Paradójicamente la jubilación parece huir del envejecimiento y la muerte, no idealiza el anciano fuerte y lleno de sabiduría que era el Moises de las pinturas del renacimiento y los públicos cortejos fúnebres de hace 50 años , se han vuelto discretos y rápidos, la seguridad sanitaria es la preocupación del mundo entero.
Rara vez se aborda la jubilación desde el ángulo del poder económico, financiero, político y cultural de los jubilados o de las personas cercanas a la jubilación. El envejecimiento y la jubilación afectan a la economía, las personas viven más porque la medicina lo permite, de manera que debe analizarse el tema sanitario y el de la jubilación en conjunto, también es cierto que el ahorro de los activos para su próxima jubilación, movilizan los mercados financieros, ya vemos como el ANSES los utiliza en esa área.

La pregunta que nos hacemos es: a que distancia estamos del modo de gestión de países que como Noruega, cuyo Fondo Soberano, producido por el accionar de la industria petrolera es gestionado por un presidente elegido por la asamblea legislativa , cuyo nombre permanece en secreto para evitar presiones externas, no digo llegar a ese extremo, pero ¿no debería elegirse a la máxima autoridad del ANSES, con un acuerdo legislativo, con un régimen autónomo como el Banco Central?

Elevar el concepto de justicia y eficiencia exige de la participación ciudadana en la elección de quienes gestionan los recursos que todos los trabajadores aportan para su futura jubilación, porque de la capacidad administrativa de los funcionarios dependen no solo las jubilaciones sino gran parte de la economía del país.

Sería sorprendente que un fenómeno tan gravoso como el envejecimiento no ejerciera una influencia creciente sobre el funcionamiento político, junto a la sanidad y el desempleo, las antinomias derecha –izquierda o liberales conservadores, tiendan a dejar un lugar a representaciones especificas de jubilados en la vida política.

No puede explicarse todo lo que sucede en el mundo debido al envejecimiento, sin embargo podríamos llamar a estos tiempos, tal como titulamos la nota “la civilización de los jubilados” y nuevamente recrear un concepto que va más allá de las interacciones financieras, el de Comunidad Organizada donde la solidaridad tenga una remuneración para poder construir un sistema eficiente que alivie a los trabajadores activos del cuidado de sus mayores, y defiendan su propio e inevitable futuro.

Esteban Tancoff es Licenciado en Psicología
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