Entrevista| Evangelina Müller: «Como evangélicos damos sin pedir nada a cambio»

El equipo que armó el candidato a Diputado por Entre Ríos, Rogelio Frigerio, consta de una interesante amalgama de fuerzas provinciales. Entre los que se destaca la pre-candidata a Diputada Nacional, Evangelina Müller. Perteneciente al partido evangelista UNO, es docente en la ciudad de San José, y además forma parte del vecinalismo local, trabajando como ciudadana con los actuales concejales de ese espacio.

Al momento de oficializarse en la lista, recibió el apoyo en redes de muchos referentes, destacando al Pastor Tito Kuliat, quien también es parte de la comisión directiva de la Asociación de Pastores de Entre Ríos, organización que nuclea a gran parte de los Pastores de la Provincia y que cuenta como asesor jurídico al abogado Leandro Jacobi, impulsor del partido UNO.

Con ella dialogamos en exclusiva en NCN, a días de las PASO, quien refiere en primera persona sobre su trayectoria: “Yo venía trabajando en política, pero con un partido vecinalista, desde hace tiempo. Lo cierto es que al que le gusta esto no deja de moverse más allá de las elecciones” sostiene.

Una de las cuestiones que la sedujo para ser parte de la Lista que encabeza Frigerio, fue el “apoyo incondicional de su familia” que aunque “no piensan políticamente como yo, no miran el partido sino las personas”.

El respaldo también lo “siente” en su comunidad: “ellos  me conocen, saben que es lo que voy a llevar al Congreso. Saben cómo pienso en cuanto a la familia, el trabajo y las necesidades de la gente” afirma.

Ser parte de la Iglesia Evangélica es un detalle no menor. Müller asevera que “cuando uno se presenta o comienza a participar en política, lo primero que surge es que somos evangélicos”, en este sentido argumenta que quizás “se debe a que fuimos nosotros los que estuvimos alejados durante un tiempo de la política» pero advierte que el presente es otro: «ahora hubo un despertar”.

“Decidimos involucrarnos porque nos dimos cuenta que tenemos que ser escuchados” sentencia.

Müller se explaya sobre la convivencia de la religión y el mundo de la política: “Nosotros tenemos que dar nuestra opinión, tenemos que expresarnos y dejar claro nuestro mensaje”.

Manifiesta que el trabajo evangélico “siempre se nos ha encasillado a que nuestro trabajo tiene que ser social o dentro de las iglesias. Nos dicen que no estamos capacitados para el Gobierno, y no es así”.

“Somos una generación que se viene preparando, capacitándose, formando, buscando las estrategias hace muchos años» sostiene y agrega «creo que tenemos un plus porque fuimos solucionadores de problemas donde el Estado no llegó.»

«Vamos a darle un plus al Gobierno porqué podemos darle soluciones prácticas a los problemas de la sociedad” vaticina.

En este sentido, Müller, argumenta que “todos tenemos credos personales” pero “se ataca a los que tenemos un Credo Religioso, porque si acaso alguien dice no tener un credo en realidad está creyendo en otra cosa, todos creemos o sostenemos algo”.

“Es imposible disociarnos como personas, lo que tiene que haber es un respeto y la posibilidad de que todos podamos expresarnos. La realidad es que somos personas que tenemos formas de pensar y va mas allá de nuestra creencias” dice.

«No somos robot en la función pública, somos seres humanos representado a otras personas. Por eso es importante que en el Congreso haya distintas personas que tengan disimiles voces y diferentes formas de pensar, para que todos estemos representados” confiesa la docente».

 

Pero no se trata de pluralidad de voces únicamente lo que fomenta a UNO a ser parte de la política, existe una experiencia en el trabajo social que, para Müller, marca la diferencia: «Nosotros no esperamos que vengan las personas, sino que vamos hacia ellas. Especialmente hacia aquellos que viven en zonas vulnerables, a las que le cuesta, incluso, llegar a los propios municipios” dice.

“Esa es nuestra fortaleza, no vamos en busca de nada, vamos simplemente a dar. No esperamos retribuciones, lo único que nos interesa es mejorar la calidad de vida de las personas”.

Aun así, Muller, explica que no cree “en una Teocracia (NR: refiere al sistema político en el cual los sacerdotes o los príncipes, en su calidad de ministros de Dios, ejercen el poder político), pero si creo que quien estén el Gobierno deben amar a Dios y respetar su palabra. Yo no puedo pretender que los demás crean lo mismo que yo, pero los principios básicos que enumera Dios deben ser puestos en práctica”.

Sobre el cierre de la charla, la precandidata deja unas palabras para quien confió en ella por sobre todos, Rogelio Frigerio, al que describe como un hombre “con una visión amplia de cómo debemos trabajar en la provincia. Sabe de sus falencias y debilidades, como también de las fortalezas que pueden surgir en el mediano y corto plazo, si es que comenzamos a trabajarnos. Tiene capacidad de liderazgo para llevar adelante muchas iniciativas y como plus, destaco sus conocimientos tanto a nivel provincial como nacional. Es importante su experiencia en la función pública para lo que viene”.

En este sentido remarca que, pese a las diferencia ideológicas que puede haber entre Juntos por el Cambio y UNO, sostiene que previo al armado de la lista existió un “consenso” entre ambas fuerzas.

“Todo se basó en el respeto hacia nuestra identidad, hacia nuestros valores. Rogelio sabe que si voy por UNO hay ciertas cuestiones que están delineadas y no me va a pedir que las cambie, porque sabe que eso es imposible. Somos diferentes peor podemos respetarnos y trabajar juntos, porque son otros las problemáticas que vemos” sostiene.

Esa característica propia del Partido que representa, son el faro que la guía en el camino hacia el Congreso: “Los valores normales cómo el trabajo, la familia, el esfuerzo, el estudio están poniéndose en dudas, como que no son importantes. Pero la gente de los pueblos que conozco, todavía creen en ello y están deseosos en tener a alguien que levante la voz y diga “hay que seguir luchando por estas cosas”” sentencia.

 

 

Para NCN por Juan José Postararo