La última foto. El hundimiento del Narwal y el ataque a su rescate|Por Silvina Batallanez (audio de SOS del Narwal)

En una charla con un abogado lo detengo frente a una idea que considero interesante como aplicación en todos los eventos de la vida. Me explica que en todo juicio la tensión se basa entre quien tiene más derechos y quién no. El primero va a luchar porque se ejecuten sus derechos (método constructivo de la justicia) y el segundo hará todo lo posible para ensuciar y destruir los derechos del otro porque sabe -regido en la impronta de la ambición egoísta-, que es la única manera que tiene para ganar lo que no es parte de su derecho.

Si miramos la historia de Malvinas y enfocamos especialmente en la Campaña militar de 1982, encontramos que la dinámica del conflicto se basa en este esquema: una parte que defiende sus derechos genuinos y otra que realiza una defensa reactiva, esa que utilizan los agresores para tergiversar la realidad y confundir a propios y ajenos sobre quien es la verdadera víctima y quien el victimario. Y la política inglesa es maestra en esto de la manipulación de la información; por ende, de la realidad. Esto no solo los ha llevado a invadir, usurpar, violar y rapiñar gran parte de la geografía mundial, sino que con Malvinas hicieron todo lo que pudieron para trampear el resultado de la contienda. Como los perversos (que lo son porque envidian la riqueza y valores que tienen sus agredidos) usaron su «inteligencia» para ser tan pueriles al punto de ir en contra de la propia ética que proponen al mundo, desobedeciendo las convenciones que ellos mismos firmaron como son las de Ginebra sobre los crímenes de guerra.

Al día de hoy tienen tal cola de paja que, lejos de mostrarse interesados en discutir sobre la soberanía de las islas y aceptar abiertamente los crímenes de guerra perpetrados por ellos, se dedican a hacer el lobby de los «derechos humanos» entre nuestros soldados, para que así nos quedemos con la mirada fijada en lo mal que la pasaron los nuestros “gracias a los nuestros” y no por ellos.

Hoy es 9 de mayo. En esta misma fecha pero durante 1982 tres hombres, el teniente primero Juan Carlos Buschiazzo, el teniente primero Roberto Mario Fiorito y el Sargento Horacio Raúl Di Motta, se aventuraron a ser parte de una acción heroica, porque héroe no es quién cumple con su deber sino quien va más allá de él. Y estos tres muchachos, viendo la situación y los recursos con los que contaban frente a la maquinaria infernal albión decidieron poner en riesgo sus vidas, y finalmente, las entregaron. ¿Qué hicieron? Fueron a rescatar a los tripulantes del pequeño pesquero Narwal que fue blanco de todo el fuego desproporcionado que puede recibir una embarcación como esa. ¿Tenían ellos el tipo de helicóptero de rescate en el mar? No, pero igual lo hicieron. ¿Podían negarse a realizar ese rescate que desde toda lógica razonable era «suicida»? Sí, hubieran podido, pero como todo aquel que no se basa en las declamaciones sino que vive en las acciones, se tomaron la última foto con sus compañeros; el mecánico Di Motta le entregó su gorra a uno de ellos diciéndole que la iba a necesitar más que él y se hicieron «UNO con la Pala» que los llevó a la eternidad de los que con sus actos muestran cúal es el camino de los defensores de lo justo por sobre los caranchos de lo ajeno.

Están ahora en el cielo de los Grandes Hombres.

El 9 de mayo se conmemora el día de la aviación del Ejército en conmemoración a la decisión de estos tres soldados alados.

 

El ataque (crimen de guerra) al pesquero Narwal

El buque pesquero Narwal pertenecía a la Compañía Sudamericana de Pesca S. A. y operaba en aguas argentinas desde el 16 de febrero de 1975. El 9 de mayo de 1982, mientras realizaba la riesgosa tarea de hacer inteligencia para el Comando de Operaciones navales, fue atacado por aviones británicos Sea Harrier del Escuadrón N° 800, a 60 millas de las Islas Malvinas.

El Narwal tuvo varios encuentros con unidades enemigas desde mediados de abril. De hecho, el 24 de ese mes pasó bajo los sobrevuelos de helicópteros y aviones ingleses, el 29 descubrió el grueso de la Flota inglesa en operaciones de reabastecimiento en alta mar fuera de la zona de exclusión. Luego fue amenazado por la Fragata HMS Alacrity; sin embargo continuó sigilosamente el rastreo de la flota enemiga en su ruta hacia el sur. A tal punto era una molestia para los británicos que en sus memorias el almirante Sandy Woodward, Comandante de la Flota invasora, escribió: «Es ese maldito barco otra vez, señor. Acaban de identificarlo. El Narwal. El mismo que debimos alejar hace diez días, la noche anterior a que llegáramos a la zona».

Sus informes de inteligencia fueron esenciales para el plan de ataque del Grupo de Tareas 79.1 conformado por el Portaaviones ARA 25 de Mayo y cuatro destructores de la armada al corazón de la Flota inglesa: los Portaviones HMS Invencible y HMS Hermes. Luego el 1º de Mayo, su provocación con el avistaje de un submarino y el sábado 8 con un submarino que emergió por su banda y lo interceptó, llevó al marino inglés a decir: “Si vuelves a meter la pata, hombrecito horrible, ya has recibido tu último aviso, esté yo, autorizado o no, a disparar contra barcos pesqueros”.

El 9 de Mayo, mientras se encontraba navegando en Latitud 52º 45′ S y Longitud 58º 02′ W, fue atacado por los aviones del Teniente de Navío Morgan y Capitán de Corbeta Batt.

Dos horas después del primer ataque, cuando la tripulación no podía mantener al pesquero a flote iniciaron el abandono de la nave. Cuando estaban en los botes inflables, fueron nuevamente atacados produciendo así la destrucción de las balsas y nuevas heridas a los marinos argentinos.

Este ataque a la tripulación civil desarmada intentando rescatar a sus muertos y heridos desoyó no solo las tradiciones éticas de los hombres de mar sino  que ignoró lo convenido con las Naciones Unidas y la Cruz Roja Internacional para el cuidado de los Heridos y los Prisioneros de Guerra en el Mar.

A pesar de las pésimas condiciones meteorológicas del momento y la cantidad de buques y aviones enemigos en la zona, al recibirse el pedido de auxilio del pesquero, desde Malvinas se destacó para el rescate a la tripulación del  Helicóptero Puma AE-505 perteneciente al Batallón de Aviación de Combate 601 del Ejército Argentino.

Mientras se dirigían al rescate de los sobrevivientes fue abatido por un misil disparado desde el Destructor inglés HMS Coventry.

Cuando aún parte de la tripulación estaba a bordo en el barco averiado, el Narwal fue tomado por un grupo de Comandos a bordo de un helicóptero Sea King piloteado por Capitan de Corbeta Pollok del Escuadrón Aeronaval 846 del Portaviones HMS Hermes. Allí, al día siguiente, en una tradicional ceremonia de sepultura marinera, fue arrojado al mar el cadáver de Omar Rupp, Contramaestre del barco, quien había perdido las piernas al ser alcanzado por una de las bombas durante el ataque de los Sea Harriers. En el barco se encontraba el triciclo que llevaría a su hijo que no llegó a conocer.

El pesquero factoría, de 70 metros de eslora, 22 de manga y 1.400 toneladas de porte, prototipo construido en Bélgica, se hundió finalmente al día siguiente mientras era remolcado por los británicos como botín de guerra.

Gentileza de Laureano M. Bechi

 La última comunicación:

09.05: Aquí “Narwal”. Somos atacados por aviones ingleses en la altitud 52º 45’ Sur y longitud 58º 02’ Oeste. Tenemos heridos graves.

09.12: “Narwal” averiado y a la deriva, hace agua y peligro de hundirse por fuerte tormenta. Lanzamos botes y balsas al agua con heridos. Estamos tratando de contener la entrada de agua.

11.00: “Narwal”: Falleció uno de los heridos. Otro avión inglés nos sobrevuela y ataca.