Muchas organizaciones han elaborado listas sobre las distintas tecnologías que impulsarán la IV Revolución Industrial. Como lo venimos haciendo al analizar este fenómeno, nosotros tomaremos como guía a quiénes consideramos sus principales promotores, esto es, el Foro de Davos.

Según el Foro Económico Mundial, tal es su denominación formal; los vehículos autónomos, la impresión 3D, la robótica avanzada y la aplicación de nuevos materiales son los que actuarán como agentes disruptivos en el proceso económico-laboral que se nos viene.
Sin embargo, nosotros nos tomaremos la libertad de modificar parcialmente dicha temática introduciendo la inteligencia artificial y la internet de las cosas tratando de explicar en forma sucinta en que sector del trabajo puede impactar cada una de ellas.

-Los vehículos autónomos:

Los vehículos sin conductor, o con una conducción compartida entre el humano y la máquina parecen ser una de las “vedettes” de las noticias y el cambio tecnológico en ciernes. Es tan amplio el espectro como incalculable su impacto. Hablamos de camiones, automóviles, aviones y drones. Todos ellos con amplia funcionalidad en la economía que van desde el reparto de correspondencia u otros objetos, hasta la facilitación del traslado de cargas pesadas, como así también una mayor autonomía de movimiento de las propias personas. Todo lo cual tendrá consecuencias en los sectores laborales vinculados al rubro de logística y transporte.

-Impresoras 3D:

Las impresoras 3D consisten en fabricar o crear un objeto físico en forma aditiva, esto es, mediante la impresión capa por capa de un modelo digital en 3D. Resulta revolucionario por el tiempo que demanda la creación de estos objetos y eventualmente el uso que se le puede dar en diversas industrias reemplazando por ejemplo a las pesadas y costosas matrices. Su forma de accionar es la contraria de la utilizada hasta el momento, la llamada forma sustractiva; “sacando” capas de la materia prima hasta obtener el producto deseado.

Actualmente esta tecnología ya se esta utilizando en una amplia gama de aplicaciones que van desde aerogeneradores hasta implantes o prótesis médicas. Pero principalmente, su uso se esta dando a la industria automotriz, aeroespacial y de la construcción reemplazando como se ha dicho la antigua matricería.

Para completar la información debemos destacar que a diferencia de los bienes manufacturados producidos en serie, la otra ventaja que la impresora 3D ofrece es que los productos por ella producidos pueden ser personalizados.

-Internet de las cosas:

Es una de los principales impulsores de la IV Revolución Industrial y consiste en la relación entre las cosas (productos, servicios, etc) y la gente, que resulta posible mediante tecnologías conectadas y plataformas varias.

Desde los sensores que se encuentran en remeras o zapatillas y permiten obtener datos de quien las utiliza (calorías gastadas, kilómetros recorridos, etc), hasta la interrelación entre distintos dispositivos (por ejemplo la programación de diferentes artefactos eléctricos a través del celular), pasando por las problemáticas “plataformas tecnológica” (Uber, Rappi, Glovo, y tantas más). En este último punto nos detendremos. Hablamos de problemas al nombrar las “plataformas” porque su uso en el país ha dado lugar al abuso por parte de quienes son los “dueños” de las mismas ya que alegan ofrecer un servicio en forma de economía colaborativa en donde el trabajador no sería tal, sino que oficiaría como su “propio dueño”. El impacto en la situación contractual de los trabajadores es claro y las empresas aprovechan esta figura para categorizarlos como monotributista bajo la figura de autónomos y no como lo que son, empleados en relación de dependencia y por ende sujetos a convenios colectivos de trabajo vigentes y con derecho a sindicalización. De proliferar la figura de “economía colaborativa” que “las app” promocionan se estaría impactando de lleno sobre el mundo del transporte y la logística, precarizando la situación de laboral de miles de trabajadores bajo convenio que correrían el riesgo de desaparecer por no poder competir con los más económicos servicios dados por los trabajadores autónomos con que “las app” lo pretenden sustituir sin otro fin que el afán de lucro y la precarización laboral. Finalmente, debemos subrayar, que la intención de “las plataformas” de recategorizar a los trabajadores o considerarlos como autónomos es lisa y llanamente ilegal; al menos en nuestro país dónde hay normativa clara al respecto.

Otro de los usos de esta tecnología se da en el llamado “Blockchain”, que es una de las herramientas que más se está utilizando y consiste en un libro digital de carácter contable, compartido y programable que permite ingresar bases de datos y ser utilizada por todos. Se estima que su uso generalizado impactará de lleno en la administración pública, reduciendo personal, dado que a través del sistema se podrá acceder y tramitar a certificados de nacimiento, partidas de defunción, títulos de propiedad, licencias de conducir y de matrimonio, reclamos de seguros y cualquier tipo de transacción que pueda ser expresada en forma de código.

Como se ve, y hemos venido sosteniendo desde esta columna, el cambio de paradigma por el impacto tecnológico no es algo futurista y de ciencia ficción. Muy por el contrario. Se trata de una transformación radical que nos obliga como hombres del trabajo a prepararnos para defender y adecuar nuestros puestos laborales a la -¿bienvenida?- IV Revolución Industrial.

 

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