El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, realizó un balance de gestión para despedirse de su función como titular de la Cámara baja. Con criticas e indirectas a «funcionarios obsecuentes» se despidió con otro discurso encendido al nivel del «reivindico la rosca».

“Es un dolor que no hayamos podido cerrar la grieta y alcanzar la unidad nacional. Debemos seguir trabajando para lograrlo”, enfatizó el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó, al hablar en el acto de balance de gestión que encabezó hoy junto a su equipo de gestión. En el mismo sentido, Monzó valoró “la vocación de diálogo y de consenso con la que hemos trabajado en estos cuatro años junto a todos los bloques parlamentarios”.

Monzó agradeció a todos los diputados “por la paciencia para poder manejar el equilibrio entre el consenso y los disensos”. Resaltó la transición realizada con “un muy buen presidente de la Cámara como lo fue Julián Domínguez, quien me dejó la vara muy alta y desde ahí fue que comenzamos a trabajar” en el inicio de la gestión.

En otro tramo del discurso, Monzó subrayó que «tenemos que pregonar cada vez más la palabra ‘consenso’ porque el país no está bien. Me duele mucho que la Argentina no esté unida y que todavía no hayamos eliminado la grieta para poder lograr la unidad nacional de los argentinos», apuntó. Y en esa línea expresó: “Voy a colaborar con cualquier gobierno para poder lograrlo”.

“Llevamos muchos gobiernos que son tomados  por los obsecuentes, porque es una tentación permanente, ser parte de la corte o de los obsecuentes, que tienen un elemento narcótico que es la adulación al líder en la administración pública y que lo atrapan, porque el líder está observado y cercado por todos ellos, y pocas veces puede observar: es la del carcelero que los rota porque los presos lo pueden manejar, eso es lo que pasa en la administración pública. Esa obsecuencia lleva al líder a aislarse de la realidad”, sentenció Monzó, para luego señalar que “debemos poner funcionarios que tengan prestigio propio, a los que no se les dan órdenes sino que se los debe convencer, porque siempre van a mirar a la gente”.

En ese sentido, destacó la diversidad política de los integrantes de su equipo. “Sueño que se elijan funcionarios para gobernar de la misma manera, no por sus pertenencias partidarias sino por su experiencia y su idoneidad”, afirmó.

En la ceremonia, las autoridades de la cámara de diputados mostraron  los logros en materia de administración presupuestaria, jerarquización de recursos humanos, mejoras edilicias, participación ciudadana y diplomacia parlamentaria, entre otros ejes de la gestión que se inició el 10 de diciembre de 2015.

Estuvieron presentes el vicepresidente primero de la Cámara de Diputados, el Sanjuanino José Luis Gioja (FPV-PJ; el vicepresidente segundo,el mendocino Luis Petri (UCR) y el vicepresidente tercero, cordobes Martín Llaryora (Córdoba Federal), además del secretario general de la Presidencia, Marcio Barbosa; el secretario parlamentario, -único en ejercer ese cargo siendo un funcionario de carrera-, Eugenio Inchausti y la secretaria administrativa,-primera mujer en ejercer el cargo- Florencia Romano, la prosecretaria parlamentaria, legendaria y también de carrera Marta Luchetta y el director de Diplomacia Parlamentaria, Juan de Dios Cincunegui.

La suma de diputados nacionales; funcionarios; trabajadores de la Cámara de Diputados y los secretarios gremiales de los tres sindicatos con representación: Norberto Di Próspero, de APL; Martín Roig, de UPCN; y Claudio Britos, de ATE. pusieron un marco bien merecido al presidente  Emilio Monzó

Sobre el final, el presidente de la Cámara agradeció a todo su equipo “por el trabajo incansable”; a su familia, “que me sostuvo en los momentos más duros” y a los dirigentes más cercanos, “que me enriquecieron en todos estos años”.

 

 

 

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