Los «trabajadores independientes», la clave en la nueva versión de la reforma laboral

En vísperas de una reunión con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, con la CGT, la figura de empleados sin contrato es el tema principal a discutir, aunque desde la mesa chica admiten que este nuevo borrador «acerca a las partes y contempla varios de los reclamos sindicales» .

Es justamente la creación de dos nuevas figuras de asalariados excluidos de la ley de Contrato de Trabajo aparece como el punto más conflictivo de la reforma laboral que impulsa el Gobierno.  Hoy la cúpula de la organización se reunirá con Triaca, para intentar un consenso sobre los aspectos más distantes aunque Hugo Moyano se mantiene como el principal objetor de la iniciativa en el sindicalismo tradicional.

El nuevo texto que desde el ministerio se les entregó a los abogados de la CGT resigna algunos ítems controversiales para esa entidad, como un cambio en la designación del término «trabajo» que se definía en el primer borrador como una relación entre iguales y que actualmente mantiene el espíritu histórico de un vínculo con asimetrías, tendiente a garantizar mayor protección al empleado.

También se elimina un párrafo que remitía a una frase del ministro de economía durante la última dictadura militar, Alfredo Martínez de Hoz, sobre «promover la liberación de las fuerzas de la producción», y lo reemplaza por un llamado a «la implementación de un diálogo tripartito fecundo».

Además ratifica la instauración de las figuras del «trabajador autónomo económicamente vinculado» y del «trabajador independiente» con colaboradores, donde se las margina de la ley 20.744 que rige todas las relaciones laborales formales y las asimila a una variante del monotributo, con menores obligaciones para sus dadores de empleo. En el primer caso se ideó para aquellos prestadores de servicios (profesionales, en general) que tienen un cliente preponderante siempre y cuando la facturación para ese destino no supere el 80% del total- y que en la actualidad figuran como autónomos.

El «trabajador independiente» con colaboradores fue propuesto para legislar sobre pequeños talleres o unidades productivas con un prestador que funge como jefe de pocas personas. En el primer proyecto se le permitía tener a cargo a cuatro personas y el nuevo borrador lo bajó a tres.

Estas figuras fueron cuestionadas por los dirigentes con el asesoramiento del equipo de abogados de la CGT. Alegan en el sector que su instauración consagrará modalidades de fraude laboral que a su juicio deberían ser contempladas por la ley de Contrato de Trabajo. Según los funcionarios a cargo de la negociación, por el contrario, se trata de darles un marco de formalidad a empleados que hasta ahora permanecen sin registración alguna.

Tanto el proyecto original como el nuevo borrador mantienen la flexibilización del término «irrenunciabilidad», que impide al trabajador resignar un contrato individual superador del colectivo. Sin embargo, ahora el texto actualizado prevé que en caso de ser una modificación sustantiva de las condiciones laborales el empleado podrá pedir su homologación ante una autoridad de aplicación.

 

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