El Papa Francisco se consolida, año tras año, como uno de las personalidades más relevantes del planeta; no solo por su liderazgo religioso sino, también, por su rol fundamental en los grandes asuntos de la geopolítica.

El pontificado de Francisco se viene caracterizando por priorizar a las zonas periféricas del mundo. El Obispo de Roma, nacido en Buenos Aires, ubica a la periferia en el centro de sus preocupaciones y atenciones. Esta actitud no es producto de la casualidad; por el contrario, es la manifestación de un plan estratégico.

En el presente artículo se pretende estudiar algunos aspectos de la obra de la filosofa Amelia Podetti y la influencia que, su concepción acerca de las “periferias”, ha ejercido sobre la formación intelectual del Papa Francisco.

Amelia Podetti: Breve biografía

Amelia Podetti nació en Villa Mercedes (San Luís) el 12 de octubre de 1928. Era hija de José Ramiro Podetti -jurista especializado en cuestiones de Derecho Procesal- y de Amelia Lezcano-abogada también.

Adhirió al Movimiento Peronista y se afilió al Partido Peronista en 1954.

Obtuvo el título de Licenciada en Filosofía de la UBA (Universidad de Buenos Aires), en 1956, con una tesis sobre Husserl. Luego realizó estudios de posgrado en la Universidad de París y en el Instituto Católico de París.

A partir de 1963 y hasta su muerte, dictó clases en la UBA (Universidad de Buenos Aires), UNLP (Universidad Nacional de La Plata) y USAL (Universidad del Salvador).

Integró, asimismo, las llamadas Cátedras Nacionales, también en la UBA, a fines de los años ’60 e inicios de los ‘70. Durante esos años fue integrante de la agrupación peronista Guardia de Hierro.

Dirigió la Revista “Hechos e Ideas” (en su Tercera Época), durante los años 1973 y 1975. También fue Directora de Investigaciones Culturales de la Secretaría de Cultura de la Nación, durante el tercer gobierno peronista. Falleció en Buenos Aires el día 27 de marzo de 1979.

“La irrupción de América en la historia”: La obra póstuma de Amelia Podetti

Luego del fallecimiento de Amelia Podetti, un grupo de discípulos de la filósofa peronista resolvió difundir su obra.

Toda vez que algunas de las ideas que Podetti venía desarrollando en sus clases al momento de su muerte, no había llegado a publicarlas en forma de libro como era su voluntad, se decidió agrupar algunos apuntes y algunas anotaciones de los manuscritos dejados por la autora. Asimismo, se le adjuntaron los registros de sus clases. Con todo ello se publicó, en 1981, en forma póstuma, una obra titulada La irrupción de América en la historia.

Desde la periferia se ve mejor

Sobre el asunto de periferia, en el prólogo, Armando Poratti, glosando el pensamiento de Amelia Podetti, señala que el privilegio de nuestra región en la modernidad “no consiste en ser una oscura provincia en los límites del Imperio” sino que “estamos situados en el lugar justo para pensar la historia” (1981: 3-4).

Con el ejemplo de las reflexiones de San Agustín “un africano que nació, trabajó y murió en una provincia en los confines del Imperio”, quien -sin perjuicio de eso- creó “la última gran síntesis del mundo antiguo”, se apuntaba que es posible ver mejor desde la periferia que desde el centro (1981: 3).

En este punto, Poratti manifestaba que Podetti precisaba que desde América era “posible percibir la verdadera dimensión de lo universal y, sobre todo, porque inicialmente recogió y preserva la capacidad de síntesis, integración y unificación” (1981: 4).

La filósofa Podetti indicaba que la aparición de América en la historia había transformado radicalmente el sentido de la marcha del hombre sobre el planeta. Por primera vez el mundo es conocido en su totalidad y la historia sea hace realmente universal:

El descubrimiento del “NUEVO MUNDO” es, en realidad, el descubrimiento del mundo en su totalidad, es el descubrimiento de que el mundo era algo totalmente diferente a lo que los hombres de una y otra parte habían conocido y creído hasta entonces. América comienza de modo efectivo la historia universal, o la historia se hace efectivamente universal; porque sólo desde ese momento los hombres comienzan a conocer la tierra tal como es y saben que ya están dispersados en todas sus direcciones (Podetti, 1981: 7).

América aparece -en el pensamiento de Podetti (1981: 8) – como el lugar adecuado para ver correctamente la totalidad de la historia y comprenderla. Es desde esta periferia donde mejor se puede percibir la verdadera dimensión del mundo:

La totalidad del planeta sólo es visible desde el último lugar ocupado, desde el verdadero finis terrae, desde allí donde la tierra termina efectivamente. ¿No es acaso también América del Sur el último lugar al que llegaron los hombres al final de la primera etapa de la planetarización, hace doce mil años y justamente al extremo más meridional, la Tierra del Fuego? No es extraño que así como sólo desde ese último lugar conocido y ocupado sea posible percibir el planeta en su verdadera forma y dimensiones, también sólo desde allí sea posible percibir en su verdadera forma y dimensiones la historia del hombre sobre el planeta. Esa historia se transforma en otra, adquiere o revela otros sentidos y otras direcciones cuando se la percibe desde América, único lugar desde donde es posible contener la totalidad de esa historia.

Menciones acerca de la influencia de las ideas de Amelia Podetti sobre el pensamiento de Jorge Bergoglio

Estudiosos del pensamiento del Papa Francisco han señalado que su visión valorativa de la periferia deriva de la obra de Amelia Podetti, a quien conoció en el ámbito de la universidad ligada a los jesuitas, la USAL (Universidad del Salvador).

En este sentido, Scannone (2014 y 2017) sostiene que en el pensamiento de Bergoglio ejercieron influencia varios intelectuales. Entre ellos destaca a los teólogos Lucio Gera y Rafael Tello, sacerdotes diocesanos profesores de la Facultad de Teología de Buenos Aires (Scannone, 2014:32) y principales exponentes de la Teología del Pueblo, corriente teológica a la que adhiere al actual sucesor de San Pedro. También señala a Alberto Methol Ferré y a diversos profesores de las denominadas Cátedras Nacionales, entre los cuales menciona a Amelia Podetti.

Andrea Tornielli (2017:7-9), un periodista especialista en cuestiones del Vaticano, manifiesta que la idea de las periferias fue tomada por Bergoglio de “la filósofa peronista argentina Amelia Podetti, estudiosa de Hegel”, quien señalaba que “Europa se había visto a sí misma de manera distinta después del viaje realizado por Fernando de Magallanes en el que circunnavegó la Tierra” (Tornielli, 2017: 7).

Luego agrega más datos el reportero italiano acerca de la influencia ejercida de las reflexiones de Podetti sobre el actual Papa Francisco:

Son estas consideraciones simples, formuladas por una profesora que conoció en Buenos Aires cuando era sacerdote y provincial de los jesuitas, las que recuerda ahora Bergoglio cuando explica las razones de sus referencias a las periferias. “La realidad se ve mejor desde la periferia que desde el centro”, dijo Francisco en una entrevista concedida a un boletín parroquial de Villa La Cárcova, barrio perdido en la periferia de Buenos Aires (Tornielli, 2017: 8).

A continuación, el autor italiano indica las preferencias de Francisco de visitar en sus peregrinajes, zonas periféricas del mundo.

Massimo Borghesi (2017), quien realizó un “biografía intelectual” del Papa Francisco, asevera que “fue especialmente importante” el contacto que mantuvo con Amelia Podetti. Como ye se ha indicado, según Borghesi (2017), Bergoglio y Podetti se conocieron en 1970. También, según el mismo autor, Bergoglio leía la revista “Hechos e Ideas” que Podetti dirigía.

En declaraciones que le hizo a Borghesi, el Papa Francisco ha apuntado que:

Influyó en mí el pensamiento de Amelia Podetti, decana de Filosofía de la Universidad, especialista en Hegel, que falleció joven. De ella tomé la intuición de las “periferias”. Ella trabajaba mucho en eso.

Podetti y el Papa Francisco: La noción de “Periferia” en el magisterio del Papa Francisco

Desde el inicio de su Pontificado, en 2013, el Papa Francisco puso particular énfasis en señalar el espacio central que iba a ocupar la idea de la “Periferia” dentro de su acción apostólica y de su magisterio conceptual.

Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio)

En términos formales, el primer documento del magisterio del Papa Francisco fue la Encíclica “Lumen Fidei”, firmada el día 29 de junio de 2013 y publicada el día 5 de julio de 2013. Pero ha quedado claro que aquél documento fue producto, mayormente, de la pluma del anterior Sumo Pontífice, Benedicto XVI.

Pero la impronta y el enfoque personal del Cardenal Bergoglio -transformado en el Papa Francisco- aparecen nítidamente en el documento apostólico posterior. Hacia noviembre de 2013, también durante los primeros meses del Pontificado, el Papa Francisco dio a publicidad una exhortación apostólica bajo el título de “Evangelii Gaudium” (La alegría del Evangelio).

Allí existen varias menciones al concepto de “Periferia”. Es un texto en el que se propone armar una hoja de ruta para una evangelización en el mundo actual. Se ubica a las periferias como prioridades apostólicas.

En el primer capítulo dedicado al asunto de “La transformación misionera de la Iglesia” se promueve “Una Iglesia en salida” como un nuevo proyecto evangelizador. Según el sucesor de San Pedro, esto implica realizar una tarea misionera de “salir de sí”, de “salir hacia otros pueblos”. En particular, hace un llamado para llevar la Palabra de Dios hacia las “periferias” que la necesitan:

Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.

Más adelante hay un párrafo dedicado a la tarea de las iglesias locales. Allí se indica nuevamente a las “periferias” como destinos en donde se precisa la palabra evangélica y la tarea misional:

Es la Iglesia encarnada (se refiere a cada Iglesia local) en un espacio determinado, provista de todos los medios de salvación dados por Cristo, pero con un rostro local. Su alegría de comunicar a Jesucristo se expresa tanto en su preocupación por anunciarlo en otros lugares más necesitados como en una salida constante hacia las periferias de su propio territorio o hacia los nuevos ámbitos socioculturales.

Al final del citado capítulo, se menciona a las “periferias humanas” y se la relaciona con la noción de “iglesia de puertas abiertas”:

La Iglesia “en salida” es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino.

Dios opta por la periferia

En el magisterio del Papa Francisco se puntualiza la decisión de Cristo de llevar al mensaje a las periferias. En rigor de verdad, y sin perjuicio de las explícitas referencias a las reflexiones de Amelia Podetti, el principio de ir hacia las periferias para llevar el mensaje evangélico tiene su Ilustre origen en las enseñanzas del Divino Maestro, Cristo.

Así lo recordó, por ejemplo, en el Ángelus del día 26 de enero de 2014. En aquella oportunidad -haciendo referencia al comienzo de la vida pública de Jesucristo- desde la célebre ventana del Palacio Vaticano, indicó que:

El Evangelio de este domingo relata los inicios de la vida pública de Jesús en las ciudades y en los poblados de Galilea. Su misión no parte de Jerusalén, es decir, del centro religioso, centro incluso social y político, sino que parte de una zona periférica, una zona despreciada por los judíos más observantes (…) La Galilea se convierte así en el lugar simbólico para la apertura del Evangelio a todos los pueblos.

Que Cristo haya decidido iniciar su evangelización en una zona periférica tiene múltiples implicaciones. Entre otras, que ese mensaje iba destinado a todos, sin exclusiones:

Jesús nos enseña que la Buena Noticia, que Él trae, no está reservada a una parte de la humanidad, sino que se ha de comunicar a todos (…) Partiendo de Galilea, Jesús nos enseña que nadie está excluido de la salvación de Dios, es más, que Dios prefiere partir de la periferia, de los últimos, para alcanzar a todos.

Llevar la palabra de Dios a las periferias es un principio y un método. El método de Jesús “que expresa el contenido, es decir, la misericordia del Padre”. Y allí recuerda el párrafo del Evangelii Gaudium, donde se indica que cada cristiano y cada comunidad cristiana deben discernir cuál es el camino que Dios requiere y se insta a “salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”.

Finalmente, el comienzo de la misión evangélica nos deja otra enseñanza más que aparece como fundamental y esencial. No sólo se inicia desde una periferia geográfica y cultural, sino que también opta por iniciarla junto a personas de las periferias “humanas”, es decir, personas que no provienen de aristocrático abolengo o con pergaminos académicos, sino de humildes trabajadores:

Jesús comienza su misión no sólo desde un sitio descentrado, sino también con hombres que se catalogarían, así se puede decir, de “bajo perfil”. Para elegir a sus primeros discípulos y futuros apóstoles, no se dirige a las escuelas de los escribas y doctores de la Ley, sino a personas humildes a las personas sencillas, que se preparan con diligencia para la venida del reino de Dios. Jesús va a llamarles allí donde trabajan, a orillas del lago: son pescadores. Les llama, y ellos le siguen, inmediatamente. Dejan las redes y van con Él: su vida se convertirá en una aventura extraordinaria y fascinante.

El tema amerita un estudio más profundo, pero vayan estas breves reflexiones como un acercamiento al pensamiento de Amelia Podetti y a su influencia sobre el pensamiento del Papa Francisco.

 

Por Damián Descalzo. Abogado y escritor.

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