Nueva Cristina” habla de los logros de sus dos gobiernos; y aunque se limpie el horizonte de “dirigentes estigmatizados”, dirigentes que se han roto el alma en nombre del Proyecto (por favor no me incluyan en esta calificación), aunque te pidan que no vayan a los actos, no integres las listas, no juegues… No se puede.
No se puede hacer campaña con el culo en la mano. No se puede ser socio de un club que no te quiere como un socio más, aunque pagues rigurosamente la cuota que, además no es barata. No se puede “parecerse” al enemigo utilizando hasta su terminología, sin pagar consecuencias. No se puede “ignorar” el fuego amigo y disfrazarlo de vehemencia. No se puede “aceptar o perdonar” las peores agachadas de mierda en nombre de la Unidad y la Concordia.
Y no importa si te soplan en la oreja algunas consignas pensadas por especialistas ecuatorianos, portugueses o de la Conchinchina. El Peronismo tiene lógicas que la teoría de la comunicación política mundial no entiende. Es imposible recuperar con las redes lo que se ha perdido en la calle. Qué se le va a hacer. Todos hemos cometido errores. El tema es no defenderlos como si fuesen una herencia.
Por lo demás, es innegable el ataque cotidiano de los medios, la (in)Justicia, las Corporaciones. Como es innegable que, como dicen por ahí, están llevando a cabo una “cacería”. Pero las piezas de caza apreciadas en este coto, son bien definidas y casi todas sufren la desprotección de la manada. Distinto de lo que predicaba Juan Perón cuando nos avisaba que “La unidad nos da la fuerza, la solidaridad la cohesión.”
Puede ser que la Lealtad ya no “garpe” electoralmente. Pero (y perdón por agarrarme de Juan Perón con tanta fuerza), “Hay dos clases de lealtades: la que nace del corazón que es la que más vale y la de los que son leales cuando no les conviene ser desleales”. Hoy hay leales que están presos por leales y traidores que no sólo gozan de las mieles de su entrega, sino que cada tanto son convocados por el “nuevo espacio” para ver si vuelven al redil, o si negocian, o si dialogan, o si articulan o si… coso.
Hace 72 años que, los de afuera (que son de palo) nos auguran “el fin del peronismo”. Eso quisieran porque lo que nos pasa hoy nos pasó alguna otra vez y siempre, siempre, fue el Pueblo peronista, su lealtad, su solidaridad, lo que sacó al país adelante. ¿Tenés alguna duda que volverá a suceder lo mismo con el Peronismo?
No soy ni agorero ni un traidor… Solo desprecio esta pretendida construcción (berreta) que lejos de parecerse a un frente compuesto por fuerzas de distintos palos, se asemeja más a quienes desde la impotencia, como les pasa a los nenitos, han intentado hacernos desaparecer y sin embargo, día a día nos multiplicamos.
¿Sin el Peronismo?… hummm, no. ¿Sabés que no?

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noviembre 16th, 2017|Columnas de Opinion|0 Comments
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