Hacia una escuela más democrática:Desafíos y oportunidades de la Ley de atención integral ante la conflictividad social en la escuela

Por Florencia García Long SAM_1936

Según datos arrojados por UNICEF (2011) en un estudio realizado con alumnos, docentes y directivos de escuelas secundarias, públicas y privadas, del Área Metropolitana de Buenos Aires, dos de cada tres alumnos expresaron tener conocimiento de situaciones constantes o frecuentes de humillación, hostigamiento o ridiculización en clase. Al menos dos de cada diez alumnos mostraron preocupación por sufrir ese tipo de situaciones en la escuela. Desde la perspectiva de los directores, estas cifras siguen siendo alarmantes: más del 60% de los directores afirmaron que han observado agresión física entre alumnos en una o más ocasiones.

Al consultar a los directores sobre su conocimiento de la existencia de programas específicos, ya sean de ejecución nacional o jurisdiccional, destinados a abordar los problemas de violencia o de convivencia en el ámbito escolar, seis de cada diez directivos consultados expresaron desconocimiento acerca de los mismos[1]

Este desconocimiento evidencia la brecha existente entre los recursos disponibles y la incorporación de los mismos a los ámbitos concretos. Esta situación pone de relieve la importancia de generar esfuerzos para tender puentes más sólidos entre la necesidad de acompañamiento a las escuelas y las acciones que se promueven desde distintos ámbitos de decisión para atenderlas.

Estos datos cobran especial relevancia cuando en el Senado de la Nación se está tratando el proyecto de “Ley de atención integral ante la conflictividad social en la escuela”.

Desde la Fundación Cambio Democrático, celebramos esta iniciativa y consideramos que es un escenario oportuno para que desde el diálogo político se construyan consensos sobre cómo atender de manera más efectiva esta problemática. No hay que perder de vista que difícilmente una escuela pueda cumplir de modo cabal su función educativa, de brindar una enseñanza de calidad, si sus miembros, no sienten es un ámbito de pertenencia, de cuidado, de respeto, y de libertad.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en esta década habrá más adolescentes (con edades de 10 a 19 años) viviendo en el mundo que en cualquier época pasada. Una gran proporción vivirá en Latinoamérica y el Caribe. Estos jóvenes pueden convertirse en una oportunidad para el cambio y la renovación de sus países, sólo si los gobiernos, las comunidades y las familias, cuentan con la capacidad de desarrollar el potencial humano de esta generación. En esta tarea, las instituciones educativas tienen el desafío de desempeñar un papel protagónico en este escenario de cambio.

Implementar políticas educativas de construcción de ciudadanía sensibles a la conflictividad escolar y que atiendan a la diversidad de contextos y realidades, implica implementar, con todos los actores involucrados, estrategias de intervención legítimas y sostenibles en el tiempo. Los docentes, los alumnos, los equipos directivos, las familias y la comunidad en su conjunto, deben responsabilizarse por la construcción de los escenarios de convivencia deseables, y en este sentido, los adultos, debemos ser los primeros en apropiarnos de estas prácticas y estos discursos. Sino, corremos el riesgo de reproducir dentro del ámbito escolar el “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago” y conocemos las consecuencias de estas disociación.

Los estudios sobre la conflictividad escolar y la prevención de la violencia en las escuelas comenzaron hace más de treinta años, principalmente en los países escandinavos. Los ámbitos de investigación sobre esta problemática temática fueron expandiéndose hacia distintas regiones con contextos diversos, y de la mano de la indagación comenzaron a implementarse metodologías para abordarla. Buena parte de estos dispositivos se enfocaron en la implementación de programas de desarrollo de habilidades sociales en los alumnos y de herramientas para la resolución de conflictos (como es el caso de los programas de mediación escolar o la mediación entre pares, tan populares en nuestra región). Sin duda, promover espacios de enseñanza para desarrollar estas habilidades es clave, pero también resulta de gran relevancia promover procesos de transformación de la cultura institucional en la que un proyecto de prevención de conflictos escolares, se enmarca.

En un auténtico llamado a la reflexión, Karl Popper, sostiene que para educar a los niños en la no violencia la condición primera es que la propia educación se inspire en principios, reglas y métodos de la no violencia: la educación en la no violencia empieza en la no violencia de la educación. En esta dirección, es que consideramos que las estrategias educativas para trabajar con la convivencia en la escuela, deben desarrollarse en dos dimensiones: en el desarrollo de habilidades de los miembros de la comunidad educativa, y en el abordaje de la propia dinámica de la institución escolar.

El riesgo de no trabajar en estas dos dimensiones, puede generar en los alumnos situaciones paradójicas, en donde se enfrentan con dobles discursos. La brecha entre el decir y el hacer, entre lo que se predica y lo que se hace, se profundiza, y pierden sentido los esfuerzos para promover transformaciones reales. Por este motivo, es tan necesario transformar las prácticas políticas de la escuela, haciéndolas más participativas, incluyentes y democráticas. Para esto, es tan importante contar con marcos legales robustos, como con dispositivos que logren permear la cultura institucional y dar respuestas a las necesidades reales de nuestras escuelas, haciéndose carne en las prácticas cotidianas.

“De las anónimas gentes, de las sufridas gentes, explotadas gentes, aprendí que la paz es fundamental, indispensable. Pero la paz implica luchar por ella. La paz se cría, se fortalece en y por la superación de realidades sociales perversas. La paz se construye en la construcción incesante de la justicia social”. Palabras de Paulo Freire al recibir el premio “Educación para la paz” de la Unesco, Paris, 1986.

[1] Para mas información se puede consultar la publicación “clima, conflicto y violencia en escuelas” disponible en http://www.unicef.org/argentina/spanish/clima_conflicto_violencia_escuelas.pdf

 
Coordinadora del Programa Educación
Fundación Cambio Democrático

www.cambiodemocratico.org

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