El Dr. Julio Durand, director de la maestría en Dirección de Instituciones Educativas de la Escuela de Educación de la Universidad Austral, especialista en Educación de la Universidad Austral y autor del Informe del Conflicto Docente 2019, insiste sobre la necesidad de de dejar afuera a los chicos de la ‘ecuación’ del conflicto docente.

«La pérdida de un día más de clase para los niños y niñas del país no hace más que oscurecer el horizonte social y político que estamos viviendo».

Por los enfrentamientos en Chubut, el paro docente vuelve a escena en medio del ya revuelto clima electoral. Durand advierte sobre lo perjudicial de regresar a esta medida que debería ser la última herramienta, después de más de tres meses sin paros nacionales.

Chubut junto a Chaco constituyen las dos provincias con mayor cantidad de paros durante los meses transcurridos durante este 2019. Distintos datos sobre la evolución del conflicto en las distintas provincias son recopilados y analizados en el Informe del Conflicto Docente 2019, elaborado por la Escuela de Educación de la Universidad Austral.

La medida de fuerza se produce después del período más largo sin paros nacionales en lo que va del 2019, un año electoral en el que la educación no cobró protagonismo central en ninguna de las campañas. A propósito de la medida, Durand destaca:

«• Es de todos conocida la dramática situación de la provincia de Chubut, en la que se puede observar las inmediatas consecuencias de la irresponsabilidad populista. Ganar elecciones con promesas imposibles de cumplir solamente conduce al caos y al deterioro social.

• Los docentes agredidos por trabajadores del sindicato de petroleros merecen atención, protección y respeto por parte de las autoridades locales. La violencia nunca se puede justificar, menos entre trabajadores. Es muy triste el mensaje que transmite este incidente.

• Deberán reflexionar también los docentes, si en su reclamo no están ejerciendo un cierto tipo de violencia. En el caso de la provincia patagónica, con las acciones que impedían el trabajo normal de otros trabajadores.

• En el nivel nacional, no considero adecuado que se deje a los chicos sin clases para defender los derechos de los docentes a condiciones de trabajo dignas.»

Dice Durand:

«• En este conflicto se está privilegiando el impacto político y de campaña partidaria, cuando debería priorizarse de una vez y para siempre que ‘los únicos privilegiados son los niños’

• Los dirigentes sindicales deberían asumir el compromiso ante la sociedad de nunca más dejar a un niño sin clases, sin escuela, en la calle, porque sus padres trabajadores no pueden atenderlos. Disponen de muchos otros medios para hacer escuchar sus legítimos reclamos. El paro debería ser lo último en ejecutarse y no el mecanismo habitual instaurado desde hace ya muchísimos años.»

Asegura:

«• Que este tipo de medidas dejen de perjudicar a los niños debería ser el clamor de toda la sociedad, y las estrategias para anticiparse al conflicto docente, una prioridad entre las propuestas de los candidatos a las próximas elecciones.»

Algunas reflexiones que surgen del informe. En palabras de Durand:

«La ausencia de titulares sobre paros docentes durante las últimas semanas -y curiosamente en un año electoral- nos puede animar a identificar algunas lecciones que se podrían aprender.

○ Que autoridades y gremios pacten una condición básica y previa a toda negociación: Escuelas públicas abiertas y los chicos sentados en su aula con su docente.

○ Que el cumplimiento del mínimo de días de clase sea un logro de todos y no un detalle burocrático y normativo.

● Nos gustaría ilusionarnos con la consolidación de un cambio en la dinámica del conflicto docente: que la base in negociable fuera que las escuelas estén abiertas y los chicos en su aula y con su maestro. Quizás el 2019 marque el inicio de este camino.

● El mandato a cada una de las jurisdicciones debería ser el de cerrar acuerdos tempranos ante la ausencia de Paritaria Nacional Docente, dejando abiertas las negociaciones dado el volátil panorama económico e inflacionario.

● De igual modo, el conflicto sigue instalado en el ADN social argentino y no parece prudente exacerbarlo con su uso político y partidario.

● Reflejando las recomendaciones de este informe recogidas reiteradamente durante 2018, la principal novedad de 2019 es el temprano acuerdo alcanzado en la Provincia de Buenos Aires con la mayoría de los integrantes del frente gremial.

● El panorama general de la extensión y gravedad del conflicto docente que vive el país cada año, es una invitación para que se ‘detenga la hemorragia’ (algo de lo que venimos hablando desde el comienzo de estos informes en 2017). Pareciera que la sociedad aún no se da cuenta del peligro en el que estamos poniendo año tras año a la calidad de vida y posibilidad de supervivencia de generaciones enteras de chicos, los eternos rehenes de esta situación.

● No cabe duda que la educación pública y los niños de sectores vulnerables son los más afectados por la pérdida de días de clase.

● El gobierno, continúe o no en ejercicio del mandato democrático durante los próximos años, debería plantearse el agotamiento de su modelo de ‘fragmentación’ y buscar una estrategia superadora, que lo posicione con un mensaje más ambicioso y a la vez operativo.

● La opinión pública considera que el gasto público excesivo nunca se da en educación y esto es objetivamente comprobable si se atienden los indicadores presupuestarios, el deterioro edilicio y el
deterioro de los salarios docentes, entre otros tantos aspectos.

● Consideramos que la politización del conflicto lo único que ha logrado es perjudicar a los más vulnerables.

● Los docentes y directivos escolares, por su parte, tienen pocas herramientas para influir en la gestión de su institución (en especial en las escuelas de gestión estatal) y se sienten limitados en las posibilidades de cambiar el destino de su escuela. Mayor autonomía para las instituciones estatales es claramente una línea a explorar, con interesantes resultados en otras latitudes.

● Para pensar a largo plazo en la educación, es necesario ponerse de acuerdo en algunos bienes objetivos que sean de consenso, como puede ser mejorar la calidad y la inclusión de la mayor cantidad de chicos posible en el sistema, algo se dice con frecuencia pero después es muy difícil de aplicar.

● Un acuerdo salarial de largo plazo que se proponga una mejora real -por encima de la inflación- de la retribución docente sería un componente básico de un compromiso serio con la educación.

● Recuperar mecanismos compensatorios para atender situaciones especiales en algunas jurisdicciones podría ser otra línea prioritaria para las plataformas electorales.

● Acordar bases para la profesionalización y desarrollo de la carrera docente, modificando si fuera necesario el Estatuto o la normativa que impide el desempeño por encima de mínimos.»

Informe completo(*)

 

 

 

(*)Sobre Julio Durand: Investigador del Centro de Investigación en Política Educativa y Educación Superior, Profesor Titular de Administración y Liderazgo Educativo, Investigador del CIPEyES, Director de la Maestría en Dirección de Instituciones Educativas, Escuela de Educación de la Universidad Austral.

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