Aunque la principal preocupación de Mauricio Macri es poder ganar las elecciones del 27 de octubre, desde la administración macrista están preocupados por la negativa que tienen desde el Congreso Nacional. Y es que si el Presidente de la nación no es reelecto en la contienda electoral, se irá de la Casa Rosada sin que el Congreso le apruebe los gastos de gestión en ninguno de sus cuatro años de mandato, y, por eso, los temores judiciales rondan en los que son ahora, el oficialismo.

Poder revertir los resultados adversos de las elecciones PASO del 11 de agosto que registró Juntos por el Cambio, es el enfoque principal de la administración macrista por estas horas. Los 15 puntos de diferencia que sacó el Frente de Todos cayeron como ‘un balde de agua fría’ dentro de Cambiemos y sumergidos en una fuerte interna política, tratan de anunciar medidas económicas y recuperar los votos de los decepcionados.

Pero mientras todo esto ocurre, hay otra preocupación que hay en los que hoy son oficialismo si llegaran a no ser reelectos: los gastos de sus 4 años de gestión. Y es las cuentas de inversión que elabora la Auditoría General de la Nación (AGN) cada año no han sido aprobadas por diputados y senadores del Congreso Nacional para ninguno de los períodos de la administración Macri.

Entonces, si Macri no logra su reelección, como avizoran todas las encuestas, será el presidente que abandone el poder más desprotegido: el Congreso no aprobó ninguna de las cuentas de inversión de su gestión y de repetirse los resultados de las primarias, en diciembre los recintos podrían estar controlados por la actual oposición.

Antes de que se desarrollaran las elecciones primarias, el plan del macrismo era negociar con el peronismo aprobar la cuenta de inversión de 2015 junto a las de 2016 y 2017, esta última aún en estudio entre los auditores.

Sus informes son evaluados por la comisión bicameral mixta revisora de Cuentas, que puede emitir dictamen a favor o en contra, luego sometidos a los recintos.

Esta comisión desde 2017 está presidida por el jefe del bloque PRO de diputados Álvaro González (PRO 2015-2019), quien este año la reunió dos veces, la última en julio para aprobar el informe anual.

Una cuenta de inversión detalla todos los números de una gestión presidencial: cómo se recaudó, se gastó, qué obras se hicieron, qué deuda se tomó y cuántos vencimientos se pagaron. Si las conclusiones no son muy generosas, suelen ser tomadas por jueces u opositores al presidente de turno.

Macri por ende está complicado: Las últimas tres cuentas de inversión del Presidente deberán informer sus polémicas incursiones por Wall Street o por el Fondo Monetario Internacional; y hasta la reprogramación de la deuda local anunciada la semana pasada y aún sin detalles de como se implementará y qué costo futuro le trae al Gobierno.

Es por ello que, de perder Mauricio Macri las elecciones presidenciales de octubre, su gestión deberá ser tratada con otro Congreso y otro Presidente, otra oposición y otras autoridades en la Auditoria General de la Nación, por lo que los ‘fantasmas’ de causas judiciales atemorizan al hoy oficialismo.

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